lunes, 2 de mayo de 2011

El aliado oscuro de Juan Pablo II. Por Jesús Rodríguez

Maciel, fundador de los Legionarios, ya era pederasta cuando el polaco llegó a papa - Ambos se apoyaron entre sí y compartieron una visión de la Iglesia Católica
"Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?", le preguntó Juan Pablo II a Marcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: "Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad". El Papa reflexionó y continuó: "Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa". Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un genio como recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la Enlacemáquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un "turista ilustre"; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como "guía eficaz para la juventud".

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: "Se nota, se siente, los legionarios están presentes".

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el ex sacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: "Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado".

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.




Fuente: ElPais.com
Autor: Jesús Rodríguez, periodista y escritor. Escribe para El País de España. Es autor del libro "La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo".



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jueves, 28 de abril de 2011

18 años después de Waco, davidianos aún creen que Koresh era Dios

Los hijos de Sheila Martin se quemaron vivos. Dios lo quiso, dice.

“No espero que lo entiendas”, dice, recargando su cuerpo pequeño en un carro de supermercado en la sección de artículos de bebés de un Walmart. Su playera rosa, zapatillas y bolsa combinan con los lirios, hortensias y los manojos de jazmín que está comprando.

“¡Oh, mira, tienen nomeolvides!”. Ella acaricia los pétalos azules, como un niño, pone su nariz en la planta e inhala.

“Esto será perfecto para el monumento conmemorativo”.

Este martes, Martin y un grupo de los otros sobrevivientes del grupo La Rama de los Davidianos se reunirán en un hotel en la autopista a mitad de este pueblo polvoriento de Texas, para recordar la persecución federal a su complejo religioso, un evento que se ha convertido sinónimo de la palabra Waco.

Ese día de 1993, un enfrentamiento de 51 días entre los davidianos armados, agentes de la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos y el FBI terminó en un incendio y la muerte de al menos 76 personas. Entre ellos estaban el esposo y cuatro hijos de Martin.

En el jardín, Martin acelera su paso, examinando cada planta, oliendo y tocando sus retoños, arrodillándose en el suelo.

Los recuerdos se agudizan cada año, no se desvanecen como hubiera esperado.

“Sólo no me gusta regresar”, dice.

Durante días sin fin, estallaron granadas, dice, lastimando sus oídos como clavos metiéndose en sus tímpanos. Sus niños gritaban, corriendo por los pasillos afuera de sus recámaras cuando dispararon las primeras balas el 28 de febrero.

Las balas chocaron contra las paredes; y las atravesaron. Una rompió la ventana de la recámara y voló sobre la cabeza de su hijo de 6 años, Daniel. Ella volteó hacia arriba. Su cara estaba sangrando por los pedazos de vidrio.

Su hija Kimi de 4 años lloraba. El rugido de los helicópteros sobre el edificio le sonaba a una guerra.

Se toca el pecho. Todavía puede sentir la vibración en sus costillas de la estruendosa y horrible música que el FBI puso en sus bocinas, intentando sacarlos de ahí.

Su calma, en esos días, llegó cuando escuchó su voz, hablando con el negociador, en el alta voz.

“Ahora, sabes qué significa el nombre Koresh”, resonó la voz.

“Significa muerte”.

“No teníamos un plan para la muerte”, dice Martin. “Me pregunté: alguien cambió el plan sin decírmelo”.

El 21 de marzo, ella caminó del complejo davidiano, uno de 21 adultos y 14 niños que tomaron el riesgo de irse en esas semanas.

Tres de sus siete hijos salieron. Cuatro se quedaron su papá.

El 19 de abril, en un refugio del Ejército de la Salvación en donde mantuvieron a seguidores femeninas, vio en las noticias: un incendio. Era tan grande.

“Dije, ‘Oh, por favor Dios, sálvalos. Sálvalos’. Pero mi cabeza sabía que ya no estaban”.

Martin no visita el campo en Waco en donde están enterrados. “No me voy a echar en la tierra a llorar”, dice. “Nosotros no hacemos eso”.

La Rama de los Davidianos cree que cuando la gente muere, sólo está “inconsciente”, esperando a ser resucitada para que puedan viajar al reino y dejar a los ateos.

Lisa de 13 años; Sheila de 15; Anita de 18; Wayne Jr. de 20; y Wayne padre; ellos sólo están inconscientes. Ellos están esperando.

David Koresh le dijo a sus seguidores años antes que habría una batalla apocalíptica con Babilonia y hombres uniformados; que habría destrucción, fuego y muertes.

Así que Martin dice que David tenía razón. “David es el Mesías, y volverá”, ella explica, mientras revisa un arbusto que en donde han empezado a crecer pimientos.

“Ahora sólo tenemos que esperar al paraíso”.


Creyentes de verdad

Por más de diez años cada sábado, el Sabbath de La Rama de los Davidianos, Sheila Martin y Clive Doyle se han reunido para rezar y discutir la Biblia. Ellos afirman que David Koresh era Dios encarnado. Luego se van a comer o a hacer mandados.

Ellos no están juntando metralletas, la razón principal por la que la policía allanó su complejo. Entre ellos, Doyle y Martin ni siquiera tienen un rifle.

Martin y Doyle vivieron comunalmente en el complejo, pero ahora lo hacen en casas modestas a unas calles de Waco. Él trabaja en una tienda de segunda mano. Ella trabaja en una guardería cristiana. Sus jefes les han pedido que dejen su religión en casa; han sido tratados bien en el trabajo y por la gente de Waco que sabe de sus pasados.

Las llamadas agresivas que Doyle solía recibir han disminuido en los últimos años.

Cuando algunos reporteros le llaman para escribir notas sobre los “creyentes de verdad” de Koresh, no participan sin antes consultarse el uno al otro.

“Ya esperamos que mucha gente nos verá como dementes”, dice Doyle, su voz cambiando a un tono tenebroso, inexpresivo. “Así que nos gusta que nos vean como un poco locos, es una mejora”.

Paseando por Waco en la vieja minivan, ellos parecen una pareja extraña. Ella es de Boston y tiene 60 y tantos años, pero se ve, viste y mueve como una adolescente. Doyle es un australiano con humor oscuro que usa bifocales y le dijo a su madre, una adventista , cuando tenía 9 años, que el oficialmente era “un sirviente de Dios”.

“Tengo 70 años”, bromea. “Me gustaría saber en dónde está el reino de Dios”.

Las piernas y brazos de Doyle parecen una colcha de injertos de piel, heridas que sufrió al saltar a través del fuego del complejo para escapar.

Las cicatrices son feas, dice, pero nada comparado con el año que pasó en prisión antes de ir a juicio, junto con los otros davidianos, que fueron acusados de asesinato, conspiración y otros cargos menores.

Junto con otros davidianos, cuatro personas con la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos murieron durante el enfrentamiento.


Doyle fue absuelto.

La evidencia reunida por el gobierno, incluyendo grabaciones ocultas en el complejo antes del último allanamiento, mostraron a Koresh ordenando a sus seguidores que dispararan.

¿Así que lo hicieron?, pregunta Doyle.

“Digamos que el gobierno creó las circunstancias que llevaron a los disparos”, comentó.

Aunque Martin y Doyle pueden ser cautelosos, siempre son corteses y pacientes pese a que la gente cuestione sus creencias religiosas o los tachen de locos.

“¿Qué voy a hacer? ¿Discutir con todos?”, dice Doyle. “Cuando la gente me pregunta por qué todavía creo en David y lo que predicaba, después de todo, creo que me preguntan porque en verdad quieren entender. Lo que se puede, lo que se perdió hace años y resultó en la muerte de muchas personas, es que ninguno de nosotros quería convertir a las masas. Si te unías, bien, pero sino querías, entonces continuabas con tu vida”.

“No tienes por qué creer lo mismo que yo”.

Doyle se sienta en su sala llena de novelas policiales, tomos sobre teología y videos de Laurel y Hardy (El Gordo y el Flaco) en los libreros. El único objeto que tiene un espacio propio es la fotografía de su hija Shari, de 18 años.

Era una de las “esposas” de Koresh.

En la foto, Shari tiene el cabello rubio, está sonrojada y sonríe, abrazando al perro de la familia.

Que Koresh se haya acostado con su hija hace que Doyle se acomode en su asiento, mientras habla, y tensa su mandíbula.

Doyle dice que su hija empezó a tener relaciones sexuales con Koresh a los 14 años. Koresh tuvo al menos 13 niños con miembros de la secta y mantuvo relaciones sexuales con menores de edad, según el Departamento de Justicia, declaraciones juradas de los davidianos y numerosas entrevistas que CNN ha realizado con sobrevivientes.

La davidiana Kiri Jewel testificó en las audiencias frente al congreso en 1995 que Koresh dormía en una cama con una mujer y niños, y que creía que él había embarazado a una niña de 14 años. Koresh, dijo, solía hablar de cómo las niñas del complejo lo complacían sexualmente. Jewel describió con detalles gráficos como Koresh abusó de ella sexualmente. Ella testificó que no tenía miedo de embarazarse; era muy joven explicó. Ni siquiera había empezado a menstruar.

Doyle insiste en que su hija Shari, incluso a una edad joven, era capaz de decidir si quería tener sexo con Koresh. La adolescente estaba lúcida, dice, cuando decidió permanecer en el complejo, aún con la posibilidad de irse.

“Ella quería estar con David y escuchar y seguir el mensaje”, dice su padre.

Hay un momento de silencio. Doyle sabe que intentar justificar a Koresh de tener sexo con niñas menores de edad sólo incita la furia de los ateos. Inicialmente, cuando David empezó a predicar el mensaje de que su semilla sagrada debía esparcirse a cualquier chica que quisiera, casada o con coletas, Doyle admite que se molestó.

“Me pregunté, ‘¿Es Dios o sólo el caliente de David?”.

Pero la preocupación de Doyle no duró mucho tiempo.

“No podía discutirle porque te mostraba en donde la Biblia lo decía”.

Sheila Martin, también, perdona a Koresh por tener sexo con niñas menores de edad. “En la Biblia, si una niña tiene edad para menstruar, entonces puede ser una esposa”, ella insiste.

Hay tres puntos cruciales para entender la religión de la Rama de los Davidianos.

Primero, Dios puede aparecerse como un hombre. Segundo, ese hombre no necesita ser una buena persona. Tercero, si cuestionas si ese hombre es Dios, estás cuestionando a Dios. En otras palabras, el diablo es responsable de tu duda.

“Ahora”, Doyle pregunta, “¿Le vas a dar el control al diablo?”


Los nuevos residentes de Monte Carmelo

Hace unos días, Martin, Doyle y el compañero de cuarto de Doyle, Ron Gonis, también de davidiano pero no de Waco, abordaron la camioneta de Doyle y tomaron la carretera a Monte Carmelo, la propiedad en donde estaba el complejo.

El campo está lleno de flores silvestres, y Martin sale del carro, atraviesa el pasto, recogiendo flores amarillas, malezas y mariposas.

A la entrada ahora hay una reja, algo sobre lo que Koresh y miembros de su círculo más cercano bromeaban, pues decían que deberían haber construido una antes del allanamiento, dice Doyle.

En la reja hay varios buzones afuera. Al menos tres davidianos viven en la propiedad, incluyendo a Charlie Pace, uno de los primeros miembros que, según Martin y Doyle, nunca se llevó con Koresh. Dicen que gente de la iglesia le han pedido que deje el complejo.

“Ahora Charlie está de vuelta para reclamar lo que él cree”, dice Doyle.

Pace le dijo a CNN que él está “iluminado” y que Dios lo escogió para buscar a nuevos creyentes.

En un camino de tierra en la propiedad está la capilla que construyeron los simpatizantes de la Rama Davidiana en 1999. En este día, las puertas estaban abiertas y partituras de música y panderetas están en sillas polvorientas. Una fotografía grande de Koresh con pelo largo, parecido a Jim Morrison, cuelga de la pared.

La capilla le recuerda a Sheila Martin la primera vez que el Mesías, un desertor de secundaria en jeans azules, la persuadió a seguirlo.

Era 1986. Ella y su marido, Wayne, un abogado entrenado en Harvard, pasaban un momento difícil. Ambos eran adventistas y vivían en Nueva York.

Ellos se conocieron en una función adventista; él le atrajo por su forma de tocar el piano.

Los nacimientos de sus primeros cinco hijos habían estado bien, pero su fe fue probada con su sexto, Jaime. Él tenía una meningitis potencialmente mortal, una enfermedad que le afectaría el resto de su vida.

“Rezaba todo el tiempo y le dije a Wayne que porque su fe no era tan fuerte como la mía, empezó a desviarse al mundo secular y nuestro bebé se estaba muriendo”, recuerda.

Cuando Jaime lloraba en sus brazos, con un sufrimiento que era incapaz de aliviar, Martin pensó en su primer cita con su esposo. Ellos fueron a la presentación de el Mesías de Handel, el recuento de la victoria de Cristo por encima de la muerte y pecado.

“Mi esposo escuchó lo que sucedía en Waco”, dijo.

La pareja pasó un par de horas hablando a la Rama de los Davidianos. Ellos siempre estaban motivados a escuchar, especialmente a un tipo que recién se había unido al grupo, David Koresh.

Koresh les mandó un video de él predicando. “Las escrituras fluían de su boca. Él tenía el espíritu de Dios”, dice Sheila.

A Wayne Martin, el pianista, le gustó que Koresh tocara la guitarra. A la iglesia le hacía falta un líder con aire juvenil.

Y su hijo necesitaba todos los rezos que pudiera obtener.


La pareja se mudó a Waco.

En días, la familia Martin estaba segura de haber tomado la decisión correcta. Cuando Jaime lloraba en los rezos, y los otros los veían mal, Koresh fue directo al bebé.

“Lo levantaba y sostenía muy fuerte hasta que paraba de llorar”, recuerda Sheila.

Koresh le dijo a los Martin que su hijo necesitaba más sanamiento.

Jaime y dos de los hijos sobrevivientes del incendio en Waco, Kimi y Daniel, pasaron días después del enfrentamiento con familiares mientras las autoridades federales interrogaban a su mamá.

Ahora Kimi y Daniel, de 22 y 24 años respectivamente, viven con su madre en Waco. No quisieron ser entrevistadas.

Martin dice que han rechazado la fe davidiana y que no la acompañan a eventos religiosos. Eso no le molesta, dice, porque ella sabe que Dios les cambiará su forma de pensar.

“Creo que un día se darán cuenta que todo bajo está bajo su orden y entenderán que no tienen otra opción”.

Jaime Martin pasó su vida severamente minusválido. Murió en 1998.


Un día

A Sheila Martin le gusta parafrasear esta escritura: “Si te permiten beber del vaso de dolor, recuerda que un Dios benévolo es quien pone el vaso en tus labios”, dice.

Con eso, toma un sorbo en un popote de su leche con chocolate, después de la comida.

“La gente quiere que la vida sea dulce, pero la vida no es dulce o fácil”, dice ella. “No aquí, no ahora, pero lo será en el reino de dios”.

¿Cómo se verá el reino?

Será un lugar físico, Doyle y Martin dicen, probablemente en otro país, tal vez Israel. Además de eso, no saben.

“Un día tendremos una mejor experiencia”, dice Martin. “No tendremos que ver morir a todos”.

Ella se imagina que será como lo que cantó Diana Ross en la película El Mago.

¿Te sabes la letra?, pregunta.

En cuanto llegue a casa, en cuanto llegue a casa
En un lugar diferente, en un tiempo diferente
Personas diferentes a mi alrededor
Me gustaría saber de ese mundo diferente
Y que tan diferente me encontrarán

“Diana Ross está cantando esas palabras y yo estoy pensando en Monte Carmelo y cómo la luz se reflejaría en la nieve, y cómo la nieve hace que todo parezca limpio ahí”, dice Martin.

“Ella está cantando de estar solo luego de una gran tormenta que Dios creó y que no puede salirse de esa circunstancia”.

“Voy a seguir rezando y deseando por ese lugar, por mí y Clive”.




• Nota del editor de CNN México: Hace 18 años, 76 personas murieron durante una redada del FBI, en Monte Carmelo, cerca de Waco, Texas. Todos pertenecían a un grupo religioso conocido como La Rama de los Davidianos, una escisión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.


• Nota del editor de Ojo Adventista: Debo corregir la -anterior- nota del editor de CNN. La Rama de los Davidianos (Branch Davidians) son un grupo sectario escindido de los Adventistas del Séptimo Día Davidianos (o "Davidianos"), la cual tambien es un grupo escindido o separado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Según Wikipedia, "Los Davidianos (también conocidos como "El Poder") son una secta protestante que se originó en 1955 de un cisma de los Davidianos Adventistas del Séptimo Día ("Davidianos"), se refiere al movimiento de reforma de los llamados que se inició dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día ("Los adventistas") alrededor de 1930. La mayoría de los que aceptaron el mensaje de la reforma han sido expulsados (excomulgados) por el rechazo de la Iglesia Adventista".Enlace



Fuente: CNN Mexico / CNN Belief Blog "18 years after Waco, Davidians believe Koresh was God"
Autor: Ashley Fantz
Fotografía: "Tragedia en Waco. 'su nombre era muerte y el infierno le seguía' Apocalipsis 6: 8" / Portada Times, 3 de mayo de 1993




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miércoles, 20 de abril de 2011

Una biblia para los ateos

Cuatro siglos después de la publicación de la Biblia del rey Jaime, el filósofo británico AC Grayling escribió un libro que les ofrece a los ateos su propia "biblia".

En "The Good Book, a secular bible" (El Buen Libro, una biblia secular -foto-) el profesor Grayling intenta mezclar en un solo tomo la sabiduría de los filósofos de la Grecia clásica, del confucionismo, de los poetas medievales y los descubrimientos de la ciencia moderna.

Sin ninguna referencia a dioses, almas o al más allá, Grayling apunta a proporcionarles a los ateos un libro de inspiración y guía que los ayude a desenvolverse en el mundo.

En lugar de los bien conocidos Diez Mandamientos, sus principios ateos son: "Ama bien, busca lo bueno de todas las cosas, no dañes a otros, piensa por ti mismo, asume tu responsabilidad, respeta la naturaleza, da lo mejor de ti, infórmate, sé bondadoso, sé valiente".


Dirección

El profesor Grayling, presidente electo de la Asociación Humanista Británica (British Humanist Association), no tiene dudas acerca de la misión bíblica de su labor.

"La Biblia intenta darnos una especie de dirección. Contiene los mandamientos de una divinidad que desea que vivamos de una cierta manera", afirma.

"De hecho, se trata de un mensaje que afirma que existe una sola gran verdad y una sola manera de vivir".

"La modesta proposición de The Good Book es que existen tantas buenas maneras de vivir como gente con el talento para hacerlo, y que la gente debe asumir su responsablidad de pensar por sí misma y tomar esa decisión también por sí misma".

"Lo que hace este libro es entregar recursos para pensar en ello".

Tal vez sea demasiado pronto para las comparaciones bíblicas, alega Melvyn Bragg, autor de "El Libro de los Libros: el impacto radical de la Biblia del rey Jaime, 1611-2011" (The Book of Books: The Radical Impact of the King James Bible).

"Cuando se habla de la Biblia del rey Jaime, se habla de uno de las grandes obras de la literatura inglesa, quizás de la literatura mundial", asevera.

William Tyndale, el estudioso del Siglo XVI cuyas traducciones forman la columna vertebral de la Biblia del rey Jaime, fue en su opinión un escritor genial, comparable sólo a Shakespeare.

Aún más, la Biblia del rey Jaime tuvo un profundo efecto cultural, formando "la causa seminal de la democracia" que condujo, entre otras cosas, al fin de la esclavitud.

"Tal vez AC Grayling haya escrito un libro que subirá en el afecto y la imaginación de la gente con los siglos", dice Bragg.

"Tal vez lo haga, no lo sé. Hoy no hay comparación entre ambos. Al cabo de un tiempo podría transformarse en algo diferente. El tiempo agrega lo suyo a todas las cosas".


Mejores historias

Las prescripciones de AC Grayling para la buena vida incluyen sabiduría "robada" a escritores y pensadores entre los que se hallan Aristóteles, Cicerón y Lucrecio, con sus ideas de una buena vida y cómo vivirla, sin ninguna referencia a Dios.

Uno pensaría que a los cristianos les parecería que un libro de este tipo es un insulto a su propio Buen Libro, pero no es el caso del Reverendo Doctor Giles Fraser, de la catedral de San Pablo en Londres.

Mientras que no se siente del todo cómodo con la "modestia" de "una Biblia con su nombre en el lomo", sí piensa que no hay que ser religiosos para ser moralmente bueno y que, en general, los ateos "necesitan mejores historias".

La Biblia, después de todo, es un conjunto de desastres y fracasos, de luchas heroicas entre el bien y el mal y dramáticas pruebas de fe.

Tal como explica el reverendo Fraser "no es una obra de moralidad. Es realmente una obra más profunda; el problema no reside sólo en seguir unas cuantas normas, hay algo que está más profundamente mal con el ser humano".

Este significado más profundo de la Biblia ha evolucionado a través de las épocas, desde el Concilio de Nicea, que editó los textos bíblicos tempranos, a las traducciones -como la Biblia del rey Jaime- que la sacaron del latín hacia el inglés.

Ha habido novelas gráficas y tiras cómicas con la Biblia.

Para el filósofo Mark Vernon - un exvicario que se volvió ateo y, posteriormente, agnsótico - es parcialmente la lenta evolución de la parte mítica de nuestra cultura la que hace difícil que tenga éxito la obra de AC Grayling.

Aquellos que compusieron la Biblia, para no mencionar a quienes produjeron mucha de la filosofía griega y romana que cita AC Grayling, fueron capaces de aunar muchos temas diversos, que hoy en día consideramos ramas del saber separadas.

Sicología y teología, filosofía y poesía se mezclaron -en opinión de Vernon- con los mitos que venían de boca en boca.

Los mitos, dice Vernon, han sido transmitidos a través de generaciones, lo que permite que algo emerja para hablarle a una parte de lo que somos en una forma que no puede ser comunicada racionalmente.

Llámelo pecado, llámelo el subconsciente, afirma, se trata de una parte de la vida humana que encontramos muy difícil de ver con un ojo de clara racionalidad.

"Es muy significativo que en el siglo o dos que la religión ha estado en dificultades en Occidente, la ficción y la historia sean las mayores secciones en la librerías", agrega.

"La razón es que éstas son formas ambivalentes de contarnos historias que nos hablan a todos los aspectos de nuestro ser".

"Pretender que podemos ordenar la vida con una filosofía clara y bien empaquetada es un engaño".

"Si la vida fuera tan simple, hace siglos que viviríamos en un mundo perfecto", concluye.




Fuente: BBC Mundo
Autor: Tom Colls


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lunes, 11 de abril de 2011

Jesuitas pagarán 166 millones de dólares a víctimas de pedofilia en EE.UU.

La orden religiosa de los jesuitas en Estados Unidos acordó pagar US$166 millones a cerca de 500 víctimas de abusos sexuales y psicológicos.Los abusos se cometieron entre 1940 y 1990 en escuelas de poblaciones remotas o reservas. Los casos afectan a la demarcación de Oregón de la órden de los jesuitas, con sede en Roma. Su ámbito territorial incluye los estados de Oregón, Washington, Alaska, Idaho y Montana.

La mayoría de las víctimas son indígenas que viven en reservas y en poblados remotos del noroeste del país, donde la orden destinaba a los curas más problemáticos, según las acusaciones.

La indemnización es considerada la tercera mayor relacionadas con escándalos de pedofilia realizada por la Iglesia católica en Estados Unidos. El dinero será pagado en parte por los jesuitas y en parte por las aseguradoras.

El acuerdo pide a la orden una disculpa por escrito en la que deje de referirse a las víctimas como "supuestas víctimas", así como solicita que instaure controles para prevenir nuevos abusos.


"Infancia perdida"

Uno de los abogados de las víctimas, Blaine Tamaki, dijo en un comunicado que algunos de ellos llevaban esperando cerca de 40 años para obtener una indemnización.

"No hay una cantidad de dinero que pueda devolver una infancia perdida, una cultura destrozada y una fe hecha añicos", manifestó el abogado.

Clarita Vargas, miembro de la tribu Colvill, es una de las víctimas y compareció ante la prensa junto con el abogado Blaine Tamaki para celebrar que "se ha hecho justicia".

"Es un día de rendición de cuentas", aseguró Vargas, de 51 años, que junto con sus hermanas sufrió los abusos del jefe de la Misión y Escuela Santa María, cuando tenían apenas siete años.

El periodista de la BBC en Los Ángeles Peter Bowes informa que la organización había intentado compensar previamente a unas 200 víctimas, pero terminó declarándose en bancarrota alegando que había agotado sus fondos, después de llegar a un acuerdo con otro centenar de víctimas.

Ningún representante de la Iglesia ha comentado el acuerdo, pero en un comentario la orden se refiere al "respecto por el proceso judicial y a todos en él involucrados".

Tamaki considero que con este acuerdo, los jesuitas "reconocen que traicionaron la confianza de cientos de niños que estaban a su cuidado y cometieron terribles atrocidades con ellos".

"En vez de enseñar a esos niños nativo americanos el amor de Dios, esos curas pederastas estuvieron abusando de esos niños", dijo al diario 'The Seattle Post Intelligencer'.

En declaraciones al mismo diario, Clarita Vargas consideró que estos ataques contra ella y otros niños nativos han sido "un trauma generacional" para todos ellos.




Fuentes: adaptado de ElMundo.es (Los Jesuitas pagarán más de 166 millones de dólares a menores víctimas de abusos) / BBC Mundo (Indemnización millonaria de jesuitas a víctimas de pedofilia en EE.UU.)


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lunes, 28 de marzo de 2011

La religión desaparecerá en nueve países, dice un estudio

Un estudio que utiliza datos de censos de nueve países muestra que la religión está por extinguirse en esas naciones.La investigación encontró un aumento constante en el número de personas que afirman no tener fe alguna.

El modelo matemático utilizado por los científicos tuvo en cuenta la relación entre la cifra de entrevistados que eran religiosos y las motivaciones sociales que estos tenían.

El resultado, difundido durante la reunión de la American Physical Society (Sociedad Estadounidense de Física) en Dallas, Estados Unidos, indica que la religión va a morir por completo en esos países.

Para la investigación se recurrió a la dinámica no lineal, que se usa para explicar una amplia gama de fenómenos físicos en los que se interconectan una serie de factores.

Un miembro del equipo, Daniel Abrams, de la Universidad de Northwestern, propuso un modelo similar en 2003 para poner en números la declinación de los idiomas menos hablados del mundo.

El núcleo del estudio era observar la competencia entre los hablantes de lenguas diferentes y la "utilidad" de hablar una en lugar de otra.


"Simple"

"La idea es bastante simple", explica Richard Wiener, de la Corporación para la Investigación de Adelantos Científicos.

"El estudio sugiere que los grupos sociales que tienen más miembros resultan más atractivos para unirse y postula que las agrupaciones de este tipo poseen un estatus o utilidad social".

"Por ejemplo, en los idiomas puede resultar de mayor utilidad o estatus hablar español en lugar de quechua (con tendencia a desaparecer) en Perú. Del mismo modo hay algún tipo de estatus o utilidad en ser un miembro de una religión o no".

El equipo tomó datos de censos que se remontan hasta un siglo en los países en los que el censo consulta la afiliación religiosa: Australia, Austria, Canadá, la República Checa, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suiza.

"En un gran número de democracias seculares modernas hay una tendencia popular a identificarse como no afiliados a ninguna fe. En los Países Bajos, el número fue de 40%, y la más alta que vimos fue en la República Checa, donde fue de 60%", explica Wiener.

El equipo entonces aplicó el modelo de dinámica no lineal, ajustando los parámetros de los méritos sociales y utilitarios de los miembros de la categoría de los "no religiosos".

Descubrieron, en su estudio publicado en internet, que los parámetros eran similares en todos los países estudiados, lo que sugiere -a través de la matemática- que el comportamiento era similar en todo ellos.

Y en todos los países, las indicaciones fueron que la religión se encaminaba a la extinción.

"Creo que es un resultado sugerente", explica Wiener.

"Es interesante que un modelo bastante simple captura los datos, y si esas ideas simples son correctas, arroja resultados de lo que podría estar pasando".

"Obviamente, cualquier individuo atraviesa situaciones más complejas, pero todo eso se promedia".
Estadisticas



Fuente: BBC Mundo
Autor: Jason Palmer / BBC Ciencia, Dallas Estados Unidos





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viernes, 4 de marzo de 2011

Benedicto XVI exonera a los judíos de ser los culpables de la muerte de Jesús

El papa Benedicto XVI exonera a los judíos de ser los culpables de que Jesús fuera condenado a muerte, en la segunda parte de su libro "Jesús de Nazaret", que saldrá a la venta el próximo 10 de marzo.

En el libro, del que hoy el Vaticano adelantó algunos capítulos, el pontífice señala que, cuando en el Evangelio de Mateo se habla de que "todo el pueblo" pidió la crucifixión de Cristo, "no se expresa un hecho histórico".

"¿Cómo habría podido todo el pueblo (judío) estar presente en ese momento para pedir la muerte de Jesús?", se pregunta el papa, quien reconoce que esa errónea interpretación ha tenido "fatales" consecuencias, en referencia a las continuas acusaciones de deicidio a los judíos durante siglos, que propició su persecución.

Benedicto XVI agrega que la "realidad" histórica aparece más correcta en los evangelios de Juan y Marcos.

"Según Juan, fueron simplemente los judíos, pero esa expresión no indica para nada que se tratase del pueblo de Israel como tal y menos que tuviera un carácter racista. Juan era israelita, como Jesús y todos los suyos. En Juan esa expresión tiene un significado preciso y rigurosamente limitado, se refiere a la aristocracia del templo (de Jerusalén)", escribe el papa Ratzinger.

Añade que Marcos amplia el cerco de los acusadores a los "ochlos", la masa que apoyaba a Barrabás y que se había movilizado para lograr que fuera amnistiado con motivo de la inminente pascua.

"El verdadero grupo de los acusadores son los círculos contemporáneos del templo y la masa que apoyaba a Barrabás", precisa, de manera categórica.

Sobre la frase de Mateo "Y todo el pueblo respondió: Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos" (Jesús ante Pilato y frente a Barrabás), Benedicto XVI señala que el cristiano recordará que la sangre de Jesús "habla otro idioma diferente al de Abel".

"No pide venganza, ni castigo, sino reconciliación. No es derramada contra algunos, sino que se vierte para todos. No es maldición, sino redención y salvación", subraya el obispo de Roma.

El Concilio Vaticano II (1962-1965), que lanzó a la Iglesia hacia el siglo XXI, promulgó la declaración "Nostra Aetate", con la que los católicos retiraron las acusaciones de deicidio contra los judíos.

En el texto, el papa señala que Jesús no fue un "revolucionario político" y que su mensaje y su comportamiento no constituyeron un peligro para el dominio romano.

Benedicto XVI indica que sobre la fecha de la Última Cena los evangelios sinópticos (Marcos, Lucas y Mateo) están equivocados y lleva razón Juan, ya que en el momento del proceso a Jesús las autoridades no habían celebrado la pascua y debían mantenerse puras.

Afirma que la Última Cena no fue una cena pascual según el ritual judío y que Cristo fue crucificado no el día de la fiesta judía, sino en la vigilia.

Sobre la figura de Judas, Benedicto XVI escribe que Satanás entró en él y no logró liberarse y explica que, además de la traición, su segunda tragedia fue no lograr creer en el perdón.

"Su arrepentimiento se vuelve desesperación. Sólo se ve a sí mismo y sus tinieblas, no ve más la luz de Jesús. Su arrepentimiento es destructivo, no verdadero", afirma el papa.

En el libro también se refiere al Reino de Dios y asegura que sólo la verdad puede llevar a la liberación del ser humano y que las grandes dictaduras únicamente viven gracias a la mentira ideológica.

La segunda parte del libro "Jesús de Nazaret" será presentada el próximo 10 de marzo en el Vaticano y está dedicada a la pasión, muerte y resurrección de Cristo, los momentos más decisivos en la vida de Jesús.

El volumen está editado por la Libreria Editora Vaticana (LEV), que tiene todos los derechos de autor de Benedicto XVI, y saldrá a la venta en siete idiomas, entre ellos español y portugués.

Según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, el papa está escribiendo ya la tercera parte del libro, dedicada a la infancia de Jesús y al comienzo de su predicación.

La primera parte de "Jesús de Nazaret", de 448 páginas, fue publicada en 2007 y en ella el Pontífice mostró a un Jesús "real, el histórico", y afirmó que Cristo es una figura "históricamente sensata y convincente".




Fuente: ElMundo.es
Fotografía: Benedicto XVI en el Muro de los Lamentos durante su visita a Israel.



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