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jueves, 13 de octubre de 2011

El Pentágono autoriza a los capellanes militares a oficiar bodas homosexuales

Tras acabar la política del 'Don't ask, don't tell' permitirán oficiar matrimonios homosexuales en los estados que las autorizanEl Pentágono ha autorizado que los capellanes militares oficien bodas entre personas del mismo sexo, pero únicamente si no va en contra de sus convicciones religiosas y son realizadas en instalaciones militares en estados que las autorizan.

En un breve memorando enviado a los capellanes firmado por el subsecretario de Defensa, Clifford L. Stanley, se agrega que el hecho de que se haya dado permiso para celebrar los matrimonios no significa que el Departamento de Defensa los apoye.

La decisión ocurre después que el Pentágono decidió acabar con la política de "don't ask, don't tell" que prohibía a los homosexuales servir en las fuerzas armadas.

El Pentágono decidió no apoyar los matrimonios porque reconoce la validez del Acta de Defensa del Matrimonio, firmada en 1996, que repudia los matrimonios del mismo sexo. Sin embargo, hace más de un año que la administración del presidente Barack Obama decidió no seguir abogando por dicha acta.

"Esta orientación del Pentágono va en contra del equilibrio entre respetar las tradiciones religiosas de los capellanes y otorgar a todos los militares los mismos derechos bajo la ley", se quejó Aubrey Sarvis, un veterano del ejército y director ejecutivo de la Red de Defensa Legal de los militares, una organización que aboga por los derechos de los homosexuales dentro del cuerpo armado estadounidense.

A su vez, la decisión del Departamento de Defensa va en contra de las pretensiones de los republicanos que querían que el Pentágono prohibiera los matrimonios del mismo sexo en las Fuerzas Armadas. Incluso han incluido en el presupuesto federal del año entrante algunas enmiendas que los prohíben entre los militares.

Una de las enmiendas, presentada por el congresista republicano Todd Akin, prohíbe a los capellanes militares participar en matrimonios del mismo sexo así como realizarlas en los cuarteles.

"Es difícil entender como los militares, de algún modo, están excusados de obedecer a la ley federal", dijo Akin, en una carta enviada al Pentágono, refiriéndose al Acta de Defensa del Matrimonio.

El matrimonio entre personas del mismo sexo está autorizado en seis estados y el Distrito de Columbia, que alberga Washington DC, la capital estadounidense.




Fuente: ElMundo.es
Fotografía: Una pareja formada por dos oficiales de la Marina se prepara para cenar. | Reuters








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lunes, 22 de agosto de 2011

La gran cruzada

Bachmann, Perry y Romney, los tres principales aspirantes a dar la batalla contra el presidente Obama en las elecciones de 2012, ven la política bajo el prisma de su fundamentalismo cristiano A poco más de un año de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la religión se ha convertido en un factor decisivo entre los candidatos republicanos. El presidente Barack Obama, que se presenta a la reelección en noviembre de 2012, atraviesa uno de sus momentos más bajos en las encuestas de popularidad. Este hecho, junto con la lentitud de la recuperación económica, ha dado alas a todo tipo de candidatos republicanos. En junio comenzó el aluvión de candidaturas conservadoras. Entre ellas, hay protestantes de las ramas baptista, luterana, metodista y evangélica; hay católicos, y hay mormones. Aún hay espacio para más. El 1 de noviembre vence el plazo para registrarse a las primarias en Carolina del Sur, que son las primeras que cierran la inscripción. Hasta ese día se pueden presentar políticos que aún no han descartado aspirar a la nominación, como la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, asociada en el pasado a la fe pentecostal. Las primarias arrancarán formalmente con los caucus de Iowa, que están programados en principio para el 6 de febrero.

Si en las elecciones nacionales los candidatos apelan a los electores moderados e independientes, en las primarias deben ganarse al núcleo duro de votantes de su partido. Por eso, el campo republicano es, ahora mismo, un rosario de credos cristianos extremos. Y el integrismo cristiano está presenta con notable fuerza en los tres aspirantes mejor posicionados para ser los rivales de Obama en la carrera por la Casa Blanca: la congresista Michele Bachmann, evangélica luterana que ha convertido los escaños que ha ocupado en altares desde los que combate el matrimonio gay; el gobernador de Tejas, Rick Perry, abiertamente contrario a la separación entre Iglesia y Estado; y el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, algo más moderado, pero que crea recelos entre los votantes protestantes porque es mormón.

Esos candidatos cortejan al movimiento ultraconservador Tea Party, que ya mostró su fuerza en 2010, al colocar a numerosos representantes suyos en las primarias legislativas y devolverle al Partido Republicano la mayoría en una de las dos cámaras del Congreso. Su fuerza ha ido creciendo desde entonces. Hace solo dos semanas estuvo a punto de dejar a EE UU al borde del impago de deudas por su negativa a aumentar el techo de endeudamiento público, en contra del criterio de los líderes moderados republicanos.

El Tea Party, que es la llave de las primarias, nació en 2009 como un revulsivo contra el creciente poder del Gobierno central. Defiende medidas drásticas, como el recorte de los programas de ayuda social y la eliminación de los impuestos. Pero recientes estudios demuestran que no todo en su ideario es política fiscal. En concreto, los profesores Robert Putnam, de la Universidad de Harvard, y David Campbell, de la de Notre Dame, concluyeron en una investigación de cinco años entre 3.000 votantes que, aparte de ser un movimiento con tintes xenófobos, está centrado en colocar a líderes altamente religiosos en el Gobierno. Quiere el Tea Party que la fe sea política y que el Gobierno sea, también, de Dios.

Los eventos más recientes en la precampaña -unas elecciones orientativas en Iowa y diversos mítines en otros Estados donde arrancarán las primarias, como Nueva Hampshire- han concedido a Bachmann, Perry y Romney una ventaja en las encuestas sobre todos los demás. Pero, ¿quiénes son estos tres candidatos y qué defienden? La congresista Bachmann ganó, el pasado día 13, unas primarias en la localidad de Ames, en Iowa. No fueron unos comicios vinculantes. Solo votaron 16.892 personas, de las que 4.832 optaron por ella. Bachmann no obtuvo delegados de cara a las primarias. Solo popularidad electoral y ser incluida en el selecto club de los favoritos republicanos. A sus 55 años, ha trabajado como legisladora desde 2001, primero en Minnesota y los últimos cuatro años en el Capitolio federal. En Washington, ha propuesto siete leyes. Ninguna ha sido aprobada. ¿Qué ha hecho Bachmann en 10 años de vida política? Activismo cristiano. Sobre todo, ha declarado una guerra cultural a lo que llama "estilo de vida homosexual".

En 2004, dijo en un programa de radio de Minnesota: "Será el asunto de mayor importancia para nuestra nación en las próximas tres décadas". Fue toda una declaración de intenciones. En aquella época andaba Bachmann intentando aprobar una enmienda a la Carta Magna de Minnesota para declarar inconstitucional el matrimonio gay. El problema es que en aquel Estado ya había una ley que lo prohibía. Pero ella no quería que fuera solo ilegal. Debía ser, además, inconstitucional. El Senado votó en contra de su propuesta.

Ya desde entonces, Bachmann dejó claro que haría lo que estuviera en su mano para impedir que el matrimonio gay avanzara en el país. Tenía una referencia en casa. Su hermanastra es lesbiana. En un discurso en 2004, refiriéndose a ella, Bachmann dijo: "Es una vida muy triste". En julio de este año, firmó un contrato con los votantes, redactado por la organización conservadora The Family Leader, en que, entre otras cosas, se compromete a luchar contra la promiscuidad; a erradicar la pornografía, y a aprobar una enmienda constitucional nacional que defina el matrimonio como una unión heterosexual.

Esa enmienda no es nueva. Ya la apoyó George W. Bush en 2004, infructuosamente. La diferencia entre Bush y Bachmann es que el expresidente se oponía única y exclusivamente al matrimonio gay. Bachmann, en cambio, dada su afiliación religiosa, está convencida de que los homosexuales son cosa del diablo. No es una metáfora. Es algo en lo que cree firmemente. En el mismo discurso de 2004, dijo de la homosexualidad: "Forma parte de Satán".

La candidata es protestante, luterana y evangélica. Se convirtió en una cristiana renacida en 1972. Desde entonces ha asumido la labor de predicar el Evangelio. Asegura que recibe órdenes directas de Dios, quien le dijo que se casara con su marido, Marcus Bachmann, en 1978. Ambos han acudido, hasta hace muy poco, a la parroquia evangélica luterana de Salem, en Stillwater, Minnesota. De la que dejó de ser feligresa, oficialmente, en junio, pocos días antes de anunciar su candidatura a las primarias republicanas.

Esa Iglesia, a la que Bachmann ha acudido durante décadas, está adscrita al sínodo evangélico luterano de Wisconsin, una congregación de 390.000 personas. Aunque en EE UU hay unos 80 millones de evangélicos, estos pertenecen a una rama especialmente conservadora. Los tres pilares centrales de su fe son la oposición al aborto; la idea de que la homosexualidad es un estilo de vida patológico, y una extraña convicción de que el Papa de Roma es el Anticristo.

Cinco siglos después de que las escribiera, siguen interpretando al pie de la letra las diatribas de Martin Lutero contra el papado. Como es lógico, esa creencia ha creado numerosas tensiones entre los evangélicos luteranos de Wisconsin y los 70 millones de católicos que viven en EE UU. Bachmann, que aspira a ser jefa de Estado y que, en caso de lograrlo, tendría que ocuparse de las relaciones de Washington con el Vaticano, pasa por este problema de puntillas, y dice que, aunque es doctrina de la que antes era su Iglesia, ella no cree que Benedicto XVI sea el demonio en sentido literal.

Sigue intacta, sin embargo, su convicción de que los gais sí lo son. El sínodo al que pertenecía su Iglesia equipara en su página web a los homosexuales con "ladrones, estafadores, asesinos, calumniadores, borrachos y violadores de la voluntad de dios" y pide a los políticos que "aprueben leyes en su contra". Ser gay, asegura, "es una elección", algo que se puede curar. En consecuencia, el marido de Bachmann se dedica a ello en su clínica de Minnesota.

Marcus Bachmann, licenciado en psicología clínica, cura a gais en su consulta. Y lo hace mediante la oración. A pesar de la oposición de su esposa a los programas sociales del Gobierno, desde que abrió la clínica ha recibido unos 100.000 euros de subsidios del Gobierno. En una grabación de un programa de radio de 2010 se le oye decir al psicólogo que los homosexuales son "bárbaros".

Menos beligerante contra los gais, pero igual de firme en sus convicciones religiosas, es el gobernador de Tejas, Rick Perry, de 61 años, firme creyente en un Estado confesional. Sostiene el candidato que esa división es obra de un Tribunal Supremo que está totalmente politizado y que es un instrumento a manos de una gran conspiración socialdemócrata.

Así lo detalla en su libro, publicado a finales del año pasado, Fed up! (¡Harto!): "Son esos tribunales los que deciden, de forma rutinaria, sin ninguna opción de apelación, cuándo y dónde podemos rezarle a Dios, cuándo comienza la vida humana, qué anticonceptivos se pueden vender, cómo podemos celebrar festividades religiosas, qué nivel de pornografía y vulgaridad debemos permitir, si se puede aceptar el matrimonio de personas del mismo sexo...".

Perry anunció su candidatura el pasado día 13, el mismo día en que Bachmann ganó las primarias de precampaña de Iowa. La primera encuesta tras su entrada en el campo electoral, realizada por la consultora Rasmussen Reports, le concede al gobernador una ventaja de 11 puntos sobre los demás candidatos. Obtiene una intención de voto del 29%.

El evangelismo de Perry es en realidad una forma de activismo cristiano contra el secularismo. En 2005 defendió en el Supremo su voluntad firme de que los diez mandamientos se exhibieran en dos tablas frente al Capitolio de Austin. Ganó aquel caso por una ajustada mayoría de cinco votos contra cuatro. El poder político es para Perry una forma de hacer proselitismo religioso. Su despacho de gobernador ha sido un púlpito. Como gobernador, organizó el pasado 6 de agosto una jornada de rezo en un estadio de Houston. A ella acudieron 30.000 personas. El sermón del gobernador se retransmitió en directo en unas 1.000 iglesias. Fue una súplica a Dios para que acabe con la crisis económica (
siguiente foto).

Perry ha sido un experto, en sus 10 años como gobernador, en ignorar directamente a los 155.000 mormones, 128.000 judíos y 114.000 musulmanes de su Estado (son cifras de 2006 de la Asociación Histórica del Estado de Tejas). En abril, cuando Tejas sufría una de las peores sequías que se recuerdan, decretó dos días de "rezos oficiales" para pedir la lluvia. Como evangélico, Perry es antiabortista. No solo se opone al matrimonio gay. En 2002 defendió como "adecuada" una ley que penalizaba cualquier acto de sodomía en Tejas. El Supremo la ilegalizó al año siguiente. En su libro insinúa que, si no se pone límite a la homosexualidad, esta puede abrir el camino al "incesto, la prostitución o el robo". Y sus ideas sobre el cambio climático van más allá del terreno seudocientífico: asegura que Al Gore esconde datos sobre "el enfriamiento mundial".

Los credos de Bachmann y Perry dejan al tercer candidato, el mejor colocado a tenor de las encuestas, como un moderado. Se trata de Mitt Romney, de 64 años, que es mormón. Y no es el único seguidor de la llamada Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que se presenta. Jon Huntsman, de 51 años, exgobernador de Utah y exembajador de Obama en China, también lo es. Hasta hace solo unos años, la idea de un mormón en la Casa Blanca era imposible. En la actualidad, a muchos electores, se lo sigue pareciendo.

Según un sondeo de junio de la Universidad de Quinnipiac, de 2.000 personas encuestadas, solo un 35% se encontraría a gusto con un presidente mormón. Porcentaje no muy alejado del que arrojan los que aceptarían un presidente ateo (24%) o musulmán (21%). La mitad de los 14 millones de mormones que hay en el mundo reside en EE UU.

"Los ciudadanos norteamericanos, sobre todo los demócratas, tienen más dudas sobre un mormón en la Casa Blanca que sobre seguidores de otras religiones", asegura Peter Brown, director adjunto del instituto de opinión de Quinnipiac. "El que menos de la mitad del electorado tenga una visión favorable de esta religión será un problema político para los gobernadores Mitt Romney y Jon Hunstman".

Los evangélicos han recelado tradicionalmente de los mormones, a los que consideran una secta. Aun así, ellos se definen como cristianos. Una de las mayores eminencias en historia del cristianismo, el profesor de la Universidad de Oxford Diarmaid MacCulloch, la ha denominado "religión de frontera", porque creció en el siglo XIX en América, en el marco de la conquista del Oeste.

Su fundador fue el llamado profeta Joseph Smith, que dijo haber recibido la visita de un ángel que le entregó unas tablas de oro escritas en lo que llamó "egipcio reformado". Smith tradujo estas placas y el resultado fue el Libro de Mormón, publicado en 1830, donde se detalla cómo una tribu de Israel surcó el Atlántico y encontró en América la tierra prometida en el siglo VI antes de Cristo. Sobre los mormones, que en los inicios defendieron la poligamia, pesa una cierta fama de racismo. "Pero otras Iglesias tienen también una historia muy desigual en lo que respecta al racismo", asegura Scott Gordon, presidente de la organización FAIR, radicada en Utah y dedicada a la defensa doctrinal del mormonismo. "Debería reconocerse que en EE UU la mayoría de Iglesias no permitían a los negros tomar parte en las misas o sentarse en los mismos templos que los blancos".

Los mormones han hecho de la obediencia una virtud. De ahí la pregunta que suscita la candidatura de Romney a la Casa Blanca: ¿Un gobernante mormón debe prestar obediencia ciega a la jerarquía de su Iglesia? "Los políticos electos que pertenecen a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días toman sus propias decisiones y no tienen por qué estar de acuerdo ni entre ellos ni con las posturas oficiales de la Iglesia", asegura Gordon, el presidente de FAIR. Es como preguntarse si John F. Kennedy, que era católico, debía obediencia al Papa de Roma cuando fue elegido presidente en 1961.

Mitt Romney es además, el más moderado de la terna de candidatos que van en cabeza. Al fin y al cabo, gobernó Massachusetts, uno de los Estados más progresistas del país, entre 2003 y 2007. Allí aprobó cobertura sanitaria universal para todos los ciudadanos y mantuvo una estricta separación entre su fe y su gestión. Y eso es algo que no se puede decir de Bachmann ni de Perry. -


• Rick Perry

Sucesor de George W. Bush en el Gobierno de Tejas desde 2001, ha ganado tres elecciones seguidas. Es célebre por considerar a su antecesor en el cargo como demasiado progresista en asuntos fiscales. Metodista y evangélico, se opone firmemente a separar al Estado de sus creencias religiosas. Desde el Gobierno de Tejas ha decretado días oficiales de rezo y ha convocado multitudinarios actos de oración. Entre sus mayores logros, él mismo cuenta una victoria ante el Tribunal Supremo, que en 2005 le permitió seguir exhibiendo los 10 mandamientos cristianos en dos tablas de mármol frente al Capitolio de Austin. En un libro de 2010 acusa al Supremo de ser un instrumento para imponer valores políticos seculares en la vida norteamericana.

• Mitt Romney

Se presenta por segunda vez a las primarias y desde junio ha sido el mejor colocado en las encuestas. Gestionó los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City en 2002 y fue gobernador de Massachusetts entre 2003 y 2007. Evita hablar públicamente de su fe, el mormonismo. El fundador de esa religión, el profeta Joseph Smith, murió acribillado en 1844 después de haber presentado su candidatura a la presidencia del país. Desde entonces, las sospechas por la discriminación contra los negros y por la práctica -ya superada- de la poligamia han dificultado el acceso de un mormón a la Casa Blanca. Según recientes encuestas, solo un 35% de los estadounidenses se sentiría a gusto con un presidente mormón, una cifra cercana a la que registran los musulmanes.

• Michele Bachmann

Congresista desde 2001, primero en Minnesota y desde hace cuatro años en la Cámara de Representantes federal. Lanzó su campaña electoral en junio, días después de abandonar formalmente su parroquia, la Iglesia Evangélica Luterana de Salem. Considera que el matrimonio gay "es un asunto de gran importancia para el país" y que definirá la política de las próximas décadas. Educada como luterana, en su parroquia se enseña doctrinalmente que el Papa es la encarnación del Anticristo, algo que les ha granjeado el recelo de los 70 millones de católicos de EE UU. La candidata se ha distanciado recientemente de esa afirmación. Su marido, el doctor Marcus Bachmann, regenta una clínica psicológica en la que dice curar a homosexuales mediante la oración.




Fuente: ElPais.com
Autor: David Alandete





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lunes, 3 de enero de 2011

La relaciones de Estados Unidos y el Vaticano... según Wikileak

EE UU ve el Vaticano como un poder cerrado, provinciano y anticuado.
Los cables revelan las críticas de la embajada por los "fracasos de comunicación" y ataques al secretario de Estado, Bertone, y al portavoz del PapaSumergirse en los varios cientos de cables filtrados a Wikileaks que parten de la Embajada de EE UU ante la Santa Sede equivale a asistir al fascinante encuentro cara a cara entre dos imperios. El choque cultural entre un país presidencialista, moderno, democrático, expansivo y republicano, y un sistema de poder monárquico, milenario, anquilosado y hermético, no impide a los estadounidenses comprender la importancia de tener al Vaticano como aliado.

La impresión que dejan los despachos de la última época -desde 2006 en adelante- es que Estados Unidos se ha ido acercando progresivamente al Vaticano y en concreto al papa Benedicto XVI después de unos años de enorme recelo mutuo motivado por el escándalo de los abusos sexuales en EE UU y por la invasión de Irak, a la que la Iglesia católica se opuso en público y en privado con su típica mirada doble, a la vez de muy corto y largo alcance.

Los cables más antiguos, casi todos de 2001, revelan que el Vaticano expuso con toda franqueza y no poca insolencia al Gobierno de George Bush que "la dictadura laica de Sadam Hussein" sería siempre más favorable para la libertad religiosa y para los 600.000 cristianos de Irak que "cualquier solución" que aquella "guerra injusta" pudiese encontrar, incluida una "dictadura islamista".

En esta primera toma se expurgan, sin embargo, dada su mayor vigencia y su interés, los despachos más recientes: la Iglesia católica está viviendo una de sus mayores crisis históricas, y los emisarios estadounidenses analizan con detalle, cierta preocupación y sin ausencia de malicia el problema.

El embajador ante la Santa Sede, Miguel Humberto Diaz, enviado por Obama en mayo de 2009, y su número dos, Julieta Valls, ambos católicos y de origen hispano, informan de que la crisis causada por los abusos sexuales a menores en Irlanda será, dicen, "dolorosa todavía durante muchos años"; analizan el polémico regreso de los obispos cismáticos lefebvrianos a la Iglesia, sopesan las dificultades y vaivenes que sufre el diálogo entre católicos y judíos.

Pero, sobre todo, dedican páginas y días a describir y criticar "los fracasos y torpezas" cometidos por el aparato de la comunicación vaticana al tratar todos esos problemas. Según lo define la expresiva Julieta Valls, número dos de la Embajada ante la Santa Sede, "el Vaticano es un aliado formidable que necesita lecciones de relaciones públicas".

La gran ironía es que, tras la gigantesca filtración de Wikileaks, esas lecciones suenan hoy algo menos sólidas, y parecen dar la razón a los siempre sibilinos, prudentes, y cínicos incluso a costa de parecer torpes, diplomáticos vaticanos.

'Not spin city'

Un cable confidencial del 20 de febrero de 2009, firmado por la entonces jefa interina de la misión diplomática, Julieta Valls Noyes, y titulado La Santa Sede: un fracaso de comunicación, afirma que, al levantar la excomunión a los lefebvrianos cismáticos, se ha revelado la "brecha de comunicación entre las intenciones formuladas por el Papa y la forma en que su mensaje se ha recibido en el mundo".

Valls explica a Washington que "en el Vaticano, el Papa es el responsable último de todas las decisiones importantes", pero que al mismo tiempo suele delegar tareas en "aquellos que más saben o mejor informados están sobre cada materia particular", y que ahí entra en juego una curia "ítalo-céntrica, descentralizada y trasnochada" que se comunica con notas "escritas en un lenguaje en un código que nadie fuera de ellos es capaz de descifrar".

Valls ilustra la afirmación con un ejemplo: "El embajador israelí recibió un comunicado oficial que según la curia contenía un mensaje positivo para Israel, pero el embajador no logró captarlo de tan velado que estaba, aunque sabía que estaba allí".

El cable no ahorra epítetos ni críticas al sistema de poder de la Iglesia. Califica al Vaticano como "not spin city" (juego de palabras que convierte "la ciudad sin pecado" en "la ciudad que no comunica"); critica "la debilidad del liderazgo en la cúpula", afirma con alarma que en el núcleo duro del Papa hay "muy pocos asesores que hablen inglés" y concluye que la curia "minusvalora (y lo ignora todo sobre) las comunicaciones del siglo XXI".

Ataques a Bertone

La embajada certifica (y se nota que sufre por ello) que los estadounidenses y, en general, los anglófonos no pintan casi nada en la curia actual. Su principal contacto en la curia es un irlandés, el informador protegido monseñor Paul Tighe, número dos del Pontificio Consejo para las Comunicaciones. Tighe confiesa a Valls que los asesores más cercanos a Benedicto XVI son italianos, y sugiere que sería bueno nombrar "más portavoces ingleses nativos en el círculo íntimo del Papa".

La discreción y prudencia de la curia italiana ante los representantes de Estados Unidos quedan de manifiesto en los cables. Ningún interlocutor da una pista de más al embajador o a su número dos, quienes a su vez replican a la ofensa tildando de provinciano al Gobierno vaticano y criticando "la ausencia de voces disidentes".

Las críticas empiezan por el secretario de Estado y número dos del Papa, Tarcisio Bertone, al cual Valls define como un notorio "yes man" (un hombre que siempre dice que sí), y que está ayuno de toda experiencia diplomática ("habla solo italiano, por ejemplo").

En el epígrafe titulado Fixing what's lost in translation (arreglando lo que se perdió en la traducción), Valls explica que "Bertone tiene un estilo personal pastoral que lo lleva a menudo fuera de Roma, de vuelta por el mundo, a ocuparse de problemas espirituales antes que de la política exterior y la gestión".

Valls afirma además que "no son pocas las voces que abogan por la destitución del cardenal Bertone de su actual puesto". El Papa, este mismo año, reforzó la posición de su número dos al mandarle una carta por su 75 cumpleaños en la que reafirmaba su estima por el cardenal piamontés.

Lombardi "tiene Blackberry pero no acceso al Papa"

La Embajada de EE UU dibuja un perfil tragicómico del responsable de la Sala de Prensa vaticana, el padre Federico Lombardi. Dice que "usa Blackberry", y le define como "una anomalía dentro de una cultura en la que muchos de los dirigentes más importantes no tienen siquiera correo electrónico". El problema, afirma Valls, es que el portavoz "no forma parte del círculo íntimo del Papa, no tiene ninguna influencia sobre las principales decisiones, no da forma a los mensajes, sino que se limita a entregarlos".

Y, por si fuera poco: "El pobre hombre está saturado de trabajo porque es simultáneamente jefe de la Radio Vaticana y del Centro Televisivo Vaticano, y corre literalmente de un despacho a otro durante todo el día". "Es un trabajo duro en los días buenos pero en los días de crisis es agotador", agrega Valls, que sin embargo olvida mencionar que Lombardi es además vicario general de los jesuitas, es decir, número dos de la Compañía de Jesús, lo que multiplica todavía más su pluriempleo.

Y además no hay filtraciones...

Según la embajada, la diferencia entre el aparato de comunicación actual y el de Juan Pablo II, que dirigía el español y opusdeísta Joaquín Navarro Valls, es que hoy no se producen filtraciones de las malas noticias como antaño.

Antes, las filtraciones maniobradas por Navarro Valls podían resultar "dañinas", pero ayudaban a limitar los daños porque había tiempo para tapar los agujeros, afirma Valls.

Lombardi se niega a aceptar ese sistema. El análisis de la embajada señala que el portavoz ha pedido a la curia que ese servicio oscuro lo realice el Pontificio Consejo para las Comunicaciones. (Según explica a EL PAÍS el vaticanista Filippo di Giacomo, buen conocedor de las bambalinas y amigo de Lombardi, "el gran problema es que el jesuita se niega a decir mentiras o a dulcificar las noticias como hacía Navarro Valls").

En el cable, Paul Thige cuenta a la embajada que Claudio Maria Celli, responsable del consejo y jefe directo suyo, recibió la petición de Lombardi hace ahora dos años, pero que "no ha dicho ni sí ni no, y se lo está pensando". (Traducido del 'vaticanés', esto significa, según Di Giacomo, "que tampoco Celli tiene ganas de pasar a la historia como un mentiroso"). Valls deduce, en cualquier caso, que es "cada vez más urgente" que el Vaticano "cambie su cultura de comunicación".

En otro pasaje, Celli confirma al embajador en un coloquio privado que la secretaría de Estado piensa dotarse de "una oficina de crisis" para gestionar los casos más difíciles y facilitar traducciones más rápidas y claras de las decisiones papales. Pero las cosas de palacio van despacio, sobre todo en San Pedro. Aquella reunión fue el 2 de febrero de 2009; un año después, la carta del Papa a los fieles irlandeses salió de la secretaría de Estado escrita solo en latín, y la que anunciaba la formación del nuevo Consejo para la Evangelización de Occidente se publicó solo en italiano.

Unidad, 1-Diálogo con los judíos, 0

La señora Valls destila cultura católica y narra los hechos con notable precisión, agudeza y neutralidad. En otro cable, del 27 de enero de 2009 (189059), calificado secreto, elaborado con motivo de la crisis causada por el regreso de los cismáticos lefebvrianos y titulado Unidad de la Iglesia, 1-Relaciones católicos-judíos, 0, Valls había escrito: "El Vaticano es un socio formidable que necesita lecciones en relaciones públicas".

En ese despacho explicaba que "el Papa a veces irrita a políticos y periodistas al hacer lo que piensa que es mejor para la Iglesia, como reintroducir a los lefebvrianos o considerar la canonización de Pío XII".

Su antecesor, añadía, "también padecía bastante esa misma indecisión (second-guessing)". La diplomática añadía que, "desde fuera, muchos consideran que la Iglesia está fuera de onda con el nuevo milenio, y piden que sea más moderna y acomodaticia. Lo que esos observadores no reconocen es la consistencia de las decisiones y la actitud en cuestiones clave como la reunificación de la Iglesia o la dignidad de todos los seres humanos".

Quizá para equilibrar los elogios, o quién sabe si dejando traslucir su frustración por el desastre ocurrido, Valls explicaba: "Los portavoces de la Santa Sede podían haber denunciado con gran resonancia las tesis negacionistas del obispo Williamson al mismo tiempo que el Papa anunciaba su regreso a la Iglesia, pero esperaron unos días para hacerlo y lo hicieron débilmente. Para entonces, mucha parte del daño ya estaba hecho. En vez de marcar un triplete -reunificación de la Iglesia, demostrar la generosidad de la Iglesia con quienes han errado, y reafirmar los horrores del Holocausto-, la Iglesia católica está jugando ahora a remontar".

Leyendo los cables se diría que, para los americanos, la secretaría de Estado del presidente Obama es la única instancia de poder, mientras que para los funcionarios vaticanos la secretaría de Estado es en cambio una especie de último recurso, porque solo actúa ante crisis muy graves o casos controvertidos que no se resuelven en los niveles más bajos o locales. Esa dinámica, según Valls, se debe "al estilo de gobierno del papa Benedicto XVI", entorpece la comunicación interna y externa, y parece muy difícil de cambiar. "Las raíces culturales y estructurales son profundas. Hay señales esperanzadoras pero no garantizan que el cambio vaya a producirse. Sigan conectados".

"Acaben con el embargo a Cuba"

Las diferencias de criterios y la sensación de superioridad que destilan algunos comentarios de los diplomáticos vaticanos presiden también los cables referidos a la actual situación cubana. Varios funcionarios clericales de medio rango muestran grandes dosis de paciencia al intentar enseñar a los emisarios estadounidenses cómo convivir con los vecinos comunistas que residen 20 millas al sur de Miami.

Cuba ocupa muchas de las reuniones bilaterales de los últimos dos años. Desde que la Administración Obama tomó el relevo a la de Bush, el Vaticano ha redoblado sus esfuerzos para convencer a Washington de que debe relajar el bloqueo a la isla.

El cable confidencial de 21 de enero de 2010 (244728), elaborado por la Embajada de EE UU ante la Santa Sede, cuenta que monseñor Accatino, encargado de los asuntos cubanos en Roma, ha advertido en una reunión a la jefa de la misión estadounidense, Valls, y al encargado de asuntos políticos, Rafael Foley, que el Vaticano está muy preocupado porque la "desastrosa situación económica de la isla y la tensión política pueda desembocar en un baño de sangre".

Durante la reunión, Angelo Accatino, miembro de la secretaría de Estado, explica a Valls la visión de la Iglesia. Afirma que es preciso "dialogar, por desagradable que resulte", y sostiene que "el nuevo Fidel Castro del hemisferio occidental y su verdadero sucesor no es Raúl [Castro] sino Chávez", ya que este, a diferencia del primero, "tiene los ingresos del petróleo para financiar la revolución bolivariana".

El embajador Diaz, que es profesor de teología, anota con toda candidez que el Vaticano "está mucho más preocupado por Chávez que por Raúl, al considerarlo de más largo alcance (por no mencionar que es más joven)".

Ese encuentro se produjo unos días después de que el Gobierno de Obama incluyera a los ciudadanos cubanos entre aquellos que deben ser sometidos a vigilancia especial cuando lleguen por avión a Estados Unidos. El hombre de la nunciatura subraya a Valls la oposición del Vaticano a esa medida "injustificada", dice, ya que, razona, "aunque Cuba sea un Estado promotor del terrorismo, no supone una amenaza real para Estados Unidos".

Accatino atribuye la decisión de EE UU "puramente a razones de política interna". Y concluye: "Jugará a favor del núcleo duro del régimen que retrata a Estados Unidos como intrínsecamente hostil". Luego, pide a Estados Unidos que "evite acciones unilaterales contra Cuba porque", dice, "pueden ser utilizadas por los hermanos Castro y por Hugo Chávez", y porque, añade, "si la gente reacciona con violencia, algunos dentro y fuera de Cuba podrían culpar a Estados Unidos por haber contribuido a esa situación".

El enviado vaticano concluye su clase con un mensaje destinado a Obama: "EE UU no debería permitirse ser un rehén de su política interna", afirma, manteniendo "el contraproducente embargo".

El epígrafe titulado Bajen esas tarifas telefónicas refiere otro encuentro del embajador Diaz con el prelado de antecámara de Benedicto XVI, Nicolas Thevenin, que vivió en Cuba varios años, en el que este pide a Washington que se asegure de que las tarifas telefónicas para llamar a Estados Unidos sean "muy bajas" ya que eso, piensa Thevenin, "puede tener un impacto positivo en promover el cambio político en la isla".

¿Un plan antiterrorista contra Al Qaeda?

Otra nota secreta, del 19 de diciembre de 2008, esta enviada por la Embajada de Roma al Departamento de Estado (183904), hace sonreír y revela la distancia sideral que separaba a la antigua Administración Bush del Vaticano.

Firmada por la encargada de negocios Elizabeth Dibble (conocida por sus ácidas críticas a Silvio Berlusconi), narra el coloquio entre la número dos de la legación ante la Santa Sede, Julieta Valls, con el jefe de la Gendarmería vaticana, Domenico Giani.

Valls trasmite al jefe de seguridad que el FBI quiere coordinar un plan antiterrorista con el Vaticano para evitar un posible atentado de Al Qaeda contra el Papa para proteger, de paso, a los miles de turistas estadounidenses que visitan cada día San Pedro y los Museos Vaticanos. El Vaticano, dice el cable, ha sido reticente en el pasado a coordinar su seguridad con Estados Unidos dado que la Santa Sede "no quiere ser percibido como un Estado demasiado cercano a cualquier otro Estado".

Ante la insistencia de Valls, Giani accede, pero sin comprometerse a "mantener un diálogo amplio sobre la preparación y la capacidad del Vaticano para responder a un ataque terrorista".

El cable revela que "hace unos años", la propia Gendarmería vaticana había solicitado al FBI "entrenamiento específico en seguridad", y que hace "menos tiempo" pidió que algunos agentes de la Gendarmería "fueran entrenados en Quantico [sede de la academia del FBI]" para aprender "a buscar explosivos".
El presunto negocio del príncipe jordano

El cable secreto 189059, de 27 de enero de 2009, referido al diálogo entre católicos y judíos y al viaje papal a Tierra Santa, contiene otras posibles noticias a las que la embajada de EE UU ante la Santa Sede parece dar crédito, quizá porque proviene de una fuente aliada, en concreto del entonces recién nombrado embajador ante la Santa Sede, Mordechai Lewi.

El embajador afirma que Israel quiere mantener una relación buena con el Vaticano "para evitar problemas", aunque se muestra escéptico sobre el hecho de que el Papa "pueda ejercer alguna influencia sobre los árabes". Lewi desliza luego un comentario sobre sus vecinos jordanos. Afirma que pueden tener un interés pecuniario en la visita papal. El príncipe Ghazi, cuenta, "tiene intereses financieros en el posible desarrollo turístico del área cercana al lugar del (supuesto) bautismo de Jesús", en el río Jordán. "Y una visita del Papa sería buena para el negocio", concluye.




Fuente: ElPais.com / EE UU ve el Vaticano como un poder cerrado, provinciano y anticuado
Autor: Miguel Mora
Fotografía: ElPais.com / El Papa recibe al matrimonio Obama en una imagen de archivo

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martes, 2 de noviembre de 2010

Benedicto XVI reivindica el "deber" de la iglesia Católica de meterse en política

"Cuando la salvación de las almas lo exigieran, los pastores tienen el deber de emitir un juicio moral, aún en materias políticas", aseguraEl papa Benedicto XVI ha reivindicado el "deber" de los obispos de meterse en el debate político cuando los derechos fundamentales de la persona lo exijan, entre los que citó la defensa de la vida en todas sus etapas.

El Pontífice hizo estas manifestaciones ante un grupo de obispos brasileños, de la Región Nordeste, que se encuentran en el Vaticano para la visita "ad limina apostolorum", la que están obligados a realizar el Papa cada cinco años todos los obispos de mundo.

Benedicto XVI dijo que el deber inmediato de trabajar por un orden social justo es propio de los fieles laicos y que el de los obispos es contribuir para la purificación de la razón "y despertar las fuerzas morales necesarias para la construcción de una sociedad justa y fraterna".

"Sin embargo, cuando los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas lo exigieran, los pastores tienen el grave deber de emitir un juicio moral, aún en materias políticas", subrayó.

El Papa Ratzinger agregó que los obispos deben rechazar cualquier acción que vaya contra la dignidad de la persona y agregó que sería totalmente "falsa e ilusoria cualquier defensa de los derechos humanos políticos, económicos y sociales que no comprendiese la enérgica defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural".



Fuente: Publico.es / "El Papa reinvidica el "deber" de la Iglesia de meterse en política"


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jueves, 23 de septiembre de 2010

Benedicto XVI por primera vez saluda a una sacerdote y visita la abadía de Westminster

La visita del Papa a Reino Unido dejó hoy otro momento singular. Benedicto XVI fue el primer papa en visitar la abadía de Westminster, en la celebración de un servicio religioso que compartió con el arzobispo de Canterbury.Al llegar, dio la mano por primera vez a una sacerdotisa anglicana, Jane Hedges, gran partidaria de que en el futuro las mujeres pueden ser elegidas obispos de la Iglesia anglicana.

En su discurso ante las autoridades políticas y representantes de la sociedad civil, Benedicto XVI se deshizo en elogios hacia la democracia británica. Reino Unido ya no es "un país del Tercer Mundo", como dijo el cardenal alemán Kasper en unas desafortunadas declaraciones que le dejaron sin asiento en el avión que trajo al Papa a Gran Bretaña hace dos días.

El escenario elegido resaltaba la idea de reconciliación histórica entre el Estado británico y la Santa Sede. Westminster Hall, en el Parlamento, es el lugar donde en 1535 fue juzgado y condenado a muerte Tomás Moro por traición a Enrique VIII.

Santo Tomás Moro canonizado en 1935 es un símbolo católico del creyente que desafía al Estado por ser fiel a su conciencia. El Papa podría haber encontrado algunos ejemplos actuales para comparar su actitud con las discrepancias que la Iglesia mantiene con las leyes británicas.

Sin embargo, hoy Ratzinger jugó el papel del invitado respetuoso. Elogió a Reino Unido como "una democracia pluralista que da un gran valor a la libertad de expresión, la libertad de afiliación política y el respeto por la ley". Los invitados debieron de quedar complacidos.

El Papa planteó la cuestión en un tono más positivo que el día anterior, quizá porque el enemigo no eran los sectores laicos, sino el propio Estado británico. El pontífice comentó que el posible conflicto entre conciencia y respeto por la ley es un desafío para la democracia, no un obstáculo infranqueable.*


Una pastora anglicana recibió al Papa en la abadía de Westminster

El papa Benedicto XVI fue recibido el pasado viernes en la abadía de Westminster por Jane Hedges, pastora y ferviente defensora de la ordenación de mujeres, algo que el Vaticano considera un “crimen grave”.

Es muy posiblemente la primera vez (y no se sabe si la última) que un papa estrecha la mano a una mujer ordenada, “crimen grave” para la doctrina del catolicismo. No podía ser de otra manera. Como manda el protocolo, en tanto que canóniga anglicana de la abadía de Westminster, la pastora Hedges es la encargada de recibir a cualquier persona que entre en la famosa abadía londinense.

A su llegada al lugar, el Papa le dio un apretón de manos, y según dijo la BBC, esta sería la primera vez que el jefe de la Iglesia Católica -que considera doctrinalmente la ordenación de las mujeres como un “crimen grave” - estrecha la mano de una pastora.

Jane Hedges es una figura de la lucha para la ordenación de mujeres obispos en la Iglesia anglicana. Las primeras mujeres fueron ordenadas en 1994, lo que provocó el éxodo de unos 400 miembros tradicionalistas.

ENCENDIDO DEBATE

La posible ordenación de mujeres como obispos crea todavía más polémica y es objeto de un encendido debate desde hace años en la rama británica de la Iglesia. Un sínodo aprobó la medida en julio pero debe ser confirmada en otra reunión prevista en 2012.

Jane Hedges se reunió con la reina Isabel II, Gobernadora Suprema de la Iglesia Anglicana, con el ex primer ministro laborista Gordon Brown y con numerosos diputados para promover su mensaje a favor del ministerio femenino.

La líder religiosa subraya que la mitad de los anglicanos practicantes son mujeres. Un episcopado en el que tuvieran su lugar “sería representativo del conjunto de la humanidad, como es ahora con el sacerdocio”.**




* Fuente: Publico.es
**Fuente: ProtestanteDigital.com
Fotografía: Pope Benedict XVI shakes hands with Rev Dr Jane Hedges, canon steward of Westminster Abbey. It was the first time that he has publicly shaken hands with a clergywoman / BBC - Telegraph.co.uk

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domingo, 12 de septiembre de 2010

Escándalo de pederastia en la Iglesia Católica de Bélgica

La comisión de la verdad belga concluye que "casi cada escuela" encubrió abusos. La investigación sobre agresiones sexuales del clero católico afirma que estas fueron masivas y continuadas - Se suicidaron 13 de las 500 víctimas de 320 sacerdotes

El escándalo de los abusos sexuales sufridos por medio millar de niños por parte de religiosos, sacerdotes e incluso un obispo de la Iglesia católica de Bélgica adquirió ayer un tinte más dramático al conocerse que al menos 13 de las víctimas se suicidaron. Los hechos aparecen en un conmovedor informe de unas 200 páginas, elaborado por la antigua Comisión para el Tratamiento de las Demandas por Abusos Sexuales en una Relación Pastoral, presidida por el profesor Peter Adriaenssens, que se dio a conocer ayer. La Comisión fue disuelta el pasado 1 de julio.

En el informe del psiquiatra Adriaenssens se hace referencia a 320 autores de este tipo de agresiones, la mayoría de los cuales son sacerdotes o religiosos que ya han muerto. La mayor parte de los hechos se registraron entre los años cincuenta y ochenta, siendo el punto más álgido en los sesenta.

En una conferencia de prensa, Adriaenssens, se refirió a las víctimas como "supervivientes", y reconoció que después de las entrevistas con los afectados "la realidad resulta peor" de lo que pensaba. En su opinión "casi cada institución, cada escuela, especialmente los internados, encubrieron abusos en algún momento dado". Hay que señalar que la mayor parte de las escuelas católicas en Bélgica están subsidiadas por el Estado.

En sus relatos y confesiones a la Comisión, las víctimas o sus familiares describen una variada serie de abusos y coacciones incluidas violaciones vía anal, oral y masturbaciones. El número de afectados podría ser, no obstante, mucho más elevado. Los trabajos de investigación de Le Vif / L'Express indican que las demandas dispersas en distintas instancias jurídicas en Bélgica sostienen que existen más de 800 víctimas identificadas abusos sexuales por parte de religiosos y curas.

El informe de la Comisión, promovida por la propia Iglesia católica, contiene dolorosos relatos de 424 víctimas o de sus parientes próximos, la mayor parte de las cuales, (232) enviaron sus testimonios por correo electrónico; 163 lo hicieron por teléfono y 29 por carta.

En relación con los casos de suicidio, el informe del profesor Adriaenssens señala que "13 víctimas han comunicado que las persona afectadas habían muerto por suicidio y que ello estaba relacionado con el abuso sexual por parte de un clérigo". "Seis personas", añade, "explicaron por carta a la Comisión una tentativa de suicidio". Los autores del trabajo señalan que "esta cifra resultaría verosímilmente más elevada aún después de las entrevista con las víctimas".

Los abusos sexuales empezaron en muchos casos (48) a los 12 años de edad. Aunque según los testigos había también una víctima de dos años, cinco de cuatro; ocho de cinco; siete de seis; 10 de siete y 17 de ocho; 63 niños tenían entre 9 y 11 años. La mayor parte de las víctimas tienen actualmente entre 40 y 70 años, y el grupo más numeroso, un 38% entre 51 y 60 años.

Del total de 507 menores que sufrieron abusos, hay 327 hombres, 161 mujeres y 19 casos sin información sobre el sexo. Llama la atención que la inmensa mayoría de los casos, 445, se produjeron en Flandes, mientras que en la zona francófona sólo se registraron 43 abusos.

Las denuncias se dispararon a partir del 24 de abril de este año, al día siguiente de que trascendiera que el obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, había estado abusando sexualmente de su sobrino.

En efecto, del medio millar de denuncias, un 42% se presentaron durante semana del 24 al 30 de abril.

El obispo, que había estado pagando a la familia de la víctima para que no denunciara los abusos hasta que el delito hubiera prescrito, se vio forzado a dimitir. La renuncia y los escabrosos detalles de los hechos provocaron una fuerte consternación en medios católicos flamencos. Según una encuesta elaborada en Amberes por el periódico De Morgen , próximo a las ideas socialistas, se han producido una cascada de peticiones de anulación de actas de bautismo, hasta cerca de 400, por parte de católicos que se "sienten defraudados".

Junto a la conmoción social que iba provocando la aparición de nuevo hechos y denuncias de abusos sexuales, todo el asunto ha registrado también una escandalosa peripecia en el mundo judicial. El juez encargado de la instrucción de las denuncias, Wim de Troy, ordenó el 24 de junio un exhaustivo registro en las dependencias del palacio del arzobispado de Bruselas-Malinas y en el domicilio privado del cardenal Godfried Dannels, con más de 140 metros cúbicos de documentación. Durante las investigaciones judiciales se abrieron parcialmente dos tumbas de antiguos cardenales en la catedral y se incautaron el ordenador personal de Dannels. Estas diligencias judiciales provocaron una protesta del Vaticano ante las autoridades belgas.

La crisis de la pederastia religiosa ha alcanzado de manera significativa al cardenal Dannels, quien ha sido seriamente censurado por haber encubierto lo hechos de los que tenía conocimiento desde hace tiempo. El cardenal, que goza de un amplio prestigio en los medios católicos, ha reconocido en una entrevista que había cometido el error de no haber pedido la dimisión de entrada del obispo de Brujas.

Pocas semanas después, el 13 de agosto, la sala de apelación de los Juzgados de Instrucción de Bruselas, en una resolución cuya argumentación permanece todavía secreta, decidió que los 475 expedientes de pederastia que había recogido la comisión Adriaenssens había sido recogidos ilegalmente y había que restituirlos a sus legítimos propietarios, los obispos belgas, quienes habían promovido la creación de la Comisión.

La decisión de la sala provocó una rápida reacción del abogado Walter Van Steenbrugge, que defiende a unas 30 víctimas, entre ellas la del sobrino del obispo de Brujas, de iniciar un procedimiento de urgencia para llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Van Steenbrugge defiende por otra parte la iniciativa de crear una Comisión de Investigación Parlamentaria, que impulsa el diputado Renaat Landuyt, y a la que habría deseado que se incorporara Adriaenssens.

La divulgación del informe de la Comisión sobre los abusos sexuales por parte de religiosos se interpreta dentro de una estrategia más amplia que persigue la recuperación de la iniciativa por parte de la Iglesia. El próximo lunes, los obispos expondrán su posición al margen de los asuntos judiciales con un mensaje a las víctimas. Sin duda habrán tomado buena nota de algunas de las recomendaciones de la Comisión.

Entre estas recomendaciones cabe mencionar la creación "de un fondo de solidaridad a las víctimas" o la de crear "un día de las víctimas dentro de la Iglesia". La Comisión propone también "la responsabilización de los autores de los abusos haciéndoles contribuir a un fondo con el objetivo de ofrecer una terapia u otros cuidados a las víctimas en los casos en que se ve necesaria".

Con independencia del fondo que pueda crear la Iglesia, las demandas de indemnizaciones por parte de cientos de víctimas pueden ser muy elevadas. En la mente de los afectados están las indemnizaciones de más de 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros) pagados por la Iglesia americana desde 2002, o los 1.300 millones de euros que deberían pagar a medias el Estado y la Iglesia de Irlanda.




Fuente: ElPais.com / 'La comisión de la verdad belga concluye que "casi cada escuela" encubrió abusos'
Autor: Andreu Missé / Brusélas

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lunes, 28 de junio de 2010

Vaticalia. La nobleza negra del Vaticano. Por Miguel Mora

Personas del entorno del Papa están implicadas en los escándalos de corrupción de la Protección Civil y de Propaganda Fide. Ha nacido un sistema de poder mixto que mezcla lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil
Los Gentilhombres de su Santidad forman parte de la familia pontificia como el comandante de la Guardia Suiza o los clérigos que trabajan con el Papa. Antes se llamaban Camareros de Capa y Espada, y los había secretos o de honor. En marzo de 1968, dos meses antes de que en París se prohibiera prohibir, en Roma Pablo VI abolió la Corte vaticana y creó los Gentilhombres. Montini escribió con un deje de pena: "Tanto en la Iglesia entera, especialmente después del concilio ecuménico Vaticano II, como en la opinión pública mundial se ha abierto camino una más atenta, digamos más celosa, sensibilidad sobre la preeminencia de los valores secamente espirituales, una exigencia de verdad, orden y realismo respecto a lo eficaz, funcional y lógico, frente a lo que es solo simbólico, decorativo y exterior".

Muerto el patriciado, parecía que la modernidad había llegado por fin al Vaticano. Y el papa trataba de explicarlo motu proprio: "Nuestra antigua y benemérita Corte -que ahora será designada únicamente con su original y noble apelativo de Casa Pontificia- seguirá resplandeciendo en su prestigio auténtico, comprendiendo a eclesiásticos y laicos que, además de su particular competencia y autoridad, se distingan por sus señalados servicios en el campo del apostolado, de la cultura, de la ciencia, de las distintas profesiones, por el bien de las almas y la gloria del nombre del Señor".

Que se sepa, los Gentilhombres de su Santidad no cobran del Vaticano, aunque a veces trabajan dando pompa a los ritos. Visten de negro riguroso y llevan la pechera del frac forrada de medallas. Altivos, huidizos y misteriosos, forman parte del club más exclusivo del mundo y tienen el rango más alto al que un laico puede aspirar en el Vaticano.

Hoy, la labor secreta de esta nueva nobleza negra es muy estimada en San Pedro. Su "competencia y autoridad" y sus "señalados servicios" suponen beneméritas acciones para la Santa Sede. En algunos casos, se diría que el requisito básico para entrar en el club es ayudar a engordar las arcas del Estado pontificio, el paraíso fiscal más rico, mejor decorado y más visitado del mundo.

Algunos gentilhombres son verdaderos prodigios de las finanzas. Tomemos a Herbert Batliner, por ejemplo. Nacido en 1928 en Liechtenstein, está considerado por la policía alemana uno de los mayores expertos en crear sociedades fiscalmente opacas, un gran especialista en lavar dinero negro. Batliner es uno de los banqueros que mueven en la sombra las finanzas vaticanas. El presidente de la Fundación Peter Kaiser lleva décadas trabajando en silencio por el bien de la Europa cristiana. Al menos desde 1970. Fue nombrado gentilhombre por Juan Pablo II en 1998, y lo sigue siendo todavía.

En el año 2000, según ha revelado un reciente reportaje de La Repubblica, un empleado del estudio de Batliner entregó a la Fiscalía de Bochum (Alemania) un CD lleno de datos secretos. En ese momento fue calificado como el rey de los evasores fiscales en un informe del servicio secreto alemán, que definió el "sistema Batliner" como un mecanismo que durante años había sustraído al fisco al menos 250 millones de euros.

A pesar de lo anterior, el 9 de septiembre de 2006, Batliner se encontró con el Papa Joseph Ratzinger en Ratisbona. Batliner llegó hasta allí para donar en persona a la iglesia local un órgano valorado en 730.000 euros. Sobre él pesaba una orden de busca y captura de la policía alemana. Pero logró entrar en el país gracias a los buenos oficios de la diplomacia vaticana. Y no fue detenido. Apenas un año después, en el verano de 2007, Batliner admitió sus culpas y pactó con el Estado alemán, aceptando pagar una multa de dos millones de euros. Cinco años antes, la Corte Suprema de Liechtenstein confirmó en una sentencia que Batliner ya era en 1990 el fiduciario del ecuatoriano Hugo Reyes Torres, señalado como jefe mafioso de la droga, que mientras tanto fue condenado.

Mientras Ratzinger predica en sus homilías y encíclicas la ética de la economía y clama contra los especuladores y "los sacerdotes que tratan de hacer carrera para enriquecerse", algunos miembros de este club de caballeros parecen llevarle la contraria.

No todos, claro. En el club laico papal figuran 147 notables. Aunque el título es vitalicio, el Papa puede revocarlo cuando lo considere oportuno. A Batliner no lo ha echado todavía. Pero a Angelo Balducci, sí.

Balducci es un ingeniero que durante 25 años se encargó de ejecutar las obras públicas en la región del Lazio, donde se hallan Roma y el Vaticano. De ahí pasó al Gobierno central como responsable del Consejo Superior de Obras Públicas. Tras una vida dedicada a mejorar las infraestructuras italianas y vaticanas, Balducci, de 62 años, vive ahora en la cárcel romana de Regina Coeli.

Desde febrero, Balducci es el principal imputado en el escándalo de corrupción de la todopoderosa Protección Civil italiana, que de momento tiene a más de 50 personas imputadas o bajo investigación. Desde 2001 hasta ahora, el superministerio que depende de la Presidencia del Gobierno ha gastado fondos públicos por valor de 13.000 millones de euros, según el último informe de la Autoridad para la Vigilancia de los Contratos Públicos.

El dinero era gestionado por el jefe de la Protección Civil, el secretario de Estado Guido Bertolaso, también acusado de corrupción, y por el ejecutor de las obras, Balducci, gracias a una argucia autorizada por el primer ministro, Silvio Berlusconi, para superar la maldita burocracia y afrontar las emergencias con más rapidez: la licitación de contratas públicas se hacía sin concurso, a dedo, derogando los procedimientos ordinarios.

Ese trato especial creó un monstruo de mil cabezas. La Protección Civil de Berlusconi no solo se encarga de las calamidades. También organiza pruebas deportivas como el Mundial de natación, cumbres internacionales como la del G-8, restauraciones de museos y teatros, y todo tipo de actividades religiosas.

La investigación de los fiscales de Perugia vinculó desde el principio a la Iglesia católica con la trama corrupta. Descubrió, por ejemplo, que el cura Evaldo Biasini, de 83 años, gerente de la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre de Jesús, guardaba grandes cantidades de dinero en efectivo para el constructor Diego Anemone, a quien los fiscales acusan de haber recibido numerosas contratas de la Protección Civil a cambio de comisiones, regalos y favores de toda condición, desde masajes en su club deportivo hasta reformas de pisos. Desde aquel día, el anciano Don Evaldo ha pasado a ser conocido como "Don Bancomat" (don cajero automático).

El "sistema gelatinoso", como lo definieron los fiscales en su escrito de acusación, "toca nombres de gran espesor institucional" y se expande por diferentes vías pías. La lista de eventos católicos organizados por la Protección Civil y pagados en estos años por el contribuyente italiano es larga, desde la Gira por Italia del Papa en el Año Paulino hasta las exequias de Juan Pablo II o las canonizaciones del Padre Pío y de San Josemaría Escrivá.

Balducci fue nombrado gentilhombre por el Papa Wojtyla en 1995. Quince años después ha caído en desgracia y el Vaticano se ha visto obligado a cancelar su nombre del Anuario Pontificio. Pero su pecado, irónicamente, no fue robar. Balducci solo fue tachado de la lista cuando se hizo público que recurría a menudo a un tenor africano de la coral suplente de San Pedro para que le organizara citas con jóvenes seminaristas y sin papeles. Las escuchas telefónicas interceptadas al corista y el gentilhombre eran de este estilo: "Tengo un bailarín de la RAI". "Tengo un negro...".

Como Balducci, los caballeros papales destacan por sus contactos, su poderío y su patrimonio. En el índice abundan los banqueros, empresarios, príncipes, políticos y diplomáticos. Italia encabeza de largo la lista, con 114 gentiluomini. Les siguen, con siete, Estados Unidos, y con cinco, Austria y España.

Pocos meses después de llegar al trono en 2005, Benedicto XVI nombró sus primeros siete gentilhombres. Aunque la doctrina y la teología son los asuntos favoritos del Papa alemán, también le preocupa la eficacia organizativa. En esa primera lista apareció el personaje central de las peligrosas amistades Iglesia-Estado. Se trata del periodista y político Gianni Letta, de 75 años, secretario de Estado de Presidencia del Gobierno y número dos de facto del Ejecutivo de Berlusconi en 1994, 2001 y 2008, mentor y protector de Guido Bertolaso, heredero del estilo y el arte para la fontanería política de Giulio Andreotti.

Curiosamente, el poderoso Letta se convirtió en gentilhombre muchos años más tarde que el anónimo técnico Balducci. Ex forense, ex director de Il Tempo y ex periodista de Mediaset, vicepresidente de Fininvest Comunicaciones, supervisor de los servicios secretos y consejero externo de Goldman Sachs para inversiones en Italia, Letta es quizá el único berlusconiano que adora negociar. Se lleva bien con todos, y se comenta que es el único político italiano capaz de contentar a la masonería y al Opus Dei. Es el gran mediador, el hombre que levanta el teléfono cuando hay problemas.

Y su referente en la Curia es Ratzinger. "Bajo su apariencia de hombre religioso, la factura que pasa Letta al Vaticano es la más discreta, pero también la más cara", afirma el sacerdote y vaticanista Filippo di Giacomo. "El doctor Letta tiene tanto poder que se permite nombrar obispos a su conveniencia, como hizo hace unos meses en L'Aquila al promover a su amigo Giovanni d'Ercole".

En el plano familiar, Letta no está solo. Su sobrino Enrico es un alto dirigente católico del Partido Demócrata. Su hija Marina está casada con el restaurador Ottaviani: suyo es el monopolio de los caterings de la Protección Civil. Hasta ahora, el nombre de Letta solo ha aparecido de forma colateral en las 410.000 llamadas telefónicas que los fiscales tienen depositadas en Perugia. Aunque en noviembre de 2008 fue imputado por abuso de poder y estafa en un asunto que parece distinto pero no lo es tanto: supuestamente, medió a favor de una cooperativa del movimiento Comunión y Liberación para la contrata de un centro de asistencia para inmigrantes.

Cuando se destapó el caso de la Protección Civil, el Papa dedicó a Letta un "pensamiento especial" durante un discurso público. Cosa infrecuente, que significa: es un amigo. ¿Cómo se explica esa condescendencia en un Papa tan estricto? Según el filósofo Paolo Flores d'Arcais, el problema de Ratzinger es que está atrapado en un dilema existencial e histórico. "Estoy convencido de que su voluntad de limpiar la Iglesia de los dos pecados capitales, sexo y dinero, es seria", dice el director de la revista Micromega. "Su línea es la del concilio de Trento: dogmatismo a ultranza y ataque a los comportamientos inmorales. Quiere acabar con los curas pederastas y los prelados corruptos. Pero hacerlo supone un imposible: sentar en el banquillo a Wojtyla. Y eso no es tan fácil como pedir perdón por la condena a Galileo. Supondría reconocer que su antecesor encubrió a Paul Marcinkus (presidente del Banco vaticano IOR entre 1971 y 1989) y a Marcial Maciel (dirigente de los Legionarios de Cristo). Limpiar de verdad le obligaría a sacar a la luz porquería a granel y a despedir a media curia. Pero si no lo hace, la Iglesia seguirá perdiendo credibilidad. Ese es su dilema".

Letta es el perno de la alianza de Berlusconi con el cardenal Camillo Ruini, ex jefe de la Conferencia Episcopal Italiana y creador del proyecto cultural que ayudó a arrebatar a la izquierda la hegemonía intelectual e informativa en Italia. Cuando la Democracia Cristiana desapareció en 1993 bajo el seísmo de Tangentópolis (el escándalo de las comisiones de los partidos), sus componentes se repartieron entre Forza Italia y la católica Margarita del centro-izquierda. Luego, el católico Romano Prodi nombró a Guido Bertolaso jefe de la Protección Civil en 1996. Y el católico Francesco Rutelli, ex alcalde de Roma, puso a trabajar juntos a Balducci y a Bertolaso en el Año Santo del Jubileo.

Allí nació el sistema gelatinoso. El cardenal Crescenzio Sepe, que acaba de ser imputado por corrupción, era el secretario general del comité organizador jubilar. El Año Santo fue una mayonesa de negocios, obras, subvenciones, regalos, silencios y favores que ligó a altos funcionarios públicos con la curia del Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

Protegido de Wojtyla, Sepe, ahora arzobispo de Nápoles, fue entre 2001 y 2006 el responsable de Propaganda Fide, hoy llamada Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es el ministerio vaticano que se encarga de financiar las misiones y de gestionar el patrimonio inmobiliario vaticano. Y su asesor principal era Angelo Balducci.

La acusación sostiene que el cardenal Sepe concedió gratis uno de los 2.000 apartamentos que Propaganda Fide posee en Roma al jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso. Y que además vendió en 2004 un lujoso palacete romano a precio de ganga (entre tres y cuatro millones de euros, cuando valía nueve o diez) al entonces ministro de Infraestructuras, Pietro Lunardi, también acusado formalmente por esa operación. La hipótesis de los fiscales es que, a cambio, Lunardi financió con dinero estatal de la sociedad Arcus obras millonarias de Propaganda Fide que nunca fueron realizadas.

El cardenal se ha defendido acusando a sus superiores: "La Administración vaticana aprobó todas las operaciones", ha dicho. E insiste en considerarse un mártir: "Trabajé siempre con transparencia y por el bien de la Iglesia, una Iglesia siempre perseguida". Según Sepe, fue Francesco Silvano, otro de sus asesores en Propaganda Fide, miembro de Comunión y Liberación y actual ecónomo del arzobispado de Nápoles, quien le recomendó prestar y malvender las propiedades.

La investigación ha revelado que los pisos son el principal objeto de intercambio de favores entre Italia y el Vaticano. Jefes de los servicios secretos, de la Policía Fiscal, de los Carabineros, magistrados, políticos, empresarios y el propio Bruno Vespa, el periodista favorito de Berlusconi y de Wojtyla, viven o han vivido en apartamentos de Propaganda Fide.

El cardenal Sepe fue apartado de Propaganda Fide por Benedicto XVI, en lo que hoy parece un intento de alejar a la curia italiana, y a Comunión y Liberación, de la gestión inmobiliaria. Tras cinco años de papado, es un secreto a voces que Ratzinger no se fía de su curia, si exceptuamos un pequeño puñado de fieles. Aunque ha ido relevando al núcleo duro de Wojtyla, el Gobierno vaticano sigue en manos de grupos como el Opus Dei -sus portavoces se empeñan en negarlo-, la citada Comunión y Liberación y los Legionarios de Cristo, aunque hoy esté a punto de desaparecer como movimiento carismático para pagar por los delitos de su fundador.

Los movimientos eclesiales han ganado peso en el Vaticano desde el último concilio. En apariencia solidarios, luchan por el control de los mejores puestos y negocios, y en la refriega olvidan lo que haga falta del Evangelio y se dedican a un ajuste de cuentas permanente, mientras los creyentes asisten atónitos al espectáculo.

Los laicos eclesiales controlan amplios sectores de la política, la información, la empresa, la caridad, la educación, la sanidad y la magistratura. En Roma ejercen una influencia cada vez mayor, en estrecha y democrática connivencia con el centro-derecha ateo-devoto, pero también con la lánguida oposición del Partido Democrático y la curia de los buenos y felices tiempos del Papa viajero.

La fragilidad de las órdenes religiosas, castigadas por la escasez de vocaciones, ha favorecido la sofocante presencia de los laicos. "En 1998, Ratzinger alentó la integración laica durante un congreso organizado por Wojtyla", recuerda Paolo Ciani, miembro de la Comunidad de San Egidio, un movimiento eclesial que cuenta con 50.000 voluntarios repartidos por el mundo y solo 25 empleados. "Ratzinger releyó la experiencia de las órdenes religiosas y monásticas junto a la de los movimientos eclesiales, y reconoció a estas, con su dinamismo y competencia, un papel en la Iglesia. El mensaje era que para sobrevivir había que fiarse del rebaño fiel".

Hoy, la Curia romana es una ingobernable y anquilosada maquinaria que cuesta anualmente al Vaticano 102,5 millones de euros. La estructura depende de la Secretaría de Estado, una suerte de consejo de administración con un presidente (el secretario de Estado) y un director general (el sustituto), las dos únicas personas que tienen acceso directo al despacho del Papa. En el Vaticano trabajan 2.748 personas. De ellas, 778 son eclesiásticos, frente a 333 religiosos y 1.637 laicos (de estos, 425 son mujeres).

Los laicos han tomado el poder cooptando a obispos y cardenales menos cristianos de lo que se supone. "La nulidad de la curia se debe a su falta de formación y a su exceso de italianidad", explica el sacerdote y canonista Filippo di Giacomo. "De las diócesis llega el personal con cuentagotas porque a los obispos les cuesta enviar a sus mejores hombres. Las órdenes, antes cantera privilegiada de inteligencia y talento, tienen cada vez menos materia gris a la que recurrir. Los buenos llegan a obispos, y a la curia solo llega lo peor de cada familia".

Así ha nacido un sistema de poder mixto que confunde lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil. El sistema se basa en un enorme poder económico, sensación de impunidad, gusto por la omertà y el encubrimiento y la capacidad de infiltración.
La ambición de ese sistema es lograr la fusión fría entre Italia y el Vaticano. En sus esquemas mentales, esta nueva curia negociante y carnal no visualiza dos Estados, sino un único país que se podría llamar, abreviando, Vaticalia. " ¡Imposible fiarse de truhanes que usan a Dios para colmar su atrofiada vanidad!", dice el cura genovés Paolo Farinella.

La gran caja fuerte laica del momento se llama Comunión y Liberación (CL). Nacida en 1954 y denominada así desde 1969, está presente en 70 países; en Italia controla empresas, medios de información, diócesis, colegios, universidades, hospitales privados y públicos, e incluso un holding de cooperativas sociales, Auxilium, que gestiona varios centros de identificación y expulsión de inmigrantes para el Ministerio del Interior.

"Desde hace 20 años, CL es el brazo clerical de la ultraderecha milanesa", explica Di Giacomo. "Su estrategia es cultural y política. Sus curas pueblan los seminarios lombardos; sus prelados se movilizan lo que haga falta". Afirma también que sus jefes ideológicos dictan la ley en diferentes periódicos y que su presencia es constante en televisiones y radios: "Mandan a derecha e izquierda".

Roberto Formigoni es desde hace 15 años presidente de Lombardía, la región italiana con la renta más alta de Europa junto con la de París-Ile de France. Pertenece de pleno derecho, y no lo oculta, a Comunión y Liberación. Eso podría permitirle incluso aspirar a suceder a Berlusconi. En los últimos meses, el gobernador ha repartido entre los hombres de CL, más conocida como I cielini (los cielitos), los puestos fundamentales de la organización de la Expo de Milán 2015. Un paraíso de contratos públicos, privados y mixtos en el que la magistratura ha detectado ya la penetración de las mafias.

Casi cada día salen a la luz nuevas amistades peligrosas. Hace unas semanas, los jueces enviaron una comisión rogatoria al Vaticano porque sospechan que el tesoro oculto de la cricca (la banda) gelatinosa puede estar depositado en el IOR (Instituto para las Obras Religiosas). Y esta semana han reclamado por vía oficial los documentos de Propaganda Fide, la inmobiliaria de la Santa Sede.

Aunque el trabajo de los fiscales es exhaustivo, en Vaticalia se sabe que no lo tendrán fácil para apurar la verdad. El Vaticano sigue siendo un paraíso fiscal, el concordato le concede amplias cuotas de inmunidad y las cuentas secretas que prosperan a la sombra del IOR, la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), la vieja Propaganda Fide y un largo número de sociedades participadas son el secreto mejor custodiado.

Pese a las apelaciones a la limpieza de Raztinger, las cosas no parecen haber cambiado mucho. Aquí los misterios se resuelven con tiempo. Con mucho tiempo. Balducci es de momento el gran chivo expiatorio. Durante 15 años, nadie vio nada ni sospechó nada: era un gentilhombre y las campanas tocaban a omertà. Hoy se habla de él, pero pronto todo volverá a su ser y la gelatina seguirá extendiéndose. A día de hoy, junio de 2010, los italianos todavía no tienen una ley de parejas de hecho; los inmigrantes sin papeles son considerados delincuentes y no se respeta el derecho de asilo; los homosexuales son agredidos cada día por la calle, y las mujeres que quieren someterse a inseminación artificial deben emigrar.




Fuente: ElPais.com
Autor: Miguel Mora. corresponsal en Roma, Italia, de El País de España.
Fotografia: viñeta de Eneko / 20minutos.es

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miércoles, 7 de abril de 2010

Los papas y el sexo. Por Eric Frattini

LOS PRIMEROS PAPAS /0-523 (Pág. 25-43)

Qué cosas más viles y crueles pueden hacer los hombres por el amor de Dios. W. Somerset Maugham

Para la Iglesia católica, los papas son los sucesores de aquel a quien, como los evangelios, el propio Jesús consideró como el primero de sus apóstoles. Según el evangelio de Mateo, sería el mismísimo Jesús quien le dice a Pedro: «Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos» (16, 18-19). De esta sencilla forma, Pedro sería elegido como el primer guía de la Iglesia, como la piedra sobre la que Jesús edifica su Iglesia y, por tanto, en una especie de primer papa de la historia 1. Clasificar a Pedro como primer papa en sentido estricto podría ser un error histórico, ya que la posición de este junto a Jesús estaría a un nivel distinto de una posición ministerial. Para los estudiosos, sería san Lino, el primer sumo pontífice romano.

Los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas coinciden en mencionar que Simón Pedro estaba casado cuando conoció a Jesús 2. Algunos escritos de la antigüedad coinciden también en que Pedro habitaba en Galilea con su esposa y su suegra. No es desacertado si afirmamos que fue el primer papa que llegó a practicar el sexo, al menos con su esposa. En los evangelios de Lucas y Mateo, Pedro afirma: «Hemos dejado todo —nuestros hogares incluso— para seguirte» (Mateo 19, 27 y Marcos 10, 28), a lo que Jesús responde:

Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.

Está claro, pues, que Pedro dijo abandonar su casa, pero no a su esposa 3. Es posible, incluso, que Pedro fuese también acompañado de sus hijos y que, tal vez, con alguno de ellos llegase a Roma. El cuerpo de santa Petronila, sepultado en Roma, es venerado como el de la hija de san Pedro. La primera noticia que se tiene de este hecho aparece en el Papiro copto de Berlín 8502,4 que forma parte, según el parecer de todos los expertos, de los antiguos Hechos de Pedro, apócrifos, compuestos antes del año 197 4. Más tarde, la leyenda llamará a esta hija Petronila (Hechos de Nereo y Aquiles 15). Todavía hoy se conserva en Monza un papiro de finales del siglo VI, escrito por un tal Juan, quien se llevó como reliquia un poco de aceite que alimentaba las lámparas ante el sepulcro de «santa Petronila, hija del apóstol san Pedro». Sobre el sarcófago aparecía esculpida esta inscripción: AVREAE PETRONILLAE FILIAE DVLCISSIMAE. Nadie dudaba que tal epígrafe era de puño y letra del apóstol, escrito como recuerdo a su queridísima hija 5.

Según la lista oficial de papas, el sucesor de Pedro sería Lino. Originario de Toscana, las fuentes más antiguas conocidas como Ireneo de Lyon o Eusebio de Cesarea, coinciden en afirmar que fue el propio apóstol Pedro quien nombró a Lino como su sucesor al obispado de Roma. Según parece, estaba casado y tenía dos hijas. A él se debe la disposición que obligaba a las mujeres a usar el velo durante las ceremonias litúrgicas. Poco más se sabe de este papa.

El siguiente en la lista sería Anacleto. Su nombre era Anenkletos, cuyo significado en griego era ‘irreprochable’. Algunos autores han llegado a pensar que realmente fueran dos personajes, Cleto y Anacleto. Este último nombre era muy corriente entre los esclavos. Cuando fue nombrado sucesor de Lino, se provocó entre los cristianos una gran polémica debido a que estaba casado 6. Algunas fuentes apuntan a que el papa Anacleto había criticado abiertamente los excesos del emperador —Domiciano organizaba batallas navales en las que los marineros eran jóvenes desnudos— y que estos comentarios habían llegado a sus oídos. También prohibió a las prostitutas el uso de literas, e instituyó la pena de muerte para las vestales que fueran descubiertas en cualquier tipo de relación sexual. Pero al contrario de estas medidas, el emperador era un absoluto libertino, amante de las fiestas sexuales a las que él mismo definía como luchas de cama 7. Le gustaba depilar a sus concubinas y pasaba largas horas en su cama dedicado a este menester. El escritor Dion Casio narra una anécdota interesante sobre este emperador:

Domiciano tenía un gran salón todo pintado de negro [...] por las noches los criados hacían pasar a los invitados a esta sala. Junto a cada uno de ellos se levantaba una lápida con el nombre del invitado.

Entonces hacían su entrada hermosos jóvenes y hermosas doncellas desnudos con el cuerpo también pintado de negro. A continuación traían la comida y la bebida para celebrar el llamado banquete de los muertos, todo ello servido en una vajilla negra. Los invitados temían ser ejecutados en cualquier momento. El salón permanecía en completo silencio y oscuridad y la única voz que se oía era la de Domiciano, que iba relatando como iba a matarlos a todos. Finalmente, los dejaba marchar. Una vez en sus casas el emperador enviaba uno de los bailarines con la lápida, que era de plata maciza como presente al aterrorizado invitado. El bailarín o bailarina, formaban parte también del obsequio 8.

Al parecer el papa Anacleto moriría mártir durante el reinado de Domiciano.

Clemente, cuarto obispo de Roma, se dice que fue en realidad el primer papa tras san Pedro, pero las fuentes no se ponen de acuerdo con respecto a este punto. Durante esta época, era bastante habitual que muchos jóvenes cristianos llegasen a castrarse para mantener el celibato y con el fin de no caer en la tentación. El propio emperador prohibió esta práctica, que se extendió hasta el emperador Adriano, quien llegó incluso a decretar la condena a muerte a todos aquellos que llevasen a cabo esta práctica. Tras su muerte, la figura de Clemente gozó de cierta fama, atribuyéndole algunas obras apócrifas y la primera colección de leyes canónicas.

Del siguiente papa del que se tienen noticias, que pudo estar casado, es de Higinio. Griego ateniense, había viajado a Roma junto a su familia, esposa y dos hijos para ejercer de profesor de filosofía de los hijos de las nobles familias. Poco más se sabe de él, salvo que fue elegido papa y gobernó hasta el año 142.

Los siguientes sumos pontífices se preocuparon más de afirmar y extender la nueva fe, que de la salud sexual de sus fieles y del clero.

Sobre el papa Sotero existen dos versiones muy distintas. La primera que era un pontífice enemigo del sexo, y la segunda, que era muy aficionado a las concubinas. Guiándonos por la primera versión, Sotero lanzó un documento papal contra Dionisio, el poderoso obispo de Corintio, acusándole de tener una actitud demasiado relajada en lo que al sexo se refiere. A sus oídos habían llegado noticias de orgías y bacanales organizadas por el propio obispo, donde tomaban parte jóvenes de ambos sexos ante la atenta y lujuriosa mirada de Dionisio y su círculo. Se hablaba de ceremonias en las que una joven virgen era entregada a diversos jóvenes en un dormitorio circular, con una gran cama y rodeada por una grada desde la que los altos cargos religiosos observaban la escena 9. Sobre la segunda versión —la afición del papa por las concubinas— se afirma que cuando fue elegido, se negó a repudiar a Priscilla y Maximilla, dos bellas jóvenes romanas que convivían con él y a las que Sotero otorgó el título de discípulas 10.

El papa Víctor I era también un fiel seguidor de las aficiones y tendencias de Dionisio y Sotero. Víctor fue realmente el primer pontífice en mantener estrechos vínculos con la casa imperial, durante el reinado del corrupto emperador Commodo. La relación entre Víctor y Commodo se realizaba a través de Marcia, la amante del emperador. Se cuenta que Marcia había sido abandonada en las calles de Roma nada más nacer, pero un cristiano llamado Jacinto la recogió y la crió en la fe del cristianismo. Lo que no se sabía era que el tal Jacinto tenía como negocio el recoger a niñas de las calles, las educaba y después las vendía a los prostíbulos de la ciudad. Cuando Marcia tenía doce años, fue vendida por una buena cantidad de dinero a un noble romano 11. Este formaba parte de una conspiración para acabar con la vida del emperador, un regicidio organizado por Lucila, la hermana de Commodo.

Cuando la conspiración salió a la luz, el emperador ordenó ejecutar a todos los miembros de la familia del noble, así como a sus esclavos, pero debido a la belleza de Marcia, la dejaron con vida y la enviaron al harén imperial. Durante los años siguientes, Marcia fue escalando posiciones dentro de las favoritas hasta llegar a presidir las orgías de palacio. Se dice que era incluso peor que Popea, la esposa de Nerón, o Mesalina, la esposa de Claudio. A la favorita del emperador le gustaba vestir con túnicas transparentes que dejaban ver sus formas, y con frecuencia mantenía encuentros con el papa Víctor, algo que llevó a los cronistas de la época a pensar en una relación sexual entre ambos personajes. Gracias a esta supuesta relación, el sumo pontífice consiguió entregar a la favorita de Commodo una larga lista con nombres de cristianos que habían sido condenados a trabajos forzados en las minas de Cerdeña. Marcia convenció al emperador para que estos fueran puestos en libertad y retornados a Roma. Durante los años siguientes, la joven continuó con su vida disoluta al lado de Commodo, hasta que el 31 de diciembre de 192 decidió envenenarle la comida. El emperador consiguió vomitar todo el veneno, por lo que Marcia decidió estrangularlo con la ayuda de un gladiador llamado Narcissus, con el que también compartía juegos de cama. Ella misma sería asesinada un año después por orden del entonces emperador, Didius Julianus 12.

Uno de los prisioneros que estaba condenado en Cerdeña, pero que el papa Víctor no quiso incluir en la lista, era un tal Callistus, el mismo que sería nombrado sumo pontífice bajo el nombre de Calixto I, en el año 217. Calixto tuvo que enfrentarse durante su pontificado con el antipapa Hipólito. Este había llegado desde Oriente. Había sido nombrado presbítero por el papa Víctor I. Discípulo de san Ireneo, se negaba a rendir su mente y conocimientos a otros religiosos mediocres como Ceferino, Calixto, Urbano o Ponciano. Una de las mayores críticas de Hipólito a Calixto I era la de haberse vuelto demasiado permisivo en lo que a sexo se refiere durante el reinado de Heliogábalo. Sin embargo, el papa Calixto era un hombre muy hábil para atraer al cristianismo a nuevos seguidores. Indultaba a religiosos acusados de delitos, ordenaba sacerdotes a hombres que habían estado casados, incluso en varias ocasiones; permitía que los religiosos pudieran contraer matrimonio y permitió, incluso, que algunos altos cargos de la curia permaneciesen en sus puestos tras comprobarse que durante la celebración de liturgias habían practicado sexo con algunas de las fieles Cuando el adulterio se castigaba en Roma con la muerte, él se dedicaba a extender documentos de perdón absolviendo a aquellos culpables de adulterio y fornicación a cambio de una severa penitencia 13.

La actitud permisiva de Calixto llevó a algunos miembros de la Iglesia a nombrar un papa mucho más severo. El escogido fue, por supuesto, Hipólito. Nada más ser elegido papa —antipapa— comenzó una larga campaña de acoso contra Calixto acusándolo de ser demasiado abierto con las mujeres.

Hipólito escribía:

Permite [Calixto I] que si las mujeres son solteras, pero arden en pasión en una edad que a todas luces no era apropiada, o si no estaban dispuestas a renunciar a su virtud mediante un matrimonio legal, pudieran ir a la cama con cualquier persona que ellas eligieran, fuera esclavo o libre, y aunque no estuvieran casadas legalmente, pudieran considerar a esa persona como esposo 14.

El papa Calixto también permitía a las mujeres libres casarse con esclavos, algo prohibido en la ley romana. Esta medida atrajo al cristianismo a muchas mujeres con alto rango en el Senado. Justo tras el asesinato del emperador Heliogábalo, el populacho se volvió contra la comunidad cristiana y contra el papa Calixto, a quien acusaba de haber sido un aliado silencioso del corrupto emperador. Calixto apresado junto con dos sacerdotes, serían ejecutados, arrojados por una ventana, apaleados y posteriormente, arrastrados. El cuerpo del papa Calixto sería apedreado antes de ser abandonado en las calles.

A Calixto I le sucedería Urbano I, que sería también asesinado el 19 de marzo del año 230. Su cuerpo abandonado, fue recogido por la madre del emperador y enterrado en el cementerio de San Calixto. Finalmente, Hipólito dejó de molestar a los sucesivos pontífices debido a que el emperador Maximino el Tracio, cansado de las disputas, decidió enviarlo a Cerdeña, donde murió.

Allí acabó también el papa Ponciano por orden del mismo emperador, tras someter a toda su administración a una purga de cristianos. La mayor parte de ellos serían ejecutados. Ponciano fallecería víctima de los castigos infligidos en el año 237.

En el año 236, Fabián asumiría la silla de Pedro como nuevo papa, bajo el reinado de Filipo el Árabe, considerado el primer emperador cristiano. Durante la mayor parte del pontificado de Fabián, la comunidad cristiana vivió en relativa calma, hasta que el papa comenzó a criticar abiertamente la falta de caridad de la comunidad cristiana, la soberbia y afán de riquezas del emperador y la licenciosa vida sexual de la comunidad. Mientras Fabián prohibía el matrimonio de cristianos con paganos, acusándolos de prostituir sus cuerpos cristianos, el emperador Filipo permitía tales actos, lo que le llevó a un enfrentamiento abierto con el pontífice.

La llegada al poder del emperador Decius trajo consigo nuevas persecuciones. Para el nuevo dirigente, los cristianos eran una secta peligrosa con la que había que acabar. Mediante un edicto imperial decretó la tortura, la confiscación de bienes, penas severas de prisión y, en algunos casos, la muerte 15. A los nobles y ricos de Roma que hasta ese momento eran cristianos, se les permitió rechazar la religión públicamente para salvarse de la quema y la persecución. Fabián fue condenado a muerte y ejecutado el 20 de enero de 250. Su severidad con respecto al sexo había provocado un grave daño en las relaciones Iglesia-Estado.

La cristiandad avanzaba a grandes pasos por toda Italia. Diocleciano se casó con una cristiana y protegió a la comunidad durante dieciocho años, hasta que Galerio, uno de sus consejeros, lo convenció de que el cristianismo era una secta peligrosa de fanáticos y que podrían poner en peligro la estabilidad del Imperio 16.

Sobre Silvestre se crearían durante la Edad Media diferentes leyendas, que en su mayor parte no han podido ser comprobadas. La más importante es la que relata el bautismo y la curación de la lepra al emperador Constantino por parte de este papa. Lo cierto es que fue un obispo cercano al arrianismo, y que negaba la divinidad de Jesucristo, quien llevó a cabo el bautismo. Silvestre, a cambio de perdonar los excesos sexuales del emperador, consiguió bastantes logros y propiedades para la Iglesia. A cambio del silencio papal, Constantino entregó a Silvestre oro, plata, joyas y propiedades, como el palacio de la familia Laterani, adonde se trasladaría la burocracia papal. Este papa intentó poner freno a los sacerdotes concubinarios prohibiéndoles, mediante un decreto, el segundo matrimonio a los religiosos. Pero para salvar el alma, los sacerdotes que estaban ya casados en segundas nupcias o cohabitando con una concubina, podían alcanzar el perdón a cambio de un escudo de oro que debían entregar al mismísimo papa. Silvestre decidió tomar también medidas contra las desviaciones sexuales. Por ejemplo, condenó la zoofilia en el Concilio de Ankara (314), algo que no era pecado hasta entonces y que era muy practicado en los lejanos rincones del Imperio.

Constantino abandonó Roma y trasladó su capital y su administración a Bizancio, que sería rebautizada con el nombre de Constantinopla. Aquello supuso un duro golpe para el poder de la Iglesia de Roma ante otras sedes. Tras su muerte en el 337, el poder del Imperio comenzó a ser motivo de disputa. Todos los parientes varones de Constantino fueron asesinados, menos tres de sus hijos. Luego, el menor mató al mayor, y cuando este también fue asesinado, Constante II, el segundo hijo, ocupó el trono. Durante esa época, las mujeres de familias nobles comenzaron a tener un poder sin igual en el Imperio, algo que disgustaba seriamente al papa Liberio. A pesar de ello, el emperador desterró al papa a Tracia (Bulgaria) y la silla de Pedro fue ocupada por el antipapa Félix II. Cuando el emperador visitó Roma en el mes de abril del 357, las nobles mujeres pidieron que Liberio regresase a Roma. De esta manera, y gracias a las mujeres, a las que criticaba por su creciente poder en la ciudad, pudo regresar de su exilio. Hasta la muerte de Félix en el 365, gobernó la Iglesia junto al papa Liberio.

Cuando el papa falleció el 24 de septiembre de 366, Ursino, un diácono muy próximo al pontífice fallecido fue elegido nuevo dirigente de la Iglesia, pero Dámaso, romano e hijo de un sacerdote español, no estaba muy de acuerdo con esa elección 17. Contrató un pequeño ejército de matones entre los bajos fondos de Roma, y los lanzó contra los seguidores de Ursino. Las revueltas y disturbios se extendieron por toda la ciudad entre los partidarios de Ursino y los de Dámaso, con decenas de muertos en ambos lados. Durante tres días, el Tíber dejaba a su paso por los puentes cadáveres flotando, víctimas de la disputa.

El 1 de octubre de 366, los asesinos de Dámaso consiguieron hacerse con el control de San Juan de Letrán y de Santa María la Mayor, y así expulsaron de Roma a Ursino y a sus seguidores. Los partidarios de Dámaso acabaron con la vida de ciento treinta y siete fieles a Ursino. El derramamiento de sangre finalizó cuando el prefecto Praetextus tomó, con la ayuda de tropas, cartas en el asunto y expulsó de la ciudad a los seguidores de Ursino que aún controlaban algunas de las iglesias. De esta forma acababa la lucha y Dámaso pudo ser coronado nuevo sucesor de san Pedro. Antes tuvo que renunciar a su esposa y a los tres hijos que tuvo con esta. El nuevo pontífice afirmaba que un obispo o sacerdote debía mostrar que anteponía su paternidad espiritual a su paternidad carnal.

Desde el mismo momento en el que Dámaso fue coronado, este hombre brillante, culto, autor de célebres epitafios, aristócrata y acostumbrado al trato con la gentes tendría un gran éxito entre lo que se podría llamar la alta sociedad romana. Consciente de ello, se valía audazmente de su simpatía para obtener, de sus admiradores, sustanciosos donativos y de sus admiradoras, noches de pasión y entrega carnal. El historiador de la época, Ammiano Marcelino, no se sorprendía al observar las violentas y sangrientas reacciones de los hombres con tal de hacerse con el poder papal. Escribía entonces:

No es extraño que para obtener un premio tan importante como es el obispado de Roma, los hombres compitan con tanto ímpetu y obstinación. Recibir los espléndidos donativos de las principales mujeres de la ciudad; viajar en carrozas majestuosas y vestido espléndidamente; sentarse ante una mesa más abundante y lujosa que una mesa imperial: estas son las recompensas de una ambición triunfante.

Dámaso organizaba grandes banquetes para agasajar a sus poderosos invitados e incluso se dejaba querer por la esposa de algún noble, cuyo marido deseaba ascender en el círculo eclesiástico. Un cronista de la época escribía:

Después de la actuación de bellas bailarinas, traían un gran cerdo en una bandeja de plata con relleno exquisito. Tordos, patos, currucas asadas, y huevos, ostras y veneras bañadas en puré de guisantes.

Estaba ya claro que en esa época, el papado era un gran poder y el papa, su mejor representante. El entonces secretario papal, san Jerónimo de Estridón, un verdadero creyente y asceta, recomendaba a las nobles mujeres de Roma y en particular a sus jóvenes hijas, el mantenerse alejadas de la Roma papal. San Jerónimo criticaba abiertamente al papa Dámaso por rodearse de una corte de jóvenes sacerdotes imberbes, que llegaban a controlar el clero y a monjas, vírgenes profesionales, viudas y mujeres cristianas de haberse pervertido al poder del papa 18. Muchos sacerdotes cercanos al sumo pontífice, aceptaban el no casarse sin rechistar, pero en sus casas, se rodeaban de bellas esclavas y pasaban la mayor parte de su vida eclesiástica rodeados de mujeres. En una carta escrita a una mujer llamada Eustochium, Jerónimo le aconseja que se alejase de los seguidores del papa Dámaso si quería seguir manteniendo su pureza de espíritu. También acusa a las viudas cristianas de depender demasiado del alcohol y de las plantas alucinógenas, así como de participar en fiestas del amor, en el interior de las iglesias y templos cristianos. Durante los dieciocho años que gobernó la Iglesia, Dámaso permitió a los jóvenes convertirse en sacerdotes. De esta forma se les dejó el acceso libre a conventos y a las residencias, en las que se protegiese a alguna joven virginal. Jerónimo advertía de estos, escribiendo:

Llevan [los jóvenes religiosos] cabello rizado, anillos en los dedos, túnicas perfumadas y pasan la mayor parte de su tiempo visitando a viudas y jóvenes solteras. Deberían considerar a estos, como esposos o amantes y no como sacerdotes al servicio de Dios y la Iglesia.

Como clara recomendación a las mujeres para mantener intacta su virginidad y castidad, san Jerónimo decía:

Nunca se quede sola, una dama romana, con un sacerdote. Si llega esta situación debería decir que necesita salir para orinar o evacuar. [...] Nunca entres a sus casas ni permanezcas sola en su compañía. [...] Esquiva a los monjes que caminan descalzos y a las monjas que usan ropa desaliñada. Ayunan durante el día, pero durante la noche se atiborran hasta el vómito 19.

Lo más curioso del caso es que el papa Dámaso estaba públicamente de acuerdo con lo expresado por su secretario, pero en la oscuridad de sus estancias el mensaje quedaba silenciado por los quejidos de sus amantes. Los seguidores de Ursino seguían intentando manchar el nombre del papa. Para ello, en el año 378 utilizaron a un judío converso llamado Isaac, quien atestiguó que Dámaso antes de ser elegido papa, había sido visto cometiendo actos sexuales con su hija de catorce años. Otro llegó a denunciar en público al pontífice acusándolo de haber cometido actos de bestialismo con una cabra y de haber cometido adulterio. Un sínodo de cuarenta y cuatro obispos se dispusieron a juzgar a Dámaso por adulterio. Los obispos no tenían la menor duda de la culpabilidad del papa y estuvieron a punto de condenarlo y deponerlo, hasta que el emperador decidió intervenir. El papa Dámaso no solo fue exonerado por el emperador y perdonado por los obispos, sino que incluso llegó a ser canonizado, en parte por el hecho de haber convertido al cristianismo al emperador Teodosio I, quien adoptó esta religión como la oficial del Imperio. Antes de morir, en el 384, Dámaso tuvo tiempo de redactar un tratado sobre la virginidad. Estaba claro que la Iglesia en el camino de la santidad, podía pasar por alto el adulterio, incluso si este era llevado a cabo con una menor, si se conseguía convertir a un pagano y mucho más, si este pagano era todo un emperador.

Su sucesor fue Siricio. Nacido en Roma, el nuevo papa había estado al servicio de Liberio y Dámaso, y a ambos criticaba abiertamente por su liberalismo en cuestiones de sexo. La primera medida que adoptó fue obligar a los sacerdotes a abandonar las nobles camas de Roma, y se indignó cuando supo que los religiosos españoles continuaban gozando de sus esposas legalmente. En esta época y hasta el siglo III, solo se exigía castidad a los monjes, pero no a los sacerdotes, quienes podían estar casados legalmente 20. Una carta de Himerio, obispo de Tarragona, puso en alerta al papa tras informarle de que una gran parte del clero español continuaba viviendo con sus esposas o amantes y que estaban manchados por el sexo. «Aquellos que permanecen en la carne no pueden ser aceptables ante Dios», llegó a decir el sumo pontífice. Sin embargo, los españoles preferían continuar con su vida marital enfrentándose a la ira de Dios y a la de Siricio. Roma les dio una opción: «Si abandonaban a sus esposas y pedían clemencia, serían perdonados, pero nunca promocionados». Ni así consiguió el papa llevar por el buen camino a los religiosos españoles. Para ascender en el escalafón eclesiástico, por ejemplo, de sacerdote a obispo, se exigía el celibato 21. Siricio era un gran rigorista en cuanto al celibato, aunque defendía que el matrimonio era bueno, porque ello proporcionaba vírgenes para la Iglesia y los conventos.

Además de san Jerónimo, otro defensor de la moralidad sexual de la época sería san Agustín. Fue en realidad este santo quien dio comienzo las largas polémicas de la Iglesia contra los anticonceptivos, a los que él denominaba como venenos de esterilidad. Durante los oficios dominicales, san Agustín no se cansaba de repetir a las nobles que quien usase estas sustancias del diablo, se convertía en una ramera de sus maridos 22. Este buen santo, amigo de la moralidad, sabía de todo esto por experiencia propia, ya que cuando era joven había visitado a prostitutas; con dieciocho era ya padre de un hijo y durante once años convivió con una mujer sin estar casado y tuvo una amante mientras esperaba que la elegida para ser su esposa tuviera edad suficiente para contraer matrimonio. El propio Agustín hace una crítica muy dura y amarga de esta etapa de juventud en sus Confesiones. En ella escribe: «Yo estaba enamorado del amor. Como el agua, yo hervía, enardecido por mis fornicaciones». Está claro que cuando a la edad de treinta años, se convierte al cristianismo, san Agustín mantiene un gran sentido de culpabilidad hasta el final de sus días, debido a la huella dejada por el sexo durante su alocada juventud. En su Soliloquios, escribe: «Nada es más poderoso para bajar el espíritu del hombre, que las caricias de una mujer, y las relaciones sexuales que forman parte del matrimonio». Pero en esta misma obra, el antiguo pecador, y ahora santo, hace una feroz crítica a la homosexualidad cuando dice:

Creo que has atinado en la explicación que yo quería. Y esta es la razón por la que se consideran abominables y execrables e incapaces de testar los hombres que se visten de mujeres, a quienes no sé si llamarlos falsas mujeres o más bien hombres falsos. Pero podemos llamarlos verdaderos histriones y verdaderos infames, o si son ocultos —pues todo lo infame se relaciona con la fama—, justamente los llamaremos verdaderos viciosos.

En la misma obra, y casi como sentencia firme contra el matrimonio, san Agustín alega:

Por muy bien que me la pintes, enjoyándola de mil prendas, nada tan lejos de mi propósito como la vida conyugal, pues siento que nada derriba la fortaleza viril tanto como los halagos femeninos y aquel contacto corporal sin el que no se puede tener esposa. Y si al oficio del sabio incumbe la formación de los hijos —cosa que no he averiguado todavía—, y con este fin solamente busca el blando yugo, eso me parece cosa de admirar, pero no de imitar. Hay más peligro en intentarlo que dicha en lograrlo. Por lo cual, mirando por la libertad de mi espíritu, justa y útilmente me he impuesto no desear, no buscar, no tomar mujer 23.

El santo terminó sus días sin dejar siquiera quedarse a solas con su hermana para que no les invadiese la lujuria.

El siguiente papa sería Anastasio, que tuvo un hijo con una noble romana y que con los años llegaría a ocupar como su padre, la silla de Pedro. Este sería Inocencio I. Anastasio había nacido en Roma dentro de una familia acomodada. Durante sus años como joven sacerdote conoció a la hija de un rico comerciante de Cartago con la que mantuvo relaciones y con la que tuvo un hijo, al que pusieron de nombre Inocencio. En el breve período de tiempo en el que Anastasio fue papa, continuó viviendo con el mismo lujo con el que lo había hecho desde joven, y algunas fuentes señalan que incluso rodeado de esclavas. Durante los dos años de pontificado de su padre, el hijo de Anastasio no solo fue colmado de honores eclesiásticos, sino que también fue preparado a conciencia para convertirse en su sucesor, como así ocurriría en el año 401. Los historiadores coinciden en afirmar que Inocencio I fue realmente el primer pontífice que estableció la supremacía absoluta de Roma ante las otras Iglesias. Esto ha hecho también el que Inocencio I sea declarado como el primer papa de la historia.

El acontecimiento más trágico que Inocencio tuvo que vivir durante su pontificado sería el asalto y saqueo de Roma por parte de las hordas visigodas al mando de Alarico, en el 410. Los bárbaros no solo entraron a sangre y fuego en la ciudad, sino que a su paso destruyeron gran parte de las iglesias de Roma y se dedicaron durante días al pillaje y a la violación de mujeres cristianas y monjas. Muchas de ellas fueron trasladadas a burdeles para saciar a las tropas bárbaras. Mientras todo esto sucedía, el buen papa, protector de los cristianos, decidió buscar refugio en Rávena junto a la corrupta corte del emperador Honorio. Allí, Honorio e Inocencio, se dedicaron a
pasar sus días de asueto acompañados de jovencitas hasta que el orden fuese restaurado en Roma 24. Inocencio I fallecería el 12 de marzo de 417, siendo canonizado años después al igual que su padre, Anastasio.

Con Sixto III llegaría el escándalo. Romano de nacimiento, pertenecía también a una noble familia. Aficionado a las mujeres jóvenes, Sixto III sería acusado de haber violado a una religiosa durante una visita de este a un cercano convento de Roma. Al parecer, el papa se encontraba orando en una pequeña capilla, cuando pidió asistencia de dos novicias para la misa. Mientras se preparaba, agarró por la fuerza a una de ellas y la violó. La segunda pudo escapar y denunciar el abuso. Un grupo de obispos decidió organizar una especie de tribunal con el fin de deponer al corrupto papa, pero Sixto se defendió ante sus acusadores utilizando el relato bíblico de la mujer que fue sorprendida en adulterio. Esto podría interpretarse como una clara confesión, pero los altos miembros eclesiásticos que estaban allí reunidos para condenar al violador papa no se atrevieron a arrojar la primera piedra y así se cerró el incómodo asunto. Sixto III sería canonizado después de su muerte.

La llegada al trono de Pedro de León I tampoco trajo consigo la decencia a la Iglesia. El nuevo papa se convirtió en un verdadero experto en la utilización del sexo como medio de alcanzar sus intereses. Fue testigo de muchas de las orgías del emperador Valentiniano III, muy aficionado a las bacanales, a las que gustaba invitar a altos miembros de la Iglesia. Incluso el papa León fue testigo de muchas de ellas, y, aunque miraba, procuraba no caer en la tentación. Una de las más fieles aliadas del papa León I en la corte imperial era Galla Placidia, madre del emperador y antigua amante del papa Bonifacio I. Esta incitaba a Valentiniano a los excesos, mientras se dedicaba, con la ayuda de León I, a manejar los resortes del poder. Así se cuenta la historia y, como una pieza de dominó, la caída del Imperio romano comenzaría con un simple coito y posterior embarazo no deseado. Galla Placidia, en su afán por agradar a León I, le donó nada más y nada menos que la virginidad de su hija de catorce años. La sorpresa fue mayor cuando se descubrió que esta estaba embarazada, así que con el apoyo del papa, la adolescente fue enviada a un convento de por vida. La joven pudo enviar un mensaje a Atila, rey de los hunos, prometiéndole la mitad de Italia como dote, si tenía a bien lanzar sus hordas sobre Roma y rescatarla del convento. Atila aceptó la propuesta, pero cuando llegó a las puertas de Roma, sus tropas estaban exhaustas y enfermas debido a las múltiples batallas que habían llevado a cabo hasta su llegada a Roma. El papa León decidió salir al encuentro de Atila. La entrevista entre el sucesor de Pedro y el azote de Dios venido de la estepa tuvo lugar en Mantua el 6 de julio. No se sabe lo que hablaron entre ellos, pero lo cierto es que Atila decidió retirarse a Panonia, donde encontraría la muerte ese mismo invierno 25. El papa fue considerado entonces el gran salvador de Roma, siendo recibido por el emperador como un auténtico héroe. Sobre la muerte de Valentiniano III en el 455 existen diferentes versiones. Una de ellas es que el asesinato del emperador fue orquestado por su propia esposa, Licinia Eudoxia, y el papa León I.

Lo cierto es que el nuevo emperador Petronio Máximo intentó forzar a Licinia a contraer matrimonio con él para fortalecer su dignidad imperial, pero en lugar de ello, pidió ayuda a Genserico, rey de los vándalos, que acababa de conquistar Sicilia 26. El pueblo de Roma pidió a León I que persuadiese a Genserico para que no arrasase la ciudad. Lo único que consiguió el papa fue convencer al rey vándalo el que prohibiese la violación de mujeres durante el saqueo de la ciudad. Finalmente, Licinia Eudoxia y su hija, Placidia fueron enviadas a África en un navío vándalo. Allí permanecieron cautivas hasta que fueron puestas en libertad siete años después. León I, al que después se definió como Magno, era un hombre polémico. Era muy estricto y radical con respecto a la virginidad de la mujer. Por ejemplo, obligaba a la mujer, mediante decreto, a mantener intacta su virginidad durante sesenta años para poder tomar los hábitos y convertirse en monja, mientras que por el otro, permitió a los obispos más cercanos a él, conservar a sus esposas con la condición de que las tratasen como hermanas. Difícil trato si se acostaban con ellas. A este papa se le podría también acusar de practicar el voyeurismo. Cuando ordenó perseguir el maniqueísmo, una secta pagana, pidió a sus seguidores que le permitiesen observar las torturas a las que eran sometidos los herejes. El tema era que solo asistía cuando el hereje en cuestión era alguna joven de cuerpo esbelto. Al buen papa León le gustaba exigir a las desdichadas, mientras él mismo las fustigaba en las nalgas, que reconociesen el consumo de semen en sus ritos. Su explicación cuando fue acusado de sadismo, sería que «el papa es el único que tiene el derecho a matar herejes» 27. Este pontífice acabaría canonizado por sus buenas obras y por torturar herejes.

En el año 483, llegaría al papado Félix II. Noble romano, era hijo de un sacerdote y, al igual que su padre, era bastante enemigo del celibato. Cuando fue elegido, Félix II era viudo y tenía dos hijos de aquel matrimonio. Con este papa, amante de las bacanales y de las jóvenes esclavas, sucedería uno de los primeros cismas 28.

Hijo de cura como muchos de los anteriores pontífices, Anastasio II fue el primero en ir solo al baño. El escritor Rafaele Volaterrano lo describe así: «[...] vaciaba sus propias entrañas en el inodoro». En aquella época, los sumos pontífices se habían vuelto tan exquisitos e imperiales, que acudían a hacer sus necesidades acompañados por el llamado caballero de baño, cuya labor era ayudarles a evacuar, limpiar la parte trasera papal y deshacerse de los santos y sagrados desechos.

Durante su pontificado, de tan solo dos años, varios presbíteros suspendieron la comunión con su obispo, alegando que este representaba a un papa —Anastasio II— que había perdido la fe. Antes de que todo estallase en Roma, Anastasio II murió repentinamente. Algunas fuentes aseguran que de un infarto; otras, que murió tras darse un gran banquete, y una tercera, que murió el 19 de noviembre de 498, cuando se encontraba en plena faena con una esclava en el palacio Lateranense. Fuera como fuera la forma de morir, ya sea realidad o ficción, el gran Dante Alighieri colocó a Anastasio II en el Infierno (XI, 6-9) de su Divina comedia, junto a los herejes.

Tres días después de su muerte ya había un nuevo sucesor de Pedro en el trono. Simmaco, corso de nacimiento, era pagano, aun que después se convirtió al cristianismo. Accedió al trono gracias a que el rey Teodorico, quien poseía la autoridad, tomó partido por él. En el año 500, Teodorico visitó Roma y fue recibido con gran pompa por el papa Simmaco. Los nobles romanos provecharon esta visita para denunciar al papa ante Teodorico: le acusaron de no celebrar la Pascua en la fecha debida, de malversar las cuentas de la Iglesia y de cometer adulterio y pecados contra la castidad 29. De las tres acusaciones solo nos interesa la segunda y la tercera. Debido a las graves acusaciones contra el papa, el rey envió a un obispo a Roma para celebrar la Pascua y administrar la sede de Roma hasta que se tomase una resolución a las acusaciones contra Simmaco 30. También convocó un sínodo de obispos, conocido como el Sínodo Palmario, con el fin de revisar las imputaciones contra el sumo pontífice. Las sesiones se abrieron en el año 501. Entre las acusaciones a las que tuvo que enfrentarse se encontraba la de cometer adulterio y pecados contra la castidad. Sus delatores alegaban que Simmaco solía dormir en su misma cama con niñas impúberes y con esclavas a las que gustaba atar. En una de sus comparecencias ante el sínodo de obispos, el papa Simmaco se dirigía con un grupo de seguidores a responder a las acusaciones cuando en el trayecto fue atacado, al parecer, por seguidores del antipapa Lorenzo. Dos de los ayudantes papales fueron apuñalados hasta la muerte, pero Simmaco consiguió refugiarse en un edificio cercano. A aquel hecho siguieron días de disturbios en todo Roma, en la que los manifestantes entraron en los conventos, sacaron a las monjas al exterior y tras atarlas en las plazas públicas, fueron desnudadas y azotadas 31. El rey Teodorico ordenó el fin de los altercados e instaló en el palacio Lateranense al antipapa Lorenzo, mientras que el papa Simmaco fue confinado en San Pedro, acusado de haber provocado los disturbios con su actitud irresponsable. Teodorico mandó a Pedro de Altinum que revisase las normas de la Iglesia que impedían juzgar a un papa, pero Simmaco en su encierro ordenaba falsificar documentos que apoyasen su debate y posición con respecto a que ningún mortal podía juzgar a un pontífice. Finalmente, varios senadores convencieron a Teodorico para que perdonase al papa Simmaco, y así se puso fin al cisma presente hasta ese momento en la Iglesia. El rey se retractó, obligó a Lorenzo a volver a su antiguo destino, y repuso todas las propiedades de la Iglesia al papa, incautadas hasta ese momento. Simmaco regresó al trono de Pedro, aunque nunca fue aceptado por gran parte del clero, que lo seguiría viendo como un corrupto y un adúltero. El 23 de octubre de 502 se estableció de forma taxativa que ningún tribunal humano podría nunca juzgar a un vicario de Cristo, una vez consagrado como tal. Solo Dios podía juzgarle. Lo más curioso de todo es que el papa Simmaco, tras su muerte, sería canonizado.

A Simmaco le sucedería Hormisdas, nacido en la ciudad italiana de Frosinone y perteneciente a una rica y noble familia. Antes de ser ordenado sacerdote, había estado casado con una joven romana con la que tuvo un hijo. Este hijo, llamado Silverio, se convertiría en papa en el año 536 32. Hormisdas fue un fiel defensor de la cohabitación con esclavas y de permitir que sus obispos mantuviesen a sus esposas, siempre y cuando las tratasen como hermanas al más puro estilo de León I. También consiguió que el rey Teodorico reconociese en un documento el que aseguraba que en la sede apostólica —Roma—, se encontraba la plena y verdadera religión. En la elección de los siguientes pontífices, las mujeres iban a tener una posición dominante con respecto a este tema. Sin duda, la historia del papado iba a entrar en la era de la oscuridad.



Fuente: Los papas y el sexo. Primer capitulo / EricFrattini.com
Autor: Eric Frattini, (Lima, 1963) ensayista, novelista, conferenciante, profesor universitario, profesor en academias policiales, corresponsal en Oriente Medio, analista político y guionista de televisión residió durante varios años en Tahití (Polinesia), Asunción (Paraguay), Beirut (Libano), Nicosia (Chipre) y Jerusalén (Israel).
Ha dirigido diversos documentales para Televisión Española, Tele 5 y Antena 3 TV. Colabora asiduamente en programas de radio y televisión como "Cuarto Milenio" dirigido por Iker Jiménez en Cuatro TV o "Espacio en Blanco" dirigido por Miguel Blanco en Radio Nacional de España.
Frattini es autor de una veintena de libros, que han sido traducidos a diferentes idiomas entre los que se encuentra Osama bin Laden, la espada de Alá (2001); Mafia S.A. 100 años de Cosa Nostra (2002); Irak, el Estado incierto (2003); Secretos Vaticanos (2003); La Santa Alianza, cinco siglos de espionaje vaticano (2004); ONU, historia de la corrupción (2005); Mossad, la Ira de Israel (2006); o La Conjura, Matar a Lorenzo de Medici (2006).
Su obra ha sido publicada en diferentes países como Portugal, Italia, Francia, Rumania, Bulgaria, Polonia, Rusia, Brasil, Estados Unidos, Gran Bretaña, Irlanda, Canadá o Australia. Gran amante de los viajes, cruzó el Océano Pacífico en una balsa de totora; atravesó Australia ó la isla de Borneo en un Land Rover o el África Subsahariana a bordo de un camión. Actualmente vive en Madrid, dedicado a escribir. En 2007, publicó su primera novela titulada "El Quinto Mandamiento", una historia protagonizada también por el cardenal August Lienart y los asesinos del Círculo Octogonus, y que ha sido traducida a varios idiomas. En 2009, publicó con gran éxito su segunda novela, titulada 'El Laberinto de Agua' que será traducida a diversas lenguas.

Referencias: 1 Javier Paredes, Maximiliano Barrio, Domingo Ramos-Lissón y Luis Suárez,Diccionario de los Papas y Concilios, Ariel, Barcelona, 1998.
2 Véase el episodio de la suegra de Pedro relatado por Marcos 1, 30; Mateo 8, 14 y Lucas 4, 38.
3 Scott Walker, Footsteps of the Fisherman, Augsburg Fortress Publishers, Minneapolis, 2003.
4 A. Piñero-Gonzalo del Cerro, Hechos apócrifos de los apóstoles. Hechos de Pedro, vol. I, págs. 540-543, BAC, 646, Madrid, 2004.
5 Umberto Fasola, Pedro y Pablo en Roma, Visión Editrice, Roma, 1980.
6 Renè Chandelle, Traidores a Cristo. La historia maldita de los papas, Ediciones Robinbook, Barcelona, 2006.
7 Burgo Partridge, Historia de las orgías, Ediciones B, Barcelona, 2005.
8 Otto Kiefer, Sexual Life in Ancient Rome, Routledge & Kegan Paul, Nueva York, 1934.
9 Nigel Cawthorne, Sex Lives of the Popes, Carlton Publishing Group, Londres, 1997.
10 Renè Chandelle, ob. cit.
11 Carolyn Osiek y Margaret MacDonald, A Woman’s Place: House Churches In Earliest Christianity, Augsburg Fortress Publishers, Minneapolis, Minesota, 2005.
12 Marjorie Lightman y Benjamin Lightman, Biographical dictionary of ancient Greek and Roman women: notable women from Sappho to Helena, Facts On File, Nueva York, 2000.
13 Richard P. McBrien, Lives of the Pope, HarperCollins Publishers, San Francisco, 2004.
14 Antipope Hippolytus, The Extant Works and Fragments of Hippolytus, Kessinger Publishing, Whitefish, Montana, 2004.
15 Claudio Rendina, The Popes. Histories and Secrets, Seven Lock Press, Santa Ana, California, 2002.
16 Nigel Cawthorne, ob. cit.
17 Claudio Rendina, ob. cit.
18 Nigel Cawthorne, ob. cit.
19 Angelo S. Rappoport, The Love Affairs of the Vatican, Barter’s Books, Adelphi, Wisconsin, 1912.
20 La prohibición de casarse —el celibato obligatorio para los sacerdotes— se extendió al clero no monacal a partir del siglo XI.
21 James A. Brundage, Law, Sex, and Christian Society in Medieval Europe, University of Chicago Press, Chicago, 1990.
22 César Vaca, La sexualidad en san Agustín. Augustines magister (3 vols.), Etudes Augustiniennes, París, 1955.
23 San Agustín (trad. Victorino Capanaga), Soliloquios, Obras de San Agustín, BAC, Madrid, 1979.
24 Nigel Cawthorne, ob. cit.
25 John Man, Attila The Hun: A Barbarian King and the Fall of Rome, Bantam Press, Nueva York, 2006.
26 Darío Varela, Genserico, rey de los vándalos, Códigos, Valencia, 2007.
27 Nigel Cawthorne, ob. cit.
28 Javier Paredes, Maximiliano Barrio, Domingo Ramos-Lissón y Luis Suárez, ob. cit
29 Javier Paredes, Maximiliano Barrio, Domingo Ramos-Lissón y Luis Suárez, ob. cit.
30 Richard P. McBrien, ob. cit.
31 Nigel Cawthorne, ob. cit.
32 Antoni Montpalau, Compendio cronológico-histórico de los soberanos de Europa, Real Compañía de Impresores y Libreros, Madrid, 1792.

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