Mostrando entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de octubre de 2011

El Pentágono autoriza a los capellanes militares a oficiar bodas homosexuales

Tras acabar la política del 'Don't ask, don't tell' permitirán oficiar matrimonios homosexuales en los estados que las autorizanEl Pentágono ha autorizado que los capellanes militares oficien bodas entre personas del mismo sexo, pero únicamente si no va en contra de sus convicciones religiosas y son realizadas en instalaciones militares en estados que las autorizan.

En un breve memorando enviado a los capellanes firmado por el subsecretario de Defensa, Clifford L. Stanley, se agrega que el hecho de que se haya dado permiso para celebrar los matrimonios no significa que el Departamento de Defensa los apoye.

La decisión ocurre después que el Pentágono decidió acabar con la política de "don't ask, don't tell" que prohibía a los homosexuales servir en las fuerzas armadas.

El Pentágono decidió no apoyar los matrimonios porque reconoce la validez del Acta de Defensa del Matrimonio, firmada en 1996, que repudia los matrimonios del mismo sexo. Sin embargo, hace más de un año que la administración del presidente Barack Obama decidió no seguir abogando por dicha acta.

"Esta orientación del Pentágono va en contra del equilibrio entre respetar las tradiciones religiosas de los capellanes y otorgar a todos los militares los mismos derechos bajo la ley", se quejó Aubrey Sarvis, un veterano del ejército y director ejecutivo de la Red de Defensa Legal de los militares, una organización que aboga por los derechos de los homosexuales dentro del cuerpo armado estadounidense.

A su vez, la decisión del Departamento de Defensa va en contra de las pretensiones de los republicanos que querían que el Pentágono prohibiera los matrimonios del mismo sexo en las Fuerzas Armadas. Incluso han incluido en el presupuesto federal del año entrante algunas enmiendas que los prohíben entre los militares.

Una de las enmiendas, presentada por el congresista republicano Todd Akin, prohíbe a los capellanes militares participar en matrimonios del mismo sexo así como realizarlas en los cuarteles.

"Es difícil entender como los militares, de algún modo, están excusados de obedecer a la ley federal", dijo Akin, en una carta enviada al Pentágono, refiriéndose al Acta de Defensa del Matrimonio.

El matrimonio entre personas del mismo sexo está autorizado en seis estados y el Distrito de Columbia, que alberga Washington DC, la capital estadounidense.




Fuente: ElMundo.es
Fotografía: Una pareja formada por dos oficiales de la Marina se prepara para cenar. | Reuters








+ Leer más...

martes, 31 de agosto de 2010

Las Iglesias evangélicas de Estados Unidos, afrontan un serio dilema ante los inmigrantes sin papeles

"He escuchado a la gente decir cosas en la iglesia que me hacen avergonzar", expresó Soerens.

Matthew Soerens, pastor evangélico versado en leyes de inmigración, ha estado hablando durante meses con pastores de todo el país, en la esperanza de hacerles entender que la reforma a las leyes de inmigración es un imperativo cristiano. El tema, no obstante, es tan explosivo que muchos ministros no lo quieren tocar.

La semana pasada, el pastor habló en la Community Christian Church de Naperville, una megaiglesia con extensiones en varios suburbios de Chicago. En Aurora, donde la iglesia tiene un campus, la colonia de inmigrantes ha crecido tanto que algunas escuelas tienen estudiantes casi exclusivamente hispanos.

Soerens no habla de política. Sus mensajes se basan en versículos de la Biblia sobre el deber cristiano de ser hospitalario con los extranjeros. En esta ocasión, dio lugar a los inmigrantes presentes, con y sin papeles, para que hablasen desde la plataforma del peligro de que sus familias sean separadas por el servicio de inmigración. Pastores de otras iglesias oraron con cada inmigrante y le pidieron a todos los congregados que participen.


RESPETAR LA LEY, AMAR AL PRÓJIMO

"Las leyes son importantes y no podemos hacer de cuenta que nadie las violó", expresó Soerens el año pasado en alusión a los indocumentados. "(Pero) Nosotros no distinguimos entre personas con papeles y sin papeles. Todos están hechos a imagen y semejanza de Dios. Todos".

Varios prominentes líderes evangélicos están de acuerdo y han apoyado públicamente algunas medidas para allanar el camino a la ciudadanía de los 11 millones de indocumentados que se cree hay en el país.

En julio, cuando el presidente Barack Obama pronunció un importante discurso sobre la necesidad de reformar las leyes de inmigración, fue presentado por el pastor Bill Hybels, fundador de la Willow Creek Community Church de Illinois. Estaban presentes otros prominentes evangélicos, como el reverendo Richard Land, de la Convención Bautista del Sur.

Soerens, sin embargo, comprobó que la feligresía opina distinto. No ve con buenos ojos a los indocumentados y pide mano dura con ellos. Él está tratando de cambiar eso, de una en una iglesia cada vez.


CRECE EL NÚMERO DE INMIGRANTES

"Cada vez quedan menos iglesias que no tienen inmigrantes entre sus feligreses", dijo Soerens. En la zona de Chicago-Naperville-Joliet, la comunidad de inmigrantes creció más de un 30% entre el 2000-2008, según el informe "Estado de las Areas Metropolitanas" de la Brookings Institution. Y muchos de esos nuevos inmigrantes son cristianos.

La inmigración pasó a ser un tema importante para la iglesia. Cotidianamente surge el asunto, como cuando se asignan voluntarios para trabajar con niños. Se supone que hay que estudiar los antecedentes de los voluntarios. Las iglesias que reparten alimentos y ofrecen otros servicios se dieron cuenta de que muchos de sus clientes no tenían papeles y se preguntaron si violaban alguna ley ayudándolos.

Grant Dixey, quien asistió a la presentación de Soerens en Naperville, dice que experimentó el tema en carne propia cuando hace poco su hija quiso invitar a una amiguita hispana de seis años a su cumpleaños y le costó mucho encontrar un teléfono o una dirección de la familia de la niña.

"Considero que es importante hacer cosas como la de esta noche y educar a nuestros miembros sobre algo que es muy controversial", expresó Dixey, un programador de computadoras de Aurora.

EL DILEMA PLANTEADO

Los pastores que analizan si plantear el asunto a sus feligreses deben sopesar las consecuencias, pues existe el temor de ahuyentar a algunos creyentes. "No vamos a convertir nuestra iglesia en una organización política", afirmó Hybels a fines de julio. "Pero tampoco vamos a fingir que no pasa nada".

El debate bíblico gira en torno al pasaje Romanos 13, según el cual los cristianos deben acatar a las autoridades civiles y obedecer las leyes. Sin embargo, las Escrituras están llenas de tramos en los que se exhorta a ser bondadoso con los forasteros y, según Mateo 25, a brindarle ropa y alimento al extraño.

Cuando Soerens comenzó a investigar las enseñanzas teológicas sobre la inmigración, comprobó que los evangélicos no tenían mucho material. y apeló a fuentes católico romanas.

Aunque los escritores evangélicos están lentamente llenando ese vacío. Un ejemplo típico es "The Next Evangelicalism: Freeing the Church from Western Cultural Captivity" (El próximo evangelismo: Cómo liberar la Iglesia de su cautiverio de la cultura occidental), de Soong-Chan Rah. Un tema común en todas las publicaciones es que acercándose a los inmigrantes cristianos, las iglesias predominantemente blancas logran sobrevivir. Distintos estudios indican que las iglesias multiétnicas crecen más rápido, en buena medida por las mayores tasas de nacimientos entre las familias de inmigrantes.

"Contrariamente a la creencia generalizada, la iglesia no está muriéndose en Estados Unidos; está vivita y coleando entre las comunidades étnicas minoritarias y de inmigrantes, aunque no entre las iglesias blancas mayoritarias", escribió Rah.

Es demasiado pronto para decir hasta qué punto los evangélicos van a defender a los inmigrantes. Hay resistencia a politizar la iglesia. Mont Mitchell, pastor de la Westbrook Christian Church de Bolingbrook, cerca de Naperville, que cuenta con muchos grupos étnicos entre sus fieles, dice: "No quiero que me distraigan de mi misión de predicar el Evangelio".

El reverendo Alexander Chu, de la Living Water Evangelical Church, considera que su misión es "darle a los fieles un foro para dialogar, leer y estudiar las Escrituras, y facilitar que cada uno saque sus propias conclusiones".

Soerens es consciente de que mucha gente se resiste a zambullirse de cabeza en el tema de la inmigración y recalca que no postula una amnistía para los indocumentados, pero que cree que debe buscarse la forma de regularizar su situación.

VOCACIÓN DEFINIDA

Soerens es alumno del Wheaton College, institución de Illinois conocida como la "Harvard de los evangélicos". A los 26 años, ya escribió un libro, junto con Jenny Hwang: "Welcoming the Stranger: Justice, Compassion & Truth in the Immigration Debate" (Cómo recibir al Extranjero: Compasión y Verdad en el Debate sobre Inmigración).

Para ser coherente con sus creencias, se instaló en un complejo de apartamentos donde viven muchos inmigrantes sin recursos. Encabeza un grupo de estudio de la Biblia para jóvenes que viven en el edificio. Formó un pequeño grupo de creyentes que hablan español en el edificio con los que realiza oraciones semanales en una capilla del barrio.

"Las Escrituras me dicen lo que debo hacer", manifestó. "Soy evangélico y bíblico, no un liberal con ropas de evangélico". Colabora con World Relief, brazo humanitario de la Asociación Nacional de Evangélicos, que agrupa a iglesias cristianas conservadoras. World Relief ha estado ubicando refugiados a través del Departamento de Estado por años.

Empezó como pasante, estudiando microfinanzas en Nicaragua, y luego regresó a la oficina de Wheaton, donde realizó talleres en los que se explicaba cómo sacar la ciudadanía y se asesoraba a los inmigrantes acerca de sus posibilidades de naturalizarse.

El año pasado comenzó a reclutar otros pastores para defender la causa del inmigrante, sobre todo en los suburbios occidentales de Chicago.

Además de World Relief y el Wheaton College, en este lugar tienen su sede central las editoriales cristianas Tyndale House y InterVarsity Press, y la popular revista evangélica Christianity Today. No muy lejos se encuentran la megaiglesia Willow Creek, la Trinity Evangelical Divinity School y el Moody Bible Institute.


Contactos:
- Matthew Soerens's Page / CauseUp.ning.com
- Christians for Comprehensive Immigration Reform / CCIR




Fuente: Protestante Digital.com
Fotografia: Matthew Soerens "Activist targets evangelicals on immigration" / Yahoo News

+ Leer más...

miércoles, 28 de abril de 2010

El Mesías ya está aquí y reside en Tel Aviv

Los mensajes de un supuesto hijo de Dios afean la conducta de los israelíesEn las calles de Jerusalén, como en las de otros lugares de Israel, pueden verse desde hace semanas carteles amarillos que anuncian mensajes urgentes del Mesías, con recomendaciones y admoniciones para todo el pueblo judío, el que vive en Israel y el de la diáspora. Mensajes que han aparecido más detallados en anuncios publicitarios de algunos medios de comunicación.

La página 19 del diario Maariv del 28 de marzo contiene uno de estos mensajes.

Ocupa toda la plana a cuatro columnas e incluso ofrece una web en la que aparecen otros mensajes del Mesías en hebreo, que, en menor medida, se han traducido al inglés, francés y ruso. El anuncio también contiene un número de teléfono móvil local, el 052-535 28 78.

Son mensajes apocalípticos que prevén el inminente final de los tiempos bajo un titular que dice "La palabra de Dios al pueblo de Israel según la transmite el Mesías que está en Tel Aviv". La identidad del Mesías no se desvela, tal vez porque todavía no ha llegado el momento de la revelación.

El número de teléfono indicado contiene una grabación que insta al interesado a llamar a otro móvil, el 054-420 49 58, donde se puede escuchar un largo mensaje, también en hebreo, que advierte que la solución del pueblo judío no es el ejército ni el Gobierno, y que Israel pronto será atacada por los países árabes coaligados con Estados Unidos.

Uno de los mensajes aparecidos en la prensa lamenta que los dirigentes israelíes estén dispuestos a "vender al enemigo la Tierra de Israel, incluida Jerusalén", y a "humillarse ante el presidente de Estados Unidos, Obama". El Mesías asegura que "los 120 diputados de la Kneset se han prostituido" porque no dudan en entregarse al enemigo, mientras se lo permite el pueblo judío, que está "enfermo" y debiera estar "encerrado" en un centro psiquiátrico.

"Manipulados políticamente"

El doctor David Green, que dirige en Tel Aviv una clínica de tratamiento de enfermos bajo la influencia de sectas, señala que una gran parte de los grupos similares que hay en el mundo "están manipulados políticamente", y no descarta que los mensajes del Mesías que aparecen estos días en la prensa respondan a una manipulación política.

"En el judaísmo no es muy corriente la aparición de [falsos] mesías, aunque a lo largo de la historia se han dado algunos casos. El Mesías tiene que aparecer en el momento indicado por Dios, cuando todo el pueblo judío crea en Dios", explica el doctor Green.

Los mensajes advierten que la Tercera Guerra Mundial está "a punto de comenzar" y que será mucho peor que las anteriores guerras mundiales. Los países cristianos del mundo, incluido EEUU, pronto abandonarán al pueblo judío y sólo se salvarán los judíos que obedezcan las instrucciones del Mesías.

El Mesías está disgustado con los ultraortodoxos y con los colonos que viven en los territorios ocupados porque se comportan de una manera extraña. Los colonos, por ejemplo, están más pendientes de tener "un coche de lujo" o una mujer "guapa" que de lo que deberían ocuparse realmente. "Los judíos ultraortodoxos y los colonos no temen a Dios. El propio primer ministro [Ariel Sharon] que expulsó a los judíos de Gaza no tuvo miedo de ofender a Dios. ¿Y cómo está ahora? Es un pedazo de carne clínicamente muerto", advierte el Mesías.

El estado de forma del Ejército israelí

"Creo que se trata de un grupo que tiene demasiado dinero; de otra manera no se explicaría que se hayan gastado tanto en anuncios", comenta el profesor Nahman Ben Yehuda, del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Hebrea de Jerusalén. "Israel es un país democrático, y cada cual puede decir lo que quiera. No es la primera vez que algunos judíos piensan que ha llegado el Mesías y tampoco será la última", señala.

El ejército israelí no se encuentra en forma, advierte el Mesías. "Huyó de algunos cientos de combatientes de Hizbolá" durante la última guerra de Líbano "como si a los soldados los persiguiera un león", algo que es comprensible porque "los dientes del ejército son en realidad una prótesis y los ojos de los soldados se van detrás de las muchachas".

El Mesías también está preocupado por lo que sucede en Gaza. Ve cómo los milicianos de Hamás lanzan cohetes contra las poblaciones israelíes próximas a la franja. Y luego afirma irónicamenteve cómo el ejército se pone a discutir si los cohetes los ha disparado Hamás o la yihad islámica, sin intervenir para poner fin al lanzamiento de cohetes.

"Dadnos dinero"

Es sólo otro indicio de la decadencia de Israel. Pero hay muchos más. Por ejemplo, el Mesías considera que los israelíes no se preocupan para nada del prójimo judío y sólo les interesa su propia vida. Por eso no se opusieron a la evacuación de Gaza. Mientras, los medios de comunicación no informan de lo que debieran informar y engañan a la gente.

Una gran parte de culpa de lo que le sucede a Israel la tienen los judíos ultraortodoxos, porque no siguen la voluntad de Dios. Han entrado en la Kneset y en un "Gobierno de izquierdas" y no les interesa Dios, sino que pronuncian continuamente la oración: "Dadnos dinero, dadnos dinero".


Fuente: ElPublico.es

+ Leer más...

viernes, 10 de julio de 2009

Obama y Benedicto XVI ponen en común su visión del mundo

Ambos impulsan la ética en el capitalismo, pero discrepan en el aborto y en las células madre.El encuentro entre dos de las más grandes figuras de este comienzo de siglo, el papa Benedicto XVI y Barack Obama, fue, como tenía que ser, una oportunidad para destacar las múltiples coincidencias entre ambos, especialmente en la voluntad de un mundo más justo y pacífico, dejando a un lado otras diferencias importantes en materia de doctrina y moral.

Ésta no era una visita cualquiera para Obama. La prueba es que, por primera vez en su historia como presidente, llegó a una cita en punto, ni un minuto más tarde. Sabía que enfrente tenía, tal vez, al único hombre que le puede hacer sombra hoy en cuanto a universalidad, influencia y número de seguidores.

El Papa y el presidente de Estados Unidos conversaron a solas durante alrededor de media hora en la biblioteca del Vaticano, donde al final se sumó la primera dama norteamericana, Michelle Obama. El Papa preguntó a su invitado sobre los resultados de la reunión del G-8, a lo que Obama contestó que había sido "muy productiva". Ante el ruido incesante de las cámaras fotográficas, el Papa le comentó al presidente que todavía no acaba de acostumbrarse a ser fotografiado.

Aunque protestante, Obama sabe de la importancia de la Iglesia católica, que le subvencionó y ayudó considerablemente durante su etapa como activista social en Chicago. También conoce sus normas de fe, que aprendió en una escuela católica en Indonesia.

La agenda de la reunión incluía muchos de los temas que Obama había tratado poco antes en L'Aquila: la lucha contra el hambre, el deterioro del medio ambiente, el peligro de la proliferación nuclear y otras amenazas para la paz mundial, especialmente en Oriente Próximo. El Papa elogió el discurso pronunciado por Obama en El Cairo el pasado 4 de junio y animó al presidente a trabajar juntos por el diálogo interreligioso. También conversaron sobre Cuba y Honduras. Además, el presidente le entregó una carta, cuyo contenido no fue desvelado, del senador Edward Kennedy, gravemente enfermo en la actualidad.

"Hay asuntos en los que están de acuerdo, otros en los que están en desacuerdo y otros en los que están de acuerdo en seguir trabajando", explicó el viceconsejero nacional de seguridad de la Casa Blanca, Denis McDonough. Si, en efecto, hubo desacuerdos, quedaron muy bien disimulados por un ambiente de gran cordialidad. Aunque podría creerse que el Papa, un conservador en materia doctrinal, se sentía más a gusto con George Bush, lo cierto es que, posiblemente, se ha creado una relación mucho más cálida y productiva con el actual presidente. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, aseguró que Obama había quedado "muy impresionado", si bien ni recibió la bendición ni rezó con el pontífice.

El mensaje de Obama frecuentemente tiene un tono de espiritualidad y trascendencia que coincide con el de esta institución. La biografía del presidente norteamericano está influida por su fe, que él ha vivido tanto desde la perspectiva social como personal. Es un hombre que conecta con la tradición religiosa de su sociedad, aunque defienda el carácter laico de su legislación, y que ha pronunciado memorables discursos sobre el hecho religioso, incluido uno en la universidad de Notre Dame, un símbolo del poder católico en EE UU. Para decepción de la izquierda de su partido, Obama no ha eliminado, por ejemplo, las ayudas oficiales que Bush aprobó para las organizaciones religiosas con fines sociales.

Obama está impulsando, además, algunos de los proyectos que mejor caben en la agenda de la Santa Sede: la paz entre israelíes y palestinos, el desarme, la multilateralidad de las relaciones internacionales y, más a corto plazo, la reforma del sistema financiero.

Precisamente a la humanización del capitalismo aludía la última encíclica del Papa, que le regaló al presidente. Un texto sobre la necesidad, compartida por Obama, de imponer mayores controles a la actividad financiera para evitar la codicia y desastres como la actual crisis financiera.

Pero hay otros asuntos en los que la relación entre estos hombres inteligentes y pragmáticos será más difícil, que tienen que ver con las responsabilidades de los Gobiernos en los temas que la Iglesia considera de moral personal, como el aborto o la investigación con células madres. Obama es partidario de proteger legalmente ambos derechos. El Papa, por el contrario, los considera un atentado a la dignidad del ser humano. Pero también en esto hicieron un acercamiento.

- Cobertura del evento por la White House.
- Cobertura del evento por el Vaticano.

Fuente: El País.com / "El Papa y Obama ponen en común su visión del mundo"
Autor: A. Caño / Roma (enviado especial)

+ Leer más...

domingo, 19 de abril de 2009

La Nueva Izquierda Religiosa y la Fe de Barack Obama

Reseña del libro "La fe de Barack Obama" de Stephen Mansfield. (Grupo Nelson, 2008)

El 12 de septiembre de 1960, y ante una Asociación Ministerial de Houston reunida en pleno para la ocasión, John F. Kennedy pronunció un discurso que ha pasado a la historia de la literatura política norteamericana, como la mejor argumentación jamás expuesta, en defensa de una necesaria separación entre Iglesia y Estado. Al afirmar no ser “el candidato católico a la presidencia” sino “el candidato del Partido Demócrata a la presidencia que, por casualidad, también es católico”, Kennedy trataba de alejar las sospechas sobre su condición de católico e iba incluso más allá en su mensaje, constatando que la fe personal de un candidato a la presidencia de los Estados Unidos, nada tenía que ver con un futuro ejercicio de su cargo. Sin embargo, los ocho años de gobierno de George W. Bush y su conservadurismo compasivo, han venido a contradecir esta idea, al situar nuevamente la religión en el primer plano de la vida pública, un primer plano ocupado ahora por dos candidatos a la presidencia –el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama–, cuya religiosidad personal también ha sido tema de debate y controversia entre votantes y analistas políticos.

Decir que el pueblo estadounidense es muy religioso es no decir nada nuevo, pues más que por el capitalismo consumista o el patriotismo ufano de sus gentes, Estados Unidos se define por una arraigada e ineluctable creencia en Dios, por ser una tierra exageradamente devota, una reserva espiritual que no ha dejado nunca de asombrar a aquellos que han tratado de entender la naturaleza del ser americano: “A mi llegada a los Estados Unidos –escribía un epatado Tocquevillefue el carácter religioso del país lo primero que atrajo mi atención”. Más de ciento cincuenta años después, estas palabras de La democracia en América resuenan con una actualidad pasmosa; la religiosidad americana sigue despertando nuestro interés y, a la vista de algunos datos, seguimos sin acabar de entenderla. En marzo de 2007, una encuesta publicada por la prestigiosa revista Newsweek demostraba que el 91% de los estadounidenses afirma creer en Dios, mientras que sólo un 3% se atreve a declararse ateo. Por su parte, una encuesta de octubre de 2005 realizada por CBS News, intentando responder a la pregunta de si los americanos eran más partidarios del Creacionismo o de la Teoría de la Evolución de Darwin, constataba que sólo el 13% de los encuestados defendía el evolucionismo sin intervención divina. Para el 51% de la población, Dios había creado a la raza humana tal y como es en la actualidad, mientras que el 30% admitía un proceso de evolución humana, guiado –eso sí– por Dios. Son cifras –sin necesidad de comparación alguna– totalmente desproporcionadas: guarismos impropios de cualquier país occidental, de cualquier sociedad europea industrializada y modernizada en la que razón y fe han sido –desde la llegada del racionalismo ilustrado– y son, contextos antagónicos, realidades incompatibles. Esta aceptada disociación entre ciencia y religión, tan enraizada en otras partes, resulta sin embargo, difícilmente extrapolable al caso de los Estados Unidos, que una vez más y como sucede con tantas otras cosas que nos escandalizan (la libertad en la posesión de armas de fuego, por ejemplo), se nos muestra como una realidad extemporánea, como un país ajeno a la norma y orgulloso en su particularidad propia e irreducible, su excepcionalismo norteamericano.

De todo esto se derivan, más allá de los fríos datos de unas encuestas, unas consecuencias políticas de primer orden; si la religión inunda los Estados Unidos, impregnando todos los aspectos de la vida, la política, como uno más de ellos, no puede de ninguna forma escapar a su alcance. Más aún si cabe, cuando el sistema político americano –en el que los partidos son maquinarias gigantescas que el votante mira con mucha distancia–, favorece una política personalista, donde más que en ninguna otra democracia, se vota a la persona del candidato, por encima de su filiación partidista concreta. Esto hace que la biografía del aspirante, su carrera y su reputación en todos los órdenes de la vida, sea su más preciado –y a veces casi único– aval, su mejor y más sincera carta de presentación ante el electorado. En este sentido, huelga decir que la fe personal y la religión del candidato son, además de un rasgo que favorece la identificación o el distanciamiento del votante, un dato muy a tener en cuenta, una cuestión esencial y prioritaria a la hora de decidir en manos de quién se dejará el destino de todo un país. Una excelente prueba de esta vital importancia concedida a la fe y la moral de los presidenciables, la pudimos ver el pasado 16 de agosto, cuando Obama y McCain coincidieron por primera vez durante la campaña juntos en un acto para participar en un debate moderado por el conocido e influyente pastor evangélico, Rick Warren, quien interrogó a ambos candidatos sobre cuestiones tan variadas como el matrimonio homosexual, el aborto o la existencia del demonio. Este mismo propósito de acercar al público la visión teológica de un candidato, es el que ha movido a Stephen Mansfield a publicar –tras el enorme éxito de su libro La fe de George W.Bush, que estuvo quince semanas en la lista de best-sellers de The New York Times– una monografía destinada a acercarnos a uno de los aspectos de la personalidad de Obama que más han llamado la atención: su peculiar cosmovisión religiosa.

Consciente de lo que se juega, Obama supo advertir desde un inicio la importancia del voto evangélico y protestante del sur, instando al movimiento progresista a abandonar su lado antirreligioso y a hacer un esfuerzo por encontrar puntos en común con la gente de fe, no sólo cristiana, sino también judía, musulmana o de cualquier otra creencia.

La fe de Barack Obama es en parte una biografía espiritual de Obama, un recorrido por los principales hitos de su trayectoria dentro y fuera de la Iglesia, aquellos que han forjado esa personalísima fe que le caracteriza. Pero al margen de este aspecto más íntimo, es también un ensayo sobre la importancia de la fe en la política americana y sobre el uso que hacen de ella los grandes partidos. El apoyo y la influencia recíproca entre los partidos y las diferentes iglesias americanas ha sido una constante a lo largo de la historia electoral americana, en la que el voto por razones religiosas o morales siempre ha estado presente. Reverendos y pastores de diferentes credos han avivado el debate generando opinión y canalizando los objetivos de auténticos lobbies organizados. En este sentido, ha sido el Partido Republicano quien más y mejor ha sabido aprovecharse de este impulso. Ya desde el mandato de Ronald Reagan, el nacimiento de un potente movimiento neoconservador ha tenido como uno de sus más fieles bastiones a una vigorosa Derecha Religiosa, formada por una coalición de grupos de interés que han llegado a asesorar al presidente sobre diferentes materias, como hemos podido comprobar en estos últimos años de la Administración Bush. Por su parte, el Partido Demócrata ha intentando durante las últimas décadas mantener en lo posible esa separación de poderes entre Iglesia y Estado que proponía Kennedy, para evitar una excesiva injerencia de la religión en la vida pública.

Esta tradicional y aceptada división entre Derecha Religiosa e Izquierda secular es la que, según Mansfield, se ha visto amenazada en estas elecciones de 2008. El responsable de trastornar este orden no ha sido otro que Barack Obama, el candidato demócrata que con su discurso de fe y esperanza, ha tratado de superar estas diferencias, demostrando que en los Estados Unidos, también existe una Izquierda Religiosa que quiere tener su propia voz. Consciente de lo que se juega, Obama supo advertir desde un inicio la importancia del voto evangélico y protestante del sur, instando al movimiento progresista a abandonar su lado antirreligioso y a hacer un esfuerzo por encontrar puntos en común con la gente de fe, no sólo cristiana, sino también judía, musulmana o de cualquier otra creencia. Con esto quiere evitar Obama lo que ha ocurrido en los últimos años: que el voto protestante ha sido prácticamente patrimonio exclusivo de los republicanos. Eso supondría una derrota segura para los demócratas, como ya le ocurrió a John Kerry en 2004.

Dice Mansfield, a mi juicio con mucha razón, que Obama ha encontrado la fórmula, el camino perfecto para presentarse a sí mismo como un compendio de todo lo americano, como una versión actualizada del sueño americano, adaptada a los tiempos difíciles que atraviesa un mundo incierto y acomodada a los intereses y temores de las jóvenes generaciones.

Como biografía espiritual, La fe de Barack Obama se centra sobre todo en tres aspectos fundamentales. Dos de ellos –la relación de Obama con la religión durante su infancia y su conversión a la fe cristiana– han sido profusamente descritos por el propio Obama en sus dos libros de memorias, tanto en Sueños de mi padre (1995) como en La audacia de la esperanza (2006), donde encontramos un capítulo dedicado precisamente a la Fe. Respecto al primer tema señala acertadamente Mansfield que, de asumir la presidencia en 2009, Obama sería el primer presidente estadounidense criado en un hogar no cristiano. Con un padre y un padrastro ateos, su única educación religiosa la recibió de parte de su madre, mujer que no profesaba ninguna fe específica, pero que le transmitió una visión religiosa propia de un antropólogo, despertando el interés del joven Obama por todas las religiones (cristiana, musulmana, budista, hinduista) e inculcando en él un espíritu crítico y relativista alejado de cualquier dogma. Este escepticismo de juventud hizo que Obama tardara mucho en aceptar formar parte de una Iglesia. Fue solo a partir de 1985 y mientras Obama trabajaba en Chicago con el Proyecto de Comunidades en Desarrollo, cuando empezó a asistir a la Iglesia de Cristo de la Trinidad Unida, una Iglesia afroamericana muy comprometida con los valores sociales y morales que él defendía. Ahora bien, en La audacia de la esperanza, Obama ya dejó claro que su llegada a esta iglesia fue más por sentido de pertenencia y necesidad de sentirse miembro de una comunidad que por convicción absoluta o por iluminación súbita; sus dudas y su escepticismo no desaparecieron porque para él la fe es siempre una actitud crítica, no de certeza absoluta: “Al comprender que el compromiso religioso no exigía que dejara de pensar de forma crítica ni que me desentendiera de la batalla por la justicia social y económica ni que me retirara del mundo de ninguna otra forma, pude caminar un día por el pasillo central de la Trinity United Church of Christ para ser bautizado. Fue una elección, no una epifanía, y las preguntas que tenía no desaparecieron por arte de magia” (p. 222).

El tercer aspecto importante es quizá el más controvertido e impugnado: la relación de Obama con el polémico e histriónico reverendo, Jeremiah A.Wright. Jr. Mansfield dedica varias páginas de su libro a describir la relación de afecto y admiración mutua que Obama ha mantenido con el pastor afroamericano durante todos estos años en los que Wright ha actuado como un auténtico padre espiritual para Obama, como el hombre que ha canalizado su fe y su deseo de transformar la sociedad. Con el inicio de la carrera presidencial de Obama, el reverendo no tardó en mostrarle su apoyo y reclamar el voto negro para el que había sido su “ahijado”. Sin embargo, la relación entre los dos ha dado un giro radical en los últimos meses, cuando algunos medios conservadores como la cadena de televisión Fox News rescataron algunas opiniones provocadoras vertidas por el reverendo Wright en sus multitudinarios e incendiarios sermones. En estos videos –que han hecho furor en Youtube– se despachaba el mentor de Obama con proclamas del tipo “Dios maldiga a América” (en alusión al popular lema “God bless America”), hablaba de los U.S.K.K.K.A. (los Estados Unidos del Ku Klux Klan de América) y maldecía al país entero por su racismo, declarando que el SIDA era una arma inventada por el gobierno estadounidense para atacar a los negros y que los hechos del 11 de septiembre de 2001 eran un castigo por los pecados nacionales de los estadounidenses. Evidentemente, esto provocó un sonado escándalo en el país de las barras y estrellas y estuvo a punto de acabar con la candidatura de un Barack Obama, a quien todos miraban ya con lupa por aquel entonces. El propio Obama tuvo que dar un paso al frente y, pese a que intentó distanciarse del reverendo Wright sin avivar la disputa, no tuvo más remedio que romper definitivamente su relación ante una situación que ya no admitía disculpas posibles y podía costarle un precio político muy alto como reconoce Mansfield: “Llegó la separación, seguramente, porque Obama pudo ver que sus oponentes republicanos vendrían por él y que harían de su asociación con la Iglesia de la Trinidad y Wright el punto de partida para un ataque de la derecha” (p. 67).

Resulta un libro totalmente pertinente y oportuno porque, por mínimo que sea el conocimiento que de los valores americanos tenga el lector, nadie se atreverá a decir que la religión y su influencia en la política estadounidense son temas menores o intrascendentes.

Pero más allá de estos episodios personales en la vida de Obama, más o menos conocidos, en La fe de Barack Obama trata Stephen Mansfield de responder a una serie de interrogantes: ¿Por qué ha conectado Obama tan bien con el público americano y con los valores de una sociedad desencantada con la política de Bush?, ¿Qué características de su fe personal han hecho que muchos jóvenes hayan visto en él a un auténtico Mesías, al portador de un mensaje de cambio y esperanza? La respuesta la da Mansfield en algunas páginas de su libro muy interesantes e ilustrativas. Dice Mansfield, a mi juicio con mucha razón, que Obama ha encontrado la fórmula, el camino perfecto para presentarse a sí mismo como un compendio de todo lo americano, como una versión actualizada del sueño americano, adaptada a los tiempos difíciles que atraviesa un mundo incierto y acomodada a los intereses y temores de las jóvenes generaciones. “En una generación sin padres y sin ligaduras –dice Mansfield–, Obama suele aparecer como representante de la raza humana en general, a lo largo de una historia heroica que tiene que ver con la búsqueda espiritual. Los estadounidenses como pueblo nacido a partir de una visión religiosa encuentran en Obama al menos un compañero de viaje, y a lo más a un hombre a la vanguardia de una nueva era de la espiritualidad estadounidense” (p. XX). Esa identificación tan clara que vemos en los mítines de Obama por todo el país, esa empatía que muestran los jóvenes americanos con el senador demócrata cuando le corean y le aclaman al grito del célebre “Yes, we can”, obedece según Mansfield a un cambio mayor en la concepción de la religión por parte de las nuevas generaciones de americanos. Son los actuales para los americanos, tiempos que –como decía Dylan– representan un cambio, un giro posmoderno en la forma de entender la espiritualidad y la fe personal por parte de los jóvenes: “En términos religiosos la mayoría de los jóvenes estadounidenses son postmodernos, lo cual significa que para ellos la fe es como el jazz: informal, ecléctica y a menudo sin un tema. […] Por eso, cuando Obama habla de cuestionar ciertos principios de su fe cristiana o de la importancia de la duda en la religión, o de su respeto por las religiones no cristianas, la mayoría de los jóvenes se identifican con él al instante, y adoptan la fe no tradicional suya como base de sus preferencias políticas por la Izquierda, y las de ellos” (p. XVII).

Esta religiosidad tan laxa que comparte Obama con muchos de sus conciudadanos ha sido fuertemente criticada por los conservadores, que hablan de una religión civil descafeinada y superflua, un conjunto de creencias sobre la justicia social, sin ninguna base teológica sólida. Denuncia la Derecha Religiosa que, en su afán por preservar la independencia del poder político, Obama propone una subordinación de los valores religiosos tradicionales al imperio y el dominio de un Estado laico y una sociedad secularizada. Especialmente en el tema del aborto, cuestión espinosa y fundamental en la política estadounidense, Obama ha sufrido los ataques de los conservadores religiosos, que han criticado algunas decisiones que tomó cuando era senador en el Estado de Illinois y votó una ley que, según los medios conservadores, le situaba más a la izquierda que la propia NARAL (Liga Nacional de Acción por el Derecho al Aborto).

No es el libro de Stephen Mansfield un libro extraordinario, no es una monografía sublime, de esas que quedan como modelo a estudiar en las universidades. Es más pronto un libro coyuntural, publicado en un contexto determinado, intentando aprovechar los efectos de una obamanía que convierte en éxito todo lo que acompaña al nombre del candidato demócrata. Resulta sin embargo, un libro totalmente pertinente y oportuno porque, por mínimo que sea el conocimiento que de los valores americanos tenga el lector, nadie se atreverá a decir que la religión y su influencia en la política estadounidense son temas menores o intrascendentes. En este sentido, tiene La fe de Barack Obama el valor de ser un libro claro y conciso, que aporta información nueva a la imagen que se ha forjado de Obama cada uno de nosotros, un plus a añadir a lo que ya sabemos sobre la personalidad de este hombre sorprendente. Mansfield nos muestra a un Obama conciliador que trata de superar las diferencias partidistas para encontrar un término medio de acuerdo. Al igual que hicieron antes que él algunos de sus precursores como Kennedy o Clinton, Obama intenta encontrar en estos días previos a las elecciones presidenciales, una tercera vía de consenso, más allá de esa tradicional dicotomía entre Derecha Religiosa e Izquierda Secular, un atajo que le permita armonizar su política liberal basada en su particular fe religiosa, con el deseo de cambio de un país que, aún hoy todavía, mantiene su audacia y su esperanza.

Fuente: OjosDePapel.com /
jueves, 02 de octubre de 2008
Autor: Francisco Fuster

+ Leer más...