domingo, 13 de diciembre de 2009

Eligen la primera obispa episcopaliana "abiertamente lesbiana" en Estados Unidos

La Diócesis Episcopal de Los Ángeles, en Estados Unidos, eligió el pasado 5 de diciembre como obispo auxiliar a una pastora que se proclama lesbiana activa, una decisión que sin duda aumentará las tensiones ya presentes en la comunidad anglicana mundial por el tema de la aprobación dentro de la iglesia anglicana de los pastores y obispos que son homosexuales activos de forma manifiesta.

La reverenda canóniga Mary Glasspool, de 55 años, es la primera pastora oficialmente homosexual que es escogida como obispo en la Iglesia Episcopal de EEUU (Comunión anglicana) tras la elección del también primer obispo homosexual activo y con pareja -Gene Robinson, de New Hampshire-, cuya consagración en 2003 provocó tensiones profundas en la Iglesia Episcopal que se mantienen aún hoy en día.

La elección de Glasspool deberá ser ratificada por la Iglesia Episcopal Nacional, pero no se espera que surja ningún obstáculo para que se produzca.

La ordenación de pastores homosexuales activos ha llevado a un número considerable de congregaciones norteamericanas a abandonar la Iglesia Episcopal y formar un grupo paralelo que aglutina un total de 100.000 fieles según sus propios cálculos. Además, numerosas iglesias anglicanas en otras regiones -como África- han roto su relación con sus correligionarios estadounidenses, por considerarlos teológicamente liberales no sólo en cuestiones de ética sexual, sino en sus interpretaciones y bases bíblicas en otros aspectos fundamentales que nada tienen que ver con el sexo.

“Para la mayoría de los anglicanos africanos, un miembro de la jerarquía eclesiástico abiertamente gay es algo inadmisible. Sin embargo para muchos en Estados Unidos, elegir a obispos reconocidamente homosexuales simplemente refleja la diversidad proclamada por la iglesia desde hace tiempo”, señaló el corresponsal de asuntos religiosos de la BBC, Chris Landau.

"TENDRÁ SERIAS CONSECUENCIAS", DICE WILLIAMS

En medio de esta situación se encuentra el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, quien lidera a los fieles anglicanos en todo el mundo, y que ha sido presionado persistentemente para que acepte el nombramiento de religiosos homosexuales por los liberales. Mientras los tradicionalistas insisten en que la Biblia considera incorrecta moralmente la práctica homosexual de forma tajante, los liberales contestan que el texto bíblico debería ser interpretado de acuerdo a una diferente visión más contemporánea.

El arzobispo de Canterbury ha advertido que la elección del segundo obispo abiertamente homosexual en la iglesia Episcopal de Estados Unidos tendrá "serias consecuencias" para la comunidad de fieles anglicanos en todo el mundo.

Williams recordó además a quienes encabezan la iglesia Episcopal de EEUU que se habían comprometido a restringir la designación de homosexuales para cargos prominentes. Williams reclama el compromiso de un período de "contención" de las autoridades anglicanas favorables a este tema, para facilitar el arraigo de los lazos de afecto mutuo y evitar un cisma.
UN DESAFÍO AL RESTO DE LA COMUNIÓN ANGLICANA

En el pasado mes de julio, la Iglesia Episcopal, de 2 millones de fieles, levantó por su propia cuenta una moratoria acordada por la Comunión anglicana para la elección de obispos abiertamente homosexuales, y que había sido interpretada por la mayoría de grupos como un "alto el fuego" entre las facciones ultraliberales y las más conservadoras de la Comunión Anglicana mundial, de 80 millones de fieles.

Esta elección de Glasspool supone por lo tanto una declaración de intenciones y un desafío al simple hecho de tener que esperar, anunciando de manera clara a través de los hechos la “hoja de ruta” que va a seguir la Iglesia episcopal de EEUU, piense lo que piense y diga lo que diga el resto de la Comunión anglicana.

En este sentido se alinean las declaraciones de la nueva obispa electa: "Estoy muy contenta por el futuro de toda la Iglesia Episcopal, y veo a la diócesis de Los Ángeles liderando el camino a ese futuro", según fue citada en la web de la diócesis.

LA BIOGRAFÍA DE GLASSPOOL

Glasspool ha sido pastora durante 27 años y su padre también fue un pastor de la Iglesia Episcopal. Cuando su elección sea ratificada, será ordenada como obispo auxiliar en mayo para asistir al obispo J. Jon Bruno en la diócesis, de 70.000 fieles. También fue electa obispo auxiliar la reverenda canóniga Diane Bruce.

EN EL OJO DEL HURACÁN DE EEUU

La elección de Glasspool se da mientras Estados Unidos debate intensamente sobre temas de orientación sexual, como el matrimonio entre homosexuales, la adopción por parte de padres del mismo sexo y la situación de los homosexuales en el Ejército.

Los diferentes sondeos muestran consistentemente que homosexuales y lesbianas disfrutan de una creciente aceptación en la sociedad estadounidense. Pero los credos de rápido crecimiento en Estados Unidos, como las iglesias evangélicas o protestantes y la Iglesia Mormona, consideran las relaciones homosexuales como éticamente contrarias a la moral cristiana.

Fuente: ProtestanteDigital.com / BBC

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domingo, 6 de diciembre de 2009

La Iglesia católica irlandesa ocultó los abusos sexuales a menores durante décadas

Un informe judicial revela la connivencia de la policía y la Fiscalía con cuatro obispos de Dublín
Tan sólo medio año después de que Irlanda divulgara horripilantes pormenores sobre abusos sexuales a menores perpetrados por miembros del clero católico, las conclusiones de un nuevo informe oficial revelan la connivencia entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado -incluidas la fiscalía y la policía- para proteger a los curas pederastras. El ministro de Justicia irlandés, Dermot Ahern, ha admitido este jueves que las propias autoridades facilitaron el encubrimiento de los casos pero, sobre todo, se desprende de la investigación que la iglesia antepuso la defensa de su reputación frente a la protección de niños vulnerables que estaban a su cuidado.

El documento presentado por Ahern se centra en las alegaciones de abusos contra 46 sacerdotes de la archidiócesis de Dublín y abarca el periodo comprendido entre 1975-2004. La jerarquía católica encubrió sistemáticamente las denuncias para eludir el escándalo, y para ello contó con el apoyo del establishment irlandés y de su atávico servilismo hacia la iglesia. En lugar de informar a las autoridades sobre las denuncias de tremendas agresiones, los superiores de esos sacerdotes optaban por trasladarlos de parroquia en parroquia, donde acababan hallando a nuevas e inocentes víctimas. Aunque el informe exime de responsabilidades al actual arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, sí apunta directamente a la responsabilidad de varios de sus antecesores, entre ellos los prelados John Charles McQuaid , Dermot Ryan y Kevin Mcnamara, los tres ya fallecidos. También implica a Desmond Conell, hoy retirado, quien no permitió hasta finales de 1995 que se canalizaran las denuncias contra 17 sacerdotes, si bien las reiteradas quejas recibidas afectaban entonces al menos a 28 clérigos de su diócesis.

Ilustrativa de la participación policial en el encubrimiento es la historia de un pequeño de 11 años objeto de abusos. Un sacerdote acudió a denunciar las agresiones sufridas por Andrew, pero los agentes, en lugar de emprender una investigación, plantearon el asunto ante la jerarquía eclesiástica, lo que supuso el punto final del caso. El ministro Ahern ha reconocido que "en algunos casos, y debido a acciones u omisiones, algunas personas que buscaron ayuda no siempre recibieron el nivel de respuesta y protección que debió garantizarles la An Garda Siochána (policía de irlanda)".

La indignación que ha suscitado el "Informe de la Comisión de Investigación sobre la Archidiócesis Católica de Dublín" obedece primordialmente la participación de los poderes públicos en un sistema que buscaba proteger a la iglesia por encima de todo. Los irlandeses ya habían asistido con horror al relato sobre los abusos sexuales de sacerdotes a menores, recogido en un documento que vio la luz el pasado mayo. El Informe Ryan, elaborado por la comisión investigadora de abusos a menores, es un catálogo de sistemáticas tropelías, de agresiones físicas y verbales cometidas por sacerdotes, monjas y personal seglar a lo largo de más de sesenta años. Una pesadilla que afectó a miles de niños y que tuvo su escenario en instituciones estatales gestionadas por la iglesia. La congregación de los Hermanos Cristianos, responsable de gestionar esos centros, ya ha prometido desembolsar 145 millones de euros en concepto de reparación.

El responsable de la cartera de Justicia ha animado a quienes conozcan más casos de esa naturaleza a que acudan a la policía para que "los agresores puedan ser llevados ante la justicia". El informe no recoge los nombres de las víctimas ni de los agresores para no invalidar futuros procesos. El ministro ha tenido que disculparse en nombre del Estado por su inacción o directamente complicidad, aunque ha insistido en que la cruda realidad que reflejan sus setecientas páginas no debería ensombrecer "el trabajo de miles de sacerdotes honrados", empezando por aquellos que persiguieron e intentaron denunciar tales abusos.


Fuente: ElPais.com
Autor: Patricia Tubella / Londres

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Anglicanos y Católicos, una nueva etapa ecuménica

Encuentro: Benedicto XVI y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams.

El papa Benedicto XVI recibió anteayer en Roma, en audiencia privada, al arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, primado de la Comunión Anglicana, que se estima reúne a unos 77 millones de fieles.

En el "cordial coloquio", según la Sala Stampa vaticana, se trató sobre "la necesidad de promover formas de colaboración y de testimonio común a la hora de afrontar" los "grandes desafíos que se les presentan a todas la comunidades cristianas". Williams contó a su vez que el clima había sido "muy amistoso".

En la reunión, se afirmó "la voluntad común de continuar y de consolidar las relaciones ecuménicas entre católicos y anglicanos", al referirse a "los últimos acontecimientos" entre ambos. Esto alude a la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, sobre la admisión a una comunión plena con la Iglesia Católica de los anglicanos que lo soliciten, conservando elementos de su espiritualidad y liturgia.

Ese texto se anunció el 20 de octubre último; entonces Williams dejó trascender que sólo dos semanas antes se había enterado de su existencia. La reunión del Papa y Williams estaba acordada desde antes de ese anuncio, con ocasión de un homenaje en Roma al cardenal holandés Johannes Willebrands, muerto en 2006.

Hace unos meses, la Conferencia de Lambeth, cumbre anglicana que se reúne cada diez años, trató las tensiones dentro del anglicanismo en temas como los obispos homosexuales o la ordenación de mujeres. "No hemos resuelto todos nuestros problemas internos, pero las piezas están sobre la mesa", dijo Williams. Ahora, en los próximos días, se reunirá la comisión de diálogo teológico internacional entre católicos y anglicanos.*



Anglicanos y Católicos, una nueva etapa

A determinados grupos y personas, con Hans Küng a la cabeza, les sentó muy mal que el pasado 20 de octubre el Vaticano anunciara la intención de acoger en su seno, y en un marco organizativo que se creaba al efecto, a los anglicanos que desearan formar parte de la Iglesia por su disconformidad con la evolución que había seguido su confesión religiosa con la ordenación como sacerdotes de mujeres, su elevación al cargo de obispos y su posición respecto a los homosexuales.

Hans Küng, con la inmoderación que hace años que le caracteriza, cargó contra el Papa y la Iglesia católica acusándola de taimada y presentando este hecho como un obstáculo para el diálogo ecuménico entre anglicanos y católicos.

Desde otros puntos de vista que ven en cualquier acto que parezca fortalecer a la Iglesia un hecho censurable, también recurrieron al mismo argumento: dar entrada a anglicanos conversos perjudicaba el proceso de diálogo con aquella confesión.

Ante este tipo de críticas es necesario recodar simplemente la evidencia de los hechos, uno más lejano, otro muy reciente, prácticamente de ahora mismo. El más lejano consiste en recordar que el diálogo estaba suspendido por decisión católica. Precisamente por la evolución que iba siguiendo la Iglesia anglicana y que la distanciaba de lo que podía ser considerada como doctrina común. Es necesario recordar en este sentido que los anglicanos no son una iglesia protestante más, fruto de la Reforma. La doctrina anglicana se considera iglesia católica pero no en su carácter romano, es decir reclama también para sí la continuidad apostólica, y eso la ha diferenciado siempre de las iglesias luteranas y calvinistas. En esta singularidad de un catolicismo apostólico han convivido, no sin dificultades, dos corrientes: una influida por la reforma, otra que siempre se ha considerado muy próxima al catolicismo.

Por consiguiente, no podía detenerse el diálogo, porque hacia tiempo que se había interrumpido. Pero es que además, y este es el hecho reciente, la reunión entre el Papa y el primado de la iglesia anglicana, el arzobispo de Canterbury, Rowan Wiliams, ha vuelto ha abrir el proceso de dialogo ecuménico. Asimismo, y esto debe ser subrayado, el líder anglicano ha rechazado que la iniciativa católica esté hecha con la intención de “robarle” fieles a su Iglesia, afirmando: “la gente se hace católica porque quiere hacerse católica, porque sus conciencias son de un cierto tipo y consideran que esa es la voluntad de Dios”.

Y realmente eso es todo. Por relativas facilidades que de la Iglesia no se hará católico un anglicano, ni de cualquier otra confesión, si su conciencia no le impele a ello. Conversos procedentes de aquella confesión ha habido muchos y de muy destacados, y a la cabeza de todos ellos el cardenal de la Iglesia católica Mons. John Henry Newman. Las dificultades del momento no se lo impidieron, las facilidades de ahora no van a fomentar más voluntades de aquéllas que ya se encontraban en comunión previa con el catolicismo.

Una vez más los hechos revelan cuan injustas e infundadas son determinadas críticas. Solo requiere el paso del tiempo, en esta ocasión pocas semanas, para que la realidad se haga evidente.**


Fuente*: LaNacion.com / "El arzobispo de Canterbury con el Papa"
Autor: Jorge Rouillon
Fuente**: ForumLibertas / "Anglicanos y Católicos, una nueva etapa"

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Por los caminos de Newman y Blair. Por Juan G. Bedoya

Pese a lo que sostienen todavía los cronistas de la bragueta y buena parte del bando católico, el cisma de Enrique VIII no fue una cuestión de divorcio -para casarse con Ana Bolena-, ni un movimiento popular, como en la Alemania protestante. Excepto en la doctrina, los reyes de Inglaterra eran los jefes efectivos de la Iglesia mucho antes de que se afirmara esa posición con un estatuto parlamentario. El principio fue definido más tarde como cuius regio, eius religio (la religión de rey es la religión del reino), no para retornar al tribalismo, sino para poner orden en los desastres de las guerras de religión.

La definitiva ruptura anglicana se produjo "por un complicado embrollo de disputas y rencores personales, celos, rivalidades de jurisdicción, pugnas provinciales y simple mala intención" (Paul Johnson). También contribuyeron los desmanes económicos de muchos clérigos avalados por Roma, que arruinaban a su feligresía hasta para enterrar a los deudos. La decisión del Parlamento, en 1534, impulsada por Enrique VIII, acordó que el rey (y supeditado a él el arzobispo de Canterbury) era sin discusión la cabeza de la iglesia en Inglaterra, con todo el mando.

Enrique VIII no pretendía otra cosa que librarse del Papa o doblegarlo, como en aquel momento hacía el emperador Carlos V de Alemania (y Primero de España), que tenía preso al pontífice. Londres rompió con Roma, pero no con la fe católica. Es decir, inauguró un cisma sin querer implantar la herejía. La Iglesia anglicana no se hizo nunca protestante en su vida o en su constitución según el modelo alemán.

Pero nada es simple cuando se trata de religiones. Tras los años de la sangrienta reacción católica de María Tudor, que le costó morir en la hoguera al mismísimo arzobispo Crammer, Isabel I impulsó un catolicismo reformado, a medio camino entre los extremos de Roma -terrible Inquisición mediante- y las exageraciones de Calvino en Ginebra. La suspensión de celibato clerical obligatorio, del que tanto se ha hablado, no fue entonces sino una atracción manipulada eficazmente por los reformadores para consumo de muchos sacerdotes (en su mayoría, los jóvenes).

¿Y ahora? El acercamiento de las dos iglesias (la romana y la anglicana) viene de muy lejos. Pero no es ecumenismo en el sentido conciliar del término, sino una absorción en toda regla, una vuelta a la casa del padre por la parte de abajo. Roma no va a ceder nunca la primogenitura del sumo pontífice, ni la centralidad del Vaticano. Tampoco en su oposición a la ordenación de mujeres (de momento, al menos), o a la entrada de homosexuales al altar sagrado. Eso provoca, en la práctica, la pervivencia ab aeternum de la Iglesia anglicana como tal, con su jefe civil (ahora una reina) y un arzobispo pastoreándola.

Hace tiempo que la Santa Sede renunció a la reunión de las iglesias llamadas separadas según el pensamiento conciliar de Juan XXIII, en 1962. Ocurrió cuando el cardenal Ratzinger, papa ahora como Benedicto XVI, presentó a la firma de Juan Pablo II la proclamación de que no hay más doctrina e iglesia verdaderas que las romanas, ni otro camino para la salvación de las almas (declaración Dominus Iesus, año 2000). Se ve ahora con esta política de asimilación, acogiendo a los conversos anglicanos con miramientos y prelaturas, pero humillando a la cabeza.

La sangría de fieles del anglicanismo hacia la iglesia romana viene de lejos. Cuando Tony Blair, el ex primer ministro británico, acudió en 2007 a visitar a Benedicto XVI para publicitar su sonada conversión al catolicismo, el líder laborista, anglicano de nacimiento, llevaba en su cartera tres retratos del cardenal Newman, el gran converso. Era su regalo a Benedicto XVI porque, como declaró Blair, el más celebre predicador inglés era "pensador preferido" del actual pontífice.

La conversión de John Henry Newman (Londres, 1821-Birmingham, 1891), fue un acontecimiento mundial en su tiempo. Sus escritos y sermones como pastor anglicano no anticipaban su paso. Antes había liderado el Movimiento de Oxford, con el empeño de restituir a la Iglesia anglicana el derecho a considerarse parte de la Iglesia universal, como la católica y las ortodoxas, sin "romanizarla", pero remontándola a la tradición de los grandes padres y teólogos cristianos. Converso en 1845, el papa León XIII lo hizo cardenal en 1879 y Benedicto XVI prepara ya su beatificación. Sera el primer santo católico en el Reino Unido procedente del anglicanismo. Todo un símbolo.


Fuente: ElPais.com
Autor: Juan G. Bedoya
Fotografía: montaje Menesez Filipov

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miércoles, 21 de octubre de 2009

La Iglesia Católica abre las puertas a los Anglicanos opuestos a gays y mujeres obispos

Histórico: la Iglesia Católica abre sus puertas a los anglicanos

ROMA.- En un gesto inesperado y más que trascendente, Benedicto XVI les abrió ayer las puertas del catolicismo a los anglicanos al admitir el retorno en bloque de fieles y sacerdotes, incluidos los sacerdotes casados, la mayoría en esa confesión cristiana.

En el paso más importante dado en su historia por la Iglesia Católica para superar una división de más de 475 años, el Papa aprobó una Constitución Apostólica, decreto pontificio de máximo rango, que pronto será publicado, que crea una nueva estructura canónica y les permite a fieles, sacerdotes y obispos anglicanos que así lo deseen convertirse al catolicismo, conservando elementos de su específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano.

Así lo anunció ayer el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una conferencia de prensa en la que explicó que esto será posible a través de una prelatura personal, similar a la que tienen dentro de la Iglesia el Opus Dei y los ordinariatos castrenses.

La medida del Papa se conoció en momentos en que la Iglesia Anglicana está al borde de un cisma a raíz de la decisión de permitir la ordenación de obispos mujeres y de sacerdotes homosexuales en Estados Unidos y Canadá. Los anglicanos siempre pudieron volver, a título individual, a la Iglesia de Roma, tal como ocurrió con John Henry Newman, el famoso anglicano que se convirtió al catolicismo y luego fue cardenal, que será beatificado el año que viene.

Pero con la novedosa Constitución Apostólica, puesta a punto por Benedicto XVI, ahora grupos enteros de anglicanos, la mayoría de un ala tradicionalista que jamás aceptó la ordenación de mujeres y de los homosexuales, podrán pasar al catolicismo.

Incluso los curas anglicanos casados, que son la mayoría, podrán ser ordenados sacerdotes católicos, más allá de la obligación del celibato impuesta por la Iglesia de Roma. Los obispos anglicanos casados que se conviertan al catolicismo, en cambio, serán "rebajados" a la categoría de sacerdotes rasos.

Según la nueva Constitución Apostólica, sólo los obispos que son célibes continuarán manteniendo ese cargo. Además, los anglicanos que abracen el catolicismo podrán elegir a los encargados de supervisar sus propias comunidades, que estarán autorizadas a conservar algunas de sus tradiciones espirituales y litúrgicas.

Los anglicanos se separaron de Roma en 1534, cuando el rey Enrique VIII no obtuvo del papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón y declaró la independencia de la Iglesia de Inglaterra de la autoridad pontificia.

Desde entonces, tal como recordó el Vaticano en una nota informativa, siempre hubo intentos de reunión con el catolicismo. Aunque fue a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965) que comenzó a trabajarse más intensamente por el diálogo ecuménico.

Ordenaciones conflictivas

La nota informativa también puso en contexto la trascendente decisión del Papa, al destacar que en los últimos años comenzaron a surgir serias divisiones entre los 77 millones de fieles anglicanos que hay en el mundo, al borde del cisma.

Algunas iglesias, principalmente en Estados Unidos y Canadá, rompieron con la tradición y comenzaron a ordenar mujeres como sacerdotes y como obispos. Más recientemente, alejándose de la común enseñanza bíblica, comenzaron a ordenar sacerdotes homosexuales y les dieron asimismo su bendición a las uniones entre personas del mismo sexo.

No por nada Levada, titular de la ortodoxia católica, explicó que con este nuevo paso el Papa "quiso ir al encuentro en modo unitario y justo a los pedidos para una plena unión que llegaron de parte de fieles anglicanos de distintas partes del mundo en los últimos años".

"Con semejante propuesta la Iglesia piensa responder a las legítimas aspiraciones de estos grupos anglicanos para una comunión plena y visible con el Obispo de Roma, el sucesor de San Pedro", agregó Levada, acompañado por el arzobispo Joseph Di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino.

Según Levada, entre 20 y 30 obispos y un centenar de parroquias anglicanas ya expresaron su deseo de regresar al catolicismo. Se espera que el primer grupo que se pase a la Iglesia de Roma sea la Comunidad Anglicana Tradicional, que en 1991 rompió con la jerarquía de la Iglesia Anglicana después de su bendición a la ordenación de sacerdotes mujeres. La Comunidad Anglicana Tradicional asegura tener medio millón de fieles en todo el mundo.

El arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, aseguró ayer en una conferencia de prensa en Londres, junto al arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, que no considera el paso dado por el Vaticano "un acto de agresión".

Sin embargo, admitió que sólo "hace un par de semanas" se enteró de la existencia del nuevo documento vaticano y que nadie lo consultó en ningún momento sobre el tema. Tampoco el Episcopado británico, que tuvo noticias el lunes de la Constitución Apostólica, fue consultado por el Vaticano. *


Prevén un éxodo de sacerdotes anglicanos tras el giro de la Iglesia

Diversos medios tradicionalistas creen que podría producirse una fragmentación en esa comunión

LONDRES.- Alrededor de un millar de sacerdotes anglicanos y muchos miles más de Australia y Estados Unidos podrían dejar sus iglesias para ser acogidos por el Vaticano, estimaron diversos medios anglicanos tradicionalistas citados por el diario británico The Times, tras conocerse el histórico giro de la Iglesia al admitir el retorno en bloque de fieles y sacerdotes, incluidos los sacerdotes casados, la mayoría en esa confesión cristiana.

El anuncio del Vaticano fue traducido por los medios como un duro golpe para los esfuerzos del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, de evitar la ulterior fragmentación de la comunión anglicana, dividida por la consagración de mujeres obispos que reclama el sector más progresista de la confesión.

Algunos anglicanos acusan en privado a la Iglesia de Roma de dedicarse a la "caza" de anglicanos y critican a Williams por capitular ante el Vaticano, señala el periódico británico.

Aunque esos críticos reconocen que Williams poco podía haber hecho para frustrar la acción de la Santa Sede, muchos expresaron su disgusto por la declaración conjunta que hizo con el primado católico, el arzobispo de Westminster, en la que reconocía "la común fe católica y la aceptación del ministerio de Pedro".

En una carta enviada a sus obispos y al clero, Williams no oculta, sin embargo, su propia frustración: "Lamento que no haya sido posible alertaros antes de esto. Se me informó muy tarde del anuncio que pensaba hacer (el Vaticano)".

Williams recibió la primera notificación el pasado fin de semana de boca del cardenal William Levada, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que viajó a Londres para comunicar personalmente la decisión a líderes anglicanos y católicos.

El obispo de Fulham, John Broadhurst, presidente de Forward in Faith, grupo que se opone a la ordenación de mujeres como obispos, predijo que hasta un millar de sacerdotes anglicanos podrían aceptar la oferta vaticana. Por su parte, Christian Rees, del grupo anglicano feminista "Watch", describió la medida vaticana como "caza ilegal".

"Esta no es una bienvenida normal. Es una bienvenida especialmente efusiva en la que casi se anima a la gente. En la Iglesia Anglicana nos gusta operar con transparencia. No ha ocurrido en este caso, por lo que cundirá la impresión de que es una maniobra predatoria".

Una posible consecuencia de la medida vaticana, aventura The Times, es que se acelerará la consagración de mujeres como obispos ya que el Sínodo General de la comunión anglicana no aprobará las necesarias estructuras legales que pudieran reclamar quienes se oponen a la consagración de mujeres si el Vaticano les ofrece una salida con la bendición del primado anglicano.

Ayer, en el paso más importante dado en su historia por la Iglesia Católica para superar una división de más de 475 años, el Papa aprobó una Constitución Apostólica -decreto pontificio de máximo rango, que pronto será publicado- que crea una nueva estructura canónica y les permite a fieles, sacerdotes y obispos anglicanos que así lo deseen convertirse al catolicismo, conservando elementos de su específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano. **


Fuente*: LaNacion.com
Fuente**: LaNacion.com
Fotografía: Encuentros ecuménicos entre el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams y Benedicto XVI. Vaticano / Noviembre 2006

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miércoles, 14 de octubre de 2009

Trazando el mapa del Islam: revelador estudio de Pew Forum

Los tópicos nos conducen a asociar la religión islámica con Oriente Próximo. Pero un estudio revela que la mayoría de los musulmanes del mundo son asiáticos. La región Asia-Pacífico es el hogar de casi el 62% de la población islámica total, que suma en todo el mundo 1.570 millones de personas. Un cuarto de la población del mundo es musulmana, según una encuesta realizada por el Pew Forum on Religion and Public Life, un think tank estadounidense.

En el top de cinco países con mayor población que profesa la religión islámica sólo uno está en Oriente Próximo, Egipto. Por delante quedan, por este orden, Indonesia, Pakistán, la India y Bangladesh. El estudio también aporta datos curiosos: Alemania cuenta con mayor población musulmana que el Líbano, Rusia tiene más musulmanes que Jordania y Libia juntos y China, más que Siria.

Sin embargo, si se analizan los datos en términos demográficos, la sorpresa se apaga un poco. El Líbano, por ejemplo, es un Estado multiconfesional y de sus cinco millones de habitantes (estimados, pues no se realiza un censo desde 1934), se cree que la mitad son musulmanes, lo que nos da 2,5 millones. Compararlo con Alemania, un gigante con más de 80 millones de habitantes -cuatro millones de ellos, musulmanes- es como poner un guisante en un campo de fútbol.

Aun así, el estudio destruye el mito occidental de identificar siempre islam con Mundo Árabe. Es cierto que Oriente Próximo es la cuna del credo que le fue revelado al profeta Mahoma en la Arabia del siglo VII. Pero, hoy por hoy, el mayor país musulmán de la Tierra es Indonesia, que con 203 millones (el 88% del total de la población indonesia) representa el 13% del total de fieles de esta religión. Le siguen Pakistán (sus 174 millones de musulmanes son el 96% de la población) y la India (con 161 millones, el 13,4% de la población india).

La realidad es que dos tercios de los seguidores de Alá son asiáticos. En Oriente Próximo y el norte de África vive el 20% y en África Subsahariana, el 15%. Nigeria -con unos 50 millones de fieles- es el país africano con mayor población musulmana. "La idea de que los musulmanes son árabes y de que los árabes son musulmanes queda desterrada con este informe", explica Amaney Jamal, profesor de Política de la Universidad de Princeton.

La mayoría no son inmigrantes

¿Y en Europa? En el Viejo Continente existe una población musulmana de 38 millones que supera, por ejemplo, a los 34 millones que hay en Argelia. En términos relativos sólo supone el 5% del total de la población de Europa. Se concentran sobre todo en Rusia, con 16 millones, Alemania, con cuatro y Francia, con 3,5 millones. En España, los musulmanes son el 1% de la población.

Aquí surge otra idea invalidada: que la población musulmana europea es principalmente inmigrada. "Eso sólo es cierto para Europa occidental. En el resto del continente [Rusia, Albania, Bosnia, Kosovo, etc.] los musulmanes son población indígena", resalta Alan Copperman, director de investigación del Pew Forum. "Más de la mitad de los musulmanes en Europa son indígenas", concluye.

Un dato que el estudio sí confirma es que la gran mayoría de los musulmanes pertenece a la rama suní -entre el 87 y el 90%-, frente a los chiíes, que representan entre el 10 y el 13%. Los chiíes, seguidores de Ali (primo y yerno del profeta Mahoma), son mayoría en cuatro países: Irán, Irak, Pakistán e India. Además, uno de cada cinco creyentes de la fe islámica vive en países donde son una minoría religiosa.

Además de rebatir prejuicios afianzados en nuestra sociedad, la encuesta puede servir para que Occidente se replantee sus relaciones con el mundo islámico, que no deberían estar enfocadas tan intensamente con Oriente Próximo, sino prestar mayor atención al sureste asiático. El estudio desmonta la asociación entre política y conflicto e islam, al mostrar que el credo de Alá está presente en países con culturas y procesos históricos muy diferentes.

Acceda a la investigacion de Pew Forum: Mapping the Global Muslim Population. A Report on the Size and Distribution of the World's Muslim Population

Fuente: ElMundo.es
Autor: Rosa Menesez

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