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jueves, 3 de noviembre de 2011

Encuentro Interreligioso de Asís por la Paz... y el ecumenismo

Líderes religiosos del mundo oraron por la paz en Asís invitados por Benedicto XVI• El papa Benedicto XVI1 unió su voz el jueves a la de monjes budistas, estudiosos islámicos, líderes yorubas y un puñado de agnósticos en un llamamiento común a la paz, insistiendo en que la religión nunca debe ser usada como pretexto para la guerra o el terrorismo.

Benedicto XVI saludó a unos 300 líderes en representación de varias confesiones en Asís, la ciudad de San Francisco, para conmemorar el 25 aniversario de una jornada de oración que en este mismo sitio convocó su antecesor, Juan Pablo II, en 1986 en medio de la Guerra Fría.

Aunque la convocatoria careció del brillo de su antecesora -cuando el Dalai Lama, la Madre Teresa y otros líderes religiosos se unieron en oración-, la jornada de paz del jueves incluyó algunas novedades.

Esta vez participaron monjes budistas de China continental, además de cuatro personas que no profesan ninguna fe, como parte de los esfuerzos de Benedicto XVI por entablar diálogo con agnósticos y ateos que de todos modos aspiran a conocer la verdad.

El encuentro del jueves también incluyó al patriarca ecuménico Bartolomé I y representantes de las iglesias ortodoxas griega, rusa, serbia y bielorrusa, como también eclesiásticos luteranos, metodistas y bautistas.

Varios rabinos fueron acompañados por unos 60 musulmanes, media decena de hindúes y sintoístas, tres taoístas, tres jainistas y un zoroastriano.

Un grupo de católicos tradicionalistas condenó la reunión -tal como lo hizo en 1986- por considerar una blasfemia que la cabeza de la Iglesia Católica invitara a líderes de "religiones falsas" a orar a sus dioses en procura de la paz.

La Sociedad de San Pío X, un grupo tradicionalista disidente que Benedicto XVI trata de recuperar al seno de la Iglesia, dijo que celebraría mil misas para compensar el "daño".

Sin embargo el mismo Benedicto XVI había objetado el encuentro de 1986 y no asistió por desaprobar que miembros de distintas confesiones orasen unos en presencia de otros. Esta nueva reunión suprimió toda oración pública comunal en un intento por despejar toda sospecha de sincretismo, o sea, la combinación de diferentes creencias y prácticas. *



• Todos los líderes religiosos que participaron este jueves 27 de octubre en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo promovida en Asís, Italia, por el papa Benedicto XVI, aplaudieron la iniciativa y expresaron, en sus intervenciones, la importancia de rezar por la paz y el diálogo.

El patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, afirmó que el diálogo debe llevar a “considerar al otro como sujeto de relación y no como objeto de indiferencia”, “porque es en la indiferencia donde nace el odio, es en la indiferencia donde nace el conflicto, es en la indiferencia donde nace la violencia”.

“Contra estos males, sólo el diálogo es una solución posible y a largo plazo”, observó, recordando que “no vivimos únicamente los unos contra los otros, o los unos al lado de los otros, sino, sobre todo, los unos junto a los otros, en un espíritu de paz, de solidaridad y de fraternidad”.

En el encuentro de Asís, explicó, “no se trata, como algunos insinúan, de realizar el diálogo interreligioso o ecuménico, desde una perspectiva sincrética”. Al contrario, la visión que nosotros alabamos, en el diálogo interreligioso, tiene un sentido especial que deriva de la capacidad misma de las religiones de invertir en el campo social para promover la paz”.

“Debemos oponernos a la deformación del mensaje de las religiones y de sus símbolos por parte de los autores de violencia”, indicó. “Los responsables de las religiones deben hacerse cargo del proceso de restablecimiento de la paz”.

Esta responsabilidad, señaló, “no es simplemente verbal”, sino que exige “que seamos fieles a nuestra fe, fieles al diseño de Dios para el mundo, respondiendo a lo que Él quiere”.

El doctor Rowan Douglas Willams, arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia Anglicana, definió como “un gran honor” el poder celebrar el aniversario de la primera Jornada de Oración por la Paz, promovida por el beato Juan Pablo II.
Una paz duradera, declaró, “inicia donde nosotros vemos al prójimo como a nosotros mismos y por tanto comenzamos a comprender por qué y cómo debemos amar al prójimo como a nosotros mismos”.

Los cristianos, especificó, reconocen en el prójimo “no sólo a alguien que tiene en sí 'la imagen de Dios' en virtud de la creación, sino a alguien que tiene en sí también la posibilidad de llevar la semejanza de Jesucristo en virtud de la nueva creación”.

Si es así, “no somo extraños los unos de los otros. Y si no somos extraños, debemos, antes y después, encontrar el modo de concretar este reconocimiento recíproco en relaciones de amistad verdaderas y duraderas”.

“Estamos aquí hoy para declarar nuestra voluntad –de o más bien nuestra apasionada determinación- de persuadir a nuestro mundo que los seres humanos no deben ser extraños, y que el reconocimiento es tan posible como necesario por nuestra universal relación con Dios”.

El doctor Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias2, alabó el encuentro de Asís destacando que “el mundo necesita reuniones entre los jefes de las comunidades religiosas”, así como de “constructores de paz a partir de la fe”.

Las comunidades de fe, a su vez, “necesitan jóvenes que lleven el cambio”. “Un gran obstáculo a una paz justa representa hoy el alto nivel de paro entre jóvenes en todo el mundo”, indicó. “Se tiene la sensación de que estamos poniendo en juego el bienestar y la felicidad de una generación. Necesitamos la visión y la valentía de los jóvenes para los cambios necesarios”.

Tveit recordando Jerusalén, anunció que, para el Consejo Ecuménico de las Iglesias, “un compromiso preciso para los próximos años será el de trabajar por una paz justa en Jerusalén” y para todos los pueblos que viven en la ciudad, y en torno a ella. “Somos responsables ante Dios, y los unos ante los otros, de la paz de nuestro tiempo y también de lo que decimos o no decimos para alcanzarla”, declaró.

Por su parte, el conocido rabino David Rosen, director del departamento de Asuntos Interreligiosos de la American Jewish Committee (AJC), comenzó hablando del concepto de peregrinación. “Una peregrinación es, por definición, mucho más que un viaje. Las palabras hebreas para peregrinación son 'aliyah la’regel', expresión que significa 'subida a pie'”, un concepto que tenía un significado tanto literal como espiritual: literal porque se subía desde los montes de Judea hasta el Templo de Jerusalén, espiritual o simbólica en el sentido de subir hacia Dios. “Este concepto de peregrinación, de ascenso, es central en la visión profética del establecimiento del Reino de los Cielos en la Tierra, la visión mesiánica de paz universal”, añadió Rosen, citando después al profeta Isaías: “'Vendrán muchos pueblos y dirán: vayamos y subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que Él nos enseñe sus caminos y podamos caminar por sus senderos; ya que de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la Palabra del Señor'. Él será juez entre las naciones y árbitro de los pueblos; destruirán sus espadas y harán arados de ellas y de sus lanzas podaderas. Una nación no se levantará contra otra y no aprenderán más el arte de la guerra” (Is 2,3-4).

Rosen retomó también un comentario del gran rabino Meir Simcha de Dwinsk, que vivió hace un siglo, quien distinguía la paz del arca de Noé de la visión profética de Isaías. Mientras que, en el primer caso, la paz era la única posibilidad, en la visión de Isaías nace del “conocimiento del Señor”, surge de la más íntima comprensión espiritual y de la libre voluntad.

“Para muchos en el mundo, la paz es una necesidad pragmática y esto es, en efecto, verdadero”, observó Rosen, pero la paz que anhelan los hombres y las mujeres es distinta: es “subir a la montaña del Señor”, es decir, “una idea de paz como expresión sublime de la voluntad divina y de la imagen divina en la que todo ser humano es creado”.

Haciendo un homenaje al beato Juan Pablo II, y expresando gratitud hacia su sucesor Benedicto XVI, el rabino recordó a los sabios del Talmud. “Nos enseñan --así explicó- que la paz no sólo es en nombre de Dios (…) sino que también es el requisito indispensable para la redención”.

Diverso fue el enfoque del secretario general de la Conferencia Internacional de los Estudiosos Islámicos (ICIS) y expresidente de Nabdlatul Ulama (NU), el indonesio Kyai Haji Hasyim Muzadi. Su reflexión comenzó con la constatación de que “muchos problemas entre los hombres sobre esta tierra, vienen de los que siguen una religión”, pero que esto no significa “que los problemas que surgen entre los hombres que pertenecen a una religión sean originados por la religión misma”.
Para el exponente musulmán, lo que genera conflictos y tensiones es el simple hecho de que “las religiones auténticas” “pueden tener seguidores que no son capaces de comprender su carácter saludable de manera plena y completa”, una carencia que puede llevar “a la distorsión de la religión misma”. “Toda religión posee identidad propia”, prosiguió Hasyim Muzadi, pero “un carácter común de toda religión es la esperanza para la creación de armonía entre los hombres, paz, justicia y prosperidad y un mejor nivel de vida”.

Su receta para llegar “a una armonía y coexistencia duraderas entre las religiones” es sencilla: “no se debería y no se debe cambiar lo que es distinto, y no se deben imponer los puntos de vista que no se comparten”, sostuvo el delegado musulmán, que advirtió también del peligro de instrumentalizar la religión. “Nuestro deber, como comunidades religiosas, es el de llevar a todos los creyentes la libertad de comprender verdaderamente el propio destino, y de corregir las comprensiones equivocadas de las religiones que llevan a conflictos sociales entre la humanidad”.

La representante de los “no creyentes” o agnósticos Julia Kristeva, prefirió, sin embargo, comenzar su reflexión con las conocidas palabras de Juan Pablo II: “¡No tengáis miedo!”. Según la filósofa y psicoanalista, estas palabras no están dirigidas únicamente a los creyentes, porque estas alentaban a resistir el totalitarismo”. “El llamamiento de ese Papa, apóstol de los derechos humanos, nos empuja también a no temer a la cultura europea, sino, al contrario, a osar el humanismo”.

“Frente a las crisis y a las amenazas que se agravan, ha llegado la edad de la apuesta”, continuó la francesa de origen búlgaro. “Osamos apostar por la renovación continua de las capacidades de hombres y mujeres de creer y conocer juntos. Para que en el 'multiverso' de vacío, la humanidad pueda perseguir todavía su propio destino creativo a largo plazo”, concluyó. **



* Fuente: Líderes de distintas confesiones se unen al Papa para pedir paz / Univision.com
**Fuente: Los líderes religiosos del mundo rezan por la paz en Asís / Zenith.org

Referencias: 1. Discurso del Papa Benedicto XVI / Aciprensa 2. Las iglesias buscan en Asís la paz y la justicia mediante el diálogo / Oikoumene.org
Fotografía: De izquierda a derecha. El arzobispo de Canterbury, Rowan Douglas Willams, cabeza de la Iglesia Anglicana; el patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I representando a las iglesias ortodoxas griega, rusa, serbia y bielorrusa; Benedicto XVI; y el rabino David Rosen, director del departamento de Asuntos Interreligiosos de la American Jewish Committee (AJC)





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jueves, 28 de abril de 2011

18 años después de Waco, davidianos aún creen que Koresh era Dios

Los hijos de Sheila Martin se quemaron vivos. Dios lo quiso, dice.

“No espero que lo entiendas”, dice, recargando su cuerpo pequeño en un carro de supermercado en la sección de artículos de bebés de un Walmart. Su playera rosa, zapatillas y bolsa combinan con los lirios, hortensias y los manojos de jazmín que está comprando.

“¡Oh, mira, tienen nomeolvides!”. Ella acaricia los pétalos azules, como un niño, pone su nariz en la planta e inhala.

“Esto será perfecto para el monumento conmemorativo”.

Este martes, Martin y un grupo de los otros sobrevivientes del grupo La Rama de los Davidianos se reunirán en un hotel en la autopista a mitad de este pueblo polvoriento de Texas, para recordar la persecución federal a su complejo religioso, un evento que se ha convertido sinónimo de la palabra Waco.

Ese día de 1993, un enfrentamiento de 51 días entre los davidianos armados, agentes de la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos y el FBI terminó en un incendio y la muerte de al menos 76 personas. Entre ellos estaban el esposo y cuatro hijos de Martin.

En el jardín, Martin acelera su paso, examinando cada planta, oliendo y tocando sus retoños, arrodillándose en el suelo.

Los recuerdos se agudizan cada año, no se desvanecen como hubiera esperado.

“Sólo no me gusta regresar”, dice.

Durante días sin fin, estallaron granadas, dice, lastimando sus oídos como clavos metiéndose en sus tímpanos. Sus niños gritaban, corriendo por los pasillos afuera de sus recámaras cuando dispararon las primeras balas el 28 de febrero.

Las balas chocaron contra las paredes; y las atravesaron. Una rompió la ventana de la recámara y voló sobre la cabeza de su hijo de 6 años, Daniel. Ella volteó hacia arriba. Su cara estaba sangrando por los pedazos de vidrio.

Su hija Kimi de 4 años lloraba. El rugido de los helicópteros sobre el edificio le sonaba a una guerra.

Se toca el pecho. Todavía puede sentir la vibración en sus costillas de la estruendosa y horrible música que el FBI puso en sus bocinas, intentando sacarlos de ahí.

Su calma, en esos días, llegó cuando escuchó su voz, hablando con el negociador, en el alta voz.

“Ahora, sabes qué significa el nombre Koresh”, resonó la voz.

“Significa muerte”.

“No teníamos un plan para la muerte”, dice Martin. “Me pregunté: alguien cambió el plan sin decírmelo”.

El 21 de marzo, ella caminó del complejo davidiano, uno de 21 adultos y 14 niños que tomaron el riesgo de irse en esas semanas.

Tres de sus siete hijos salieron. Cuatro se quedaron su papá.

El 19 de abril, en un refugio del Ejército de la Salvación en donde mantuvieron a seguidores femeninas, vio en las noticias: un incendio. Era tan grande.

“Dije, ‘Oh, por favor Dios, sálvalos. Sálvalos’. Pero mi cabeza sabía que ya no estaban”.

Martin no visita el campo en Waco en donde están enterrados. “No me voy a echar en la tierra a llorar”, dice. “Nosotros no hacemos eso”.

La Rama de los Davidianos cree que cuando la gente muere, sólo está “inconsciente”, esperando a ser resucitada para que puedan viajar al reino y dejar a los ateos.

Lisa de 13 años; Sheila de 15; Anita de 18; Wayne Jr. de 20; y Wayne padre; ellos sólo están inconscientes. Ellos están esperando.

David Koresh le dijo a sus seguidores años antes que habría una batalla apocalíptica con Babilonia y hombres uniformados; que habría destrucción, fuego y muertes.

Así que Martin dice que David tenía razón. “David es el Mesías, y volverá”, ella explica, mientras revisa un arbusto que en donde han empezado a crecer pimientos.

“Ahora sólo tenemos que esperar al paraíso”.


Creyentes de verdad

Por más de diez años cada sábado, el Sabbath de La Rama de los Davidianos, Sheila Martin y Clive Doyle se han reunido para rezar y discutir la Biblia. Ellos afirman que David Koresh era Dios encarnado. Luego se van a comer o a hacer mandados.

Ellos no están juntando metralletas, la razón principal por la que la policía allanó su complejo. Entre ellos, Doyle y Martin ni siquiera tienen un rifle.

Martin y Doyle vivieron comunalmente en el complejo, pero ahora lo hacen en casas modestas a unas calles de Waco. Él trabaja en una tienda de segunda mano. Ella trabaja en una guardería cristiana. Sus jefes les han pedido que dejen su religión en casa; han sido tratados bien en el trabajo y por la gente de Waco que sabe de sus pasados.

Las llamadas agresivas que Doyle solía recibir han disminuido en los últimos años.

Cuando algunos reporteros le llaman para escribir notas sobre los “creyentes de verdad” de Koresh, no participan sin antes consultarse el uno al otro.

“Ya esperamos que mucha gente nos verá como dementes”, dice Doyle, su voz cambiando a un tono tenebroso, inexpresivo. “Así que nos gusta que nos vean como un poco locos, es una mejora”.

Paseando por Waco en la vieja minivan, ellos parecen una pareja extraña. Ella es de Boston y tiene 60 y tantos años, pero se ve, viste y mueve como una adolescente. Doyle es un australiano con humor oscuro que usa bifocales y le dijo a su madre, una adventista , cuando tenía 9 años, que el oficialmente era “un sirviente de Dios”.

“Tengo 70 años”, bromea. “Me gustaría saber en dónde está el reino de Dios”.

Las piernas y brazos de Doyle parecen una colcha de injertos de piel, heridas que sufrió al saltar a través del fuego del complejo para escapar.

Las cicatrices son feas, dice, pero nada comparado con el año que pasó en prisión antes de ir a juicio, junto con los otros davidianos, que fueron acusados de asesinato, conspiración y otros cargos menores.

Junto con otros davidianos, cuatro personas con la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos murieron durante el enfrentamiento.


Doyle fue absuelto.

La evidencia reunida por el gobierno, incluyendo grabaciones ocultas en el complejo antes del último allanamiento, mostraron a Koresh ordenando a sus seguidores que dispararan.

¿Así que lo hicieron?, pregunta Doyle.

“Digamos que el gobierno creó las circunstancias que llevaron a los disparos”, comentó.

Aunque Martin y Doyle pueden ser cautelosos, siempre son corteses y pacientes pese a que la gente cuestione sus creencias religiosas o los tachen de locos.

“¿Qué voy a hacer? ¿Discutir con todos?”, dice Doyle. “Cuando la gente me pregunta por qué todavía creo en David y lo que predicaba, después de todo, creo que me preguntan porque en verdad quieren entender. Lo que se puede, lo que se perdió hace años y resultó en la muerte de muchas personas, es que ninguno de nosotros quería convertir a las masas. Si te unías, bien, pero sino querías, entonces continuabas con tu vida”.

“No tienes por qué creer lo mismo que yo”.

Doyle se sienta en su sala llena de novelas policiales, tomos sobre teología y videos de Laurel y Hardy (El Gordo y el Flaco) en los libreros. El único objeto que tiene un espacio propio es la fotografía de su hija Shari, de 18 años.

Era una de las “esposas” de Koresh.

En la foto, Shari tiene el cabello rubio, está sonrojada y sonríe, abrazando al perro de la familia.

Que Koresh se haya acostado con su hija hace que Doyle se acomode en su asiento, mientras habla, y tensa su mandíbula.

Doyle dice que su hija empezó a tener relaciones sexuales con Koresh a los 14 años. Koresh tuvo al menos 13 niños con miembros de la secta y mantuvo relaciones sexuales con menores de edad, según el Departamento de Justicia, declaraciones juradas de los davidianos y numerosas entrevistas que CNN ha realizado con sobrevivientes.

La davidiana Kiri Jewel testificó en las audiencias frente al congreso en 1995 que Koresh dormía en una cama con una mujer y niños, y que creía que él había embarazado a una niña de 14 años. Koresh, dijo, solía hablar de cómo las niñas del complejo lo complacían sexualmente. Jewel describió con detalles gráficos como Koresh abusó de ella sexualmente. Ella testificó que no tenía miedo de embarazarse; era muy joven explicó. Ni siquiera había empezado a menstruar.

Doyle insiste en que su hija Shari, incluso a una edad joven, era capaz de decidir si quería tener sexo con Koresh. La adolescente estaba lúcida, dice, cuando decidió permanecer en el complejo, aún con la posibilidad de irse.

“Ella quería estar con David y escuchar y seguir el mensaje”, dice su padre.

Hay un momento de silencio. Doyle sabe que intentar justificar a Koresh de tener sexo con niñas menores de edad sólo incita la furia de los ateos. Inicialmente, cuando David empezó a predicar el mensaje de que su semilla sagrada debía esparcirse a cualquier chica que quisiera, casada o con coletas, Doyle admite que se molestó.

“Me pregunté, ‘¿Es Dios o sólo el caliente de David?”.

Pero la preocupación de Doyle no duró mucho tiempo.

“No podía discutirle porque te mostraba en donde la Biblia lo decía”.

Sheila Martin, también, perdona a Koresh por tener sexo con niñas menores de edad. “En la Biblia, si una niña tiene edad para menstruar, entonces puede ser una esposa”, ella insiste.

Hay tres puntos cruciales para entender la religión de la Rama de los Davidianos.

Primero, Dios puede aparecerse como un hombre. Segundo, ese hombre no necesita ser una buena persona. Tercero, si cuestionas si ese hombre es Dios, estás cuestionando a Dios. En otras palabras, el diablo es responsable de tu duda.

“Ahora”, Doyle pregunta, “¿Le vas a dar el control al diablo?”


Los nuevos residentes de Monte Carmelo

Hace unos días, Martin, Doyle y el compañero de cuarto de Doyle, Ron Gonis, también de davidiano pero no de Waco, abordaron la camioneta de Doyle y tomaron la carretera a Monte Carmelo, la propiedad en donde estaba el complejo.

El campo está lleno de flores silvestres, y Martin sale del carro, atraviesa el pasto, recogiendo flores amarillas, malezas y mariposas.

A la entrada ahora hay una reja, algo sobre lo que Koresh y miembros de su círculo más cercano bromeaban, pues decían que deberían haber construido una antes del allanamiento, dice Doyle.

En la reja hay varios buzones afuera. Al menos tres davidianos viven en la propiedad, incluyendo a Charlie Pace, uno de los primeros miembros que, según Martin y Doyle, nunca se llevó con Koresh. Dicen que gente de la iglesia le han pedido que deje el complejo.

“Ahora Charlie está de vuelta para reclamar lo que él cree”, dice Doyle.

Pace le dijo a CNN que él está “iluminado” y que Dios lo escogió para buscar a nuevos creyentes.

En un camino de tierra en la propiedad está la capilla que construyeron los simpatizantes de la Rama Davidiana en 1999. En este día, las puertas estaban abiertas y partituras de música y panderetas están en sillas polvorientas. Una fotografía grande de Koresh con pelo largo, parecido a Jim Morrison, cuelga de la pared.

La capilla le recuerda a Sheila Martin la primera vez que el Mesías, un desertor de secundaria en jeans azules, la persuadió a seguirlo.

Era 1986. Ella y su marido, Wayne, un abogado entrenado en Harvard, pasaban un momento difícil. Ambos eran adventistas y vivían en Nueva York.

Ellos se conocieron en una función adventista; él le atrajo por su forma de tocar el piano.

Los nacimientos de sus primeros cinco hijos habían estado bien, pero su fe fue probada con su sexto, Jaime. Él tenía una meningitis potencialmente mortal, una enfermedad que le afectaría el resto de su vida.

“Rezaba todo el tiempo y le dije a Wayne que porque su fe no era tan fuerte como la mía, empezó a desviarse al mundo secular y nuestro bebé se estaba muriendo”, recuerda.

Cuando Jaime lloraba en sus brazos, con un sufrimiento que era incapaz de aliviar, Martin pensó en su primer cita con su esposo. Ellos fueron a la presentación de el Mesías de Handel, el recuento de la victoria de Cristo por encima de la muerte y pecado.

“Mi esposo escuchó lo que sucedía en Waco”, dijo.

La pareja pasó un par de horas hablando a la Rama de los Davidianos. Ellos siempre estaban motivados a escuchar, especialmente a un tipo que recién se había unido al grupo, David Koresh.

Koresh les mandó un video de él predicando. “Las escrituras fluían de su boca. Él tenía el espíritu de Dios”, dice Sheila.

A Wayne Martin, el pianista, le gustó que Koresh tocara la guitarra. A la iglesia le hacía falta un líder con aire juvenil.

Y su hijo necesitaba todos los rezos que pudiera obtener.


La pareja se mudó a Waco.

En días, la familia Martin estaba segura de haber tomado la decisión correcta. Cuando Jaime lloraba en los rezos, y los otros los veían mal, Koresh fue directo al bebé.

“Lo levantaba y sostenía muy fuerte hasta que paraba de llorar”, recuerda Sheila.

Koresh le dijo a los Martin que su hijo necesitaba más sanamiento.

Jaime y dos de los hijos sobrevivientes del incendio en Waco, Kimi y Daniel, pasaron días después del enfrentamiento con familiares mientras las autoridades federales interrogaban a su mamá.

Ahora Kimi y Daniel, de 22 y 24 años respectivamente, viven con su madre en Waco. No quisieron ser entrevistadas.

Martin dice que han rechazado la fe davidiana y que no la acompañan a eventos religiosos. Eso no le molesta, dice, porque ella sabe que Dios les cambiará su forma de pensar.

“Creo que un día se darán cuenta que todo bajo está bajo su orden y entenderán que no tienen otra opción”.

Jaime Martin pasó su vida severamente minusválido. Murió en 1998.


Un día

A Sheila Martin le gusta parafrasear esta escritura: “Si te permiten beber del vaso de dolor, recuerda que un Dios benévolo es quien pone el vaso en tus labios”, dice.

Con eso, toma un sorbo en un popote de su leche con chocolate, después de la comida.

“La gente quiere que la vida sea dulce, pero la vida no es dulce o fácil”, dice ella. “No aquí, no ahora, pero lo será en el reino de dios”.

¿Cómo se verá el reino?

Será un lugar físico, Doyle y Martin dicen, probablemente en otro país, tal vez Israel. Además de eso, no saben.

“Un día tendremos una mejor experiencia”, dice Martin. “No tendremos que ver morir a todos”.

Ella se imagina que será como lo que cantó Diana Ross en la película El Mago.

¿Te sabes la letra?, pregunta.

En cuanto llegue a casa, en cuanto llegue a casa
En un lugar diferente, en un tiempo diferente
Personas diferentes a mi alrededor
Me gustaría saber de ese mundo diferente
Y que tan diferente me encontrarán

“Diana Ross está cantando esas palabras y yo estoy pensando en Monte Carmelo y cómo la luz se reflejaría en la nieve, y cómo la nieve hace que todo parezca limpio ahí”, dice Martin.

“Ella está cantando de estar solo luego de una gran tormenta que Dios creó y que no puede salirse de esa circunstancia”.

“Voy a seguir rezando y deseando por ese lugar, por mí y Clive”.




• Nota del editor de CNN México: Hace 18 años, 76 personas murieron durante una redada del FBI, en Monte Carmelo, cerca de Waco, Texas. Todos pertenecían a un grupo religioso conocido como La Rama de los Davidianos, una escisión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.


• Nota del editor de Ojo Adventista: Debo corregir la -anterior- nota del editor de CNN. La Rama de los Davidianos (Branch Davidians) son un grupo sectario escindido de los Adventistas del Séptimo Día Davidianos (o "Davidianos"), la cual tambien es un grupo escindido o separado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Según Wikipedia, "Los Davidianos (también conocidos como "El Poder") son una secta protestante que se originó en 1955 de un cisma de los Davidianos Adventistas del Séptimo Día ("Davidianos"), se refiere al movimiento de reforma de los llamados que se inició dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día ("Los adventistas") alrededor de 1930. La mayoría de los que aceptaron el mensaje de la reforma han sido expulsados (excomulgados) por el rechazo de la Iglesia Adventista".Enlace



Fuente: CNN Mexico / CNN Belief Blog "18 years after Waco, Davidians believe Koresh was God"
Autor: Ashley Fantz
Fotografía: "Tragedia en Waco. 'su nombre era muerte y el infierno le seguía' Apocalipsis 6: 8" / Portada Times, 3 de mayo de 1993




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