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jueves, 19 de enero de 2012

‘Cerditos’ en la UE: ¿Son los países católicos manirrotos? Por Juan G. Bedoya

¿Son manirrotos los católicos, e incapaces sus políticos de sostener una economía capitalista creíble? ¿Por qué la crisis se ceba más en los países católicos del sur de Europa que en los del norte, de tradición protestante? ¿Son anticatólicos los mercados? Como en la canción de Bob Dylan, la respuesta (y la pregunta) está en el viento. No es un debate nuevo, pero arrecia en los tres últimos años.

De rodillas, andrajosos, humillados, cinco sujetos aparentemente sobrealimentados piden limosna en actitud perpleja. Detrás, un muro. Enfrente, la nada. Un letrero dice que son miembros de la Unión Europea. Cada uno luce en la pechera la marca de su país: Italia, Portugal, Irlanda, España y Grecia, de izquierda a derecha. El dibujante Jim Morin sublimó así el viejo debate sobre la inferioridad económica de los países católicos. Su ya famosa caricatura se publicó en The New York Times para ilustrar un informe sobre los PIGS europeos, literalmente cerdos en inglés.

PIGS es el acrónimo despectivo con el que financieros anglosajones se refieren a los países del sur de la UE: Portugal, Italia, Grecia y España (Spain en inglés), para subrayar sus problemas específicos: déficit incontrolado, contracción económica, desempleo galopante, endeudamiento, burbuja inmobiliaria, derrumbe de sus emisiones de deuda y, sobre todo, mentira y falseamiento de las cuentas. Tras la crisis de 2008, se reemplazó Italia por Irlanda, pero ahora añaden a las dos, con el acrónimo PIIGS. Algunos de esos países fueron presentados como ejemplares por sus gobernantes, en el caso de España como una economía de “champions”, a punto de superar a Francia e, incluso, a Alemania (palabras de Zapatero hace tres años).

El calificativo PIGS ha sido usado incluso por el Financial Times, referido a los prejuicios habituales de un determinado pensamiento económico sobre países de la periferia europea, oponiendo su situación a los emergentes BRIC (Brasil, Rusia, India, y China). El periódico jugaba con las palabras brick (ladrillo) y pig (cerdo), con una sutil referencia a la frase hecha que designa en ese idioma la idea de algo inverosímil: flying pig (cerdo que vuela).

Otros teóricos han utilizado la expresión economía porcina. “Es un apodo peyorativo, aunque refleja la realidad. Hace ocho años, los cerdos llegaron realmente a volar. Sus economías se dispararon después de unirse a la eurozona. Ahora, los cerdos están cayendo de nuevo a tierra”, escribió Financial Times en septiembre de 2008. Los mismos calificativos han usado The Times, Newsweek y The Economist.

Pese a que las economías de los países donde más han arreciado esas críticas (Reino Unido y EE UU) también atraviesan por dificultades, los desprecios no han desaparecido. Todo empezó con las tesis del sociólogo Max Weber sobre la inferioridad del cristianismo romano respecto al protestantismo para construir economías capitalistas solventes.

Los cinco pordioseros del dibujante Jim Morin tienen esa característica religiosa. Son católicos romanos, salvo Grecia, que es ortodoxa, una religión prima hermana del catolicismo. Si hubiera un barómetro para medir el maridaje entre el Estado y la religión, Grecia se llevaría la palma confesional, por delante de Italia y España. La última demostración fue la jura del cargo del nuevo primer ministro heleno, humillado ante el nutrido grupo de prelados encabezados por el arzobispo de Atenas y primado de Grecia, Jerónimos II.

En España, los presidentes de Gobierno y sus ministros, incluso los tachados por el Vaticano de “laicistas furibundos” (como Rodríguez Zapatero), juran su cargo ante un crucifijo y la Biblia abierta por el Pentateuco, el llamado Libro de los Números.

Veamos las tesis del sociólogo alemán Max Weber (Erfurt, 1864-Múnich, 1920). Las expone en un libro que se hizo pronto famoso, La ética protestante del capitalismo, publicado en 1905. Dice: “El mundo protestante es más exitoso económicamente que el católico gracias al influjo de la religión protestante en cada uno de sus individuos: amor al trabajo, honradez, ahorro y apego permitido a lo material”.

Los protestantes llaman perezosos a los católicos. Replican los católicos que los protestantes son materialistas. Weber lo explica así: “El católico es conformista y prefiere la seguridad, mientras que el protestante se atreve con el riesgo. La Iglesia católica castiga al hereje, pero es indulgente con el pecador. El protestante pone el énfasis no en la confesión, sino en la conducta. Cualquier fabricante sabe que es la falta de conciencia de los trabajadores de países como Italia uno de los obstáculos de su evolución capitalista y de todo progreso”.

Los tópicazos del sociólogo de la religión se refiere aquí a un tema de rabiosa actualidad en la UE: la menor laboriosidad y productividad de los países del sur, y el escandaloso absentismo laboral. Según Weber, el protestante no considera el trabajo un castigo. Los católicos, en cambio, creen que el trabajo es el máximo castigo de Dios por el pecado original, y culpan a una mujer, Eva, de haber provocado la expulsión del Paraíso, donde no era necesario trabajar. Del protestantismo, perseguido con saña en España hasta 1966, escribió Menéndez Pelayo, desde su atalaya de católico a machamartillo: “El protestantismo no es más que la religión de los curas que se casan”.

Ahora, la protestante Angela Merkel se presenta capaz de arreglar las cuentas y las deudas de los Estados del sur, como se ayuda a un primo borrachín. Pero exige atenerse al cuento de los tres cerditos merendados por el lobo. No ayudará, a menos que los PIGS estén dispuestos a construir en cemento armado sus casas, en vez de con paja reseca, y a aplicarse el cuento de la austeridad, el rigor y los sacrificios.

Todo son dudas. Las medidas de austeridad impuestas a los italianos por el Gobierno del tecnócrata Mario Monti (bien arropado por ministros católicos, como Andrea Riccardi, hagiógrafo de Juan Pablo II y fundador de la Comunidad de sant’Egidio, uno de los nuevos movimientos del catolicismo romano), excluyen de todo sacrificio a la Iglesia católica. El plan de ajuste asciende a 30.000 millones de euros, de los que buena parte proceden de un nuevo impuesto inmobiliario. Si la Iglesia católica italiana lo tuviera que pagar, Monti tendría 2.500 millones más. Lo han evitado ministros considerados más súbditos del Vaticano que de Italia.

Han hecho lo mismo los nuevos gobernantes de Grecia. En España, ni siquiera se plantea lo contrario, pese a ser la Iglesia católica el segundo propietario inmobiliario después del Estado. En los tres países en crisis, las jerarquías católicas viven en un clamoroso paraíso fiscal.

Todo empieza en la educación sentimental. Los catecismos que aprendieron los españoles durante el nacionalcatolicismo franquista (el Astete, el Ripalda y el Catecismo Patriótico Español, sobre todo) enseñaban que el liberalismo era pecado, pero también el capitalismo, el socialismo, el modernismo, el darwinismo, el sindicalismo, el laicismo, el secularismo, y así hasta 14 ismos. “A todos los fieles, en especial a los que mandan, ordenamos con la autoridad del mismo Dios que trabajen con empeño en desterrar de la Santa Iglesia estos errores”, ordenó el Concilio Vaticano I.

“¿Es lícito a un católico llamarse liberal?”, preguntaba el cura en la catequesis siguiendo el texto de Nuevo Ripalda para la nueva España. Respuesta: “No, señor, por el escándalo que causa tomar el nombre de un error condenado por la Iglesia”. Pero había matices. El catequista ensotanado pregunta si “alguna vez no será pecado leer la prensa liberal”. “Sí, señor, si se leyeren las reseñas taurinas o el alza o baja de la Bolsa”.

Michael Burleich, historiador de Oxford, opina: “Para los protestantes liberales, los católicos personificaban el atraso económico y el oscurantismo cultural, mientras que el protestantismo era sinónimo de cultura, una identificación efectuada en parte para revigorizar el protestantismo entre una burguesía que ya no iba a la iglesia. Las personas modernas hacían sus propias elecciones racionales; los sacerdotes ejercían un dominio antinatural sobre las ancianas, los niños y las gentes del campo, que constituían la mayoría católica”.

Es como si Burleich hubiera escuchado al aristócrata Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra y gestor de la Casa de Alba, que acaba de proclamar que “los jornaleros andaluces tienen pocas ganas de trabajar”. La misma idea ha expresado, con palabras más gruesas, el líder de los democristianos catalanes, Duran Lleida. Burleich añade, citando a Weber: “La resolución y la sobriedad características de los protestantes contrasta con una chusma indolente y beoda de campesinos controlados por los curas, que solo salen de su inercia para quedarse embobados con las trapacerías de las reliquias”.

Recientes investigaciones de Ludger Wössmann y Sascha Becker, profesores de Economía de la Educación en la Universidad de Múnich, señalan que las regiones alemanas protestantes eran (son) de promedio más ricas y desarrolladas que las católicas, y también tenían (tienen) mayor nivel de escolarización de mujeres.

En España, el atraso económico se concentra, con tasas de paro por encima del 30%, en las regiones más católicas, si sirve para medir la religiosidad el porcentaje de contribuyentes que coloca la equis en su declaración de la renta pidiendo que Hacienda desvíe el 0,7% de su cuota fiscal para pagar los salarios de obispos y sacerdotes. Andalucía y Castilla-La Mancha duplican el porcentaje de País Vasco y Cataluña. Además, la historia del mal llamado impuesto religioso es una demostración de cómo en el mundo católico la verdad puede convertirse en mentira con desparpajo. Sostienen los obispos que son sus fieles los que pagan ese impuesto. Pero el católico español, al contrario que en Alemania, no añade ni un euro en el IRPF para su confesión. Es Hacienda quien lo deduce de los ingresos totales del Estado, de manera que el sostenimiento del clero católico corre también por cuenta de ateos, protestantes, judíos, musulmanes y todos los etcéteras que quieran añadirse.

Italia confirma también las conclusiones de Wössmann y Becker, con un añadido: allí está demostrado que el norte, más rico pero menos religioso, es menos corrupto que el sur, donde la tradición católica está más arraigada y hay más pobreza.

Es difícil encontrar un historiador de las religiones que no se ocupe de las tesis de Weber. El último en hacerlo es Diarmaid MacCulloch, catedrático de Historia de la Iglesia en la Universidad de Oxford. Acaba de publicar una imponente Historia de la Cristiandad (Debate, 2.300 páginas) y, pese a señalar los intentos renovadores de Roma, considera razonables los argumentos del sociólogo alemán. “Los colectivos son más proclives que los individuos a pasar por alto algo que sucede delante de sus narices”, ironiza.

En cambio, la filósofa y escritora Reyes Calderón, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Navarra, desveló hace apenas un mes que está ultimando una investigación en la que desmonta con contundencia la idea de que las sociedades católicas sean más corruptas y atrasadas que las de tradición protestante. De momento, sostiene: “El problema es que tanto la metodología de la investigación como las bases de los estudios eran incorrectas. Valoraban, por ejemplo, que como en el catolicismo puedes robar y después confesarte para quedar libre de culpa, se tendía más al hurto. No valoraron que la religión católica obliga a devolver lo robado para ser absuelto. La muestra era muy sesgada”.






Fuente: ElPais.com
Autor: Juan G. Bedoya (1945 -) periodista, docente y político español. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y ha trabajado, entre otros medios, en Alerta (Santander), El Correo Español (Bilbao), Televisión Española y ahora responsable de la sección de Religión de El País.La Comisión Europea ha otorgado en España el ‘Premio Europeo de Periodismo 2009. También ha sido director de Hoja del Lunes de Santander (1975-1980). Director del Curso La cuestión regional de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Profesor de Literatura en la Escuela Politécnica (1973-1974). Presidente de la Junta de Fundadores de Cantábrico de Prensa S.A. Editor del periódico ALERTA Cantabria (1985-1993).


Adjunto al articulo original: San Isidro, las mujeres y los puentes de Rajoy

Uno de los frenos del desarrollo en los países católicos es la tradicional aversión de los jerarcas romanos por la mujer. Ese talibanismo pervivió en la Europa de los PIGS hasta bien entrado el siglo XX, pomposamente llamado el siglo de las mujeres. Carlos Marx, muchos años antes, había advertido de que “el progreso social se mide por la posición que ocupa la mujer en una determinada sociedad”. En España, durante el franquismo, donde mandaban mucho los obispos, las mujeres no podían abrir cuentas en un banco ni obtener el pasaporte sin licencia del marido.

“De los innumerables pecados cometidos a lo largo de su historia, de ningún otro deberían de arrepentirse tanto las iglesias como del pecado cometido contra la mujer, opina la teóloga Uta Ranke-Heinemann, compañera de estudios del actual Papa en la Universidad de Múnich.

Todo empezó cuando los primeros sabios cristianos tomaron a Aristóteles como pensador de cabecera. El griego fue quien primero teorizó sobre la inferioridad de la mujer. Esta debe su existencia a un descarrilamiento en su proceso de formación; es “un varón fallido”. San Agustín reforzó ese desprecio y Tomás de Aquino lo hizo teología de altura.

Respecto a la aversión por el trabajo (baja productividad, absentismo, etcétera), el símbolo podría ser san Isidro Labrador, patrón católico de Madrid. La Iglesia romana lo tiene en los altares como un hombre muy piadoso (tanto, que abandonó a su mujer para no disiparse), pero con fama de holgazán entre los vecinos. Su patrón, Juan de Vargas, quiso comprobarlo por sí mismo. Un día se escondió tras unos matorrales, a medio camino entre la iglesia y el campo. Al salir del templo, recriminó a Isidro el absentismo. Pero cuando llegaron los dos a la finca, los bueyes estaban arando ellos solos la parte que le correspondía al futuro santo y patrón. ¡Ángeles del cielo!

Otro cantar es la fama festivalera de los países del sur. El presidente Mariano Rajoy ha prometido que reducirá los puentes festivos para mejorar la productividad, pasando al lunes algunas fiestas de guardar. Lo tiene difícil. Ya lo intentó Felipe González en 1984 con la fiesta de la Inmaculada (8 de diciembre), para que no coincidiese con la de la Constitución (dos días antes). Los obispos casi se echan al monte.






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viernes, 30 de septiembre de 2011

Cristianismo 2.0, ¿una religión sin Dios?

• Una iglesia holandesa oficia una versión radical del cristianismo en la que no se cree en Dios ni en la divinidad de Jesús, pero que aun así provee sostén religioso y espiritual a sus fieles.
No hay duda que Holanda es un país culturalmente vanguardista donde ideas innovadoras encienden la conciencia de los habitantes. Esto puede ser constatado en el caso del reverendo Klaas Hendrikse, quien lleva una congregación cristiana desdiosada. Hendrikse preside la “Iglesia del Éxodo” en Gorinchen, parte de la Iglesia Protestante de Holanda, y si bien en sus ceremonias se lee la Biblia, se cantan himnos y se reza, el mensaje de esta facción cristiana es muy distinto al tradicional.

“Hagan lo más que puedan de su vida en la Tierra, porque probablemente será la única que tengan”, dice con duro realismo Hendrikse a su grey. “Personalmente no tengo talento para creer en la vida después de la muerte”, agrega.

Y tampoco cree en la existencia de Dios como lo presenta el cristianismo. “Dios no es un ser para nada… es una palabra para la experiencia, o la experiencia humana”.

Hendrikse describe el recuento de la Biblia de la vida de Jesús como una historia mitológica, y si bien duda de su existencia, cree que su historia engloba una serie de metáforas útiles. “No creo que haya sido un Dios o mitad Dios. Creo que era un hombre, pero era especial porque sabía cómo vivir del amor, desde el espíritu que encontró en sí mismo”.

El reverendo Hendrikse generó la animadversión de los cristianos tradicionales con su paradójico libro Creyendo en un Dios No-Existente. Pero pese a peticiones de su anatema, el número de sus seguidores hizo que se mantuviera dentro de la Iglesia (un estudio encontró que una de cada seis donaciones a la Iglesia en Holanda son de ateos o agnósticos).

Una de las fieles de la Iglesia del Éxodo dice que el uso de Hendrikse de “la Biblia en formas metafóricas” es “muy liberador”, ya que, dice, permite “llevarlas a mi propia forma de pensar”. Wim de Jong dice al respecto: “Aquí puedes creer lo que quieras, lo que verdaderamente sientes y crees es verdad”.

Por otra parte el profesor Hijme Stoffels, de la Universidad de Ámsterdam, dice que “las iglesias cristianas están en estados de mercado. Pueden ofrecer sus ideas a una mayoría de la población que está interesada en la espiritualidad o algún tipo de religión”, por lo cual, para competir con el mercado de ideas, el cristianismo se tiene que reinventar.

Al parecer la Iglesia del Éxodo se adapta a un mundo en el que la idea del Dios cristiano, omnipotente y benevolente que interviene en el mundo, se ve afectada por una realidad caótica donde para muchos no se percibe, a simple vista, la armonía divina. “No sé si Dios exista, pero sería mejor para su reputación que no”, dijo Jules Renard.

Una religión sin un Dios puede de todas formas tener espiritualidad y re-ligar a sus miembros con una fuente creativa (dentro de sí mismos) que guíe sus vidas —o simplemente competir en el mercado como si fuera un producto más. *


• De pastores necios

La palabra "Pastor" significa pastor. Los pastores deben pastorear sus rebaños, protegerlos, cuidarlos y proveer para ellos. Si un pastor hace lo contrario, no solamente se ha equivocado de oficio, sino que en su caso se trata de un seductor sin igual.

En Internet encontré un aporte apropiado a este título:

"‘Pastor ateo’, así se describe a un pastor holandés que no cree en la existencia de Dios. Klaas Hendrikse, pastor de una iglesia evangélica en Middelburg, ha causado furor con su libro Creer en un Dios que no existe – Manifiesto de un Pastor ateo’.

Desde su primera aparición, a principios de noviembre de 2007, la obra ya había experimentado su tercera edición, según informa la agencia noticiera ecuménica ENI. Para él, Dios no sería una Persona, sino un término utilizado para definir una relación, explica Hendrikse. Si alguien dice: ‘No te dejaré’, y también lo cumple, se podría denominar a esa relación como ‘Dios’. La iglesia protestante en los Países Bajos tiene sus grandes problemas con Hendrikse, quien desde hace 20 años trabaja como pastor de una iglesia. El secretario general Bas Plaisier, criticó la postura del pastor. Él trataría a la fe cristiana como a un desecho que se tira al basurero. Sin embargo, la iglesia no quiere comenzar con pasos disciplinarios. Sería mejor testificar la fe frente a él, dijo Plaisier. Pero, el ateo eclesiástico no recibe tanta comprensión en público en ninguna parte. El diario De Volkskrant lo comparó con un ‘vegetariano que trabaja como carnicero’."

Esto me hace recordar la siguiente historia: "En Israel, un grupo de viajeros estaba de camino. El guía israelí explicó a sus huéspedes, que los pastores en su país iban delante del rebaño y que éste le seguía. En su país las cosas no eran como en otros países, donde los pastores caminaban detrás del rebaño.

No pasó mucho tiempo, hasta que desde el bus vieron un rebaño de ovejas, pero el hombre andaba detrás del rebaño, en lugar de ir delante del mismo. La gente le preguntó asombrada al guía qué significaba eso, ya que él les había explicado algo diferente. Él mismo estaba totalmente confuso y tampoco lo sabía explicar. Por esa razón, hizo detener el bus, y decididamente se bajó e interrogó al hombre que caminaba detrás del rebaño. Éste le explicó que era totalmente correcto, que los pastores normalmente caminaban delante de sus ovejas. Pero que él no era el pastor, sino el carnicero."

Que las declaraciones ateas anteriormente citadas provinieran justamente del lado teológico, es lo que hace que el asunto sea especialmente peligroso. Porque justamente los pastores deberían ser buenos pastores y no carniceros. Pero como ellos son falsos pastores, guían a muchos en la dirección equivocada. En lugar de apacentar a las ovejas y de guiarlas al agua de vida, las llevan al matadero. Les roban toda esperanza, degradan al Dios vivo y eterno a un ‘término para una relación’ y dejan al rebaño solo.

Pero, por más triste que sea todo esto, una vez más confirma las declaraciones de la Biblia. Porque la misma anuncia la aparición de falsos maestros en los últimos días, anteriores al regreso visible de Jesús, maestros que provendrán de las mismas filas del cristianismo: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado" (2 Ped. 2:1-2). Y en la carta de Judas dice al respecto: "Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo... Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu" (Judas 4, y 17-19).

En realidad raya en la ironía que tales teólogos, con su teología pagana, en realidad confirmen la verdad de las declaraciones bíblicas. Si bien ellos como pastores necios niegan al Dios vivo y verdadero como persona, sin embargo confirman la verdad de Sus declaraciones, y así, sin quererlo, sirven al cumplimiento de la profecía bíblica.

Como este tipo de informes pueden ser oídos con cada vez mayor frecuencia, y toman formas cada vez más pronunciadas, reconocemos también en eso el grado hasta el cual ya ha avanzado el final de los tiempos. En el caso de estos falsos profetas, se trata de precursores del Anticristo, que son una sombra de lo que está por venir. Del venidero y más grande "falso pastor", el Anticristo, se dice: "Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato; porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas. ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido" (Zac. 11:15-17). **




* Fuente: Pijamasurf.com
**Fuente: Llamada de Medianoche





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domingo, 17 de julio de 2011

¿Harry Potter, satánico? Debates religiosos sobre Harry Potter

Los debates religiosos sobre la serie Harry Potter de J. K. Rowling proceden principalmente de conservadores religiosos que aseveran que las historias de Harry Potter contienen elementos de ocultismo o incluso satanismo. Esta oposición abarca muchas líneas religiosas, con protestantes, católicos, cristianos ortodoxos y musulmanes chiitas y suníes argumentando en contra de la saga.

En Estados Unidos ha habido llamadas a prohibir estos libros en los colegios que han desembocado en ocasiones en publicitados procesos legales, esgrimiendo como motivo la mayoría de veces que la brujería es una religión reconocida por el gobierno, y que permitir estos libros en los colegios viola la separación entre iglesia y estado ordenada por la constitución de los Estados Unidos. Las autoridades ortodoxas de Grecia y Bulgaria han protagonizado campañas contra esta saga, y miembros de la jerarquía del Vaticano también han expresado su oposición. Los libros han sido prohibidos en los Emiratos Árabes Unidos y criticados en los medios de comunicación gubernamentales iraníes.

Las respuestas a estas reacciones han llegado desde múltiples lugares, tanto religiosos como laicos. Tanto cristianos como los no cristianos han aseverado que la magia de Harry Potter tiene poco que ver con la brujería de la "vida real" o el ocultismo, y más con la magia mecánica y de cuento de hadas de Cenicienta, Blancanieves y otros cuentos, o a la de los trabajos de CS Lewis y J. R. R. Tolkien, dos autores apoyados frecuentemente por los cristianos.1 No sólo no promueven una religión determinada, argumentan,1 las novelas de Harry Potter hacen todo lo posible para evitar hablar de religión en absoluto. Sin embargo, la autora de los libros, J. K. Rowling, se describe como una cristiana practicante, y muchos han apreciado las referencias claramente cristianas que incluye en la novela final de la saga, Harry Potter y las reliquias de la Muerte.

Reacciones cristianas

• Reacciones desde el evangelismo

Muchas de las críticas provienen de grupos de cristianos evangélicos, especialmente de aquellos de tendencia fundamentalista, que creen que el presunto simbolismo pagano de la serie es peligroso para sus hijos. Paul Hetrick, portavoz de Enfoque a la Familia (Focus on the Family), un grupo estadounidense evangélico con sede en Colorado Springs, señaló las razones que tienen para esta oposición: "[Los libros contienen] algunas lecciones poderosas y valiosas sobre el amor y el coraje, y la victoria última del Bien sobre el Mal; sin embargo, los mensajes positivos están envueltos en un medio - brujería - que está denunciado directamente en las Escrituras".2 Consecuentemente, Harry Potter ha sido objeto de por lo menos tres quemas de libros locales.3 Continuando esta línea de razonamiento, en 2002 Chick Publications realizó un cómic titulado "The Nervous Witch" 4 (La bruja nerviosa), que declaraba que "los libros de Potter abren una puerta que mandará a incontables millones de niños al infierno".5

Una aseveración común entre los cristianos estadounidenses que critican la obra es que Harry Potter promueve la religión Wicca, por lo que mantener los libros en los colegios públicos vulnera la separación entre iglesia y estado ordenada por la constitución de los Estados Unidos.2 Como respuesta al caso de Laura Mallory en los tribunales, la fiscal de educación Victoria Sweeny dijo que si los colegios debieran apartar todos los libros que contuvieran referencias a la brujería, deberían prohibir también Macbeth y La Cenicienta.6

Jeremiah Films, una compañía de video cristiana de bajo presupuesto (conocida principalmente por su lanzamiento de Clinton Chronicles), también sacó a la venta un DVD titulado Harry Potter: Witchcraft Repackaged (Harry Potter: Brujería Re-empaquetada), que "El mundo de Harry dice que beber la sangre de un animal muerto otorga poder, un sacrificio satánico y la poderosa sangre de Harry da nueva vida, y que hablar con fantasmas y otras personas en el mundo espiritual es normal y aceptable".7

En 2001, el periodista evangélico Richard Abanes, que ha escrito varios libros en contra de las sectas, nuevas religiones y el mormonismo, publicó un polémico texto en que se realizaban declaraciones similares a las del video: Harry Potter and the Bible: The Menace Behind the Magick (Harry Potter y la Biblia: La amenaza detrás de la magia). Ediciones posteriores incorporaron comparaciones y contrastes entre Harry Potter y las obras más abiertamente cristianas de CS Lewis y J. R. R. Tolkien.8 En una entrevista con CBN.com, Abaines afirmó que "una de las maneras más sencillas de saber si un libro o una película de fantasía contiene magia del mundo real en ellos es preguntar una simple cosa: "¿Puede mi hijo encontrar información en una biblioteca o librería que le permitirá replicar lo que está viendo en el libro o la película?" Si uno va a las Crónicas de Narnia y a El Señor de los Anillos, lo que ve en la magia de la historia e imaginación no es real. No puede replicarse. Pero si va a algo como Harry Potter, puede encontrar referencias en la astrología, numerología y clarividencia. Sólo se necesitan segundos para ir a la librería o biblioteca para conseguir libros sobre eso y empezar a investigar esos temas, buscar información, y actuar sobre ella".9

Este miedo religioso ha inspirado por lo menos dos leyendas urbanas en internet, ambas inspiradas por sátiras accidentalmente tomadas en serio. En 2001, The Onion (La cebolla), una revista de humor estadounidense que satiriza y parodia fenómenos de la cultura pop, realizó un artículo titulado "Harry Potter Sparks Rise in Satanism Among Children" (Harry Potter provoca un aumento del satanismo entre los niños), que declaraba, con ironía evidente, que el Alto Sacerdote del Satanismo había descrito a Harry Potter como “un absoluto enviado del cielo para nuestra causa".10 Sin más, este artículo se copió en una cadena de emails y circuló entre los cristianos como "prueba" de sus opiniones.11 El año siguiente, el periódico de derechas canadiense National Post publicó un artículo parecido de broma en su columna satírica Post Morten, diciendo que "Rowling -- o, como se la denominará y se hará referencia a partir de ahora, Mrs. J. K. Satan -- dijo que mientras se sentaba en una cafetería un día gris, preguntándose qué hacer con su vida vacía y sin objetivos a la vista, tuvo una epifanía: "Me entregaré, en cuerpo y alma, al Señor Oscuro. Y a cambio, él me dará una riqueza y poder desmedidos sobre los débiles y patéticos seres del mundo. ¡Y lo hizo!"" Este artículo también fue copiado en una cadena de emails y publicado como "la verdad" en la web.12

No todos los cristianos evangélicos consideran que Harry Potter es necesariamente malo. Las encuestas indican que esta postura es minoritaria; un 7% de los estadounidenses que han oído hablar de los libros tienen una visión negativa de los mismos, y un 52% tienen una visión positiva, mientras que los demás no están seguros.13 14 Esto se debe comparar con el 33% de estadounidenses que se declaran evangélicos,15 y el 39% que interpretan la Biblia literalmente.16

La autora evangélica Connie Neal, en sus libros, What's a Christian to Do with Harry Potter? (¿Qué debe hacer un cristiano con Harry Potter?),17 The Gospel According to Harry Potter (El Evangelio según Harry Potter),18 y Wizards, Wardrobes, and Wookiees: Navigating Good and Evil in Harry Potter, Narnia, and Star Wars (Magos, Armarios y Wookiees: Navegando entre el Bien y el Mal en Harry Potter, Narnia y la Guerra de las Galaxias),19 escribió que los libros predican valores cristianos y que pueden ser empleados para educar a los niños de manera cristiana.

La principal revista evangélica estadounidense, Christianity Today, publicó una editorial fuertemente a favor de los libros en enero de 2000, llamando a la saga "Libro de las virtudes" y declarando que a pesar de que la "[m]oderna brujería es efectivamente una religión falsa y seductora, de la que debemos proteger a nuestros hijos", esto no lo representan los libros de Potter, que poseen "magníficos ejemplos de compasión, lealtad, coraje, amistad e incluso sacrificio personal".20 Sin embargo, ese mismo año Jacqui Komschlies escribió una artículo en esa misma revista comparando a Harry Potter con "veneno para ratas mezclado con cola de naranja," y dijo que "Estamos tomando algo que es mortal del mundo y lo estamos convirtiendo en lo que algunos llaman un 'mero recurso literario.'"21 De manera similar, desde 2001, la revista Adventist Review publicó diferentes artículos para hacer frente a esta polémica.22


• Reacciones desde el catolicismo

El Vaticano no ha tomado ninguna postura oficial con respecto a la saga. Sin embargo, varios miembros de la Curia Romana, la jerarquía y otros organismos oficiales han ofrecido opiniones encontradas sobre el tema.

En 2003, el Padre Peter Fleetwood, oficial del Consejo Pontificio de la Cultura,23 realizó una serie de comentarios a favor de la saga en una conferencia de prensa sobre la publicación de Jesucristo portador del agua de la vida — Una reflexión cristiana sobre la "Nueva Era".24 Como respuesta a una pregunta sobre si la magia de Harry Potter debería considerarse semejante a las prácticas New Age denunciadas en el documento, el Padre Fleetwood declaró que "Si he entendido bien la intención de la autora de Harry Potter, [los libros] ayudan a los niños a ver las diferencias que hay entre el Bien y el Mal. Y ella [Rowling] es muy clara sobre esto". Añadió que Rowling es "cristiana por convicción, cristiana en su estilo de vida, e incluso en su forma de escribir".25 Este comentario fue utilizado por los medios de comunicación como un apoyo a la saga por parte de la Iglesia Católica, y por extensión, del Papa en aquel momento, Juan Pablo II,26 aunque no hay pruebas de que el Papa oficialmente aprobara las novelas.27

También en 2003 el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger -ahora Papa Benedicto XVI- recibió un manuscrito de un libro crítico con la saga de una autora alemana. En una carta privada expresó su agradecimiento por haber recibido el libro, "Es bueno que usted ilumine a las personas acerca de Harry Potter, ya que este tipo de seducciones pasan sin advertencia y por lo tanto distorsionan el cristianismo en el corazón de los niños antes de que la fe pueda crecer de forma apropiada". También recomendó que ella mandara una copia de su libro al Padre Fleetwood al Consejo de la Cultura. El cardenal posteriormente otorgó a la autora permiso para publicar su carta. Estas cartas del Prefecto se han empleado para sugerir que el nuevo pontífice está oficialmente en contra de estas novelas.28

Las críticas a la saga también proceden de uno de los exorcistas oficiales de la Archidiócesis de Roma, el Padre Gabriele Amorth, quién cree que "Tras Harry Potter se esconde la marca de rey de las tinieblas, el diablo".29 Añadió además en el Daily Mail que los libros de la saga hacen una falsa distinción entre la magia negra y la blanca, mientras que, en la realidad, esa distinción "no existe, porque la magia siempre es el camino al diablo". Amorth piensa que los libros pueden ser una mala influencia en los niños porque puede hacer que se interesen por el ocultismo.

Antes de que saliera a la venta Harry Potter y el príncipe mestizo, Fleetwood, ya entonces en las Conferencias del Consejo de Obispos Europeos, concedió una entrevista a Radio Vaticano. En la misma, Fleetwood se reafirmó en su opinión positiva de los libros, y señaló que las cartas del cardenal Ratzniger podrían haber sido escritas por un miembro de la directiva de la congregación, y simplemente firmadas por el Prefecto. También declaró que la opinión del Padre Amorth es meramente eso, una opinión personal de un cura, como lo es la suya.[30]

Para las películas de la serie, la Office for Film and Broadcasting (Oficina de películas y retransmisiones) de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha otorgado a cada una de las películas la clasificación "A-II",31 lo que implica que el contenido de las mismas es apropiado para adultos y adolescentes, y que no es moralmente ofensivo.32 La Conferencia Episcopal de Estados Unidos inclusó calificó la película de Harry Potter y el prisionero de Azkaban como una de las 10 mejores películas familiares de 2004.33

El 14 de enero, El Vaticano publicó un artículo donde dicen que Harry Potter es un modelo erróneo de Héroe. En este artículo dicen que "A pesar de los diversos valores positivos que se pueden encontrar en la historia, en la base de esta historia es la propuesta de la brujería como positivo, la violenta manipulación de las cosas y las personas gracias al conocimiento de lo oculto, una ventaja de unos pocos elegidos: el Fin justifica los medios, porque los conocimientos, los elegidos, los intelectuales saben cómo controlar los poderes oscuros y los convierten en buenos". Sin embargo el Vaticano sigue sin tener una postura concreta sobre este tema.34


• Reacciones desde la ortodoxia

En 2002, las autoridades de la Iglesia Ortodoxa de Grecia en Tracia, publicó unas declaraciones en las que denunciaban los libros de Harry Potter por ser satánicos, y decían que "ponen en contacto a la gente con lo maligno, la hechicería, lo oculto y la demonología". Las declaraciones también criticaban las supuestas similitudes entre Harry Potter y Jesucristo: "está fuera de dudas que Harry fue hecho para parecerse a un joven salvador. Desde su nacimiento hay gente que trata de matarlo, en todo momento está sujeto a la injusticia pero siempre consigue de forma sobrenatural prevalecer y salvar a otros. Let us reflect, who else... is held to be the unjustly treated God?35

En junio de 2004, poco después de que el búlgaro Stanislav Ianevski fuese elegido para representar el personaje de Viktor Krum en la adaptación cinematográfica de Harry Potter and the Goblet of Fire, la Iglesia Ortodoxa Búlgara imprimió un artículo en la portada de su diario oficial, alegando que "la magia no es un juego de niños" y que el santo Sínodo había aconsejado que una iglesia en Sofía, la capital de Bulgaria, celebrase liturgias especiales para sanar a aquellos afligidos por los hechizos o poseídos por los espíritus malignos. Se distribuyeron panfletos por toda la ciudad que alegaban que recitar un hechizo de Harry Potter es "como si estuvieses rezando al maligno", y que "Dios odia la magia".36

Sin emgargo, el diácono de la Iglesia Ortodoxa Rusa Andrei Kuraev aseveró en su libro de 2003 Диакон Андрей Кураев. Гарри Поттер в Церкви: между анафемой и улыбкой (Harry Potter y la Iglesia: entre un anatema y una sonrisa) que los libros de Harry Potter no son tan peligrosos. Entre sus argumentos se cuentan la similitud de los libros con los cuentos de hadas tradicionales y clásicos literarios como la Ilíada, que nadie llama "satánicos"; la diferencia entre la magia de los libros y las prácticas ocultistas reales; la presencia de valores cristianos como la humiladad, el amor, el sacrificio y la elección de lo correcto en detrimento de lo fácil. Kuraev cita otros sacerdotes ortodoxos y miembros de la iglesia como M. Kozlov y S. Pravdoliubov partidarios de este punto de vista.37

El académico estadounidense y escritor ortodoxo John Granger ha analizado la saga desde una perspectiva positiva. Granger la defendió en su libro Looking for God in Harry Potter (Buscando a Dios en Harry Potter).38 Granger argumenta que los libros no promueven lo oculto porque la magia no se basa en invocaciones de ninguna clase de demonio o espíritu. Muestra el contraste en entre la magia ocultista invocacional (llamar a un espíritu para tu provecho) con la magia encantacional común en la literatura (decir una frase para usar el poder de una fuente que no se especifica). Además, los temas del amor triunfando sobre la muerte y la elección de lo correcto sobre lo fácil son muy compatibles con el cristianismo.


• Reacciones desde el anglicanismo

En el año 2000, el deán de la Catedral de Canterbury no permitió que su iglesia apareciera en la película de Harry Potter como parte del castillo de Hogwarts, alegando que era un inconveniente para una iglesia cristiana ser usada para promover imágenes paganas.39 La Catedral de Gloucester no tuvo ningún inconveniente en ocupar su lugar; el deán de Gloucester, el reverendo Nicholas Bury, admitió ser un gran admirador de esta saga de la escritora J.K. Rowling: "Pienso que el libro es una maravillosa y tradicional historia infantil y que está magníficamente escrito. Es además divertido, emocionante y puro, y es perfecto para el tipo de familias que se deben animar a leer".40 La decisión causó que llegaran una oleada de cartas de protesta al periódico local, el Gloucester Citizen.

También en el año 2000, Carol Rookwood, madre superiora de la Iglesia de Inglaterra de la Isla de St Mary, prohibió llevar los libros a la escuela afirmando que: "La Biblia es muy clara y constante en sus enseñanzas de que los magos, diablos y demonios son muy reales, poderosos y peligrosos, y la gente de Dios no tiene nada que ver con ellos".41

El entonces arzobispo de Canterbury George Carey dio buenas críticas de la película sobre Harry Potter y la piedra filosofal en su mensaje de Año Nuevo del año 2002, categorizándola como "una gran diversión", y definiéndola como una película que "provoca algunas preguntas muy ciertas " sobre cuestiones morales.42


Reacciones musulmanas

Aunque la oposición a la saga fundamentada en motivos religiosos ha partido principalmente de cristianos, varios eruditos del islam han sostenido que los temas mágicos del libro entran en conflicto con las enseñanzas islámicas.43 44 Se ha registrado una serie de "fatwas online" emitidas por imames contra Harry Potter, en las que lo consideran anti-islámico.45


• Reacciones suníes

Los libros de Harry Potter fueron prohibidos en las escuelas de los Emiratos Árabes Unidos. De acuerdo con un portavoz del Ministerio de Educación de los EAU, los elementos mágicos y fantásticos del libro son contrarios a los valores islámicos. A pesar de ser prohibidos en las escuelas de los Emiratos, no hay planes para prohibir su venta en las librerías del país.46

En agosto de 2007, la policía de Karachi, Pakistán, descubrió y desactivó un coche bomba que se encontraba junto a un centro comercial donde, horas más tarde, estaba planeado que se sacase a la venta la novela final de Harry Potter. El lanzamiento del libro se pospuso por esta causa. Un superintendente de la policía local comentó que "No estamos seguros de si el objetivo de la bomba era el lanzamiento del libro, pero la conexión no puede descartarse".47


• Reacciones chiíes

Aunque los libros de Harry Potter se encuentran a la venta en Irán, una editorial de la edición del 26 de julio de 2007 del periódico de extrema derecha dirigido por el gobierno Kayhan, ligado al Líder Supremo de Irán, el Ayatollah Alí Jamenei, criticó al Ministerio de Cultura y Orientación Islámica por aprobar la distribución de la novela final de la saga.48 La editorial aseveraba que el libro "incluye palabras y frases destructivas que se oponen a los valores [de la República Islámica]" y que la seguridad de los aeropuertos había fallado al "[confiar en] el editor británico-estadounidense que tiene colaboradores sionistas, como la Warner Bros". La editorial describió los libros como "proyecto sionista" y aseguró que los "sionistas han gastado miles de millones de dólares" en él.49 50


Cuestionamientos a la saga

La publicación de los libros en bibliotecas públicas y escolares ha sido cuestionada con frecuencia por centrarse en el tema de la magia,51 especialmente en los Estados Unidos, donde se lo clasificó séptimo en la lista de libros más cuestionados en las bibliotecas estadounidenses entre 1990 y 2000, a pesar de que se publicó por primera vez en ese país en 1998.52 En 1999, los libros de Harry Potter fueron contestados 23 veces en 13 estados.53 De acuerdo con la American Library Association, en la actualidad son los libros más cuestionados del siglo XXI.54 Ha habido cuestionamientos legales a la saga. Hasta la fecha, ninguno ha tenido como consecuencia que se prohíban los libros en las bibliotecas públicas o escolares ni en Estados Unidos ni en el Reino Unido.

Sin embargo, la ALA destaca que, en general, la oposición a Harry Potter parece estar desvaneciéndose. Tras haber sido considerado el libro más cuestionado de las escuelas estadounidenses durante varios años, no aparece entre los diez primeros puestos desde 2003.55 El humanista Austin Cline atribuye este declive a las políticas de las bibliotecas que permiten a los padres elegir qué libros prohibir a sus hijos.56


• KidSPEAK!

En 1999, en respuesta a las quejas de tres padres, el superintendente de la escuela de Zeeland, Míchigan, Gary Feenstra restringió el acceso a los libros de Harry Potter a los alumnos cuyos padres les dieran una autorización escrita.57 Informes posteriores aseveran que los padres estaban preocupados por los temas de la magia y la brujería de que trata el libro.58 En respuesta, los niños emprendieron una campaña de escritura de cartas, formaron clubes y organizaron peticiones, que confluyeron en la formación de una página de internet llamada "Muggles for Harry Potter". Finalmente la página encontró eco en kidSPEAK!, un foro para niños en el que se aborda la censura en general.53


• Bibliotecas públicas de Jacksonville, Florida

En 2000, el sistema de bibliotecas públicas de Jacksonville, Florida se enfrentó a un juicio impulsado por el grupo conservador cristiano Libery Counsel de Orlando por haber otorgado el premio Hogwarts’ Certificate of Accomplishment (Certificado de cumplimiento de Hogwarts) a los lectores jóvenes que completasen la cuarta novela de Harry Potter, Harry Potter and the Goblet of Fire. Un padre se quejó: "Si van a dar certificados de brujería también deberían promover la Biblia y dar certificados de religiosidad".56 Se evitó el problema después de que la Biblioteca acordara dejar de otorgar el certificado.59


• Deb DiEugenio

En 2002, en York, Pennsylvania, el padre Deb DiEugenio, junto a su pastor, intentaron que se prohibiesen los libros en la escuela de su hija, alegando "Va contra la constitución de mi hija, es maligno, es brujería", "No pago impuestos para que les enseñen a mis hijos brujería".60 El consejo de la escuela finalmente votó 7-2 a favor de permitir los libros, con una opción para los padres de que sus hijos no pudieran acceder a ellos.60


• Escuela Primaria de Birkenhead, Auckland

En julio de 2000, la Escuela Primaria de Birkenhead en Auckland, Nueva Zelanda, prohibió que las novelas de Harry Potter fueran leídas en alto por los profesores en clase tras las protestas de varios padres sobre el supuesto contenido ocultista de la saga. Sin embargo, la prohibición se levantó tras las protestas de estudiantes y alumnos.61


• Colegio del Distrito de Durham, Ontario

En 2000, padres cristianos se quejaron antes la Junta del colegio de Durham, Ontario sobre Harry Potter, y consiguieron que los libros fueran retirados de la librería del colegio. Los libros fueron devueltos tras las protestas de la gente.62




Fuente: Wikipedia
Referencias: Acceda a ellas en la fuente de origen / Wikipedia





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lunes, 6 de junio de 2011

Kirchentag entre el “Nuevo Orden Mundial” de Angela Merkel y la llamada al ecumenismo

Pues va a ser que sí o sí. La unidad visible de la Iglesia, esto es, la multitud de iglesias, confesiones, comuniones. tradiciones, denominaciones y familias cristianas capitalizará el sábado la atención informativa del 33 Kirchentag, la Conferencia bienal de la Iglesia Evangélica Alemana que fue inaugurada ayer a orillas del Elba en la ciudad de Dresde bajo el lema tomado de Mateo 6:21: "[porque allí donde esté vuestro tesoro] ...allí estará también vuestro corazón” .

Las cifras de la Conferencia hablan por sí solas: más de 100 mil visitantes, 2.300 actividades como conferencias, debates, estudios bíblicos, la adoración, teatro, exposiciones, conciertos, talleres, cientos de casetas y tres capítulos temáticos: “La fe y la teología”, “La sociedad y la política” y “El mundo del medio ambiente”.

La canciller federal alemana Angela Merkel será la oradora principal sobre el tema “¿Hacia un nuevo orden mundial?” Intervendrán muchas otras personalidades, como el presidente del Parlamento Europeo Jerzy Karol Buzek, y el pastor luterano noruego Olav Fykse-Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias.

El culto de apertura, que se celebró ayer a orillas del río Elba, fue precedido por un acto de celebración de los 50 años de trabajo en la comunidad judeo-cristiana Alemania. Cristianos y judíos caminaron juntos del Mercado Viejo (Altmarkt) a la sinagoga de Dresde, en memoria del exterminio de los judíos de la ciudad, para recordar los pecados de la iglesia y el coraje de los héroes anónimos del pasado.

“Una fe, muchas formas…” En términos del diálogo ecuménico está programada para el sábado por la mañana una reunión con el contundente título de "¡Sin alternativa: el ecumenismo, esperanza para la Iglesia y la sociedad!" A la que asistirá el presidente de la Iglesia Evangélica Alemana (EKD), Nikolaus Schneider; el arzobispo Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK); y el metropolita Augoustinos, de la Metrópolis Ortodoxa Griega de Alemania.

Según informa el boletín Notizie Evangeliche (NEV) de la Federación Protestante italiana, “no sólo es el diálogo ecuménico entre los temas que animan la reflexión, sino también el énfasis en las relaciones interreligiosas entre cristianos y musulmanes, así como los temas de justicia social, la migración, la economía y las finanzas, la paz y la seguridad, las relaciones entre Europa y el mundo árabe, los cristianos en la iglesia de Oriente Medio, África, y la homosexualidad, el extremismo de derecha, y muchos otros”.

Habrá un momento dedicado a la unificación de Alemania y la revolución del 89. Los temas ambientales y las nuevas tecnologías serán este año objeto de debate en el Kirchentag. El culto de clausura el próximo domingo 5 de junio a orillas del Elba será retransmitido por la Segunda Cadena de la Televisión alemana ZDF.




Fuente: Periodistas en español
Autor: Manuel López


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miércoles, 14 de abril de 2010

Ratzinger, en la hoguera. Por Juan G. Bedoya

El papa Benedicto XVI cumple cinco años en el cargo acorralado por los escándalos de pederastia y con acusaciones de inmovilismo y retroceso frente al Concilio Vaticano II. Roma ha cancelado el ecumenismo, con ofensas a judíos, musulmanes, protestantes o anglicanosLos cardenales eligieron Papa en 2005 a un intelectual de postín y esperaban que rindiese como un gran ejecutivo. No ha resultado. A punto de cumplirse los cinco años de mandato como sumo pontífice el próximo día 19, Benedicto XVI, de civil Joseph Alois Ratzinger, es un anciano de 83 años atado a su pasado de teólogo e inquisidor de doctrinas. ¿Qué ha hecho en este lustro? ¿Qué se propone? Sus admiradores cuentan que es un gran trabajador y que ahora mismo está empeñado en culminar antes del verano su ingente biografía de Jesús de Nazaret, cuyo primer tomo fue un éxito de ventas hace dos años. Los detractores lo acusan de atacar a las reformas del Concilio Vaticano II y de despreocupación o impotencia ante los problemas que afronta el catolicismo.

Ratzinger "es criticado por no hacer nada... y por hacer demasiado", opina su biógrafo, el periodista católico italiano Vittorio Messori. Como él, la jerarquía de la Iglesia vela armas para enfrentarse al examen del primer lustro de este pontificado. Lo hace a la defensiva. La efemérides no ha podido llegar en peor momento, con una riada de noticias sobre curas -y hasta obispos- pederastas actuando con impunidad durante décadas ante la pasividad o el silencio cómplice del Vaticano.

Benedicto XVI está en medio de ese quemadero. También ha patinado en otros campos de la gestión. Ha provocado agrias polémicas con musulmanes, judíos o anglicanos; escandalizó cuando quiso acabar con el cisma del ultraconservador arzobispo Marcel Lefebvre, y se enfrentó a la comunidad científica condenando en África el uso del preservativo como método de combate del sida. También sigue enfrentado a la ciencia, negando toda la investigación con células madre.

Ratzinger sabía a lo que se enfrentaba cuando se postuló hace cinco años como sucesor del polaco Juan Pablo II, de civil Karol Wojtyla. Su discurso electoral fue clamoroso, aquel 24 de marzo de 2005, con Juan Pablo II ya moribundo, a punto de superar los 27 años en el cargo. Era el Viernes Santo de ese año y Ratzinger sustituía al enfermo pontífice en el tradicional Via Crucis ante el imponente Coliseo romano. No era una casualidad. En cada rezo de las estaciones del fundador cristiano hacia el monte Calvario, el hoy Papa aprovechó para intercalar comentarios de programa de gobierno. Fue en la novena estación -tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz- cuando clamó: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor! ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús. No nos queda más que gritarle: Kyrie, eleison. Señor, sálvanos".

Era un discurso alarmante, elaborado para encoger el corazón de la mayoría de los cardenales, acostumbrados muchos de ellos a una vida regalada en el mejor de los mundos, sobre todo durante sus frecuentes estancias en Roma. Dos semanas más tarde, reunidos en cónclave, los 114 purpurados -con el pomposo título de Príncipes de la Iglesia, aunque cardenal viene de cardo, en italiano bisagra o punto de apoyo- no se demoraron en decidir qué Papa querrían. Era el alemán Ratzinger y se llamaría Benedicto XVI.

La elección causó no poca sorpresa. Hoy se sabe que se inclinaron por Ratzinger por considerarlo el único capaz -por conocimiento y por autoridad- de arreglar los problemas acumulados durante el interminable ocaso del polaco Wojtyla, del que el teólogo alemán había sido sumo ideólogo. La información es poder, y nadie sabía tanto sobre las crisis -y los pecados- del cristianismo romano como el presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio de la Inquisición que Ratzinger había dirigido desde 1981 con mano de hierro. En el momento de su elección tenía 78 años, tres años más de la edad de jubilación de los obispos. Su salud era quebradiza. Hoy, en el balance de gestión, cinco años más tarde, se olvidan esas circunstancias personales.

Ratzinger ha sido siempre un hombre de ideas fijas, pese a su propia opinión. "A mí ya me han diseccionado varias veces: el profesor de la primera etapa y el de la etapa intermedia, el primer cardenal y el de después. Ahora se añade otro segmento más. Como es natural, las circunstancias, las situaciones y las personas influyen, porque asumen distintas responsabilidades. Digamos que mi personalidad y mi visión fundamental han madurado, pero todo lo que es esencial ha permanecido idéntico", dijo de sí mismo en 2006 cuando su biógrafo le hizo notar una supuesta diferencia entre el panzer kardinal (tanque de combate) que dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe y el tímido Benedicto XVI al timón de la nave del apóstol Pedro.

Alguna prensa alemana había recibido la elección de Ratzinger con el título equívoco de panzer kardinal. Era una alusión a su intransigencia por la inmisericorde condena de 130 teólogos y religiosos cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Tampoco olvidaron en Alemania que el nuevo pontífice, además de teólogo y profesor universitario, militó en las Juventudes Hitlerianas y que fue soldado de la Wehrmacht al final de II Guerra Mundial.

Al margen de tan tormentoso -y brillante- pasado, Benedicto XVI no ocultó nunca que le aguardaba una tarea inmensa si quería acabar con la "suciedad" y la "soberbia" que anidaba en su Iglesia cuando se propuso como candidato papal. Lo intuyó a las 18.04 del 19 de abril de 2005, nada más anunciarse su elección, y lo dijo en su primera bendición urbi et orbi ("a la ciudad de Roma y al mundo").

Tampoco pudo ignorar que iba a estar solo en la tarea, salvo que realizase radicales cambios en la Curia (gobierno) del Vaticano. Pero no lo hizo. Es un primer retroceso, principio de todos los demás. En la llamada eufemísticamente Ciudad Santa, el poder sigue en manos de los de siempre, con algunos cambios por razones de edad. Es el caso del astuto cardenal Angelo Sodano, número dos de Juan Pablo II y uno de los protectores del fundador de los Legionarios de Cristo y notorio pederasta, el sacerdote mexicano Marcial Maciel. Ha sido sustituido por otro italiano, Tarcisio Bertone, igual de inmovilista, también amigo de lavar en casa la ropa sucia. Tampoco el cambio en la portavocía eclesiástica -el periodista español Joaquín Navarro Vals, miembro del Opus Dei, antes; el jesuita Federico Lombardi, ahora- ha ganado para el pontífice una solidaridad especial. En el Vaticano siguen mandando los ancianos aupados por Wojtyla, en su mayoría "prelados paternalistas desesperadamente aferrados al sillón y que bloquean desde hace años el funcionamiento de la Santa Sede con mediocres disputas internas y personalismos enredadores". Son palabras del canonista y editorialista-analista del diario italiano La Stampa, Filippo di Giacomo.

¿Por qué, en un cónclave formado -salvo una excepción- por cardenales nombrados por Juan Pablo II, los 114 electores escogieron al único que llevaba aún la púrpura concedida por Pablo VI, un Papa del Concilio Vaticano II? Con Juan Pablo II predominó un "wojtylianismo público", de masas y medios de comunicación. En cambio, Ratzinger está centrado en la palabra desnuda: homilías, ángelus, catequesis, discursos y, hasta ahora, tres encíclicas. Su idea era acostumbrar a los católicos a fijarse en lo esencial, no en la persona del Papa, el eterno papanatismo. ¿Por qué ese cambio? Es un misterio; por decirlo desde el punto de vista de la fe: una decisión del Espíritu Santo.

Suele decirse que las promesas electorales están para incumplirse. Ratzinger no las hizo.

El único documento que puede tenerse como tal es la homilía en la misa para elegir nuevo Papa el día del comienzo del cónclave, donde dibujó un panorama teórico sobre los cristianos veletas -que se han dejado llevar por corrientes ideológicas opuestas: del marxismo al liberalismo hasta el libertinaje, del colectivismo al individualismo, del ateísmo a un vago misticismo-. También fijó allí su idea de que el mundo está dominado por la "dictadura del relativismo que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida sólo al propio yo y a sus deseos". No dijo cómo luchar contra esa tendencia.

Ideas o palabras al margen, el balance es desolador. En cinco años ha provocado varias veces la indignación de los judíos -13 millones-; por ejemplo, cuando readmitió en la "comunión eclesial" a los seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre -la llamada Hermandad Sacerdotal de San Pío X-, entre ellos a Richard Williamson, que niega el Holocausto y al Vaticano II.

"Al levantar la excomunión de los integristas, sin exigirles la aceptación del Concilio Vaticano II, no son ellos quienes se incorporan al cristianismo conciliar. Es más bien el Papa quien se convierte al integrismo y lleva a la Iglesia en esa dirección", sostiene el teólogo Juan José Tamayo. La canciller alemana Angela Merkel exigió entonces al Papa, su compatriota, que pidiera disculpas a los judíos.

El Papa también ha reintroducido en la liturgia una oración por la conversión de los judíos, de carácter preconciliar, y suele irritar a esa comunidad religiosa cuando insiste en elevar a los altares (es decir, en colocar como ejemplo de santidad para todo el mundo) al papa Pío XII, acusado de callar ante los crímenes de los nazis y ante el terrible Holocausto.

Ofendió también Benedicto XVI a los musulmanes -1.300 millones- cuando, en un discurso en la Universidad de Ratisbona (Alemania) en septiembre de 2006, dijo que Mahoma impuso la fe con la espada y proclamó la guerra santa, vinculando al dios del islam con la violencia y la irracionalidad. Tampoco los protestantes -650 millones- y los cristianos ortodoxos -250 millones- tienen motivo de contento con este Papa. En un documento oficial de julio de 2007, el Vaticano identifica la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica, a la que considera la única verdadera, y califica en consecuencia a las Iglesias ortodoxas como Iglesia imperfecta y niega que las Iglesias de la reforma sean Iglesia.

El proceso ecuménico (de encuentro entre religiones, en la idea del teólogo Hans Küng de que no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones) también sufrió un duro revés cuando el Papa les dijo a las comunidades indígenas latinoamericanas -el 10% de la población en ese continente-, durante su viaje a Aparecida (Brasil) en 2007, que una supuesta vuelta a las religiones precolombinas no era un progreso, sino un retroceso. Lo dijo Benedicto XVI en su discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y en el mismo viaje acusó a los nuevos líderes políticos latinoamericanos de estar sometidos a ideologías superadas y de no actuar en concordancia con la visión cristiana del ser humano y de la sociedad.

También atacó allí a los teólogos de la liberación por politización, falso mesianismo, ideas erróneas y dependencia del marxismo, como había hecho, excomulgándolos, cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aún más criticada ha sido su visión de la planetaria lucha contra el sida, llevada a cabo por las autoridades sanitarias y gran parte de los Gobiernos. Durante un viaje a Camerún y Angola, el Papa execró contra el uso de los preservativos porque, dijo, "no sólo no solucionan el problema del sida, sino que lo agravan todavía más". El Parlamento belga pidió entonces, por mayoría, a su Gobierno que condenase esas declaraciones y expresase una protesta formal al Vaticano, de Estado a Estado. Una iniciativa parecida en España, a instancias de Izquierda Unida, no prosperó en el Congreso de los Diputados.

Todas esas derivas anticonciliares se resumen en una más aparatosa y visible: los cambios en la liturgia, autorizados con regocijo por Ratzinger. No sólo se vuelve a la misa en latín y con el celebrante de espaldas al pueblo creyente, sino que se han aceptado algunas de las ideas del arzobispo Lefebvre, el gran fustigador del Vaticano II. Ratzinger había sido perito en ese concilio, como asesor del episcopado alemán, pero siempre se mostró contrario a su desarrollo "con el entusiasmo de zelotes", acusó una vez a sus colegas, en referencia a una de las sectas más radicales en la época de Jesús, en la Galilea sojuzgada por Roma.

¿Por qué esa deriva antiecuménica o anticonciliar? El papa Ratzinger piensa que el Concilio Vaticano II le ha sentado muy mal a su Iglesia, y que sólo rectificándolo volverán tiempos de esplendor, prestigio e influencia. Los hechos son testarudos, en la dirección contraria. Cada día hay menos vocaciones sacerdotales y más parroquias sin cura. La juventud sigue alejada, salvo los cientos de miles de muchachos que jalean al pontífice desde los movimientos más conservadores; la mujer permanece marginada del santuario, y pocos católicos hacen caso a las doctrinas de sus prelados en materia de sexo u otros comportamientos sociales.

La decisión de acoger a sacerdotes anglicanos, incluso si están casados, no hace más que agravar el veto al celibato opcional entre el clero católico, origen de quebradores de cabeza para el Papa. Pero esas son ahora historias de sexo, un terreno en el que la jerarquía del catolicismo pierde casi siempre la compostura.



Fuente: ElPais.com
Autor: Juan G. Bedoya, (1945 -) periodista, docente y político español. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y ha trabajado, entre otros medios, en Alerta (Santander), El Correo Español (Bilbao), Televisión Española y ahora responsable de la sección de Religión de El País.La Comisión Europea ha otorgado en España el ‘Premio Europeo de Periodismo 2009.
También ha sido director de Hoja del Lunes de Santander (1975-1980). Director del Curso La cuestión regional de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Profesor de Literatura en la Escuela Politécnica (1973-1974). Presidente de la Junta de Fundadores de Cantábrico de Prensa S.A. Editor del periódico ALERTA Cantabria (1985-1993).

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jueves, 24 de diciembre de 2009

EEUU: las iglesias protestantes tradicionales, cada vez más vacías, se precipitan al declive

Las estadísticas que maneja el Grupo Barna sobre la asistencia a las iglesias en Estados Unidos muestran un lento pero constante declive en las principales denominaciones más tradicionales. Mientras los movimientos independientes y pentecostales aumentan su membresía. Según George Barna, las iglesias tradicionales pudieran estar al borde de un periodo de retroceso o "precipitándose hacia la decadencia".

Aunque el estudio efectuado por el Barna Group reconoció la estabilidad en la última década de las seis principales denominaciones protestantes entre las iglesias americanas tradicionales (la Iglesia Episcopal, La Iglesia Evangélica Luterana en América, La Iglesia Presbiteriana de EEUU; La Iglesia de Cristo Unida y la Iglesia Metodista Unida), el colectivo de miembros actual es tan solo una sombra de lo que era hace 60 años, cuando las denominaciones inundaban el paisaje protestante y ciudadano. La gran mayoría está inmersa en la teología liberal, sea o no ésta la causa directa (o indirecta) de su situación actual, lo que sería posiblemente un buen motivo para un nuevo e interesante análisis.

En la actualidad tan solo el 15% de los americanos adultos asiste a una iglesia tradicional protestante, lo que significa una media de aproximadamente 100 personas por iglesia. Aunque esta cifra se ha mantenido más o menos estable a lo largo de la última década, Barna ha encontrado indicios de una caída inminente basándose en factores tales como el importante descenso en la asistencia de adultos con hijos menores de edad y que casi el 40% de los asistentes a las iglesias tradicionales son personas solteras.

Con el progresivo auge de las iglesias evangélicas y pentecostales desde los años 50, las iglesias tradicionales han luchado para atraer a jóvenes adultos y minorías, especialmente hispanos, que constituyen más del 16% de la población norteamericana, pero a pesar de los esfuerzos sus resultados muestran que suponen tan solo el 6% de las iglesias tradicionales.

Asimismo, el voluntariado ha descendido (un 21% desde 1998), así como la participación en la escuela dominical (un 17% desde 1998). Por otra parte, la edad media de los pastores tradicionales muestra un envejecimiento paulatino y preocupante: 48 años en 1998 frente a 55 hoy en día.

A estos datos mencionados se une que mientras que el periodo de permanencia de los pastores tradicionales en una congregación es de unos 4 años, el de los pastores de iglesias no tradicionales sería, comparativamente, el doble. Es decir, las iglesias tradicionales tienen pastores de más edad y que duran la mitad de tiempo a cargo de sus iglesias que los pastores de iglesias no tradicionales (siempre hablando, claro está, del protestantismo en EEUU).

El estudio, pues, dibuja un sombrío panorama no sólo del presente de las iglesias tradicionales protestantes norteamericanas, sino que auguran un futuro aún peor en base a los datos y las conclusiones que se derivan del mismo. Sin duda todo apunta a que las iglesias protestantes tradicionales de EEUU, cada vez más vacías, se precipitan al declive.


Fuente: ProtestanteDigital.com

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