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viernes, 30 de septiembre de 2011

Cristianismo 2.0, ¿una religión sin Dios?

• Una iglesia holandesa oficia una versión radical del cristianismo en la que no se cree en Dios ni en la divinidad de Jesús, pero que aun así provee sostén religioso y espiritual a sus fieles.
No hay duda que Holanda es un país culturalmente vanguardista donde ideas innovadoras encienden la conciencia de los habitantes. Esto puede ser constatado en el caso del reverendo Klaas Hendrikse, quien lleva una congregación cristiana desdiosada. Hendrikse preside la “Iglesia del Éxodo” en Gorinchen, parte de la Iglesia Protestante de Holanda, y si bien en sus ceremonias se lee la Biblia, se cantan himnos y se reza, el mensaje de esta facción cristiana es muy distinto al tradicional.

“Hagan lo más que puedan de su vida en la Tierra, porque probablemente será la única que tengan”, dice con duro realismo Hendrikse a su grey. “Personalmente no tengo talento para creer en la vida después de la muerte”, agrega.

Y tampoco cree en la existencia de Dios como lo presenta el cristianismo. “Dios no es un ser para nada… es una palabra para la experiencia, o la experiencia humana”.

Hendrikse describe el recuento de la Biblia de la vida de Jesús como una historia mitológica, y si bien duda de su existencia, cree que su historia engloba una serie de metáforas útiles. “No creo que haya sido un Dios o mitad Dios. Creo que era un hombre, pero era especial porque sabía cómo vivir del amor, desde el espíritu que encontró en sí mismo”.

El reverendo Hendrikse generó la animadversión de los cristianos tradicionales con su paradójico libro Creyendo en un Dios No-Existente. Pero pese a peticiones de su anatema, el número de sus seguidores hizo que se mantuviera dentro de la Iglesia (un estudio encontró que una de cada seis donaciones a la Iglesia en Holanda son de ateos o agnósticos).

Una de las fieles de la Iglesia del Éxodo dice que el uso de Hendrikse de “la Biblia en formas metafóricas” es “muy liberador”, ya que, dice, permite “llevarlas a mi propia forma de pensar”. Wim de Jong dice al respecto: “Aquí puedes creer lo que quieras, lo que verdaderamente sientes y crees es verdad”.

Por otra parte el profesor Hijme Stoffels, de la Universidad de Ámsterdam, dice que “las iglesias cristianas están en estados de mercado. Pueden ofrecer sus ideas a una mayoría de la población que está interesada en la espiritualidad o algún tipo de religión”, por lo cual, para competir con el mercado de ideas, el cristianismo se tiene que reinventar.

Al parecer la Iglesia del Éxodo se adapta a un mundo en el que la idea del Dios cristiano, omnipotente y benevolente que interviene en el mundo, se ve afectada por una realidad caótica donde para muchos no se percibe, a simple vista, la armonía divina. “No sé si Dios exista, pero sería mejor para su reputación que no”, dijo Jules Renard.

Una religión sin un Dios puede de todas formas tener espiritualidad y re-ligar a sus miembros con una fuente creativa (dentro de sí mismos) que guíe sus vidas —o simplemente competir en el mercado como si fuera un producto más. *


• De pastores necios

La palabra "Pastor" significa pastor. Los pastores deben pastorear sus rebaños, protegerlos, cuidarlos y proveer para ellos. Si un pastor hace lo contrario, no solamente se ha equivocado de oficio, sino que en su caso se trata de un seductor sin igual.

En Internet encontré un aporte apropiado a este título:

"‘Pastor ateo’, así se describe a un pastor holandés que no cree en la existencia de Dios. Klaas Hendrikse, pastor de una iglesia evangélica en Middelburg, ha causado furor con su libro Creer en un Dios que no existe – Manifiesto de un Pastor ateo’.

Desde su primera aparición, a principios de noviembre de 2007, la obra ya había experimentado su tercera edición, según informa la agencia noticiera ecuménica ENI. Para él, Dios no sería una Persona, sino un término utilizado para definir una relación, explica Hendrikse. Si alguien dice: ‘No te dejaré’, y también lo cumple, se podría denominar a esa relación como ‘Dios’. La iglesia protestante en los Países Bajos tiene sus grandes problemas con Hendrikse, quien desde hace 20 años trabaja como pastor de una iglesia. El secretario general Bas Plaisier, criticó la postura del pastor. Él trataría a la fe cristiana como a un desecho que se tira al basurero. Sin embargo, la iglesia no quiere comenzar con pasos disciplinarios. Sería mejor testificar la fe frente a él, dijo Plaisier. Pero, el ateo eclesiástico no recibe tanta comprensión en público en ninguna parte. El diario De Volkskrant lo comparó con un ‘vegetariano que trabaja como carnicero’."

Esto me hace recordar la siguiente historia: "En Israel, un grupo de viajeros estaba de camino. El guía israelí explicó a sus huéspedes, que los pastores en su país iban delante del rebaño y que éste le seguía. En su país las cosas no eran como en otros países, donde los pastores caminaban detrás del rebaño.

No pasó mucho tiempo, hasta que desde el bus vieron un rebaño de ovejas, pero el hombre andaba detrás del rebaño, en lugar de ir delante del mismo. La gente le preguntó asombrada al guía qué significaba eso, ya que él les había explicado algo diferente. Él mismo estaba totalmente confuso y tampoco lo sabía explicar. Por esa razón, hizo detener el bus, y decididamente se bajó e interrogó al hombre que caminaba detrás del rebaño. Éste le explicó que era totalmente correcto, que los pastores normalmente caminaban delante de sus ovejas. Pero que él no era el pastor, sino el carnicero."

Que las declaraciones ateas anteriormente citadas provinieran justamente del lado teológico, es lo que hace que el asunto sea especialmente peligroso. Porque justamente los pastores deberían ser buenos pastores y no carniceros. Pero como ellos son falsos pastores, guían a muchos en la dirección equivocada. En lugar de apacentar a las ovejas y de guiarlas al agua de vida, las llevan al matadero. Les roban toda esperanza, degradan al Dios vivo y eterno a un ‘término para una relación’ y dejan al rebaño solo.

Pero, por más triste que sea todo esto, una vez más confirma las declaraciones de la Biblia. Porque la misma anuncia la aparición de falsos maestros en los últimos días, anteriores al regreso visible de Jesús, maestros que provendrán de las mismas filas del cristianismo: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado" (2 Ped. 2:1-2). Y en la carta de Judas dice al respecto: "Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo... Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu" (Judas 4, y 17-19).

En realidad raya en la ironía que tales teólogos, con su teología pagana, en realidad confirmen la verdad de las declaraciones bíblicas. Si bien ellos como pastores necios niegan al Dios vivo y verdadero como persona, sin embargo confirman la verdad de Sus declaraciones, y así, sin quererlo, sirven al cumplimiento de la profecía bíblica.

Como este tipo de informes pueden ser oídos con cada vez mayor frecuencia, y toman formas cada vez más pronunciadas, reconocemos también en eso el grado hasta el cual ya ha avanzado el final de los tiempos. En el caso de estos falsos profetas, se trata de precursores del Anticristo, que son una sombra de lo que está por venir. Del venidero y más grande "falso pastor", el Anticristo, se dice: "Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato; porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas. ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido" (Zac. 11:15-17). **




* Fuente: Pijamasurf.com
**Fuente: Llamada de Medianoche





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domingo, 19 de junio de 2011

Un tribunal rabínico condena a muerte por lapidación a un perro vagabundo en Israel

Un tribunal rabínico ultraortodoxo de Jerusalén condenó recientemente a muerte por lapidación a un perro vagabundo acusado de ser la reencarnación de un abogado laico que insultó a unos jueces religiosos hace 20 años, informó este viernes la web de información Ynet.

Según el diario digital, el perro, de gran tamaño, penetró hace unas semanas en el Tribunal Rabínico encargado de litigios económicos en el barrio ultra-ortodoxo de Méa Shéarim en Jerusalén, atemorizando a los jueces y a los presentes y rechazó marcharse pese a las amenazas.

Uno de los jueces presentes recordó de repente que 20 años antes, el tribunal, insultado por un célebre abogado laico ya fallecido, le echó una maldición divina para que se reencarnara en perro, considerado como un “impuro” según la Halajá, la estricta tradición religiosa judía, según la misma fuente.

Poco después del incidente del perro, un juez le condenó inmediatamente a la lapidación, aunque el animal logró escapar a los niños del barrio, encargados de ejecutar la sentencia, informó Ynet.

Una asociación israelí de defensa de los animales ha presentado una demanda.

Algunas corrientes del judaísmo creen en la transmigración de las almas.




Fuente: 24Noticias.com / AFP
Fotografía: Globovision.com


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martes, 18 de enero de 2011

Benedicto XVI aclara que el purgatorio es "un fuego interior"

Tras hacer desaparecer el limbo, Ratzinger elimina ahora la dimensión física del laberinto de las almas en penaLa geografía de la fe se desmorona. Benedicto XVI, el mismo Papa que en sus tiempos de líder del Santo Oficio marcaba con claridad los pecados y las condenas de teólogos y de todo aquel que osaba saltarse la férrea ortodoxia marcada por Juan Pablo II, continúa haciendo desaparecer los rincones adonde nos llevará el Juicio Final.

Si a finales de 2005 Benedicto XVI, renovando un debate abierto por su antecesor [Karol Wojtyla tuvo una hermana que falleció poco después de nacer], declaraba que el limbo lugar al que supuestamente iban los niños sin bautizar no existía, apelando a la misericordia divina, ayer hizo desaparecer el purgatorio como concepto físico.

"El purgatorio no es un elemento de las entrañas de la Tierra, no es un fuego exterior, sino interno. Es el fuego que purifica las almas en el camino de la plena unión con Dios", afirmó Benedicto XVI en su audiencia pública de los miércoles. El laberinto de las almas en pena que tan bien retratara Dante en La Divina Comedia, tampoco existe. O, al menos, no físicamente.


Un 'billete' al cielo

Se trataría más bien de un "sin tiempo", en el que el alma ha de ser purificada ("purgada") por el pecado antes de ganarse el billete hacia el cielo, otro lugar cuya ubicación, como la del infierno, también está discutida. No el castigo divino, sino el concepto arcaico y físico del mismo. Antaño, sin embargo, se hablaba del fuego o de las nubes, e incluso de la edad corporal (33 años, la de Cristo) y la ausencia de sexo de quienes participaban de la salvación o la condenación eternas.

Dedicando su catequesis a la figura de santa Catalina de Génova, conocida por su visión sobre el purgatorio, el Pontífice negó que los místicos hicieran revelaciones específicas sobre las almas que se purifican. Los tormentos del purgatorio no serían, pues, físicos, sino "parte de la experiencia interior del hombre en su camino hacia la eternidad". Cabe pensar, entonces, si dicha experiencia forma parte de la propia vida, o sólo se da tras la muerte.


Contra la "escoria" del pecado

Para Benedicto XVI, el alma que llega al purgatorio se presenta ante Dios todavía ligada a los deseos y la pena derivados del pecado, lo que le imposibilita a "gozar de la visión de Dios". "Es el amor de Dios por los hombres el que la purifica de las escorias del pecado".

El paraíso, el purgatorio y el infierno han preocupado a lo largo de la historia tanto a los fieles como a los papas. El propio Benedicto XVI, en 2007, afirmaba que el infierno, "del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno para los que cierran su corazón al amor de Dios".

Su antecesor, Juan Pablo II, coincidió con Ratzinger en que el purgatorio existe, pero que no es "un lugar" o "una prolongación de la situación terrenal" después de la muerte, sino "el camino hacia la plenitud a través de una purificación completa".

Wojtyla también aseguró que tanto el paraíso como el infierno no son lugares físicos, sino estados del espíritu. Según Juan Pablo II, las imágenes utilizadas por la Biblia para presentar simbólicamente el infierno deben ser interpretadas correctamente y "más que un lugar, es la situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios".

Más allá de los debates teológicos o las ideas de un Papa u otro, el Catecismo y la tradición de la Iglesia católica se refieren al purgatorio como un estado transitorio de purificación y expiación donde, después de su muerte, las personas que han muerto sin pecado mortal pero con otras faltas sin satisfacción penitencial de parte del creyente, tienen que purificarse de esas manchas para poder acceder a la "visión beatífica" de Dios. A diferencia del infierno, todo el que entra en el purgatorio acabará entrando al cielo. Durante siglos, la Iglesia ha defendido que las plegarias por los muertos, las misas en sufragio o las indulgencias aceleraban el proceso para las almas pendientes de alcanzar la salvación. Este fue, precisamente, uno de los aspectos que llevaron a Lutero a la Reforma protestante.

En cuanto al infierno, presente en la práctica totalidad de las religiones, es definido como el "estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios". "La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira", afirma el Catecismo, que añade que "Dios no predestina a nadie a ir al infierno; para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final".


Un nuevo 'Jardín del Edén'

Finalmente, el cielo o paraíso, también existente en casi todas las tradiciones religiosas, supone para el cristiano "un retorno al estado de la humanidad anterior a la caída, un segundo y renovado Jardín del Edén en el que la humanidad se reúne con Dios en un perfecto y natural estado de existencia eterna. Los cristianos creen que esta reunión se logra mediante la obra redentora de Jesucristo de morir en la cruz "por los pecados de la humanidad". Se trata de un lugar de gozo, paz y felicidad infinita y eterna, el cumplimiento de la promesa tras pasar por lo que la teología católica define como "valle de lágrimas". O sea, esta vida en la Tierra que es, según el Papa, el único concepto físico con el que cuenta el creyente.




Fuente: Publico.es / El Papa aclara que el purgatorio es "un fuego interior"
Autor: Jesús Bastante / Madrid
Fotografía: Joseph Ratzinger, sujetando una vela en su balcón del Vaticano en la noche del pasado 24 de diciembre / AFP


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