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lunes, 16 de marzo de 2009

¿Crisis papal?

La soledad del Papa por la crisis de los lefebvrianos llena de sombras su pontificado.

"El Papa no está solo. Todos sus colaboradores más cercanos le son lealmente fieles y están profundamente unidos a él". El desmentido lanzado ayer por el cardenal Tarcisio Bertone, número dos de Benedicto XVI y secretario del Estado Vaticano, no deja lugar a dudas. Recuerda las coletillas que se usan en situaciones excepcionales o desesperadas, en golpes de Estado por ejemplo. Así están las cosas en el Vaticano. A casi dos meses vista del estallido del perdón a los obispos lefebvrianos, -incluido Williamson, el que se empeña en negar el Holocausto- el Papa ha caído herido por el intenso fuego amigo.

Dentro de la Iglesia "se muerde y se devora". Ése es el insólito mensaje que Ratzinger envió a los católicos en su ya histórica carta a los obispos de todo el mundo, que fue conocida el miércoles, un día antes de lo previsto, gracias a una nueva filtración de la curia, en la segunda fuga de información de las últimas semanas.

Usando palabras medidas, pero más íntimas que nunca, el frío Papa alemán se desnuda ante el mundo con una sinceridad nunca vista, tanto por el tono como por el contenido. Ratzinger no se queja de las críticas de laicos y judíos, al revés alaba "la ayuda de los amigos hebreos", hace autocrítica y admite errores de comunicación, pide perdón por no usar más Internet, se confiesa lacerado por la actitud beligerante de sus propias ovejas. El enemigo en casa: "Odio sin temor ni reserva", "hostilidad lista para el ataque".

La crisis que revela la carta es gravísima. El estado de ánimo del Papa, más que triste, profundamente solo y decepcionado, llena de sombras el presente y el futuro de su pontificado. Cuatro años después de su elección, "la curia está en desbandada y el Papa sigue encerrado en su palacio", escribía ayer Marco Politi, vaticanista de La Repubblica.

L'Osservatore Romano, el órgano de la Santa Sede, se atreve a definir las críticas católicas al Papa como "el mayor escándalo de los tiempos recientes", pone el adjetivo "miserables" a las fugas de información, habla de "manipulaciones" de la curia y recuerda al equipo de Gobierno que es un "organismo colegiado que tiene un deber de ejemplaridad".

El Papa desvela más: dice que ese clima de guerra civil, ese descontento, estaba latente, y ha salido a la luz del sol aprovechando el escándalo global creado por el perdón de la excomunión de los lefebvrianos. Un gesto magnánimo hacia los preconciliares, que quería ser de "discreta misericordia" y que se justifica en la virtuosa necesidad de unir a una Iglesia en crisis, es aprovechado por sus adversarios para "morder" y provocar una división aún mayor.

La revuelta parte de los grandes episcopados europeos, todos ellos muy sensibles a la cuestión judía (Alemania, con la sublevación de 60 teólogos; luego Austria, más tarde Francia y Suiza). Los críticos reprochan al Papa sobre todo una cosa: que no pidiera de forma preventiva a los lefebvrianos una adhesión clara al Concilio II. Ésa es la sustancia de la controversia, casi oculta tras la bomba mediática de la entrevista a Williamson en la que el obispo lefebvriano negaba el Holocausto. Lejos de ver en la decisión un futuro de unidad, muchos obispos juzgan como una involución el generoso trato ofrecido a los cismáticos. Una vuelta a un pasado oscuro y cerrado. Como dice un jesuita español destinado en Roma, "el concilio es la Iglesia; sin concilio no existimos".

Dentro de la curia -los cientos de obispos y cardenales que llevan la gestión diaria de la Santa Sede desde una treintena de congregaciones, tribunales, oficinas y consejos pontificios-, las lamentaciones son de otra índole. La principal es que un Papa como Dios manda no debe dar nunca marcha atrás. Y Benedicto XVI lo ha hecho dos veces en un mes. En Austria, al revocar el nombramiento del obispo auxiliar de Linz, el ultraconservador Gerhard Maria Wagner, ante el clamor suscitado en el país. Y en Roma, al conceder el perdón a los lefebvrianos y congelarlo luego.

Además, están los síntomas de guerrilla, la disfuncionalidad general en la gestión, las torpes prácticas de comunicación, el hielo entre el cardenal Bertone y la curia. Y a eso se suma el aislamiento del líder: la abstracción del Papa -ahora remata su primera encíclica social y la segunda parte del libro sobre Jesucristo-, la ausencia de un equipo con el que contrastar opiniones, la falta de una línea de mando, la escasez de cardenales fieles.

Caben en una mano: Bertone; el sucesor de Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la fe, Joseph Levada; el nuevo responsable del Culto Divino, Antonio Cañizares; y Grocholewski, que se ocupa de Educación Católica.

Entre los demás, el deporte favorito es comparar a Benedicto XVI con Juan Pablo II. Inagotable tema de conversación en la curia, la nostalgia de los buenos y no tan viejos tiempos. La verdadera cruz de Ratzinger, bastón doctrinal de Wojtyla durante 20 años, es Wojtyla. "Él no tiene su carisma, no tiene su capacidad de llegar a la gente, no tiene su visión política. Vive apartado del mundo", resume Sor María, monja genovesa, profesora en un colegio de Roma.

Fuente: ElPaís.com / Titulo original "Fuego amigo en el Vaticano".
Autor: Miguel Mora

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martes, 25 de noviembre de 2008

Benedicto XVI y su apoyo a un libro de un ateo "teocon"

Escribió una carta-prólogo para una obra de Marcello Pera, ex presidente del Senado italiano. Un gesto inédito que revela su cercanía con el filósofo, considerado un intransigente con los musulmanes y todo aquel que cuestione la hegemonía cristiana.
El Papa ha escrito una carta que sirve de prólogo a un libro que estará en las librerías italianas hoy o mañana, escrito por el filosofo Marcello Pera, ex presidente del Senado en el gobierno Berlusconi (2001-2006).

Se trata de un gesto inédito de Benedicto XVI, que revela la cercanía entre Joseph Ratzinger y el intelectual conservador italiano, considerado un "teocon" que su momento apoyó con decisión a los neoconservadores que le daban libreto ideológico al presidente norteamericano George W. Bush.

Son llamados "teocons" porque defienden una refundación ideológica cuya bandera es la “civilización cristiana”. Su promotor fue el entonces presidente del Senado italiano, Marcello Pera, dirigente de Forza Italia (el partido de Berlusconi) y muy amigo de Joseph Ratzinger, actualmente Papa Benedicto XVI. En 2004 firmó junto con el entonces cardenal Joseph Ratzinger el libro "Senza radici. Europa, relativismo, cristianesimo, islam" (Mondadori), en el que ambos dialogan sobre la crisis de Occidente. El pasado año hizo publico el llamado "Manifiesto por Occidente", donde alerta sobre la incapacidad moral que tiene Europa para responder a los ataques del Islam, porque “se ha rendido al relativismo".

Marcello Pera ha encendido una nueva luz para aquellos que creen que Europa se ha quedado sin valores, defienden sus raíces cristianas, y creen que el Islam es una seria amenaza porque con el laicismo imperante no encuentra obstáculos. En Italia se les llama "teocons", en alusión a los "neocons" (neo-conservadores, que en Estados Unidos iniciaron una corriente de pensamiento conservadora radical, que defiende a ultranza el individualismo y el liberalismo económico).

Ratzinger y Pera firmaron tambien a cuatro manos el libro "Sin raíces" que era una dura crítica a la Europa actual por no incluir explícitamente a Dios en los textos constitucionales.

El nuevo libro de Pera se titula: "Porqué debemos llamarnos cristianos" y lleva la marca de la Editorial Mondadori, propiedad del primer ministro Silvio Berlusconi.

En su carta que sirve de prólogo al "querido senador Pera", Benedicto XVI sostiene que es fundamental el análisis del filósofo para que Europa "no se transforme en una realidad cosmopolita, sino que encuentre su propia identidad a partir de su fundamento cristiano-liberal".

El Papa elogia además la afirmación del senador italiano "teocon" de que "un diálogo interreligioso, en el sentido estrecho de la palabra, no es posible, mientras lo que urge es un diálogo intercultural de la decisión religiosa de fondo".

Pera por su parte explica que "mi posición es la del laico y liberal que se dirige al cristianismo para pedirle las razones de la esperanza". Pera es también considerado un "ateo devoto", personaje que, como la escritora y periodista Oriana Fallacci, no creían en Dios pero sí en el Papa y el Vaticano. Y compartían una posición intransigente contra los musulmanes y todo aquel que cuestionara la hegemonía cristiana occidental.

Pera acusa a Europa de ser "la tierra más descristianizada de Occidente", un pesimismo que al menos compartía el actual Papa cuando aún era el cardenal alemán Joseph Ratzinger.

Durante los años de la Era Bush, el gobierno de entonces de Silvio Berlusconi apoyó la aventura guerre en Irak y Marcello Pera siguió esa línea. El papa Juan Pablo II la combatió porque entre otras cosas sabía que la importante comunidad católica caldea pagaría muy caro el fin del dictador Saddam Hussein, un laico que protegía a los cristianos.

Los católicos de Irak viven hoy una situación trágica. Pero ni Berlusconi ni el Papa criticaron nunca a Bush por su aventura bélica en Irak que ha costado cientos de miles de vidas, ni por los secuestros y "desaparecidos" musulmanes, presuntamente terroristas, que hubo en estos años en Europa por la acción de los servicios secretos norteamericanos, así como las torturas en las cárceles iraquíes y en la base de Guantánamo. El Papa despidió a Bush en el Vaticano con un homenaje afectuoso casi familiar que nunca compartió con ninguno de los personajes que lo visitaron en los tres años de pontificado

Por otro lado, el Papa ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca litúrgica. En primer lugar, el cardenal africano Francis Arinze, prefecto de la Congregación de Culto Divino, anunció que Benedicto XVI proyecta anticipar en la misa el saludo de la paz que fue incorporado a la misa gracias a las reformas del Concilio Vaticano II y del Papa Pablo VI.

Ratzinger, que ama las viejas tradiciones y nunca se entusiasmó con los cambios conciliares y la llamada "misa reformada", que aplica hoy más del 90% de la Iglesia, quiere que el saludo de la paz se realice en la mitad de la celebración de la misa y no cuando los fieles se preparan para recibir la Eucaristía. Arinze aclaró que el objetivo es sobre todo "moderar ese gesto", evitar las exageraciones, los gestos calurosos, "limitando el intercambio de la paz a los más cercanos".

Fuente: Clarin.com / Elplural.com / Webislam.com

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jueves, 6 de noviembre de 2008

Foro Católico-Musulmán en el Vaticano

Benedicto XVI recibe hoy a los 59 estudiosos del islam y representantes de la Iglesia que durante dos días han tratado en Roma de tender puentes entre ambas religiones durante el primer Fórum católico-musulmán, organizado por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, que pretende restaurar el clima de confianza entre ambas religiones.

El encuentro tuvo su origen en una carta dirigida a Ratzinger hace ahora un año por un grupo de 138 estudiosos del islam, en la que pedían un mayor entendimiento mutuo y animaban a superar las diferencias. La misiva era la respuesta al polémico discurso pronunciado por el Papa en la Universidad de Ratisbona, en septiembre de 2006, en el que habló del islam como una religión violenta e irracional.

Con antelación a la reunión, los 29 representantes islámicos, entre los que hay suníes, chiítas y sufíes, han manifestado su confianza en que el Vaticano se adhiera al plan para la gestión de emergencias religiosas. Las violentas protestas suscitadas por la publicación de las caricaturas de Mahoma en algunos medios occidentales se habrían podido evitar, a juicio de estos estudiosos, si cristianos y musulmanes se hubieran pronunciado de manera conjunta contra "la provocación" que se escondía detrás de ellas.

Para Ibrahim Kalin, profesor de la Universidad de Georgetown, procedente de Turquía y portavoz del grupo, establecer un mecanismo para reaccionar ante eventuales crisis es "vital para que no se produzcan interferencias entre las dos religiones".

Sobre las afirmaciones del Papa en Ratisbona, Tariq Ramadan, el controvertido intelectual suizo que también ha participado en el Fórum interreligioso, se ha mostrado convencido de que "a largo plazo tendrán más consecuencias positivas que negativas".

La delegación católica, guiada por Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo, tiene puestas sus esperanzas en abordar la cuestión de la libertad religiosa y de la reciprocidad. "Si un musulmán tiene la posibilidad de contar con un lugar de culto en Europa es normal que suceda a la inversa en las sociedades de mayoría musulmana", ha declarado el cardenal al semanario católico La Croix.

Este primer encuentro, al que previsiblemente seguirán otros, no puede interpretarse, según Tauran, como el inicio de un nuevo diálogo. "Nosotros dialogamos con el islam desde hace 1.400 años. Estamos condenados a dialogar", explicó.

"No hay que tener miedo a denunciar las violaciones de los derechos del hombre, sean cuales sean, de modo que sea la verdad y no la fuerza la que prevalezca, que la fuerza del derecho se imponga sobre el derecho de la fuerza", ha señalado Tauran.

El comunicado conjunto final que se dará a conocer esta tarde recogerá las intervenciones de las dos delegaciones y servirá como base para futuros debates.

Fuente; El País.com "Un teléfono rojo entre Roma y La Meca"

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lunes, 1 de septiembre de 2008

POLEMICA GAY POR EL CARDENAL NEWMAN


La proyectada separación de los restos mortales del cardenal británico John Henry Newman (1801-1891) de los de otro sacerdote y fiel compañero, junto al cual quiso yacer para siempre, suscitó una fuerte polémica en el Reino Unido por las acusaciones del movimiento "gay" a la supuesta homofobia vaticana, reseña EFE.

Algunos activistas de ese movimiento acusan a la Iglesia de Roma de intentar ocultar las verdaderas tendencias sexuales del cardenal al ordenar la exhumación del cadáver y su traslado a otro sarcófago, como parte del futuro proceso de beatificación.

Newman, que fundó el oratorio de Birmingham en 1848, está enterrado en un pequeño cementerio en la localidad de Rednal, en el condado de Worcestershire (centro de Inglaterra), junto al que fue su amigo íntimo, el padre Ambrose Saint John.

Poco antes de morir, el cardenal escribió las siguientes palabras: "Deseo de todo corazón ser enterrado en la tumba del padre Es mi última e imperativa voluntad".

Ambos hombres de iglesia comparten una tumba con una leyenda en latín cuya traducción reza así: "Desde las sombras y las apariencias a la verdad".

Algunos activistas homosexuales hicieron una interpretación seguramente abusiva de esa leyenda, en la que han querido ver el equivalente del moderno "salir del armario".

Según el padre Paul Chavasse, preboste del oratorio de Birmingham, el traslado de los restos ha sido solicitado por el Vaticano, que investiga actualmente dos supuestas curaciones milagrosas en los Estados Unidos.

La exhumación prevista de los restos será, según ha explicado Chavasse, un acontecimiento privado, aunque su traslado a un nuevo sarcófago será una ceremonia pública.

Se cree que el papa Benedicto XVI decretará a finales de año la beatificación del cardenal y que la ceremonia correspondiente se celebrará en Roma la próxima primavera.

El Ministerio británico de Justicia autorizó mientras tanto la exhumación de los restos, que serían trasladados a un sarcófago situado frente al altar de Todos los Santos en el citado oratorio.

Esos planes vaticanos han indignado al conocido activista de los derechos de los homosexuales Peter Tatchell, quien, en declaraciones al diario The Independent, acusó recientemente al Vaticano de "robo de cadáver y de profanación".

Según Tatchell, tal decisión "viola el reiterado deseo de Newman de ser enterrado para la eternidad junto a su compañero de toda la vida Ambrose Saint John".

"Llevan juntos más de cien años y el Vaticano quiere perturbar esa paz para encubrir el hecho de que el cardenal Newman amaba a un hombre. Es una traición vergonzosa e indecorosa de Newman por parte de una Iglesia Católica que odia a los gays".

Según un sondeo organizado por la publicación católica The Church Times, una mayoría de los fieles de la Iglesia Anglicana, a la que perteneció Newman antes de su conversión al catolicismo en 1845, se opone a la separación de los restos de ambos.

ARGUMENTACIÓN DE LA IGLESIA. Los representantes de la Iglesia Católica califican, sin embargo, de absurdos los planteamientos de Tatchell.

Así, Austen Ivereigh, ex asesor del cardenal primado de Inglaterra y Gales Corman-Murphy O'Connor, declaró a la BBC que la exhumación del cadáver es simplemente parte del "viaje hacia la canonización".

Se trata de llevar sus restos a una ciudad, como Birmingham, que permita a los peregrinos "venerar al futuro santo", afirmó.

Ivereigh reconoció que Newman comparó, al morir su amigo St John, el dolor que sentía al de un marido que pierde a su esposa, pero con eso no quiso decir, ni mucho menos, que la relación entre ambos pudiese parangonarse a la convivencia matrimonial entre gays.

Antes de convertirse al catolicismo y ser ordenado sacerdote el 1 de junio de 1847 en Roma, Newman militó en el llamado Movimiento de Oxford, cuyos miembros querían que la Iglesia de Inglaterra se sometiese a la autoridad del Papa. En 1889, a los 88 años, recibió del pontífice Leon XIII la dignidad de cardenal.

Fuente: Crítica Digital.com / EFE

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domingo, 10 de febrero de 2008

"EL INFIERNO EXISTE" SEGUN BENEDICTO XVI, CONTRADICIENDO A JUAN PABLO II.

  • El Papa asegura que el castigo eterno ocurre en un lugar que no está vacío, contradiciendo a Juan Pablo II

El papa Benedicto XVI ha asegurado que el infierno existe y no está vacío. No es anuncio nuevo, en 2007 ya mencionó la existencia del infierno como lugar, algo que su antedecesor, Juan Pablo II, había rechazado. El Papa, durante un encuentro mantenido con párrocos romanos con motivo del inicio de la Cuaresma, ha mandado un mensaje a los fieles: la salvación no es inmediata ni llegará para todos, por eso ha querido destacar la posibilidad real de ir al infierno, según informa el diario italiano La Repubblica.

Uno de los primeros defensores de esta hipótesis, que el infierno estuviese vacío, fue el teólogo suizo Urs Von Baltasar (Fe de errores. Aunque en la noticia se decía que el teólogo suizo Urs Von Baltasar estaba vivo este párroco falleció el 26 de junio de 1988.), buen amigo de Benedicto XVI. Y el Papa lo ha reiterado de manera categórica en su encuentro con los párrocos, "el infierno existe".

"El infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno", dijo el Pontífice romano el pasado abril de 2007. Una idea que es contraria a lo que defendió el anterior Papa, el polaco Juan Pablo II, durante su pontificado. Juan Pablo II corrigió el concepto tradicional del infierno, fue en verano de 1999, cuando hubo cuatro audiencias para hablar sobre el cielo , el purgatorio, el infierno y el diablo. "El cielo", dijo entonces, no es "un lugar físico entre las nubes". El infierno tampoco es "un lugar", sino "la situación de quien se aparta de Dios". El Purgatorio es un estado provisional de "purificación" que nada tiene que ver con ubicaciones terrenales. Y Satanás "está vencido: Jesús nos ha liberado de su temor".

Retomar viejas discusiones

Otro sacerdote le ha preguntado sobre la necesidad de la Iglesia de retomar discusiones sobe el pecado, el infierno o la vida después de la muerte. El Papa ha querido dejar claro sobre estos temas que la salvación no está garantizada. ''No todos nos presentaremos iguales al banquete del Paraíso'' por eso, ha dicho, serán muchos los que tengan que purificarse "para afrontar el Juicio Final".

El Papa ha pedido a los fieles no sólo ayuno de comida sino también de palabra y de escuchar y ver medios de comunicación. "Se necesita un ayuno de imágenes y palabras. Tenemos la necesidad de un poco de silencio".

Benedicto XVI ha explicado que necesitaría "un semestre de teología" para responder a todas las preguntas que tenían los párrocos.

Fuente: ElPais.com


  • Contradice las palabras de Juan Pablo II en 1999. Ratzinger asegura que "la casa de satanás existe y es eterna".

El papa Benedicto XVI ha afirmado que hay que recuperar el sentido del infierno para poder así luchar contra el pluralismo moral y la modernidad que invade este mundo.

"El infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno", ha dicho el Pontífice romano. "Nuestro verdadero enemigo es unirse al pecado que puede llevarnos a la quiebra de nuestra existencia". Antes había dibujado la figura de un Dios "de justicia", y por tanto, castigador.

El Pontífice hizo estas manifestaciones durante un encuentro que mantuvo en el Vaticano con párrocos y el clero de la diócesis de Roma.

Un intento de recuperar el protagonismo perdido

En su llamada a la intolerancia con el relativismo y la laicidad, Benedicto XVI ha decidido reponer las armas del catolicismo clásico y ha asegurado que "para hacer frente a la crisis la fuerza de la Iglesia no está en el diálogo ni en la tolerancia, sino en la vuelta a los orígenes".

Se trata de recuperar el protagonismo perdido y para ello Benedicto asegura que "la proclamación de que el infierno existe y es eterno es la continuación de esa estrategia", contraponiéndose así a las directrices de su antecesor, el polaco Juan Pablo II, el cual elimino tales conceptos y desmontó la credulidad popular sobre el cielo, el purgatorio, el infierno e, incluso, el diablo.

Apuesta por volver al pasado

La decisión de Benedicto XVI de volver a poner sobre la mesa, sin matices, la idea del infierno eterno choca con ese pasado reciente. No es su primera vuelta al pasado.

También ha autorizado las misas en latín con el oficiante de espaldas a los feligreses, por citar un sólo ejemplo. Lo curioso es que hace menos de un año, el 6 de octubre de 2006, este papa mantenía el timón de Juan Pablo II haciendo público el documento de los expertos sobre la inexistencia del limbo, otra de las piezas señeras del Más Allá católico.

¿Qué es el infierno?

Etimológicamente la palabra "infierno" viene del latín "infernus", que se relaciona con "inferior" en el sentido de un lugar tradicionalmente ubicado bajo la tierra o dentro de ella; y en lo referente a la fe, según la traducción de la Enciclopedia Católica, es un lugar "oscuro, escondido y alejado de Dios".

La representación más conocida del infierno es la que Dante Alighieri imaginó en "La Divina comedia", con nueve círculos con distintos castigos en función de la gravedad del pecado cometido, muy en la línea de la visión Helénica del Hades, un infierno escondido tras la laguna Estigia.

Pero la idea de este lugar no es exclusiva de la religión cristiana, sino que otras creencias la han desarrollado: sin ir más lejos, los otros dos grandes cultos monoteístas tienen su propio Averno, el "sheol" en los inicios del judaísmo, más vinculado a la "oscuridad tras la muerte" que a un castigo por las malas acciones, mientras que en el Corán existen múltiples referencias.

Las grandes religiones y las culturas históricas

En la antigüedad también se temió al infierno: así los egipcios describían en el "Libro de los muertos" algunos rituales para salvar al difunto; existen también representaciones del juicio a los muertos en presencia de Anubis, que escoltaba las almas y las protegía de Osiris.

En las culturas precolombinas también existió el infierno: para los mayas Ah Puch era el dios de la muerte, su regente, con cabeza de calavera y el cuerpo en descomposición, muy en la línea del dios azteca de la muerte, Mictian.

Fuente: 20minutos.es

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viernes, 23 de noviembre de 2007

DOCUMENTO DE RAVENA: ORTODOXOS RECONOCEN EL PRIMADO DEL PAPA


Las iglesias ortodoxas reconocen al Obispo de Roma como 'Primer Patriarca', pero discrepan con los católicos sobre la interpretación de sus prerrogativas, según un documento conjunto aprobado por la Comisión Mixta para el Diálogo Teológico entre Católicos y Ortodoxos.

Este documento, hecho público hoy por el Vaticano y las iglesias ortodoxas griega y chipriota y el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla (Estambul), fue aprobado por unanimidad en la reunión que esa comisión celebró del 8 al 14 del pasado octubre en Rávena (costa adriática italiana, capital del viejo imperio de Bizancio).

El documento, precisó el Vaticano, es fruto del trabajo de una comisión y no debe entenderse como una 'declaración magisterial' y, aunque es importante, ya que los ortodoxos reconocen al Papa como el Primer Patriarca, 'no hay que exagerar, ya que el camino hacia la unidad de los cristianos es todavía muy largo'.

Así lo expresó a Radio Vaticano el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, que precisó que el documento 'es un modesto primer paso y como tal da esperanza, pero no podemos exagerar, ya que en la próxima reunión tendremos que hablar del papel del Obispo de Roma en la Iglesia universal'.

El texto, presentado a la misma vez en el Vaticano, Atenas, Chipre y Estambul, no ha sido firmado por la poderosa Iglesia Ortodoxa Rusa, que abandonó la reunión de Rávena debido a la presencia de una delegación de la Iglesia ortodoxa autónoma de Estonia, que el patriarcado ortodoxo de Moscú no reconoce.

Kasper dijo que la Iglesia Católica está 'triste' y 'preocupada' por ese hecho, ya que considera 'muy importante' que la Iglesia Ortodoxa Rusa, que cuenta con 140 millones de fieles, participe en el diálogo ecuménico.

El texto está dividido en 46 puntos y comienza implorando al Espíritu Santo la unidad perdida hace casi mil años, cuando en 1054 se produjo el Cisma entre Oriente y Occidente.

El documento analiza el concepto de 'sínodo' y 'concilio' -las vías a través de las que se ejerce la comunión entre las iglesias locales- y define que la dimensión conciliar tiene que estar presente a nivel local, regional y universal.

El local es la diócesis gobernada por el obispo. Como regional señala la comunión entre un grupo de iglesias locales con sus obispos, que reconocen a uno como el primero entre ellos.

Ese primero, 'Protos', no puede hacer nada sin el consenso de todos, señala el texto.

En el universal, están todas las iglesias locales de las diferentes regiones, que cooperan en lo referente a la totalidad de la Iglesia. En ese nivel sus miembros los 'Protos' tendrán que reconocer quien entre ellos es el primero.
'Las partes (católicos y ortodoxos) concuerdan en el hecho que Roma ocupaba el primer puesto en la 'taxis' (en referencia a las antiguas cinco mayores sedes: Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén) y que el Obispo de Roma es por lo tanto el 'Proto' entre los patriarcas', señala el texto.

Inmediatamente apunta: 'No están (las partes) de acuerdo sobre la interpretación de los testimonios históricos en lo que se refiere a las prerrogativas del Obispo de Roma en cuanto Protos, algo que viene ya desde el primer milenio'.

El texto insiste en que 'existen diferencias en comprender el modo en como debería ejercitar el primado y en sus fundamentos teológicos y de las Escrituras'.

Añade que 'queda por estudiar de manera más profunda el papel del Obispo de Roma en la comunión de todas las Iglesia'.
El documento fue redactado por una delegación católica, encabezada por el cardenal Walter Kasper, y otra de las iglesias ortodoxas presididas por los metropolitas (arzobispos) Gennadios, del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, Vassilios, de la iglesia chipriota, y Athanasios, de la griega.

Oriente y Occidente se separaron con el cisma de 1054, con las excomuniones del papa León IX y del patriarca Miguel Celurario.

Les separan razones teológicas, como el rechazo de los ortodoxos al primado de la Iglesia de Roma y la negativa de la infalibilidad del Papa.

Los ortodoxos no reconocen la validez de los sacramentos católicos, al contrario que la Iglesia católica que sí admite, desde el Vaticano II, los de la Iglesia ortodoxa.

Los ortodoxos culpan a Roma de proselitismo y de intentar expandirse en territorios hasta ahora bajo su control.

Visto que el primado de Pedro es uno de los escollos, Juan Pablo II dijo en varias ocasiones que estaba dispuesto a que teólogos y expertos discutieran ese tema para buscar una solución que fuera aceptado por todos.

Benedicto XVI considera la unidad de los cristianos uno de los ejes de su pontificado y ha dicho estar dispuesto a dar pasos efectivos para lograrla.

Fuente: Terra Actualidad / EFE

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martes, 11 de septiembre de 2007

BENEDICTO XVI AFIRMA QUE LOS DOMINGOS DEBERÍAN DEDICARSE A DIOS Y NO AL OCIO.

  • Piensa que este día es necesario para reflexionar sobre la fe.
  • En casi toda Europa ha disminuido el número de fieles que asisten a la iglesia.

El Papa Benedicto XVI pidió el domingo a los católicos mantener un día sabático para la reflexión sobre su fe y el destino del planeta, y les recomendó no rendirse ante "el desenfreno del mundo moderno".

El Papa afirmó que las sociedades de Occidente han transformado los domingos en días en que las actividades de ocio han eclipsado el significado de la jornada, que debería estar dedicada a Dios.

El Sumo Pontífice hizo este llamamiento en el último día de su viaje a Austria, durante una misa en la majestuosa catedral de St. Stephen en Viena.

Disminuye el número de fieles

"Entreguen alma a su domingo, entreguen al domingo su alma", sostuvo, tras citar la fase acuñada por un obispo alemán en el siglo XX.

En Austria, como en muchos otros países europeos, ha disminuido el número fieles que asisten a la iglesia los domingos, una de las señales de lo que el Papa considera como un rápido deterioro del sentimiento religioso que le gustaría revertir.

Tras describir al domingo como "la fiesta semanal de la creación", el líder católico también dijo que la jornada debería ser un recordatorio sobre los peligros para el planeta.

El domingo pasado en una zona central de Italia el Pontífice encabezó el primer mitin juvenil de la Iglesia Católica a favor del medio ambiente , y dijo ante medio millón de personas que los líderes del mundo deben tomar decisiones valientes para salvar al planeta "antes de que sea demasiado tarde".

Fuente: EFE / 20minutos.es

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martes, 10 de julio de 2007

EL VATICANO SE REAFIRMA QUE LA UNICA IGLESIA QUE CONSTRUYO CRISTO ES LA CATOLICA.

  • Las demás, a las que no considera como iglesias, también tienen elementos de salvación, según un nuevo documento.
  • Se matizan algunos textos del Concilio Vaticano II para afirmar que en la única iglesia en la que subsiste la fe de Jesucristo es en la Católica.
  • Los protestantes han expresado su malestar; según ellos, son cristianos "de tercera clase" para el Vaticano.

La Iglesia Católica "no renuncia a su convicción de ser la única verdadera" Iglesia de Cristo, aunque reconoce que en las iglesias ortodoxas y en las "comunidades cristianas" surgidas de la Reforma -a las que no considera iglesias- hay elementos de salvación.

Así se afirma en el documento "Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia", preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, (ex Santo Oficio), presentado por el Vaticano.

Remiendo a textos del concilio

Cristo en la tierra "sólo constituyó una Iglesia" y que esa, "constituida y ordenada como una sociedad subsiste" en la Católica

El documento se refiere a las diferentes interpretaciones generadas por el documento del Concilio Vaticano II "Lumen Gentium", de 1963, en el que se afirma que la Iglesia de Cristo subsiste en la Católica, y el polémico "Dominus Iesus" del año 2000.

Entre las aclaraciones figura "cómo se debe entender la afirmación de que la Iglesia de Cristo subsiste en la Católica".

La respuesta que da es que Cristo en la tierra "sólo constituyó una Iglesia" y que esa, "constituida y ordenada como una sociedad subsiste" en la Católica, gobernada por el sucesor de Pedro (el Papa) y los obispos en comunión con él.

Es un vistoso paso atrás en las relaciones entre la Iglesia Romana y las otras comunidades cristianas

El texto agrega que aunque se puede afirmar que la Iglesia de Cristo está presente en las otras iglesias y en las comunidades eclesiales separadas "gracias a elementos de santificación y verdad existentes", el término "subsiste" sólo se puede aplicar a la Católica.

La Federación de las Iglesias Evangélicas en Italia y la Iglesia Valdese han criticado el documento, al considerar que es un "paso atrás" y considera a los protestantes cristianos de tercera clase.

"Es un vistoso paso atrás en las relaciones entre la Iglesia Romana y las otras comunidades cristianas", manifestó hoy el pastor Domenico Maselli, presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas en Italia.

Fuente: EFE / 20MINUTOS.ES

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domingo, 8 de julio de 2007

PAPA FACILITA LA MISA EN LATIN.

Benedicto XVI tiende la mano a los "lefebvrianos" a travez del MOTU PROPRIO "SUMMORUM PONTIFICUM".

El Vaticano presentó hoy el documento del Papa que facilita la celebración de la misa en latín, acompañado de una carta suya en la que subraya que el Misal salido del Concilio Vaticano II "es y permanece" como la forma "normal" de la liturgia y que el tridentino es el "extraordinario".

Benedicto XVI precisó que la misa en latín según el rito tridentino nunca fue jurídicamente suspendida y siempre estuvo permitida y que en estos años muchas personas y movimientos como el del cismático arzobispo Lefebvre permanecían ligadas a la misma, de ahí la necesidad de un reglamento más claro para llegar, además, a "una reconciliación interna en el seno de la Iglesia".

Con esas palabras, según observadores vaticanos, el Papa Ratzinger ha tendido la mano al movimiento cismático del fallecido arzobispo francés, férreo defensor de la tradición y la liturgia tridentina, que no reconoce el Concilio Vaticano II.

"Se trata de llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia. Mirando atrás se tiene la impresión de que en momentos críticos en los que la división surgía los responsables de la Iglesia no hicieron lo suficiente para conservar o conquistar la reconciliación y la unidad. Esa mirada nos impone hoy una obligación: hacer todos los esfuerzos para que todos aquellos que tienen verdadero deseo de unidad les sea posible", escribió el Papa.

De todas formas Benedicto XVI reconoce que aunque la "fidelidad" al misal en latín sea el "distintivo externo", las razones de la ruptura -escribió- "son más profundas".

El deseo de unidad es lo que le ha llevado a preparar el "motu proprio" (documento) "Summorum Pontificum" sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970, es decir el Misal promulgado por Juan XXIII en 1962, pocos meses antes del comienzo del Concilio Vaticano II y que aún contemplaba la misa de San Pío V, conocida como tridentina.

El Papa manifestó en la carta, dirigida a los obispos, que el documento -escrito en latín y traducido a las principales lenguas- es fruto de "largas reflexiones, múltiples consultas y de oración" y lamentó que "noticias y juicios sin información suficiente han creado no poca confusión".

Benedicto XVI añadió que en estos meses las reacciones fueron divergentes, "desde la aceptación a una oposición dura a un documento que no conocía" (en referencia a las criticas que aseguraban era antisemita y suponía una vuelta atrás en el camino abierto por el Vaticano II).

El Pontífice subrayó que el "temor a que se menoscabe y se ponga en duda" la autoridad del Vaticano II no existe, ya que el Misal publicado por Pablo VI en 1970, el salido del concilio, "obviamente es y permanece la formal normal de la liturgia ordinaria" y el de 1962 es la "extraordinaria".

"Se trata de un doble uso del mismo y único rito", afirmó el Papa.

El rito de San Pío V se puede utilizar cualquier día del año, menos durante el Triduo Pascual (Semana Santa).

Cuando se trate de una misa sin la presencia de fieles, el sacerdote no necesita permiso alguno para celebrarla.

Los párrocos deben aceptar "de buena gana" la celebración de la misa en latín cuando se lo pida un grupo estable de fieles. Se podrá celebrar cualquier día de la semana y se podrán crear parroquias "tradicionalistas".

También se podrán celebrar por ese rito matrimonios, exequias, bautismo, unción de enfermos, penitencia, etc. es decir todos los sacramentos.

El Motu Propio no especifica la orientación del oficiante (en el tridentino el sacerdote da la espalda a los fieles, mientras que tras el Vaticano II se impuso lo contrario), por lo que el Papa deja libertad de elección al sacerdote, que puede usar el viejo rito mirando a los asistentes.

Si un párroco pone impedimentos a la misa en latín, los fieles se podrán quejar al obispo, que deberá "satisfacer" el deseo.

El documento entrará en vigor el 14 de septiembre próximo Benedicto XVI ha pedido a los obispos que dentro de tres años le manden un informe para conocer como ha ido la medida y les ha asegurado que "si salen a la luz dificultades serias se buscarán soluciones".

El Concilio Vaticano II (1963-1965) introdujo el "Novus ordo missae", la nueva forma de celebrar la misa, que permitía se hiciese en los diferentes idiomas, lo que supuso la decadencia de la misa en latín.

En 1982 Juan Pablo II decretó que para oficiar por el rito tridentino se tenían que recoger firmas y pedir el permiso al obispo de la diócesis, que podía negarlo.

En estos años, escribió hoy Benedicto XVI, muchos fieles familiarizados con la misa en latín y que aceptaron el Vaticano II deseaban volver a celebrarla al ver que en muchos lugares la misa no se celebraba de manera fiel al nuevo misal, "llegándose a menudo a deformaciones de la liturgia al límite de lo soportable".

El Papa dice que habla "por experiencia", porque también él vivió "aquel periodo con todas sus expectativas y confusiones".

Fuente: PD / EFE / PERIODISTA DIGITAL

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