jueves, 21 de enero de 2010

Pat Robertson criticado por ver al vudú como raíz de la tragedia de Haití

Hemos escuchado y visto las trágicas noticias de los recientes acontecimientos ocurridos al oeste de Haití. Se estima que hay 300 mil niños y niñas huérfanos y más de 200 mil personas que han perdido la vida. Ante este triste panorama, son preocupantes las aseveraciones de algunos predicadores evangélicos, entre ellos Pat Robertson, quien no se reservó su opinión al señalar que este terremoto fue consecuencia de “pactos con el diablo y maldiciones ancestrales de los haitianos”.

No nos deberían extrañar las declaraciones de este líder religioso, quien al mejor estilo de los medios de comunicación amarillistas, en el 2005 promovía el asesinato del presidente venezolano Chávez; violentando así todos los principios bíblicos fundamentales que Jesús enseñó sobre el amor al prójimo (Mateo 19), o las exhortaciones que hacen las Escritura de orar ante todo “por las autoridades…” (1 Timoteo 2).

Ahora su nuevo discurso no solamente falta el respeto a la iglesia cristiana haitiana, sino a todo este pueblo que más que una acusación, necesita apoyo. Este líder está olvidando los acontecimientos históricos y lamentables sufridos por este pueblo vulnerable más allá de los actuales desastres naturales.

En sus inicios Haití llegó a brillar como una joya en medio del Caribe por su increíble prosperidad. Inclusive, fue el primer país productor de azúcar y el primero en darle una bofetada al sistema colonial al abolir la esclavitud. Pero no tardaron otras naciones y líderes inescrupulosos en despojar a este país valiéndose de sanciones, deudas externas, altos impuestos, regímenes militares oportunistas y autocráticos, entre otros. Por lo que no es justo condenar o señalar a Haití cuando el verdadero pecado fue el subyugamiento y la denigración de la cual ha sido objeto.

Las palabras de Robertson no son novedosas, representan una línea de pensamiento que recurre a fórmulas y al temor para promover sus doctrinas. Pareciera que asocian todo lo nefasto con pecado, mientras que la prosperidad es señal de “buena armonía con Dios”; quimera que recuerda los errados y heréticos argumentos que hacían los seudo amigos de Job para justificar teológicamente las desgracias que estaba atravesando este hombre, cuando en verdad Job sufría siendo íntegro. Quizás por eso la Biblia muy realistamente enseña que en esta vida tanto los justos como los injustos sufren, pero no por ello Dios detiene sus bendiciones sobre unos u otros (Mateo 5:45-47).

Nos jactamos de no tener “dioses falsos”, pero nuestra miopía no nos ayuda a ver que los verdaderos idólatras, en ocasiones somos nosotros los de la sociedad occidental, quienes no titubeamos en postramos y rendirle culto al hedonismo y al materialismo. Antes de tirar la primera piedra, deberíamos pedir perdón reconociendo que en esencia recién ahora estamos volcando nuestro mirar a esta nación que lleva siglos clamando por ayuda. ¿Cuántos misioneros pudimos enviar antes de esta catástrofe? ¿Cuantas acciones hubiésemos logrado en beneficio de la vida de aquellos niños, niñas que piden no solamente pan, sino abrigo, protección y alimento espiritual?

NOTAS RELACIONADAS

Robertson, ex candidato a la Presidencia de Estados Unidos, dijo que los haitianos buscaron su libertad y Satanás aceptó y expulsó a los franceses. Esto fue en ante la audiencia de la cadena cristiana CBN. Dijo exactamente que “thousands died because haitian slaves swore a pact with the devil for their freedom” (miles de muertos, porque los esclavos de Haití hicieron un pacto con el diablo para obtener su libertad).

Afirmó que todos los desastres naturales que azotaron Haití desde 1804, se debe a sus habitantes, quienes buscaron la independencia de Francia. "Es historia verdadera. Y el diablo dijo, "OK, es un trato". Y desde entonces han sido malditos por una cosa tras otra".
"Algo pasó hace mucho tiempo en Haití y la gente no quiere hablar de eso", agregó.

REACCIONES

(NoticiaCristiana.com). Las reacciones no se hicieron esperar tras las polémicas declaraciones que hizo el tele evangelista.

Raymond Joseph, embajador de Haití en Estados Unidos, contradijo estas declaraciones en una entrevista televisiva afirmando que la independencia de Haití llevó a la libertad a través de América Latina. Agregó que “de no haber sido por la independencia de Haití, Estados Unidos no hubiera podido comprar Louisianna por 15 millones de dólares. Son tres centavos por acre. Son 13 estados al oeste del Mississippi que la revuelta de esclavos haitianos le dio a América”, enfatizó Joseph.

Pero el embajador haitiano en EE UU no fue el único que reaccionó sino Valerie Jarrett, la asesora y confidente de Barack Obama quien dijo: “Me quedo sin palabras ante esa declaración. Nuestro corazón está con la gente de Haití… Ésa no es la actitud que expresa el espíritu del Presidente o los estadounidenses”, dijo Jarret en el programa Good Morning America de la cadena ABC.

Sin embargo Chris Roslan, vocero de Robertson, defendió a su reverendo y dijo que el comentario se basó en los ritos del vudú efectuados antes de una rebelión de esclavos ante los amos coloniales franceses en 1791 y Robertson, nunca dijo que el terremoto fue obra de la ira divina, pero la justificación llegó muy tarde porque el secretario de prensa de la Casa Blanca, dijo: “En tiempos de grandes crisis siempre hay gente que dice cosas realmente estúpidas”.


Fuente: ALC / Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación / "Un peligro mayor: Pat Robertson culpa a la religiosidad de Haití por el terremoto"
Autor: Alexander Cabezas

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lunes, 11 de enero de 2010

Declaración de Manhattan: protestantes, ortodoxos y católicos, unidos enfrentan a Obama

La llamada "Declaración de Manhattan: Un llamado de la conciencia cristiana" ha sido suscrita por líderes católicos, protestantes y ortodoxos, unidos para defender la vida y la familia. Con la Casa Blanca en el punto de mira. En Europa la hubieran estigmatizado como "injerencia" política de la Iglesia. En EEUU, donde no se plantea la posibilidad de un concordato, no escandaliza en absoluto.

En este extremo del Atlántico la noticia ha pasado casi desapercibida: aquella referente a un fuerte llamado público a defender la vida, el matrimonio, la libertad religiosa, y la objeción de conciencia, lanzado conjuntamente –cosa rara– por exponentes de primerísimo plano de la Iglesia católica, de las Iglesias ortodoxas, de la Comunión anglicana y de las comunidades evangélicas de los Estados Unidos.

Entre los líderes religiosos que han presentado el llamamiento en público, el viernes 20 de noviembre en el National Press Club de Washington (en la foto) estaban el arzobispo de Filadelfia, el cardenal Justin Rigali, el arzobispo de Washington, Donald W. Wuerl, y el obispo de Denver, Charles J. Chaput. Y entre los 152 primeros (ver lista completa) que suscriben el llamado están otros 11 arzobispos y obispos católicos de los Estados Unidos: el cardenal Adam Maida, de Detroit, Timothy Dolan, de New York, John J. Myers, de Newark, John Nienstedt, de Saint Paul y Minneapolis, Joseph F. Naumann, de Kansas City, Joseph E. Kurtz, de Louisville, Thomas J. Olmsted, de Phoenix, Michael J. Sheridan, de Colorado Springs, Salvatore J. Cordileone, de Oakland, Richard J. Malone, de Portland, David A. Zubik, de Pittsburg.

El llamado, de 4.700 palabras, lleva por título: "Manhattan Declaration: A Call of Christian Conscience [Declaración de Manhattan. Un llamado de la conciencia cristiana]" y ha tomado nombre de la zona de New York en donde se discutió y decidió su publicación el pasado mes de setiembre.La redacción final del texto fue confiada al católico Robert P. George, profesor de derecho en la Universidad de Princeton, a los evangélicos Chuck Colson y Timothy George, este último profesor de la Beeson Divinity School, en la Universidad de Samford, en Birmigham, Alabama.

Entre los otros firmantes figuran el metropolitano Jonah Paffhausen, primado de la Iglesia ortodoxa en Estados Unidos, el arcipreste Chad Hatfield, del seminario teológico ortodoxo de San Vladimiro, el reverendo William Owens, presidente de la Coalition of African-American Pastors, y dos notorios personajes de la Comunión anglicana: Robert Wm. Duncan, primado de la Anglican Church in North America, y Peter J. Akinola, primado de la Anglican Church en Nigeria.Entre los católicos, obispos aparte, han suscrito el llamado el jesuita Joseph D. Fessio, discípulo de Joseph Ratzinger y fundador de la editorial Ignatius Press, William Donohue, presidente de la Catholic League, Jody Bottum, director de la revista «First Things», George Weigel, miembro del Ethics and Public Policy Center.

La "Declaración de Manhattan" no cae en el aire sino en un momento crítico para la sociedad y la política de los Estados Unidos: precisamente mientras la administración de Barack Obama está muy afanada en hacer pasar un plan de reforma de la atención de salud en los Estados Unidos. Defendiendo la vida humana desde la concepción y el derecho a la objeción de conciencia, el llamado contesta dos puntos puestos en peligro por el proyecto de reforma actualmente en discusión en el Senado.

En el Congreso el peligro ha sido destapado gracias a una apremiante acción de lobby conducida a plena luz del día por el episcopado católico. Después que el voto final había garantizado tanto el derecho a la objeción de conciencia así como el bloqueo de cualquier financiamiento público al aborto, la conferencia episcopal había reivindicado este resultado como un "triunfo". Pero ahora en el Senado la batalla ha vuelto a comenzar desde el inicio, sobre un texto base que de nuevo la Iglesia juzga inaceptable. La conferencia episcopal ya ha dirigido a los senadores una carta indicando las modificaciones que quisiera que fueran aportadas a todos los puntos controversiales.

Pero ahora además está la ecuménica 'Declaración de Manhattan", cuyo último capítulo, titulada "Leyes injustas", termina con este anuncio solemne: "No nos dejaremos reducir al silencio o a la aceptación sumisa o a la violación de nuestras conciencias por ningún poder en la tierra, sea este cultural o político, sin importar las consecuencias que esto pueda tener para nosotros". E inmediatamente después: "Daremos al César lo que es del César, en todo y con generosidad. Pero bajo ninguna circunstancia le daremos al César lo que es de Dios".

En un pasaje inicial, el llamado también dice esto: "Mientras la opinión pública se ha movido en una dirección pro vida, fuerzas poderosas y decididas están trabajando para expandir el aborto, la investigación que destruye embriones, el suicidio asistido y la eutanasia".

Y es verdad. Según las más recientes encuestas, la opinión pública en los Estados Unidos está virando sensiblemente hacia una mayor defensa de al vida del concebido. De 1995 al 2008 todos los sondeos habían registrado una prevalencia de los abortistas respecto a los pro vida, con diferencia neta: los primeros con el 49 por ciento, los segundos con el 42. En cambio, hoy, las posiciones se han invertido. Los abortistas han bajado al 46 por ciento, y los pro vida han subido al 47 por ciento, superándolos. Por lo tanto, los líderes religiosos que apremian a Obama en los terrenos minados del aborto, del matrimonio entre homosexuales, de la eutanasia, saben que tienen con ellos una amplia y creciente parte de la sociedad estadounidense.

El lanzamiento de la "Declaración de Manhatan" ha tenido un fuerte eco en los medios de los Estado Unidos, sin que ninguno protestase contra esta "ingerencia" política de las Iglesias. Pero los Estados Unidos están hechos así. En esa nación existe desde siempre una rigurosa separación entre las religiones y el Estado. Los concordatos no existen y ni siquiera son concebibles. Pero precisamente por esto se reconoce a las Iglesias la libertad de hablar y de actuar en campo público.

En Europa el paisaje es muy diferente. Aquí la "laicidad" está pensada y aplicada en conflicto, latente o explícito, con las Iglesias. Esto también es, quizá, un motivo del silencio que en Europa, en Italia, en Roma, ha cubierto la "Declaración de Manhattan". Es considerada un fenómeno típicamente estadounidense, extraño a los cánones de juicio europeo.

Una diferencia análoga de aproximación existe en la comunión eucarística negada a los políticos católicos pro-aborto. En los Estados Unidos la controversia es muy viva, mientras a este lado del Atlántico no. Esta sensibilidad diferente divide también a la jerarquía de la Iglesia católica: en Europa y en Roma la cuestión es prácticamente ignorada, dejada a la conciencia de los individuos.

Sin embargo, se debe notar que sobre este punto algo está cambiando en el Viejo Continente. Y no sólo porque hay un Papa como Benedicto XVI que declaradamente prefiere el modelo americano de relaciones entre las Iglesias y el Estado (?). Una señal vino hace pocos días desde España, donde la Iglesia católica está en litigio con un gobierno ideológicamente hostil, el de José Luis Rodríguez Zapatero, y donde se prepara una ley que liberaliza el aborto más de cuanto ya lo es. Según cuanto ha referido "L´Osservatore Romano", el secretario general de la conferencia episcopal española, el obispo Juan Antonio Martínez Camino, no ha dudado en advertir a los políticos católicos que, si votan por el sí a dicha ley, no podrán ser admitidos a la comunión eucarística, porque se pondrían en una situación objetiva de "pecado público". No sólo. Monseñor Martínez Camino ha agregado que quien sostiene que es moralmente legítimo asesinar a un niño por nacer se pone en contradicción con la fe católica y por lo tanto corre el riesgo de caer en la herejía y en la excomunión "latae sententiae", es decir, automática. Es la primera vez que en Europa se oyen palabras tan "americanas" de parte de un dirigente de una conferencia episcopal.


Fuente: Status Comunicaciones / Protestantes, ortodoxos y católicos, unidos por la vida y la familia en EEUU frente a Obama.

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jueves, 24 de diciembre de 2009

EEUU: las iglesias protestantes tradicionales, cada vez más vacías, se precipitan al declive

Las estadísticas que maneja el Grupo Barna sobre la asistencia a las iglesias en Estados Unidos muestran un lento pero constante declive en las principales denominaciones más tradicionales. Mientras los movimientos independientes y pentecostales aumentan su membresía. Según George Barna, las iglesias tradicionales pudieran estar al borde de un periodo de retroceso o "precipitándose hacia la decadencia".

Aunque el estudio efectuado por el Barna Group reconoció la estabilidad en la última década de las seis principales denominaciones protestantes entre las iglesias americanas tradicionales (la Iglesia Episcopal, La Iglesia Evangélica Luterana en América, La Iglesia Presbiteriana de EEUU; La Iglesia de Cristo Unida y la Iglesia Metodista Unida), el colectivo de miembros actual es tan solo una sombra de lo que era hace 60 años, cuando las denominaciones inundaban el paisaje protestante y ciudadano. La gran mayoría está inmersa en la teología liberal, sea o no ésta la causa directa (o indirecta) de su situación actual, lo que sería posiblemente un buen motivo para un nuevo e interesante análisis.

En la actualidad tan solo el 15% de los americanos adultos asiste a una iglesia tradicional protestante, lo que significa una media de aproximadamente 100 personas por iglesia. Aunque esta cifra se ha mantenido más o menos estable a lo largo de la última década, Barna ha encontrado indicios de una caída inminente basándose en factores tales como el importante descenso en la asistencia de adultos con hijos menores de edad y que casi el 40% de los asistentes a las iglesias tradicionales son personas solteras.

Con el progresivo auge de las iglesias evangélicas y pentecostales desde los años 50, las iglesias tradicionales han luchado para atraer a jóvenes adultos y minorías, especialmente hispanos, que constituyen más del 16% de la población norteamericana, pero a pesar de los esfuerzos sus resultados muestran que suponen tan solo el 6% de las iglesias tradicionales.

Asimismo, el voluntariado ha descendido (un 21% desde 1998), así como la participación en la escuela dominical (un 17% desde 1998). Por otra parte, la edad media de los pastores tradicionales muestra un envejecimiento paulatino y preocupante: 48 años en 1998 frente a 55 hoy en día.

A estos datos mencionados se une que mientras que el periodo de permanencia de los pastores tradicionales en una congregación es de unos 4 años, el de los pastores de iglesias no tradicionales sería, comparativamente, el doble. Es decir, las iglesias tradicionales tienen pastores de más edad y que duran la mitad de tiempo a cargo de sus iglesias que los pastores de iglesias no tradicionales (siempre hablando, claro está, del protestantismo en EEUU).

El estudio, pues, dibuja un sombrío panorama no sólo del presente de las iglesias tradicionales protestantes norteamericanas, sino que auguran un futuro aún peor en base a los datos y las conclusiones que se derivan del mismo. Sin duda todo apunta a que las iglesias protestantes tradicionales de EEUU, cada vez más vacías, se precipitan al declive.


Fuente: ProtestanteDigital.com

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Eligen la primera obispa episcopaliana "abiertamente lesbiana" en Estados Unidos

La Diócesis Episcopal de Los Ángeles, en Estados Unidos, eligió el pasado 5 de diciembre como obispo auxiliar a una pastora que se proclama lesbiana activa, una decisión que sin duda aumentará las tensiones ya presentes en la comunidad anglicana mundial por el tema de la aprobación dentro de la iglesia anglicana de los pastores y obispos que son homosexuales activos de forma manifiesta.

La reverenda canóniga Mary Glasspool, de 55 años, es la primera pastora oficialmente homosexual que es escogida como obispo en la Iglesia Episcopal de EEUU (Comunión anglicana) tras la elección del también primer obispo homosexual activo y con pareja -Gene Robinson, de New Hampshire-, cuya consagración en 2003 provocó tensiones profundas en la Iglesia Episcopal que se mantienen aún hoy en día.

La elección de Glasspool deberá ser ratificada por la Iglesia Episcopal Nacional, pero no se espera que surja ningún obstáculo para que se produzca.

La ordenación de pastores homosexuales activos ha llevado a un número considerable de congregaciones norteamericanas a abandonar la Iglesia Episcopal y formar un grupo paralelo que aglutina un total de 100.000 fieles según sus propios cálculos. Además, numerosas iglesias anglicanas en otras regiones -como África- han roto su relación con sus correligionarios estadounidenses, por considerarlos teológicamente liberales no sólo en cuestiones de ética sexual, sino en sus interpretaciones y bases bíblicas en otros aspectos fundamentales que nada tienen que ver con el sexo.

“Para la mayoría de los anglicanos africanos, un miembro de la jerarquía eclesiástico abiertamente gay es algo inadmisible. Sin embargo para muchos en Estados Unidos, elegir a obispos reconocidamente homosexuales simplemente refleja la diversidad proclamada por la iglesia desde hace tiempo”, señaló el corresponsal de asuntos religiosos de la BBC, Chris Landau.

"TENDRÁ SERIAS CONSECUENCIAS", DICE WILLIAMS

En medio de esta situación se encuentra el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, quien lidera a los fieles anglicanos en todo el mundo, y que ha sido presionado persistentemente para que acepte el nombramiento de religiosos homosexuales por los liberales. Mientras los tradicionalistas insisten en que la Biblia considera incorrecta moralmente la práctica homosexual de forma tajante, los liberales contestan que el texto bíblico debería ser interpretado de acuerdo a una diferente visión más contemporánea.

El arzobispo de Canterbury ha advertido que la elección del segundo obispo abiertamente homosexual en la iglesia Episcopal de Estados Unidos tendrá "serias consecuencias" para la comunidad de fieles anglicanos en todo el mundo.

Williams recordó además a quienes encabezan la iglesia Episcopal de EEUU que se habían comprometido a restringir la designación de homosexuales para cargos prominentes. Williams reclama el compromiso de un período de "contención" de las autoridades anglicanas favorables a este tema, para facilitar el arraigo de los lazos de afecto mutuo y evitar un cisma.
UN DESAFÍO AL RESTO DE LA COMUNIÓN ANGLICANA

En el pasado mes de julio, la Iglesia Episcopal, de 2 millones de fieles, levantó por su propia cuenta una moratoria acordada por la Comunión anglicana para la elección de obispos abiertamente homosexuales, y que había sido interpretada por la mayoría de grupos como un "alto el fuego" entre las facciones ultraliberales y las más conservadoras de la Comunión Anglicana mundial, de 80 millones de fieles.

Esta elección de Glasspool supone por lo tanto una declaración de intenciones y un desafío al simple hecho de tener que esperar, anunciando de manera clara a través de los hechos la “hoja de ruta” que va a seguir la Iglesia episcopal de EEUU, piense lo que piense y diga lo que diga el resto de la Comunión anglicana.

En este sentido se alinean las declaraciones de la nueva obispa electa: "Estoy muy contenta por el futuro de toda la Iglesia Episcopal, y veo a la diócesis de Los Ángeles liderando el camino a ese futuro", según fue citada en la web de la diócesis.

LA BIOGRAFÍA DE GLASSPOOL

Glasspool ha sido pastora durante 27 años y su padre también fue un pastor de la Iglesia Episcopal. Cuando su elección sea ratificada, será ordenada como obispo auxiliar en mayo para asistir al obispo J. Jon Bruno en la diócesis, de 70.000 fieles. También fue electa obispo auxiliar la reverenda canóniga Diane Bruce.

EN EL OJO DEL HURACÁN DE EEUU

La elección de Glasspool se da mientras Estados Unidos debate intensamente sobre temas de orientación sexual, como el matrimonio entre homosexuales, la adopción por parte de padres del mismo sexo y la situación de los homosexuales en el Ejército.

Los diferentes sondeos muestran consistentemente que homosexuales y lesbianas disfrutan de una creciente aceptación en la sociedad estadounidense. Pero los credos de rápido crecimiento en Estados Unidos, como las iglesias evangélicas o protestantes y la Iglesia Mormona, consideran las relaciones homosexuales como éticamente contrarias a la moral cristiana.

Fuente: ProtestanteDigital.com / BBC

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domingo, 6 de diciembre de 2009

La Iglesia católica irlandesa ocultó los abusos sexuales a menores durante décadas

Un informe judicial revela la connivencia de la policía y la Fiscalía con cuatro obispos de Dublín
Tan sólo medio año después de que Irlanda divulgara horripilantes pormenores sobre abusos sexuales a menores perpetrados por miembros del clero católico, las conclusiones de un nuevo informe oficial revelan la connivencia entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado -incluidas la fiscalía y la policía- para proteger a los curas pederastras. El ministro de Justicia irlandés, Dermot Ahern, ha admitido este jueves que las propias autoridades facilitaron el encubrimiento de los casos pero, sobre todo, se desprende de la investigación que la iglesia antepuso la defensa de su reputación frente a la protección de niños vulnerables que estaban a su cuidado.

El documento presentado por Ahern se centra en las alegaciones de abusos contra 46 sacerdotes de la archidiócesis de Dublín y abarca el periodo comprendido entre 1975-2004. La jerarquía católica encubrió sistemáticamente las denuncias para eludir el escándalo, y para ello contó con el apoyo del establishment irlandés y de su atávico servilismo hacia la iglesia. En lugar de informar a las autoridades sobre las denuncias de tremendas agresiones, los superiores de esos sacerdotes optaban por trasladarlos de parroquia en parroquia, donde acababan hallando a nuevas e inocentes víctimas. Aunque el informe exime de responsabilidades al actual arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, sí apunta directamente a la responsabilidad de varios de sus antecesores, entre ellos los prelados John Charles McQuaid , Dermot Ryan y Kevin Mcnamara, los tres ya fallecidos. También implica a Desmond Conell, hoy retirado, quien no permitió hasta finales de 1995 que se canalizaran las denuncias contra 17 sacerdotes, si bien las reiteradas quejas recibidas afectaban entonces al menos a 28 clérigos de su diócesis.

Ilustrativa de la participación policial en el encubrimiento es la historia de un pequeño de 11 años objeto de abusos. Un sacerdote acudió a denunciar las agresiones sufridas por Andrew, pero los agentes, en lugar de emprender una investigación, plantearon el asunto ante la jerarquía eclesiástica, lo que supuso el punto final del caso. El ministro Ahern ha reconocido que "en algunos casos, y debido a acciones u omisiones, algunas personas que buscaron ayuda no siempre recibieron el nivel de respuesta y protección que debió garantizarles la An Garda Siochána (policía de irlanda)".

La indignación que ha suscitado el "Informe de la Comisión de Investigación sobre la Archidiócesis Católica de Dublín" obedece primordialmente la participación de los poderes públicos en un sistema que buscaba proteger a la iglesia por encima de todo. Los irlandeses ya habían asistido con horror al relato sobre los abusos sexuales de sacerdotes a menores, recogido en un documento que vio la luz el pasado mayo. El Informe Ryan, elaborado por la comisión investigadora de abusos a menores, es un catálogo de sistemáticas tropelías, de agresiones físicas y verbales cometidas por sacerdotes, monjas y personal seglar a lo largo de más de sesenta años. Una pesadilla que afectó a miles de niños y que tuvo su escenario en instituciones estatales gestionadas por la iglesia. La congregación de los Hermanos Cristianos, responsable de gestionar esos centros, ya ha prometido desembolsar 145 millones de euros en concepto de reparación.

El responsable de la cartera de Justicia ha animado a quienes conozcan más casos de esa naturaleza a que acudan a la policía para que "los agresores puedan ser llevados ante la justicia". El informe no recoge los nombres de las víctimas ni de los agresores para no invalidar futuros procesos. El ministro ha tenido que disculparse en nombre del Estado por su inacción o directamente complicidad, aunque ha insistido en que la cruda realidad que reflejan sus setecientas páginas no debería ensombrecer "el trabajo de miles de sacerdotes honrados", empezando por aquellos que persiguieron e intentaron denunciar tales abusos.


Fuente: ElPais.com
Autor: Patricia Tubella / Londres

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Anglicanos y Católicos, una nueva etapa ecuménica

Encuentro: Benedicto XVI y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

El papa Benedicto XVI recibió anteayer en Roma, en audiencia privada, al arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, primado de la Comunión Anglicana, que se estima reúne a unos 77 millones de fieles.

En el "cordial coloquio", según la Sala Stampa vaticana, se trató sobre "la necesidad de promover formas de colaboración y de testimonio común a la hora de afrontar" los "grandes desafíos que se les presentan a todas la comunidades cristianas". Williams contó a su vez que el clima había sido "muy amistoso".

En la reunión, se afirmó "la voluntad común de continuar y de consolidar las relaciones ecuménicas entre católicos y anglicanos", al referirse a "los últimos acontecimientos" entre ambos. Esto alude a la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, sobre la admisión a una comunión plena con la Iglesia Católica de los anglicanos que lo soliciten, conservando elementos de su espiritualidad y liturgia.

Ese texto se anunció el 20 de octubre último; entonces Williams dejó trascender que sólo dos semanas antes se había enterado de su existencia. La reunión del Papa y Williams estaba acordada desde antes de ese anuncio, con ocasión de un homenaje en Roma al cardenal holandés Johannes Willebrands, muerto en 2006.

Hace unos meses, la Conferencia de Lambeth, cumbre anglicana que se reúne cada diez años, trató las tensiones dentro del anglicanismo en temas como los obispos homosexuales o la ordenación de mujeres. "No hemos resuelto todos nuestros problemas internos, pero las piezas están sobre la mesa", dijo Williams. Ahora, en los próximos días, se reunirá la comisión de diálogo teológico internacional entre católicos y anglicanos.*



Anglicanos y Católicos, una nueva etapa

A determinados grupos y personas, con Hans Küng a la cabeza, les sentó muy mal que el pasado 20 de octubre el Vaticano anunciara la intención de acoger en su seno, y en un marco organizativo que se creaba al efecto, a los anglicanos que desearan formar parte de la Iglesia por su disconformidad con la evolución que había seguido su confesión religiosa con la ordenación como sacerdotes de mujeres, su elevación al cargo de obispos y su posición respecto a los homosexuales.

Hans Küng, con la inmoderación que hace años que le caracteriza, cargó contra el Papa y la Iglesia católica acusándola de taimada y presentando este hecho como un obstáculo para el diálogo ecuménico entre anglicanos y católicos.

Desde otros puntos de vista que ven en cualquier acto que parezca fortalecer a la Iglesia un hecho censurable, también recurrieron al mismo argumento: dar entrada a anglicanos conversos perjudicaba el proceso de diálogo con aquella confesión.

Ante este tipo de críticas es necesario recodar simplemente la evidencia de los hechos, uno más lejano, otro muy reciente, prácticamente de ahora mismo. El más lejano consiste en recordar que el diálogo estaba suspendido por decisión católica. Precisamente por la evolución que iba siguiendo la Iglesia anglicana y que la distanciaba de lo que podía ser considerada como doctrina común. Es necesario recordar en este sentido que los anglicanos no son una iglesia protestante más, fruto de la Reforma. La doctrina anglicana se considera iglesia católica pero no en su carácter romano, es decir reclama también para sí la continuidad apostólica, y eso la ha diferenciado siempre de las iglesias luteranas y calvinistas. En esta singularidad de un catolicismo apostólico han convivido, no sin dificultades, dos corrientes: una influida por la reforma, otra que siempre se ha considerado muy próxima al catolicismo.

Por consiguiente, no podía detenerse el diálogo, porque hacia tiempo que se había interrumpido. Pero es que además, y este es el hecho reciente, la reunión entre el Papa y el primado de la iglesia anglicana, el arzobispo de Canterbury, Rowan Wiliams, ha vuelto ha abrir el proceso de dialogo ecuménico. Asimismo, y esto debe ser subrayado, el líder anglicano ha rechazado que la iniciativa católica esté hecha con la intención de “robarle” fieles a su Iglesia, afirmando: “la gente se hace católica porque quiere hacerse católica, porque sus conciencias son de un cierto tipo y consideran que esa es la voluntad de Dios”.

Y realmente eso es todo. Por relativas facilidades que de la Iglesia no se hará católico un anglicano, ni de cualquier otra confesión, si su conciencia no le impele a ello. Conversos procedentes de aquella confesión ha habido muchos y de muy destacados, y a la cabeza de todos ellos el cardenal de la Iglesia católica Mons. John Henry Newman. Las dificultades del momento no se lo impidieron, las facilidades de ahora no van a fomentar más voluntades de aquéllas que ya se encontraban en comunión previa con el catolicismo.

Una vez más los hechos revelan cuan injustas e infundadas son determinadas críticas. Solo requiere el paso del tiempo, en esta ocasión pocas semanas, para que la realidad se haga evidente.**


Fuente*: LaNacion.com / "El arzobispo de Canterbury con el Papa"
Autor: Jorge Rouillon
Fuente**: ForumLibertas / "Anglicanos y Católicos, una nueva etapa"

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