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domingo, 17 de julio de 2011

¿Harry Potter, satánico? Debates religiosos sobre Harry Potter

Los debates religiosos sobre la serie Harry Potter de J. K. Rowling proceden principalmente de conservadores religiosos que aseveran que las historias de Harry Potter contienen elementos de ocultismo o incluso satanismo. Esta oposición abarca muchas líneas religiosas, con protestantes, católicos, cristianos ortodoxos y musulmanes chiitas y suníes argumentando en contra de la saga.

En Estados Unidos ha habido llamadas a prohibir estos libros en los colegios que han desembocado en ocasiones en publicitados procesos legales, esgrimiendo como motivo la mayoría de veces que la brujería es una religión reconocida por el gobierno, y que permitir estos libros en los colegios viola la separación entre iglesia y estado ordenada por la constitución de los Estados Unidos. Las autoridades ortodoxas de Grecia y Bulgaria han protagonizado campañas contra esta saga, y miembros de la jerarquía del Vaticano también han expresado su oposición. Los libros han sido prohibidos en los Emiratos Árabes Unidos y criticados en los medios de comunicación gubernamentales iraníes.

Las respuestas a estas reacciones han llegado desde múltiples lugares, tanto religiosos como laicos. Tanto cristianos como los no cristianos han aseverado que la magia de Harry Potter tiene poco que ver con la brujería de la "vida real" o el ocultismo, y más con la magia mecánica y de cuento de hadas de Cenicienta, Blancanieves y otros cuentos, o a la de los trabajos de CS Lewis y J. R. R. Tolkien, dos autores apoyados frecuentemente por los cristianos.1 No sólo no promueven una religión determinada, argumentan,1 las novelas de Harry Potter hacen todo lo posible para evitar hablar de religión en absoluto. Sin embargo, la autora de los libros, J. K. Rowling, se describe como una cristiana practicante, y muchos han apreciado las referencias claramente cristianas que incluye en la novela final de la saga, Harry Potter y las reliquias de la Muerte.

Reacciones cristianas

• Reacciones desde el evangelismo

Muchas de las críticas provienen de grupos de cristianos evangélicos, especialmente de aquellos de tendencia fundamentalista, que creen que el presunto simbolismo pagano de la serie es peligroso para sus hijos. Paul Hetrick, portavoz de Enfoque a la Familia (Focus on the Family), un grupo estadounidense evangélico con sede en Colorado Springs, señaló las razones que tienen para esta oposición: "[Los libros contienen] algunas lecciones poderosas y valiosas sobre el amor y el coraje, y la victoria última del Bien sobre el Mal; sin embargo, los mensajes positivos están envueltos en un medio - brujería - que está denunciado directamente en las Escrituras".2 Consecuentemente, Harry Potter ha sido objeto de por lo menos tres quemas de libros locales.3 Continuando esta línea de razonamiento, en 2002 Chick Publications realizó un cómic titulado "The Nervous Witch" 4 (La bruja nerviosa), que declaraba que "los libros de Potter abren una puerta que mandará a incontables millones de niños al infierno".5

Una aseveración común entre los cristianos estadounidenses que critican la obra es que Harry Potter promueve la religión Wicca, por lo que mantener los libros en los colegios públicos vulnera la separación entre iglesia y estado ordenada por la constitución de los Estados Unidos.2 Como respuesta al caso de Laura Mallory en los tribunales, la fiscal de educación Victoria Sweeny dijo que si los colegios debieran apartar todos los libros que contuvieran referencias a la brujería, deberían prohibir también Macbeth y La Cenicienta.6

Jeremiah Films, una compañía de video cristiana de bajo presupuesto (conocida principalmente por su lanzamiento de Clinton Chronicles), también sacó a la venta un DVD titulado Harry Potter: Witchcraft Repackaged (Harry Potter: Brujería Re-empaquetada), que "El mundo de Harry dice que beber la sangre de un animal muerto otorga poder, un sacrificio satánico y la poderosa sangre de Harry da nueva vida, y que hablar con fantasmas y otras personas en el mundo espiritual es normal y aceptable".7

En 2001, el periodista evangélico Richard Abanes, que ha escrito varios libros en contra de las sectas, nuevas religiones y el mormonismo, publicó un polémico texto en que se realizaban declaraciones similares a las del video: Harry Potter and the Bible: The Menace Behind the Magick (Harry Potter y la Biblia: La amenaza detrás de la magia). Ediciones posteriores incorporaron comparaciones y contrastes entre Harry Potter y las obras más abiertamente cristianas de CS Lewis y J. R. R. Tolkien.8 En una entrevista con CBN.com, Abaines afirmó que "una de las maneras más sencillas de saber si un libro o una película de fantasía contiene magia del mundo real en ellos es preguntar una simple cosa: "¿Puede mi hijo encontrar información en una biblioteca o librería que le permitirá replicar lo que está viendo en el libro o la película?" Si uno va a las Crónicas de Narnia y a El Señor de los Anillos, lo que ve en la magia de la historia e imaginación no es real. No puede replicarse. Pero si va a algo como Harry Potter, puede encontrar referencias en la astrología, numerología y clarividencia. Sólo se necesitan segundos para ir a la librería o biblioteca para conseguir libros sobre eso y empezar a investigar esos temas, buscar información, y actuar sobre ella".9

Este miedo religioso ha inspirado por lo menos dos leyendas urbanas en internet, ambas inspiradas por sátiras accidentalmente tomadas en serio. En 2001, The Onion (La cebolla), una revista de humor estadounidense que satiriza y parodia fenómenos de la cultura pop, realizó un artículo titulado "Harry Potter Sparks Rise in Satanism Among Children" (Harry Potter provoca un aumento del satanismo entre los niños), que declaraba, con ironía evidente, que el Alto Sacerdote del Satanismo había descrito a Harry Potter como “un absoluto enviado del cielo para nuestra causa".10 Sin más, este artículo se copió en una cadena de emails y circuló entre los cristianos como "prueba" de sus opiniones.11 El año siguiente, el periódico de derechas canadiense National Post publicó un artículo parecido de broma en su columna satírica Post Morten, diciendo que "Rowling -- o, como se la denominará y se hará referencia a partir de ahora, Mrs. J. K. Satan -- dijo que mientras se sentaba en una cafetería un día gris, preguntándose qué hacer con su vida vacía y sin objetivos a la vista, tuvo una epifanía: "Me entregaré, en cuerpo y alma, al Señor Oscuro. Y a cambio, él me dará una riqueza y poder desmedidos sobre los débiles y patéticos seres del mundo. ¡Y lo hizo!"" Este artículo también fue copiado en una cadena de emails y publicado como "la verdad" en la web.12

No todos los cristianos evangélicos consideran que Harry Potter es necesariamente malo. Las encuestas indican que esta postura es minoritaria; un 7% de los estadounidenses que han oído hablar de los libros tienen una visión negativa de los mismos, y un 52% tienen una visión positiva, mientras que los demás no están seguros.13 14 Esto se debe comparar con el 33% de estadounidenses que se declaran evangélicos,15 y el 39% que interpretan la Biblia literalmente.16

La autora evangélica Connie Neal, en sus libros, What's a Christian to Do with Harry Potter? (¿Qué debe hacer un cristiano con Harry Potter?),17 The Gospel According to Harry Potter (El Evangelio según Harry Potter),18 y Wizards, Wardrobes, and Wookiees: Navigating Good and Evil in Harry Potter, Narnia, and Star Wars (Magos, Armarios y Wookiees: Navegando entre el Bien y el Mal en Harry Potter, Narnia y la Guerra de las Galaxias),19 escribió que los libros predican valores cristianos y que pueden ser empleados para educar a los niños de manera cristiana.

La principal revista evangélica estadounidense, Christianity Today, publicó una editorial fuertemente a favor de los libros en enero de 2000, llamando a la saga "Libro de las virtudes" y declarando que a pesar de que la "[m]oderna brujería es efectivamente una religión falsa y seductora, de la que debemos proteger a nuestros hijos", esto no lo representan los libros de Potter, que poseen "magníficos ejemplos de compasión, lealtad, coraje, amistad e incluso sacrificio personal".20 Sin embargo, ese mismo año Jacqui Komschlies escribió una artículo en esa misma revista comparando a Harry Potter con "veneno para ratas mezclado con cola de naranja," y dijo que "Estamos tomando algo que es mortal del mundo y lo estamos convirtiendo en lo que algunos llaman un 'mero recurso literario.'"21 De manera similar, desde 2001, la revista Adventist Review publicó diferentes artículos para hacer frente a esta polémica.22


• Reacciones desde el catolicismo

El Vaticano no ha tomado ninguna postura oficial con respecto a la saga. Sin embargo, varios miembros de la Curia Romana, la jerarquía y otros organismos oficiales han ofrecido opiniones encontradas sobre el tema.

En 2003, el Padre Peter Fleetwood, oficial del Consejo Pontificio de la Cultura,23 realizó una serie de comentarios a favor de la saga en una conferencia de prensa sobre la publicación de Jesucristo portador del agua de la vida — Una reflexión cristiana sobre la "Nueva Era".24 Como respuesta a una pregunta sobre si la magia de Harry Potter debería considerarse semejante a las prácticas New Age denunciadas en el documento, el Padre Fleetwood declaró que "Si he entendido bien la intención de la autora de Harry Potter, [los libros] ayudan a los niños a ver las diferencias que hay entre el Bien y el Mal. Y ella [Rowling] es muy clara sobre esto". Añadió que Rowling es "cristiana por convicción, cristiana en su estilo de vida, e incluso en su forma de escribir".25 Este comentario fue utilizado por los medios de comunicación como un apoyo a la saga por parte de la Iglesia Católica, y por extensión, del Papa en aquel momento, Juan Pablo II,26 aunque no hay pruebas de que el Papa oficialmente aprobara las novelas.27

También en 2003 el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger -ahora Papa Benedicto XVI- recibió un manuscrito de un libro crítico con la saga de una autora alemana. En una carta privada expresó su agradecimiento por haber recibido el libro, "Es bueno que usted ilumine a las personas acerca de Harry Potter, ya que este tipo de seducciones pasan sin advertencia y por lo tanto distorsionan el cristianismo en el corazón de los niños antes de que la fe pueda crecer de forma apropiada". También recomendó que ella mandara una copia de su libro al Padre Fleetwood al Consejo de la Cultura. El cardenal posteriormente otorgó a la autora permiso para publicar su carta. Estas cartas del Prefecto se han empleado para sugerir que el nuevo pontífice está oficialmente en contra de estas novelas.28

Las críticas a la saga también proceden de uno de los exorcistas oficiales de la Archidiócesis de Roma, el Padre Gabriele Amorth, quién cree que "Tras Harry Potter se esconde la marca de rey de las tinieblas, el diablo".29 Añadió además en el Daily Mail que los libros de la saga hacen una falsa distinción entre la magia negra y la blanca, mientras que, en la realidad, esa distinción "no existe, porque la magia siempre es el camino al diablo". Amorth piensa que los libros pueden ser una mala influencia en los niños porque puede hacer que se interesen por el ocultismo.

Antes de que saliera a la venta Harry Potter y el príncipe mestizo, Fleetwood, ya entonces en las Conferencias del Consejo de Obispos Europeos, concedió una entrevista a Radio Vaticano. En la misma, Fleetwood se reafirmó en su opinión positiva de los libros, y señaló que las cartas del cardenal Ratzniger podrían haber sido escritas por un miembro de la directiva de la congregación, y simplemente firmadas por el Prefecto. También declaró que la opinión del Padre Amorth es meramente eso, una opinión personal de un cura, como lo es la suya.[30]

Para las películas de la serie, la Office for Film and Broadcasting (Oficina de películas y retransmisiones) de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha otorgado a cada una de las películas la clasificación "A-II",31 lo que implica que el contenido de las mismas es apropiado para adultos y adolescentes, y que no es moralmente ofensivo.32 La Conferencia Episcopal de Estados Unidos inclusó calificó la película de Harry Potter y el prisionero de Azkaban como una de las 10 mejores películas familiares de 2004.33

El 14 de enero, El Vaticano publicó un artículo donde dicen que Harry Potter es un modelo erróneo de Héroe. En este artículo dicen que "A pesar de los diversos valores positivos que se pueden encontrar en la historia, en la base de esta historia es la propuesta de la brujería como positivo, la violenta manipulación de las cosas y las personas gracias al conocimiento de lo oculto, una ventaja de unos pocos elegidos: el Fin justifica los medios, porque los conocimientos, los elegidos, los intelectuales saben cómo controlar los poderes oscuros y los convierten en buenos". Sin embargo el Vaticano sigue sin tener una postura concreta sobre este tema.34


• Reacciones desde la ortodoxia

En 2002, las autoridades de la Iglesia Ortodoxa de Grecia en Tracia, publicó unas declaraciones en las que denunciaban los libros de Harry Potter por ser satánicos, y decían que "ponen en contacto a la gente con lo maligno, la hechicería, lo oculto y la demonología". Las declaraciones también criticaban las supuestas similitudes entre Harry Potter y Jesucristo: "está fuera de dudas que Harry fue hecho para parecerse a un joven salvador. Desde su nacimiento hay gente que trata de matarlo, en todo momento está sujeto a la injusticia pero siempre consigue de forma sobrenatural prevalecer y salvar a otros. Let us reflect, who else... is held to be the unjustly treated God?35

En junio de 2004, poco después de que el búlgaro Stanislav Ianevski fuese elegido para representar el personaje de Viktor Krum en la adaptación cinematográfica de Harry Potter and the Goblet of Fire, la Iglesia Ortodoxa Búlgara imprimió un artículo en la portada de su diario oficial, alegando que "la magia no es un juego de niños" y que el santo Sínodo había aconsejado que una iglesia en Sofía, la capital de Bulgaria, celebrase liturgias especiales para sanar a aquellos afligidos por los hechizos o poseídos por los espíritus malignos. Se distribuyeron panfletos por toda la ciudad que alegaban que recitar un hechizo de Harry Potter es "como si estuvieses rezando al maligno", y que "Dios odia la magia".36

Sin emgargo, el diácono de la Iglesia Ortodoxa Rusa Andrei Kuraev aseveró en su libro de 2003 Диакон Андрей Кураев. Гарри Поттер в Церкви: между анафемой и улыбкой (Harry Potter y la Iglesia: entre un anatema y una sonrisa) que los libros de Harry Potter no son tan peligrosos. Entre sus argumentos se cuentan la similitud de los libros con los cuentos de hadas tradicionales y clásicos literarios como la Ilíada, que nadie llama "satánicos"; la diferencia entre la magia de los libros y las prácticas ocultistas reales; la presencia de valores cristianos como la humiladad, el amor, el sacrificio y la elección de lo correcto en detrimento de lo fácil. Kuraev cita otros sacerdotes ortodoxos y miembros de la iglesia como M. Kozlov y S. Pravdoliubov partidarios de este punto de vista.37

El académico estadounidense y escritor ortodoxo John Granger ha analizado la saga desde una perspectiva positiva. Granger la defendió en su libro Looking for God in Harry Potter (Buscando a Dios en Harry Potter).38 Granger argumenta que los libros no promueven lo oculto porque la magia no se basa en invocaciones de ninguna clase de demonio o espíritu. Muestra el contraste en entre la magia ocultista invocacional (llamar a un espíritu para tu provecho) con la magia encantacional común en la literatura (decir una frase para usar el poder de una fuente que no se especifica). Además, los temas del amor triunfando sobre la muerte y la elección de lo correcto sobre lo fácil son muy compatibles con el cristianismo.


• Reacciones desde el anglicanismo

En el año 2000, el deán de la Catedral de Canterbury no permitió que su iglesia apareciera en la película de Harry Potter como parte del castillo de Hogwarts, alegando que era un inconveniente para una iglesia cristiana ser usada para promover imágenes paganas.39 La Catedral de Gloucester no tuvo ningún inconveniente en ocupar su lugar; el deán de Gloucester, el reverendo Nicholas Bury, admitió ser un gran admirador de esta saga de la escritora J.K. Rowling: "Pienso que el libro es una maravillosa y tradicional historia infantil y que está magníficamente escrito. Es además divertido, emocionante y puro, y es perfecto para el tipo de familias que se deben animar a leer".40 La decisión causó que llegaran una oleada de cartas de protesta al periódico local, el Gloucester Citizen.

También en el año 2000, Carol Rookwood, madre superiora de la Iglesia de Inglaterra de la Isla de St Mary, prohibió llevar los libros a la escuela afirmando que: "La Biblia es muy clara y constante en sus enseñanzas de que los magos, diablos y demonios son muy reales, poderosos y peligrosos, y la gente de Dios no tiene nada que ver con ellos".41

El entonces arzobispo de Canterbury George Carey dio buenas críticas de la película sobre Harry Potter y la piedra filosofal en su mensaje de Año Nuevo del año 2002, categorizándola como "una gran diversión", y definiéndola como una película que "provoca algunas preguntas muy ciertas " sobre cuestiones morales.42


Reacciones musulmanas

Aunque la oposición a la saga fundamentada en motivos religiosos ha partido principalmente de cristianos, varios eruditos del islam han sostenido que los temas mágicos del libro entran en conflicto con las enseñanzas islámicas.43 44 Se ha registrado una serie de "fatwas online" emitidas por imames contra Harry Potter, en las que lo consideran anti-islámico.45


• Reacciones suníes

Los libros de Harry Potter fueron prohibidos en las escuelas de los Emiratos Árabes Unidos. De acuerdo con un portavoz del Ministerio de Educación de los EAU, los elementos mágicos y fantásticos del libro son contrarios a los valores islámicos. A pesar de ser prohibidos en las escuelas de los Emiratos, no hay planes para prohibir su venta en las librerías del país.46

En agosto de 2007, la policía de Karachi, Pakistán, descubrió y desactivó un coche bomba que se encontraba junto a un centro comercial donde, horas más tarde, estaba planeado que se sacase a la venta la novela final de Harry Potter. El lanzamiento del libro se pospuso por esta causa. Un superintendente de la policía local comentó que "No estamos seguros de si el objetivo de la bomba era el lanzamiento del libro, pero la conexión no puede descartarse".47


• Reacciones chiíes

Aunque los libros de Harry Potter se encuentran a la venta en Irán, una editorial de la edición del 26 de julio de 2007 del periódico de extrema derecha dirigido por el gobierno Kayhan, ligado al Líder Supremo de Irán, el Ayatollah Alí Jamenei, criticó al Ministerio de Cultura y Orientación Islámica por aprobar la distribución de la novela final de la saga.48 La editorial aseveraba que el libro "incluye palabras y frases destructivas que se oponen a los valores [de la República Islámica]" y que la seguridad de los aeropuertos había fallado al "[confiar en] el editor británico-estadounidense que tiene colaboradores sionistas, como la Warner Bros". La editorial describió los libros como "proyecto sionista" y aseguró que los "sionistas han gastado miles de millones de dólares" en él.49 50


Cuestionamientos a la saga

La publicación de los libros en bibliotecas públicas y escolares ha sido cuestionada con frecuencia por centrarse en el tema de la magia,51 especialmente en los Estados Unidos, donde se lo clasificó séptimo en la lista de libros más cuestionados en las bibliotecas estadounidenses entre 1990 y 2000, a pesar de que se publicó por primera vez en ese país en 1998.52 En 1999, los libros de Harry Potter fueron contestados 23 veces en 13 estados.53 De acuerdo con la American Library Association, en la actualidad son los libros más cuestionados del siglo XXI.54 Ha habido cuestionamientos legales a la saga. Hasta la fecha, ninguno ha tenido como consecuencia que se prohíban los libros en las bibliotecas públicas o escolares ni en Estados Unidos ni en el Reino Unido.

Sin embargo, la ALA destaca que, en general, la oposición a Harry Potter parece estar desvaneciéndose. Tras haber sido considerado el libro más cuestionado de las escuelas estadounidenses durante varios años, no aparece entre los diez primeros puestos desde 2003.55 El humanista Austin Cline atribuye este declive a las políticas de las bibliotecas que permiten a los padres elegir qué libros prohibir a sus hijos.56


• KidSPEAK!

En 1999, en respuesta a las quejas de tres padres, el superintendente de la escuela de Zeeland, Míchigan, Gary Feenstra restringió el acceso a los libros de Harry Potter a los alumnos cuyos padres les dieran una autorización escrita.57 Informes posteriores aseveran que los padres estaban preocupados por los temas de la magia y la brujería de que trata el libro.58 En respuesta, los niños emprendieron una campaña de escritura de cartas, formaron clubes y organizaron peticiones, que confluyeron en la formación de una página de internet llamada "Muggles for Harry Potter". Finalmente la página encontró eco en kidSPEAK!, un foro para niños en el que se aborda la censura en general.53


• Bibliotecas públicas de Jacksonville, Florida

En 2000, el sistema de bibliotecas públicas de Jacksonville, Florida se enfrentó a un juicio impulsado por el grupo conservador cristiano Libery Counsel de Orlando por haber otorgado el premio Hogwarts’ Certificate of Accomplishment (Certificado de cumplimiento de Hogwarts) a los lectores jóvenes que completasen la cuarta novela de Harry Potter, Harry Potter and the Goblet of Fire. Un padre se quejó: "Si van a dar certificados de brujería también deberían promover la Biblia y dar certificados de religiosidad".56 Se evitó el problema después de que la Biblioteca acordara dejar de otorgar el certificado.59


• Deb DiEugenio

En 2002, en York, Pennsylvania, el padre Deb DiEugenio, junto a su pastor, intentaron que se prohibiesen los libros en la escuela de su hija, alegando "Va contra la constitución de mi hija, es maligno, es brujería", "No pago impuestos para que les enseñen a mis hijos brujería".60 El consejo de la escuela finalmente votó 7-2 a favor de permitir los libros, con una opción para los padres de que sus hijos no pudieran acceder a ellos.60


• Escuela Primaria de Birkenhead, Auckland

En julio de 2000, la Escuela Primaria de Birkenhead en Auckland, Nueva Zelanda, prohibió que las novelas de Harry Potter fueran leídas en alto por los profesores en clase tras las protestas de varios padres sobre el supuesto contenido ocultista de la saga. Sin embargo, la prohibición se levantó tras las protestas de estudiantes y alumnos.61


• Colegio del Distrito de Durham, Ontario

En 2000, padres cristianos se quejaron antes la Junta del colegio de Durham, Ontario sobre Harry Potter, y consiguieron que los libros fueran retirados de la librería del colegio. Los libros fueron devueltos tras las protestas de la gente.62




Fuente: Wikipedia
Referencias: Acceda a ellas en la fuente de origen / Wikipedia





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martes, 16 de noviembre de 2010

Por primera vez, un obispo de la Iglesia Católica será casado

Se trata del anglicano John Broadhurst, que regresa al catolicismo
Novedad absoluta en la Iglesia de rito latino, que abarca a más del 90% de los fieles católicos en el mundo y mantiene la obligación del celibato sacerdotal: por primera vez, un miembro de una Conferencia Episcopal será casado y padre de cuatro hijos. Se trata de un ex obispo anglicano, John Broadhurst, quien encabeza un nuevo cisma de los tradicionalistas de la Iglesia de Inglaterra con otros cuatro obispos, acogidos con los brazos abiertos por el Vaticano.

“Mi esposa Judy y tres de mis cuatro hijos, ya adultos, también se han convertido al catolicismo”, dijo el obispo de Fullham de 59 años. Monseñor Broadhurst es uno de los episcopales “volantes” que en la Iglesia anglicana se ocupaba de las 1.700 parroquias (en total son unas 13 mil en Inglaterra y Gales), cuyos fieles y curas se oponían desde los años ’90 a la ordenación de mujeres sacerdotes.

Monseñor Fullham dijo a la BBC que cree que “cientos, quizás miles” de curas y fieles anglicanos seguirán a los obispos en el cisma de vuelta al catolicismo.

Ya unos 500 curas conservadores, muchos con señoras e hijos, habían “regresado” a la Iglesia de Roma a partir de los años ’90. El Vaticano niega que se trate de un cisma, lo considera una vuelta después de que en 1534 se concretó la ruptura de la Iglesia de Inglaterra con el Papa que se había negado a anular el matrimonio de Enrique IV con la española Catalina de Aragón. Enrique necesitaba la anulación para casarse con la joven y bella Ana Bolena. Al final el rey inglés rompió con Roma, se proclamó jefe de la iglesia autocéfala anglicana y más tarde mandó decapitar a Ana Bolena para contraer un nuevo matrimonio. La gran reina Isabel I era hija de Enrique VIII y Ana Bolena.

En el mundo hay 80 millones de anglicanos y el tema de las ordenaciones de mujeres sacerdotes fue un tema muy controvertido con los tradicionalistas. Pero las disputas se agravaron cuando se sumó la consagración como obispos de las mujeres-curas y hasta de declarados homosexuales.

Los tradicionalistas dijeron basta y el primado anglicano, el arzobispo de Canterbury, Rowin Williams, reconoció que “mantenernos juntos es desesperadamente difícil”. Hace un año el Papa, que en setiembre hizo una exitosa visita a Inglaterra y Escocia, lanzó una Constitución Apostólica, que creó un ordinariato personal para los curas y fieles que desean ser acogidos en el catolicismo pero manteniendo su específica confesionalidad dentro de la Iglesia de Roma.

Los obispos que se incorporan a los ordinariatos creados por el Papa en varios países (Inglaterra, Gales, Estados Unidos, Australia, algunas naciones africanas de lengua inglesa), pierden la condición episcopal al ser ordenados como simples sacerdotes. Pero uno de ellos, de acuerdo a la Constitución Apostólica de hace un año, puede ser nombrado ordinario de lo que jurídicamente equivale a una diócesis. El cargo lo llevará a ser miembro de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. Y el obispo John Broadhurst es el candidato puesto para el cargo de ordinario.


► Recomendamos leer la entrevista: JOHN BROADHURST Obispo anglicano que se va a convertir al catolicismo "El sacerdocio femenino me disgusta. Rompe la tradición. La Iglesia de Inglaterra es menos cercana a mis creencias" / ElPais.com



Fuente: Clarin.com

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martes, 3 de agosto de 2010

Iglesia Anglicana abre la puerta al obispado femenino

El Sínodo General de la Iglesia Anglicana votó a favor de igualar el estatus de hombres y mujeres obispos, un paso más hacia la consagración episcopal femenina.
Esta decisión podría ocasionar un cisma, según los observadores, y la deserción de parte del sector conservador hacia el catolicismo.

Tras dos días de debate en York, en norte de Inglaterra, y pese a la oposición de los tradicionalistas, la asamblea nacional de los obispos anglicanos votó a favor de igualar a hombres y mujeres en las posibilidades de acceder al obispado, cuestión que arrastra más de tres décadas de debate en el anglicanismo.

La norma será sometida ahora a los sínodos diocesanos ingleses antes de que regrese al Sínodo General en 2012.

Luego tendrá que pasar por el Parlamento británico. La Cámara de los Comunes tiene que dar el visto bueno, pero no puede introducir enmiendas ya que, desde 1919, la Iglesia Anglicana tiene competencia legislativa sobre sus asuntos internos.

Tras la sanción por parte del soberano británico, quien es el Gobernador Supremo de la Iglesia Anglicana, la primera "obispa" podría estar consagrada para 2014.

Peligro de cisma

La confesión, que cuenta con 77 millones de fieles en todo el mundo, se enfrenta ahora al serio riesgo de que se escindan sus ramas más conservadoras, parte de las cuales podrían terminar convirtiéndose al catolicismo.

El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, líder espiritual de la iglesia y quien apoya el obispado femenino, reconoció que "mantenerse juntos es desesperadamente difícil".

El obispo de Fulham, John Broadhurst, ironizó con que la respuesta del sector tradicionalista pueda ser "moverse con rapidez hacia Roma".

Broadhurst aludía así a un ofrecimiento que hizo en octubre pasado el papa Benedicto XVI para facilitar que los anglicanos se conviertan al catolicismo manteniendo sus tradiciones y liturgia.

Negociaciones

Tradicionalistas anglicanos habían pedido una serie de salvaguardas, como nuevas diócesis exclusivamente masculinas o la creación de una clase especial de obispos.

Esos sectores se oponen al obispado femenino alegando razones como que ninguno de los apóstoles de Jesucristo fue mujer.

En medio de las negociaciones, fue rechazada una moción de compromiso del arzobispo Williams para que se creara un sistema por el que obispos masculinos se ocuparan de los clérigos opuestos a la ordenación de mujeres.

Los sectores liberales habían rechazado esa alternativa por considerar que menoscabaría la autoridad de las mujeres que se hicieran cargo de una diócesis.

Según explica el corresponsal de la BBC para asuntos religiosos, Robert Pigott, las futuras "obispas" sí que tendrán que observar un código de conducta particular a la hora de relacionarse con los tradicionalistas en sus diócesis.



Fuente: BBC Mundo
Fotografia: General Synod London 2010 / ArchbishopOfCanterbury.org

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lunes, 11 de enero de 2010

Declaración de Manhattan: protestantes, ortodoxos y católicos, unidos enfrentan a Obama

La llamada "Declaración de Manhattan: Un llamado de la conciencia cristiana" ha sido suscrita por líderes católicos, protestantes y ortodoxos, unidos para defender la vida y la familia. Con la Casa Blanca en el punto de mira. En Europa la hubieran estigmatizado como "injerencia" política de la Iglesia. En EEUU, donde no se plantea la posibilidad de un concordato, no escandaliza en absoluto.

En este extremo del Atlántico la noticia ha pasado casi desapercibida: aquella referente a un fuerte llamado público a defender la vida, el matrimonio, la libertad religiosa, y la objeción de conciencia, lanzado conjuntamente –cosa rara– por exponentes de primerísimo plano de la Iglesia católica, de las Iglesias ortodoxas, de la Comunión anglicana y de las comunidades evangélicas de los Estados Unidos.

Entre los líderes religiosos que han presentado el llamamiento en público, el viernes 20 de noviembre en el National Press Club de Washington (en la foto) estaban el arzobispo de Filadelfia, el cardenal Justin Rigali, el arzobispo de Washington, Donald W. Wuerl, y el obispo de Denver, Charles J. Chaput. Y entre los 152 primeros (ver lista completa) que suscriben el llamado están otros 11 arzobispos y obispos católicos de los Estados Unidos: el cardenal Adam Maida, de Detroit, Timothy Dolan, de New York, John J. Myers, de Newark, John Nienstedt, de Saint Paul y Minneapolis, Joseph F. Naumann, de Kansas City, Joseph E. Kurtz, de Louisville, Thomas J. Olmsted, de Phoenix, Michael J. Sheridan, de Colorado Springs, Salvatore J. Cordileone, de Oakland, Richard J. Malone, de Portland, David A. Zubik, de Pittsburg.

El llamado, de 4.700 palabras, lleva por título: "Manhattan Declaration: A Call of Christian Conscience [Declaración de Manhattan. Un llamado de la conciencia cristiana]" y ha tomado nombre de la zona de New York en donde se discutió y decidió su publicación el pasado mes de setiembre.La redacción final del texto fue confiada al católico Robert P. George, profesor de derecho en la Universidad de Princeton, a los evangélicos Chuck Colson y Timothy George, este último profesor de la Beeson Divinity School, en la Universidad de Samford, en Birmigham, Alabama.

Entre los otros firmantes figuran el metropolitano Jonah Paffhausen, primado de la Iglesia ortodoxa en Estados Unidos, el arcipreste Chad Hatfield, del seminario teológico ortodoxo de San Vladimiro, el reverendo William Owens, presidente de la Coalition of African-American Pastors, y dos notorios personajes de la Comunión anglicana: Robert Wm. Duncan, primado de la Anglican Church in North America, y Peter J. Akinola, primado de la Anglican Church en Nigeria.Entre los católicos, obispos aparte, han suscrito el llamado el jesuita Joseph D. Fessio, discípulo de Joseph Ratzinger y fundador de la editorial Ignatius Press, William Donohue, presidente de la Catholic League, Jody Bottum, director de la revista «First Things», George Weigel, miembro del Ethics and Public Policy Center.

La "Declaración de Manhattan" no cae en el aire sino en un momento crítico para la sociedad y la política de los Estados Unidos: precisamente mientras la administración de Barack Obama está muy afanada en hacer pasar un plan de reforma de la atención de salud en los Estados Unidos. Defendiendo la vida humana desde la concepción y el derecho a la objeción de conciencia, el llamado contesta dos puntos puestos en peligro por el proyecto de reforma actualmente en discusión en el Senado.

En el Congreso el peligro ha sido destapado gracias a una apremiante acción de lobby conducida a plena luz del día por el episcopado católico. Después que el voto final había garantizado tanto el derecho a la objeción de conciencia así como el bloqueo de cualquier financiamiento público al aborto, la conferencia episcopal había reivindicado este resultado como un "triunfo". Pero ahora en el Senado la batalla ha vuelto a comenzar desde el inicio, sobre un texto base que de nuevo la Iglesia juzga inaceptable. La conferencia episcopal ya ha dirigido a los senadores una carta indicando las modificaciones que quisiera que fueran aportadas a todos los puntos controversiales.

Pero ahora además está la ecuménica 'Declaración de Manhattan", cuyo último capítulo, titulada "Leyes injustas", termina con este anuncio solemne: "No nos dejaremos reducir al silencio o a la aceptación sumisa o a la violación de nuestras conciencias por ningún poder en la tierra, sea este cultural o político, sin importar las consecuencias que esto pueda tener para nosotros". E inmediatamente después: "Daremos al César lo que es del César, en todo y con generosidad. Pero bajo ninguna circunstancia le daremos al César lo que es de Dios".

En un pasaje inicial, el llamado también dice esto: "Mientras la opinión pública se ha movido en una dirección pro vida, fuerzas poderosas y decididas están trabajando para expandir el aborto, la investigación que destruye embriones, el suicidio asistido y la eutanasia".

Y es verdad. Según las más recientes encuestas, la opinión pública en los Estados Unidos está virando sensiblemente hacia una mayor defensa de al vida del concebido. De 1995 al 2008 todos los sondeos habían registrado una prevalencia de los abortistas respecto a los pro vida, con diferencia neta: los primeros con el 49 por ciento, los segundos con el 42. En cambio, hoy, las posiciones se han invertido. Los abortistas han bajado al 46 por ciento, y los pro vida han subido al 47 por ciento, superándolos. Por lo tanto, los líderes religiosos que apremian a Obama en los terrenos minados del aborto, del matrimonio entre homosexuales, de la eutanasia, saben que tienen con ellos una amplia y creciente parte de la sociedad estadounidense.

El lanzamiento de la "Declaración de Manhatan" ha tenido un fuerte eco en los medios de los Estado Unidos, sin que ninguno protestase contra esta "ingerencia" política de las Iglesias. Pero los Estados Unidos están hechos así. En esa nación existe desde siempre una rigurosa separación entre las religiones y el Estado. Los concordatos no existen y ni siquiera son concebibles. Pero precisamente por esto se reconoce a las Iglesias la libertad de hablar y de actuar en campo público.

En Europa el paisaje es muy diferente. Aquí la "laicidad" está pensada y aplicada en conflicto, latente o explícito, con las Iglesias. Esto también es, quizá, un motivo del silencio que en Europa, en Italia, en Roma, ha cubierto la "Declaración de Manhattan". Es considerada un fenómeno típicamente estadounidense, extraño a los cánones de juicio europeo.

Una diferencia análoga de aproximación existe en la comunión eucarística negada a los políticos católicos pro-aborto. En los Estados Unidos la controversia es muy viva, mientras a este lado del Atlántico no. Esta sensibilidad diferente divide también a la jerarquía de la Iglesia católica: en Europa y en Roma la cuestión es prácticamente ignorada, dejada a la conciencia de los individuos.

Sin embargo, se debe notar que sobre este punto algo está cambiando en el Viejo Continente. Y no sólo porque hay un Papa como Benedicto XVI que declaradamente prefiere el modelo americano de relaciones entre las Iglesias y el Estado (?). Una señal vino hace pocos días desde España, donde la Iglesia católica está en litigio con un gobierno ideológicamente hostil, el de José Luis Rodríguez Zapatero, y donde se prepara una ley que liberaliza el aborto más de cuanto ya lo es. Según cuanto ha referido "L´Osservatore Romano", el secretario general de la conferencia episcopal española, el obispo Juan Antonio Martínez Camino, no ha dudado en advertir a los políticos católicos que, si votan por el sí a dicha ley, no podrán ser admitidos a la comunión eucarística, porque se pondrían en una situación objetiva de "pecado público". No sólo. Monseñor Martínez Camino ha agregado que quien sostiene que es moralmente legítimo asesinar a un niño por nacer se pone en contradicción con la fe católica y por lo tanto corre el riesgo de caer en la herejía y en la excomunión "latae sententiae", es decir, automática. Es la primera vez que en Europa se oyen palabras tan "americanas" de parte de un dirigente de una conferencia episcopal.


Fuente: Status Comunicaciones / Protestantes, ortodoxos y católicos, unidos por la vida y la familia en EEUU frente a Obama.

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Eligen la primera obispa episcopaliana "abiertamente lesbiana" en Estados Unidos

La Diócesis Episcopal de Los Ángeles, en Estados Unidos, eligió el pasado 5 de diciembre como obispo auxiliar a una pastora que se proclama lesbiana activa, una decisión que sin duda aumentará las tensiones ya presentes en la comunidad anglicana mundial por el tema de la aprobación dentro de la iglesia anglicana de los pastores y obispos que son homosexuales activos de forma manifiesta.

La reverenda canóniga Mary Glasspool, de 55 años, es la primera pastora oficialmente homosexual que es escogida como obispo en la Iglesia Episcopal de EEUU (Comunión anglicana) tras la elección del también primer obispo homosexual activo y con pareja -Gene Robinson, de New Hampshire-, cuya consagración en 2003 provocó tensiones profundas en la Iglesia Episcopal que se mantienen aún hoy en día.

La elección de Glasspool deberá ser ratificada por la Iglesia Episcopal Nacional, pero no se espera que surja ningún obstáculo para que se produzca.

La ordenación de pastores homosexuales activos ha llevado a un número considerable de congregaciones norteamericanas a abandonar la Iglesia Episcopal y formar un grupo paralelo que aglutina un total de 100.000 fieles según sus propios cálculos. Además, numerosas iglesias anglicanas en otras regiones -como África- han roto su relación con sus correligionarios estadounidenses, por considerarlos teológicamente liberales no sólo en cuestiones de ética sexual, sino en sus interpretaciones y bases bíblicas en otros aspectos fundamentales que nada tienen que ver con el sexo.

“Para la mayoría de los anglicanos africanos, un miembro de la jerarquía eclesiástico abiertamente gay es algo inadmisible. Sin embargo para muchos en Estados Unidos, elegir a obispos reconocidamente homosexuales simplemente refleja la diversidad proclamada por la iglesia desde hace tiempo”, señaló el corresponsal de asuntos religiosos de la BBC, Chris Landau.

"TENDRÁ SERIAS CONSECUENCIAS", DICE WILLIAMS

En medio de esta situación se encuentra el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, quien lidera a los fieles anglicanos en todo el mundo, y que ha sido presionado persistentemente para que acepte el nombramiento de religiosos homosexuales por los liberales. Mientras los tradicionalistas insisten en que la Biblia considera incorrecta moralmente la práctica homosexual de forma tajante, los liberales contestan que el texto bíblico debería ser interpretado de acuerdo a una diferente visión más contemporánea.

El arzobispo de Canterbury ha advertido que la elección del segundo obispo abiertamente homosexual en la iglesia Episcopal de Estados Unidos tendrá "serias consecuencias" para la comunidad de fieles anglicanos en todo el mundo.

Williams recordó además a quienes encabezan la iglesia Episcopal de EEUU que se habían comprometido a restringir la designación de homosexuales para cargos prominentes. Williams reclama el compromiso de un período de "contención" de las autoridades anglicanas favorables a este tema, para facilitar el arraigo de los lazos de afecto mutuo y evitar un cisma.
UN DESAFÍO AL RESTO DE LA COMUNIÓN ANGLICANA

En el pasado mes de julio, la Iglesia Episcopal, de 2 millones de fieles, levantó por su propia cuenta una moratoria acordada por la Comunión anglicana para la elección de obispos abiertamente homosexuales, y que había sido interpretada por la mayoría de grupos como un "alto el fuego" entre las facciones ultraliberales y las más conservadoras de la Comunión Anglicana mundial, de 80 millones de fieles.

Esta elección de Glasspool supone por lo tanto una declaración de intenciones y un desafío al simple hecho de tener que esperar, anunciando de manera clara a través de los hechos la “hoja de ruta” que va a seguir la Iglesia episcopal de EEUU, piense lo que piense y diga lo que diga el resto de la Comunión anglicana.

En este sentido se alinean las declaraciones de la nueva obispa electa: "Estoy muy contenta por el futuro de toda la Iglesia Episcopal, y veo a la diócesis de Los Ángeles liderando el camino a ese futuro", según fue citada en la web de la diócesis.

LA BIOGRAFÍA DE GLASSPOOL

Glasspool ha sido pastora durante 27 años y su padre también fue un pastor de la Iglesia Episcopal. Cuando su elección sea ratificada, será ordenada como obispo auxiliar en mayo para asistir al obispo J. Jon Bruno en la diócesis, de 70.000 fieles. También fue electa obispo auxiliar la reverenda canóniga Diane Bruce.

EN EL OJO DEL HURACÁN DE EEUU

La elección de Glasspool se da mientras Estados Unidos debate intensamente sobre temas de orientación sexual, como el matrimonio entre homosexuales, la adopción por parte de padres del mismo sexo y la situación de los homosexuales en el Ejército.

Los diferentes sondeos muestran consistentemente que homosexuales y lesbianas disfrutan de una creciente aceptación en la sociedad estadounidense. Pero los credos de rápido crecimiento en Estados Unidos, como las iglesias evangélicas o protestantes y la Iglesia Mormona, consideran las relaciones homosexuales como éticamente contrarias a la moral cristiana.

Fuente: ProtestanteDigital.com / BBC

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Anglicanos y Católicos, una nueva etapa ecuménica

Encuentro: Benedicto XVI y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

El papa Benedicto XVI recibió anteayer en Roma, en audiencia privada, al arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, primado de la Comunión Anglicana, que se estima reúne a unos 77 millones de fieles.

En el "cordial coloquio", según la Sala Stampa vaticana, se trató sobre "la necesidad de promover formas de colaboración y de testimonio común a la hora de afrontar" los "grandes desafíos que se les presentan a todas la comunidades cristianas". Williams contó a su vez que el clima había sido "muy amistoso".

En la reunión, se afirmó "la voluntad común de continuar y de consolidar las relaciones ecuménicas entre católicos y anglicanos", al referirse a "los últimos acontecimientos" entre ambos. Esto alude a la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, sobre la admisión a una comunión plena con la Iglesia Católica de los anglicanos que lo soliciten, conservando elementos de su espiritualidad y liturgia.

Ese texto se anunció el 20 de octubre último; entonces Williams dejó trascender que sólo dos semanas antes se había enterado de su existencia. La reunión del Papa y Williams estaba acordada desde antes de ese anuncio, con ocasión de un homenaje en Roma al cardenal holandés Johannes Willebrands, muerto en 2006.

Hace unos meses, la Conferencia de Lambeth, cumbre anglicana que se reúne cada diez años, trató las tensiones dentro del anglicanismo en temas como los obispos homosexuales o la ordenación de mujeres. "No hemos resuelto todos nuestros problemas internos, pero las piezas están sobre la mesa", dijo Williams. Ahora, en los próximos días, se reunirá la comisión de diálogo teológico internacional entre católicos y anglicanos.*



Anglicanos y Católicos, una nueva etapa

A determinados grupos y personas, con Hans Küng a la cabeza, les sentó muy mal que el pasado 20 de octubre el Vaticano anunciara la intención de acoger en su seno, y en un marco organizativo que se creaba al efecto, a los anglicanos que desearan formar parte de la Iglesia por su disconformidad con la evolución que había seguido su confesión religiosa con la ordenación como sacerdotes de mujeres, su elevación al cargo de obispos y su posición respecto a los homosexuales.

Hans Küng, con la inmoderación que hace años que le caracteriza, cargó contra el Papa y la Iglesia católica acusándola de taimada y presentando este hecho como un obstáculo para el diálogo ecuménico entre anglicanos y católicos.

Desde otros puntos de vista que ven en cualquier acto que parezca fortalecer a la Iglesia un hecho censurable, también recurrieron al mismo argumento: dar entrada a anglicanos conversos perjudicaba el proceso de diálogo con aquella confesión.

Ante este tipo de críticas es necesario recodar simplemente la evidencia de los hechos, uno más lejano, otro muy reciente, prácticamente de ahora mismo. El más lejano consiste en recordar que el diálogo estaba suspendido por decisión católica. Precisamente por la evolución que iba siguiendo la Iglesia anglicana y que la distanciaba de lo que podía ser considerada como doctrina común. Es necesario recordar en este sentido que los anglicanos no son una iglesia protestante más, fruto de la Reforma. La doctrina anglicana se considera iglesia católica pero no en su carácter romano, es decir reclama también para sí la continuidad apostólica, y eso la ha diferenciado siempre de las iglesias luteranas y calvinistas. En esta singularidad de un catolicismo apostólico han convivido, no sin dificultades, dos corrientes: una influida por la reforma, otra que siempre se ha considerado muy próxima al catolicismo.

Por consiguiente, no podía detenerse el diálogo, porque hacia tiempo que se había interrumpido. Pero es que además, y este es el hecho reciente, la reunión entre el Papa y el primado de la iglesia anglicana, el arzobispo de Canterbury, Rowan Wiliams, ha vuelto ha abrir el proceso de dialogo ecuménico. Asimismo, y esto debe ser subrayado, el líder anglicano ha rechazado que la iniciativa católica esté hecha con la intención de “robarle” fieles a su Iglesia, afirmando: “la gente se hace católica porque quiere hacerse católica, porque sus conciencias son de un cierto tipo y consideran que esa es la voluntad de Dios”.

Y realmente eso es todo. Por relativas facilidades que de la Iglesia no se hará católico un anglicano, ni de cualquier otra confesión, si su conciencia no le impele a ello. Conversos procedentes de aquella confesión ha habido muchos y de muy destacados, y a la cabeza de todos ellos el cardenal de la Iglesia católica Mons. John Henry Newman. Las dificultades del momento no se lo impidieron, las facilidades de ahora no van a fomentar más voluntades de aquéllas que ya se encontraban en comunión previa con el catolicismo.

Una vez más los hechos revelan cuan injustas e infundadas son determinadas críticas. Solo requiere el paso del tiempo, en esta ocasión pocas semanas, para que la realidad se haga evidente.**


Fuente*: LaNacion.com / "El arzobispo de Canterbury con el Papa"
Autor: Jorge Rouillon
Fuente**: ForumLibertas / "Anglicanos y Católicos, una nueva etapa"

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Por los caminos de Newman y Blair. Por Juan G. Bedoya

Pese a lo que sostienen todavía los cronistas de la bragueta y buena parte del bando católico, el cisma de Enrique VIII no fue una cuestión de divorcio -para casarse con Ana Bolena-, ni un movimiento popular, como en la Alemania protestante. Excepto en la doctrina, los reyes de Inglaterra eran los jefes efectivos de la Iglesia mucho antes de que se afirmara esa posición con un estatuto parlamentario. El principio fue definido más tarde como cuius regio, eius religio (la religión de rey es la religión del reino), no para retornar al tribalismo, sino para poner orden en los desastres de las guerras de religión.

La definitiva ruptura anglicana se produjo "por un complicado embrollo de disputas y rencores personales, celos, rivalidades de jurisdicción, pugnas provinciales y simple mala intención" (Paul Johnson). También contribuyeron los desmanes económicos de muchos clérigos avalados por Roma, que arruinaban a su feligresía hasta para enterrar a los deudos. La decisión del Parlamento, en 1534, impulsada por Enrique VIII, acordó que el rey (y supeditado a él el arzobispo de Canterbury) era sin discusión la cabeza de la iglesia en Inglaterra, con todo el mando.

Enrique VIII no pretendía otra cosa que librarse del Papa o doblegarlo, como en aquel momento hacía el emperador Carlos V de Alemania (y Primero de España), que tenía preso al pontífice. Londres rompió con Roma, pero no con la fe católica. Es decir, inauguró un cisma sin querer implantar la herejía. La Iglesia anglicana no se hizo nunca protestante en su vida o en su constitución según el modelo alemán.

Pero nada es simple cuando se trata de religiones. Tras los años de la sangrienta reacción católica de María Tudor, que le costó morir en la hoguera al mismísimo arzobispo Crammer, Isabel I impulsó un catolicismo reformado, a medio camino entre los extremos de Roma -terrible Inquisición mediante- y las exageraciones de Calvino en Ginebra. La suspensión de celibato clerical obligatorio, del que tanto se ha hablado, no fue entonces sino una atracción manipulada eficazmente por los reformadores para consumo de muchos sacerdotes (en su mayoría, los jóvenes).

¿Y ahora? El acercamiento de las dos iglesias (la romana y la anglicana) viene de muy lejos. Pero no es ecumenismo en el sentido conciliar del término, sino una absorción en toda regla, una vuelta a la casa del padre por la parte de abajo. Roma no va a ceder nunca la primogenitura del sumo pontífice, ni la centralidad del Vaticano. Tampoco en su oposición a la ordenación de mujeres (de momento, al menos), o a la entrada de homosexuales al altar sagrado. Eso provoca, en la práctica, la pervivencia ab aeternum de la Iglesia anglicana como tal, con su jefe civil (ahora una reina) y un arzobispo pastoreándola.

Hace tiempo que la Santa Sede renunció a la reunión de las iglesias llamadas separadas según el pensamiento conciliar de Juan XXIII, en 1962. Ocurrió cuando el cardenal Ratzinger, papa ahora como Benedicto XVI, presentó a la firma de Juan Pablo II la proclamación de que no hay más doctrina e iglesia verdaderas que las romanas, ni otro camino para la salvación de las almas (declaración Dominus Iesus, año 2000). Se ve ahora con esta política de asimilación, acogiendo a los conversos anglicanos con miramientos y prelaturas, pero humillando a la cabeza.

La sangría de fieles del anglicanismo hacia la iglesia romana viene de lejos. Cuando Tony Blair, el ex primer ministro británico, acudió en 2007 a visitar a Benedicto XVI para publicitar su sonada conversión al catolicismo, el líder laborista, anglicano de nacimiento, llevaba en su cartera tres retratos del cardenal Newman, el gran converso. Era su regalo a Benedicto XVI porque, como declaró Blair, el más celebre predicador inglés era "pensador preferido" del actual pontífice.

La conversión de John Henry Newman (Londres, 1821-Birmingham, 1891), fue un acontecimiento mundial en su tiempo. Sus escritos y sermones como pastor anglicano no anticipaban su paso. Antes había liderado el Movimiento de Oxford, con el empeño de restituir a la Iglesia anglicana el derecho a considerarse parte de la Iglesia universal, como la católica y las ortodoxas, sin "romanizarla", pero remontándola a la tradición de los grandes padres y teólogos cristianos. Converso en 1845, el papa León XIII lo hizo cardenal en 1879 y Benedicto XVI prepara ya su beatificación. Sera el primer santo católico en el Reino Unido procedente del anglicanismo. Todo un símbolo.


Fuente: ElPais.com
Autor: Juan G. Bedoya
Fotografía: montaje Menesez Filipov

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miércoles, 21 de octubre de 2009

La Iglesia Católica abre las puertas a los Anglicanos opuestos a gays y mujeres obispos

Histórico: la Iglesia Católica abre sus puertas a los anglicanos

ROMA.- En un gesto inesperado y más que trascendente, Benedicto XVI les abrió ayer las puertas del catolicismo a los anglicanos al admitir el retorno en bloque de fieles y sacerdotes, incluidos los sacerdotes casados, la mayoría en esa confesión cristiana.

En el paso más importante dado en su historia por la Iglesia Católica para superar una división de más de 475 años, el Papa aprobó una Constitución Apostólica, decreto pontificio de máximo rango, que pronto será publicado, que crea una nueva estructura canónica y les permite a fieles, sacerdotes y obispos anglicanos que así lo deseen convertirse al catolicismo, conservando elementos de su específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano.

Así lo anunció ayer el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una conferencia de prensa en la que explicó que esto será posible a través de una prelatura personal, similar a la que tienen dentro de la Iglesia el Opus Dei y los ordinariatos castrenses.

La medida del Papa se conoció en momentos en que la Iglesia Anglicana está al borde de un cisma a raíz de la decisión de permitir la ordenación de obispos mujeres y de sacerdotes homosexuales en Estados Unidos y Canadá. Los anglicanos siempre pudieron volver, a título individual, a la Iglesia de Roma, tal como ocurrió con John Henry Newman, el famoso anglicano que se convirtió al catolicismo y luego fue cardenal, que será beatificado el año que viene.

Pero con la novedosa Constitución Apostólica, puesta a punto por Benedicto XVI, ahora grupos enteros de anglicanos, la mayoría de un ala tradicionalista que jamás aceptó la ordenación de mujeres y de los homosexuales, podrán pasar al catolicismo.

Incluso los curas anglicanos casados, que son la mayoría, podrán ser ordenados sacerdotes católicos, más allá de la obligación del celibato impuesta por la Iglesia de Roma. Los obispos anglicanos casados que se conviertan al catolicismo, en cambio, serán "rebajados" a la categoría de sacerdotes rasos.

Según la nueva Constitución Apostólica, sólo los obispos que son célibes continuarán manteniendo ese cargo. Además, los anglicanos que abracen el catolicismo podrán elegir a los encargados de supervisar sus propias comunidades, que estarán autorizadas a conservar algunas de sus tradiciones espirituales y litúrgicas.

Los anglicanos se separaron de Roma en 1534, cuando el rey Enrique VIII no obtuvo del papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón y declaró la independencia de la Iglesia de Inglaterra de la autoridad pontificia.

Desde entonces, tal como recordó el Vaticano en una nota informativa, siempre hubo intentos de reunión con el catolicismo. Aunque fue a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965) que comenzó a trabajarse más intensamente por el diálogo ecuménico.

Ordenaciones conflictivas

La nota informativa también puso en contexto la trascendente decisión del Papa, al destacar que en los últimos años comenzaron a surgir serias divisiones entre los 77 millones de fieles anglicanos que hay en el mundo, al borde del cisma.

Algunas iglesias, principalmente en Estados Unidos y Canadá, rompieron con la tradición y comenzaron a ordenar mujeres como sacerdotes y como obispos. Más recientemente, alejándose de la común enseñanza bíblica, comenzaron a ordenar sacerdotes homosexuales y les dieron asimismo su bendición a las uniones entre personas del mismo sexo.

No por nada Levada, titular de la ortodoxia católica, explicó que con este nuevo paso el Papa "quiso ir al encuentro en modo unitario y justo a los pedidos para una plena unión que llegaron de parte de fieles anglicanos de distintas partes del mundo en los últimos años".

"Con semejante propuesta la Iglesia piensa responder a las legítimas aspiraciones de estos grupos anglicanos para una comunión plena y visible con el Obispo de Roma, el sucesor de San Pedro", agregó Levada, acompañado por el arzobispo Joseph Di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino.

Según Levada, entre 20 y 30 obispos y un centenar de parroquias anglicanas ya expresaron su deseo de regresar al catolicismo. Se espera que el primer grupo que se pase a la Iglesia de Roma sea la Comunidad Anglicana Tradicional, que en 1991 rompió con la jerarquía de la Iglesia Anglicana después de su bendición a la ordenación de sacerdotes mujeres. La Comunidad Anglicana Tradicional asegura tener medio millón de fieles en todo el mundo.

El arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, aseguró ayer en una conferencia de prensa en Londres, junto al arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, que no considera el paso dado por el Vaticano "un acto de agresión".

Sin embargo, admitió que sólo "hace un par de semanas" se enteró de la existencia del nuevo documento vaticano y que nadie lo consultó en ningún momento sobre el tema. Tampoco el Episcopado británico, que tuvo noticias el lunes de la Constitución Apostólica, fue consultado por el Vaticano. *


Prevén un éxodo de sacerdotes anglicanos tras el giro de la Iglesia

Diversos medios tradicionalistas creen que podría producirse una fragmentación en esa comunión

LONDRES.- Alrededor de un millar de sacerdotes anglicanos y muchos miles más de Australia y Estados Unidos podrían dejar sus iglesias para ser acogidos por el Vaticano, estimaron diversos medios anglicanos tradicionalistas citados por el diario británico The Times, tras conocerse el histórico giro de la Iglesia al admitir el retorno en bloque de fieles y sacerdotes, incluidos los sacerdotes casados, la mayoría en esa confesión cristiana.

El anuncio del Vaticano fue traducido por los medios como un duro golpe para los esfuerzos del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, de evitar la ulterior fragmentación de la comunión anglicana, dividida por la consagración de mujeres obispos que reclama el sector más progresista de la confesión.

Algunos anglicanos acusan en privado a la Iglesia de Roma de dedicarse a la "caza" de anglicanos y critican a Williams por capitular ante el Vaticano, señala el periódico británico.

Aunque esos críticos reconocen que Williams poco podía haber hecho para frustrar la acción de la Santa Sede, muchos expresaron su disgusto por la declaración conjunta que hizo con el primado católico, el arzobispo de Westminster, en la que reconocía "la común fe católica y la aceptación del ministerio de Pedro".

En una carta enviada a sus obispos y al clero, Williams no oculta, sin embargo, su propia frustración: "Lamento que no haya sido posible alertaros antes de esto. Se me informó muy tarde del anuncio que pensaba hacer (el Vaticano)".

Williams recibió la primera notificación el pasado fin de semana de boca del cardenal William Levada, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que viajó a Londres para comunicar personalmente la decisión a líderes anglicanos y católicos.

El obispo de Fulham, John Broadhurst, presidente de Forward in Faith, grupo que se opone a la ordenación de mujeres como obispos, predijo que hasta un millar de sacerdotes anglicanos podrían aceptar la oferta vaticana. Por su parte, Christian Rees, del grupo anglicano feminista "Watch", describió la medida vaticana como "caza ilegal".

"Esta no es una bienvenida normal. Es una bienvenida especialmente efusiva en la que casi se anima a la gente. En la Iglesia Anglicana nos gusta operar con transparencia. No ha ocurrido en este caso, por lo que cundirá la impresión de que es una maniobra predatoria".

Una posible consecuencia de la medida vaticana, aventura The Times, es que se acelerará la consagración de mujeres como obispos ya que el Sínodo General de la comunión anglicana no aprobará las necesarias estructuras legales que pudieran reclamar quienes se oponen a la consagración de mujeres si el Vaticano les ofrece una salida con la bendición del primado anglicano.

Ayer, en el paso más importante dado en su historia por la Iglesia Católica para superar una división de más de 475 años, el Papa aprobó una Constitución Apostólica -decreto pontificio de máximo rango, que pronto será publicado- que crea una nueva estructura canónica y les permite a fieles, sacerdotes y obispos anglicanos que así lo deseen convertirse al catolicismo, conservando elementos de su específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano. **


Fuente*: LaNacion.com
Fuente**: LaNacion.com
Fotografía: Encuentros ecuménicos entre el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams y Benedicto XVI. Vaticano / Noviembre 2006

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jueves, 13 de agosto de 2009

Rowan Williams admite el peligro de cisma y propone dos iglesias anglicanas paralelas

Las reacciones no se han hecho esperar. La aprobación de la iglesia episcopal de continuar con el nombramiento de obispos gays y lesbianas activos pueden llevar a la iglesia anglicana a un cisma que parece inminente. Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, ha mostrado su preocupación por la división creciente entre los obispos, aún dentro del seno de la iglesia episcopal. De hecho, 39 obispos episcopales han firmado un documento en el que se niegan a aceptar las decisiones de la pasada Convención general relativas a la sexualidad humana.
Katharine Jefferts Schori, Obispo Presidente de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos y Rowan Williams, arzobispo de Canterbury.

El documento, llamado "La declaración de Anaheim", expresa el desacuerdo total con las decisiones de la pasada Convención General relativas a la sexualidad humana. Los signatarios se comprometen a no ordenar homosexuales, ni permitir las uniones de personas del mismo sexo, ni permitir intromisiones en los límites territoriales de sus diócesis.

Y por otra parte, el Episcopado de Los Ángeles ha preseleccionado a un hombre y una mujer pastores, gay y lesbiana activos respectivamente, entre los seis candidatos a ocupar el cargo de obispo. Una medida que la convierte en una de las primeras diócesis en Estados Unidos que levanta la prohibición de facto sobre el nombramiento de homosexuales en la jerarquía eclesiástica.

El obispo de Los Angeles, el reverendo J. Jon Bruno, es un declarado defensor de los derechos de los homosexuales en la iglesia. "Confirmo cada uno de los candidatos y estoy encantado de la amplia diversidad que ofrecen a esta diócesis", declaró Bruno a través de un comunicado.

PALPANDO EL CISMA INTERNO

Rowan Williams, el arzobispo de Canterbury, ha admitido que la "cuestión gay" ha llevado a esta confesión religiosa a una división que parece ya insalvable. En su empeño por evitar formalmente un cisma dentro de la que se considera tercera comunión cristiana del mundo (tras la iglesia católica y las iglesias ortodoxas en comunión con el patriarca de Constantinopla), Williams habla ahora de respetar las "dos formas de ser anglicano".

El 27 de julio, Williams dijo que es posible que la iglesia episcopal en Estados Unidos tenga que aceptar un papel secundario en la comunión anglicana mundial, después del reciente voto a favor de permitir obispos homosexuales y bendecir uniones del mismo sexo. Williams, líder mundial de los 80 millones de anglicanos en el mundo, añadió que "ya se han expresado ansiedades muy serias" acerca de las resoluciones de la reciente Convención General celebrada en Anaheim, California.

La decisión de la iglesia episcopaliana, rama estadounidense de los anglicanos, de acabar con la moratoria para la ordenación de obispos gays y lesbianas, así como de autorizar la bendición de las parejas del mismo sexo, ha sido la gota que ha colmado el vaso, después de varios años de tiras y aflojas sobre la forma de integrar a las personas homosexuales en el seno de las iglesias anglicanas. Cuando parecía imponerse la visión conservadora para así evitar su separación del movimiento anglicano, la rebelión de los episcopalianos ha roto el precario statu quo alcanzado, y coloca a los anglicanos de nuevo frente al problema.

Williams preconiza ahora la idea de mantener en paralelo lo que ha llamado "dos formas de dar testimonio de la herencia anglicana", en lugar de hablar abiertamente de cisma "en términos apocalípticos". Williams, que hace dos semanas consideró "decepcionante" la decisión de los episcopalianos, ha lamentado, refiriéndose a la causa última de la división, los prejuicios y la violencia contra gays y lesbianas, hechos "pecaminosos y desgraciados", pero ha insistido en que "no se trata de una simple cuestión de derechos humanos o de dignidad. Se trata de la elección de un estilo de vida que tiene consecuencias… Y el que la sociedad cambie sus actitudes no es suficiente razón para que la iglesia cambie su disciplina".
ECUMENISMO CON CATÓLICOS EN PELIGRO

Al dirigirse a los setenta y siete millones de anglicanos en el mundo, Williams, además de exhortar a la unidad interna, se ha apoyado en el desastre que resultaría para el ecumenismo, es decir, para le camino de unión con las otras iglesias y comunidades cristianas, en primer lugar con la iglesia católica.

Y es que las resoluciones aprobadas en California están en profunda contradicción con la doctrina y la práctica de los católicos y de los ortodoxos. Williams ha objetado que el matrimonio entre homosexuales no tiene ningún fundamento en las Sagradas Escrituras. Y la comunión anglicana debe atenerse a ellas, sin seguir las cambiantes reglas sociales que, por ejemplo, en seis Estados americanos permiten el matrimonio de parejas homosexuales. Mucho menos admitiendo al sacerdocio y al episcopado hombres y mujeres que conviven con personas del mismo sexo.

¿HABRÁ PACTO DE ORTODOXIA?

Por lo tanto, para evitar este y otros posibles cismas, Williams ha propuesto a las cuarenta y cuatro provincias que componen la comunión anglicana suscribir un "Covenant", un pacto sobre la ortodoxia bíblica. Entre quien lo suscribirá y quien no, se separarán los caminos, pero no del todo. Por un lado estarán aquellos que se cimientan en la tradición bíblica, comparten una visión común sobre la doctrina y la praxis anglicana, se sienten parte de una más amplia hermandad con las otras Iglesias y comunidades cristianas. Por otro lado estarán aquellos que darán la prioridad a las decisiones de la propia comunidad y concebirán la comunión anglicana como una libre federación de cuerpos independientes, que simplemente tienen una historia cultural común a las espaldas.

Los fieles podrán suscribir el "Covenant", cuando su provincia no lo haga. Y en cada caso –ha subrayado Williams– solamente los firmantes del pacto participarán de los encuentros ecuménicos en calidad de representantes de la comunión anglicana, en modo que las otras Iglesias y comunidades cristianas sepan siempre quiénes son y qué cosa piensan aquellos con los que se encontrarán para dialogar.


Fuente: Protestante Digital.com / ACPress.net

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