lunes, 3 de enero de 2011

La relaciones de Estados Unidos y el Vaticano... según Wikileak

EE UU ve el Vaticano como un poder cerrado, provinciano y anticuado.
Los cables revelan las críticas de la embajada por los "fracasos de comunicación" y ataques al secretario de Estado, Bertone, y al portavoz del PapaSumergirse en los varios cientos de cables filtrados a Wikileaks que parten de la Embajada de EE UU ante la Santa Sede equivale a asistir al fascinante encuentro cara a cara entre dos imperios. El choque cultural entre un país presidencialista, moderno, democrático, expansivo y republicano, y un sistema de poder monárquico, milenario, anquilosado y hermético, no impide a los estadounidenses comprender la importancia de tener al Vaticano como aliado.

La impresión que dejan los despachos de la última época -desde 2006 en adelante- es que Estados Unidos se ha ido acercando progresivamente al Vaticano y en concreto al papa Benedicto XVI después de unos años de enorme recelo mutuo motivado por el escándalo de los abusos sexuales en EE UU y por la invasión de Irak, a la que la Iglesia católica se opuso en público y en privado con su típica mirada doble, a la vez de muy corto y largo alcance.

Los cables más antiguos, casi todos de 2001, revelan que el Vaticano expuso con toda franqueza y no poca insolencia al Gobierno de George Bush que "la dictadura laica de Sadam Hussein" sería siempre más favorable para la libertad religiosa y para los 600.000 cristianos de Irak que "cualquier solución" que aquella "guerra injusta" pudiese encontrar, incluida una "dictadura islamista".

En esta primera toma se expurgan, sin embargo, dada su mayor vigencia y su interés, los despachos más recientes: la Iglesia católica está viviendo una de sus mayores crisis históricas, y los emisarios estadounidenses analizan con detalle, cierta preocupación y sin ausencia de malicia el problema.

El embajador ante la Santa Sede, Miguel Humberto Diaz, enviado por Obama en mayo de 2009, y su número dos, Julieta Valls, ambos católicos y de origen hispano, informan de que la crisis causada por los abusos sexuales a menores en Irlanda será, dicen, "dolorosa todavía durante muchos años"; analizan el polémico regreso de los obispos cismáticos lefebvrianos a la Iglesia, sopesan las dificultades y vaivenes que sufre el diálogo entre católicos y judíos.

Pero, sobre todo, dedican páginas y días a describir y criticar "los fracasos y torpezas" cometidos por el aparato de la comunicación vaticana al tratar todos esos problemas. Según lo define la expresiva Julieta Valls, número dos de la Embajada ante la Santa Sede, "el Vaticano es un aliado formidable que necesita lecciones de relaciones públicas".

La gran ironía es que, tras la gigantesca filtración de Wikileaks, esas lecciones suenan hoy algo menos sólidas, y parecen dar la razón a los siempre sibilinos, prudentes, y cínicos incluso a costa de parecer torpes, diplomáticos vaticanos.

'Not spin city'

Un cable confidencial del 20 de febrero de 2009, firmado por la entonces jefa interina de la misión diplomática, Julieta Valls Noyes, y titulado La Santa Sede: un fracaso de comunicación, afirma que, al levantar la excomunión a los lefebvrianos cismáticos, se ha revelado la "brecha de comunicación entre las intenciones formuladas por el Papa y la forma en que su mensaje se ha recibido en el mundo".

Valls explica a Washington que "en el Vaticano, el Papa es el responsable último de todas las decisiones importantes", pero que al mismo tiempo suele delegar tareas en "aquellos que más saben o mejor informados están sobre cada materia particular", y que ahí entra en juego una curia "ítalo-céntrica, descentralizada y trasnochada" que se comunica con notas "escritas en un lenguaje en un código que nadie fuera de ellos es capaz de descifrar".

Valls ilustra la afirmación con un ejemplo: "El embajador israelí recibió un comunicado oficial que según la curia contenía un mensaje positivo para Israel, pero el embajador no logró captarlo de tan velado que estaba, aunque sabía que estaba allí".

El cable no ahorra epítetos ni críticas al sistema de poder de la Iglesia. Califica al Vaticano como "not spin city" (juego de palabras que convierte "la ciudad sin pecado" en "la ciudad que no comunica"); critica "la debilidad del liderazgo en la cúpula", afirma con alarma que en el núcleo duro del Papa hay "muy pocos asesores que hablen inglés" y concluye que la curia "minusvalora (y lo ignora todo sobre) las comunicaciones del siglo XXI".

Ataques a Bertone

La embajada certifica (y se nota que sufre por ello) que los estadounidenses y, en general, los anglófonos no pintan casi nada en la curia actual. Su principal contacto en la curia es un irlandés, el informador protegido monseñor Paul Tighe, número dos del Pontificio Consejo para las Comunicaciones. Tighe confiesa a Valls que los asesores más cercanos a Benedicto XVI son italianos, y sugiere que sería bueno nombrar "más portavoces ingleses nativos en el círculo íntimo del Papa".

La discreción y prudencia de la curia italiana ante los representantes de Estados Unidos quedan de manifiesto en los cables. Ningún interlocutor da una pista de más al embajador o a su número dos, quienes a su vez replican a la ofensa tildando de provinciano al Gobierno vaticano y criticando "la ausencia de voces disidentes".

Las críticas empiezan por el secretario de Estado y número dos del Papa, Tarcisio Bertone, al cual Valls define como un notorio "yes man" (un hombre que siempre dice que sí), y que está ayuno de toda experiencia diplomática ("habla solo italiano, por ejemplo").

En el epígrafe titulado Fixing what's lost in translation (arreglando lo que se perdió en la traducción), Valls explica que "Bertone tiene un estilo personal pastoral que lo lleva a menudo fuera de Roma, de vuelta por el mundo, a ocuparse de problemas espirituales antes que de la política exterior y la gestión".

Valls afirma además que "no son pocas las voces que abogan por la destitución del cardenal Bertone de su actual puesto". El Papa, este mismo año, reforzó la posición de su número dos al mandarle una carta por su 75 cumpleaños en la que reafirmaba su estima por el cardenal piamontés.

Lombardi "tiene Blackberry pero no acceso al Papa"

La Embajada de EE UU dibuja un perfil tragicómico del responsable de la Sala de Prensa vaticana, el padre Federico Lombardi. Dice que "usa Blackberry", y le define como "una anomalía dentro de una cultura en la que muchos de los dirigentes más importantes no tienen siquiera correo electrónico". El problema, afirma Valls, es que el portavoz "no forma parte del círculo íntimo del Papa, no tiene ninguna influencia sobre las principales decisiones, no da forma a los mensajes, sino que se limita a entregarlos".

Y, por si fuera poco: "El pobre hombre está saturado de trabajo porque es simultáneamente jefe de la Radio Vaticana y del Centro Televisivo Vaticano, y corre literalmente de un despacho a otro durante todo el día". "Es un trabajo duro en los días buenos pero en los días de crisis es agotador", agrega Valls, que sin embargo olvida mencionar que Lombardi es además vicario general de los jesuitas, es decir, número dos de la Compañía de Jesús, lo que multiplica todavía más su pluriempleo.

Y además no hay filtraciones...

Según la embajada, la diferencia entre el aparato de comunicación actual y el de Juan Pablo II, que dirigía el español y opusdeísta Joaquín Navarro Valls, es que hoy no se producen filtraciones de las malas noticias como antaño.

Antes, las filtraciones maniobradas por Navarro Valls podían resultar "dañinas", pero ayudaban a limitar los daños porque había tiempo para tapar los agujeros, afirma Valls.

Lombardi se niega a aceptar ese sistema. El análisis de la embajada señala que el portavoz ha pedido a la curia que ese servicio oscuro lo realice el Pontificio Consejo para las Comunicaciones. (Según explica a EL PAÍS el vaticanista Filippo di Giacomo, buen conocedor de las bambalinas y amigo de Lombardi, "el gran problema es que el jesuita se niega a decir mentiras o a dulcificar las noticias como hacía Navarro Valls").

En el cable, Paul Thige cuenta a la embajada que Claudio Maria Celli, responsable del consejo y jefe directo suyo, recibió la petición de Lombardi hace ahora dos años, pero que "no ha dicho ni sí ni no, y se lo está pensando". (Traducido del 'vaticanés', esto significa, según Di Giacomo, "que tampoco Celli tiene ganas de pasar a la historia como un mentiroso"). Valls deduce, en cualquier caso, que es "cada vez más urgente" que el Vaticano "cambie su cultura de comunicación".

En otro pasaje, Celli confirma al embajador en un coloquio privado que la secretaría de Estado piensa dotarse de "una oficina de crisis" para gestionar los casos más difíciles y facilitar traducciones más rápidas y claras de las decisiones papales. Pero las cosas de palacio van despacio, sobre todo en San Pedro. Aquella reunión fue el 2 de febrero de 2009; un año después, la carta del Papa a los fieles irlandeses salió de la secretaría de Estado escrita solo en latín, y la que anunciaba la formación del nuevo Consejo para la Evangelización de Occidente se publicó solo en italiano.

Unidad, 1-Diálogo con los judíos, 0

La señora Valls destila cultura católica y narra los hechos con notable precisión, agudeza y neutralidad. En otro cable, del 27 de enero de 2009 (189059), calificado secreto, elaborado con motivo de la crisis causada por el regreso de los cismáticos lefebvrianos y titulado Unidad de la Iglesia, 1-Relaciones católicos-judíos, 0, Valls había escrito: "El Vaticano es un socio formidable que necesita lecciones en relaciones públicas".

En ese despacho explicaba que "el Papa a veces irrita a políticos y periodistas al hacer lo que piensa que es mejor para la Iglesia, como reintroducir a los lefebvrianos o considerar la canonización de Pío XII".

Su antecesor, añadía, "también padecía bastante esa misma indecisión (second-guessing)". La diplomática añadía que, "desde fuera, muchos consideran que la Iglesia está fuera de onda con el nuevo milenio, y piden que sea más moderna y acomodaticia. Lo que esos observadores no reconocen es la consistencia de las decisiones y la actitud en cuestiones clave como la reunificación de la Iglesia o la dignidad de todos los seres humanos".

Quizá para equilibrar los elogios, o quién sabe si dejando traslucir su frustración por el desastre ocurrido, Valls explicaba: "Los portavoces de la Santa Sede podían haber denunciado con gran resonancia las tesis negacionistas del obispo Williamson al mismo tiempo que el Papa anunciaba su regreso a la Iglesia, pero esperaron unos días para hacerlo y lo hicieron débilmente. Para entonces, mucha parte del daño ya estaba hecho. En vez de marcar un triplete -reunificación de la Iglesia, demostrar la generosidad de la Iglesia con quienes han errado, y reafirmar los horrores del Holocausto-, la Iglesia católica está jugando ahora a remontar".

Leyendo los cables se diría que, para los americanos, la secretaría de Estado del presidente Obama es la única instancia de poder, mientras que para los funcionarios vaticanos la secretaría de Estado es en cambio una especie de último recurso, porque solo actúa ante crisis muy graves o casos controvertidos que no se resuelven en los niveles más bajos o locales. Esa dinámica, según Valls, se debe "al estilo de gobierno del papa Benedicto XVI", entorpece la comunicación interna y externa, y parece muy difícil de cambiar. "Las raíces culturales y estructurales son profundas. Hay señales esperanzadoras pero no garantizan que el cambio vaya a producirse. Sigan conectados".

"Acaben con el embargo a Cuba"

Las diferencias de criterios y la sensación de superioridad que destilan algunos comentarios de los diplomáticos vaticanos presiden también los cables referidos a la actual situación cubana. Varios funcionarios clericales de medio rango muestran grandes dosis de paciencia al intentar enseñar a los emisarios estadounidenses cómo convivir con los vecinos comunistas que residen 20 millas al sur de Miami.

Cuba ocupa muchas de las reuniones bilaterales de los últimos dos años. Desde que la Administración Obama tomó el relevo a la de Bush, el Vaticano ha redoblado sus esfuerzos para convencer a Washington de que debe relajar el bloqueo a la isla.

El cable confidencial de 21 de enero de 2010 (244728), elaborado por la Embajada de EE UU ante la Santa Sede, cuenta que monseñor Accatino, encargado de los asuntos cubanos en Roma, ha advertido en una reunión a la jefa de la misión estadounidense, Valls, y al encargado de asuntos políticos, Rafael Foley, que el Vaticano está muy preocupado porque la "desastrosa situación económica de la isla y la tensión política pueda desembocar en un baño de sangre".

Durante la reunión, Angelo Accatino, miembro de la secretaría de Estado, explica a Valls la visión de la Iglesia. Afirma que es preciso "dialogar, por desagradable que resulte", y sostiene que "el nuevo Fidel Castro del hemisferio occidental y su verdadero sucesor no es Raúl [Castro] sino Chávez", ya que este, a diferencia del primero, "tiene los ingresos del petróleo para financiar la revolución bolivariana".

El embajador Diaz, que es profesor de teología, anota con toda candidez que el Vaticano "está mucho más preocupado por Chávez que por Raúl, al considerarlo de más largo alcance (por no mencionar que es más joven)".

Ese encuentro se produjo unos días después de que el Gobierno de Obama incluyera a los ciudadanos cubanos entre aquellos que deben ser sometidos a vigilancia especial cuando lleguen por avión a Estados Unidos. El hombre de la nunciatura subraya a Valls la oposición del Vaticano a esa medida "injustificada", dice, ya que, razona, "aunque Cuba sea un Estado promotor del terrorismo, no supone una amenaza real para Estados Unidos".

Accatino atribuye la decisión de EE UU "puramente a razones de política interna". Y concluye: "Jugará a favor del núcleo duro del régimen que retrata a Estados Unidos como intrínsecamente hostil". Luego, pide a Estados Unidos que "evite acciones unilaterales contra Cuba porque", dice, "pueden ser utilizadas por los hermanos Castro y por Hugo Chávez", y porque, añade, "si la gente reacciona con violencia, algunos dentro y fuera de Cuba podrían culpar a Estados Unidos por haber contribuido a esa situación".

El enviado vaticano concluye su clase con un mensaje destinado a Obama: "EE UU no debería permitirse ser un rehén de su política interna", afirma, manteniendo "el contraproducente embargo".

El epígrafe titulado Bajen esas tarifas telefónicas refiere otro encuentro del embajador Diaz con el prelado de antecámara de Benedicto XVI, Nicolas Thevenin, que vivió en Cuba varios años, en el que este pide a Washington que se asegure de que las tarifas telefónicas para llamar a Estados Unidos sean "muy bajas" ya que eso, piensa Thevenin, "puede tener un impacto positivo en promover el cambio político en la isla".

¿Un plan antiterrorista contra Al Qaeda?

Otra nota secreta, del 19 de diciembre de 2008, esta enviada por la Embajada de Roma al Departamento de Estado (183904), hace sonreír y revela la distancia sideral que separaba a la antigua Administración Bush del Vaticano.

Firmada por la encargada de negocios Elizabeth Dibble (conocida por sus ácidas críticas a Silvio Berlusconi), narra el coloquio entre la número dos de la legación ante la Santa Sede, Julieta Valls, con el jefe de la Gendarmería vaticana, Domenico Giani.

Valls trasmite al jefe de seguridad que el FBI quiere coordinar un plan antiterrorista con el Vaticano para evitar un posible atentado de Al Qaeda contra el Papa para proteger, de paso, a los miles de turistas estadounidenses que visitan cada día San Pedro y los Museos Vaticanos. El Vaticano, dice el cable, ha sido reticente en el pasado a coordinar su seguridad con Estados Unidos dado que la Santa Sede "no quiere ser percibido como un Estado demasiado cercano a cualquier otro Estado".

Ante la insistencia de Valls, Giani accede, pero sin comprometerse a "mantener un diálogo amplio sobre la preparación y la capacidad del Vaticano para responder a un ataque terrorista".

El cable revela que "hace unos años", la propia Gendarmería vaticana había solicitado al FBI "entrenamiento específico en seguridad", y que hace "menos tiempo" pidió que algunos agentes de la Gendarmería "fueran entrenados en Quantico [sede de la academia del FBI]" para aprender "a buscar explosivos".
El presunto negocio del príncipe jordano

El cable secreto 189059, de 27 de enero de 2009, referido al diálogo entre católicos y judíos y al viaje papal a Tierra Santa, contiene otras posibles noticias a las que la embajada de EE UU ante la Santa Sede parece dar crédito, quizá porque proviene de una fuente aliada, en concreto del entonces recién nombrado embajador ante la Santa Sede, Mordechai Lewi.

El embajador afirma que Israel quiere mantener una relación buena con el Vaticano "para evitar problemas", aunque se muestra escéptico sobre el hecho de que el Papa "pueda ejercer alguna influencia sobre los árabes". Lewi desliza luego un comentario sobre sus vecinos jordanos. Afirma que pueden tener un interés pecuniario en la visita papal. El príncipe Ghazi, cuenta, "tiene intereses financieros en el posible desarrollo turístico del área cercana al lugar del (supuesto) bautismo de Jesús", en el río Jordán. "Y una visita del Papa sería buena para el negocio", concluye.




Fuente: ElPais.com / EE UU ve el Vaticano como un poder cerrado, provinciano y anticuado
Autor: Miguel Mora
Fotografía: ElPais.com / El Papa recibe al matrimonio Obama en una imagen de archivo

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Gran Rabino de Israel insta a crear una ONU de guías espirituales



El Gran Rabino de Israel, Yona Metzger (foto), cree que la comunidad internacional debería crear un sínodo interconfesional para disipar las tensiones entre las religiones y con ello deslegitimar a todos los que dicen matar en nombre de Dios.

"La desconexión entre los líderes religiosos es tan grande que deberíamos escuchar y conocer las opiniones de cada uno, aunque sólo sea para que no pensemos que el otro tiene cuernos", dice Metzger en una entrevista, en la que aseguró que el "No matarás" sólo tiene una interpretación y es común a todas las confesiones.

Plantea que su "sueño" sería un organismo "como el de la ONU" o "dentro de la ONU", que reúna a representantes religiosos y guías espirituales de todos los países y religiones para que dialoguen y, en caso de crisis, contribuyan a disipar las tensiones.

De 57 años y padre de seis hijos, Metzger es conocido por su tolerancia, que le llevó hace varios años a crear una comisión interconfesional que reúne periódicamente a todos los guías espirituales de la zona, israelíes y palestinos.

"Gran parte del derramamiento de sangre en el mundo", explica, "se origina por un cortocircuito entre los líderes religiosos", porque "se escuchan rumores" y "se publican falsedades".

"Pero no hay duda -afirma- de que la religión y el derramamiento de sangre son polos opuestos", y que la violencia sólo procede de "extremistas que explican la religión diciendo que su Dios les ha ordenado matar a los que no son como ellos".

Ex capitán del Ejército y ex rabino de la ciudad de Tel Aviv, donde consiguió ganarse el favor de la población secular, Metzger ocupa la jefatura del rabinato askenazí desde 2003.

Por ley, existe también un rabino jefe sefardí, situación que cambiará en 2014 cuando se unifiquen los dos rabinatos.

Consultado sobre el conflicto palestino-israelí, el Gran Rabino de Israel alienta a todas las partes a "negociar" porque "es importante hablar, escuchar al otro qué es lo que quiere (para) saber qué es lo que podemos dar".

Sin entrar en detalles -dice que "no es responsable hablar de lo que no se conoce"-, adopta como condiciones para un acuerdo de paz que incluya la retirada israelí de Cisjordania, que ésta sirva para evitar el derramamiento de sangre, garantice la seguridad de Israel y fomente la paz.

Sobre la situación actual de los judíos en el mundo no oculta su preocupación por el fenómeno de la asimilación y los matrimonios mixtos, que en algunos países occidentales supera el 70 por ciento.

"Precisamente es esta situación en la que los judíos disfrutan de igualdad y no sufren persecuciones la que (...) impulsa los matrimonios mixtos y el que grandes porciones de nuestro pueblo se vayan desconectando de nosotros", sostiene.

La estricta ley ortodoxa considera judíos sólo a los hijos de mujer judía, y debido a que esta religión ve con recelo la incorporación de nuevos miembros, es constante la pérdida de caudal demográfico.

"Nuestra religión es realmente una religión difícil. Pero el ser judío no pasa por la dificultad sino por la creencia en un camino", declara Meztger al explicar las difíciles condiciones para la conversión, que suponen entre seis y doce meses de estudio.

"Las leyes no las inventamos nosotros, nos las entregó Dios en el Monte Sinaí (…) Es lo mismo que un club que pone condiciones a la entrada de nuevos miembros", admite.

Preguntado por la polémica prohibición de algunos rabinos a que los judíos vendan casas a árabes, Metzger pide "cautela" porque si bien es cierto que en principio denotan racismo, también es cierto que detrás arrastran "un serio problema".

"Hay que ser muy sensibles con esto (...) Estoy en contra de estas declaraciones que causan tanto daño internacional a Israel, pero (...) nos guste o no, hay aquí un problema con ramificaciones para la seguridad de Israel", afirma, al acusar "a Irán" de financiar "la compra sobrevalorada de viviendas judías en Galilea".

En alusión a otra reciente y conflictiva declaración, la del mentor espiritual del partido ultra-ortodoxo Shas, Ovadía Yosef, sobre que los pueblos gentiles deberán servir a los judíos, Metzger dice "poner su mano en el fuego de que no fue esa su intención".

"Al rabino Yosef hay que saber entenderle. Los medios extraen de sus sermones una frase aislada que suena terrible, pero que en el lenguaje religioso de la Torá suena completamente de otra manera", asegura sobre quien también ocupó el Gran Rabinato hace dos décadas.

Aunque no da ninguna explicación, condesciende con que la interpretación que hicieron los medios de sus palabras suena "terrible", si bien insiste en que en el complejo lenguaje rabínico "hay que saber qué dijo antes y después" para interpretar las ideas del nonagenario Yosef.



Fuente: Aurora-israel.co

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Judíos y musulmanes unidos en oración para que llueva en la Tierra Santa

Los líderes religiosos de Tierra Santa pocas veces están de acuerdo en algo, pero estos días rezan por una causa común: traer la lluvia a la árida región.En iglesias, sinagogas y mezquitas los asistentes al culto no dejan de dedicar desde hace semanas unas palabras para pedir a Dios que les bendiga con las ansiadas precipitaciones, cuya ausencia podría causar estragos en una agricultura que soporta ya siete años consecutivos de sequía.

Unos sesenta imanes, rabinos y un sacerdote cristiano unieron sus fuerzas hace dos semanas en un curioso encuentro en el pueblo palestino de Wallajah para orar juntos por la llegada de un otoño que no se decide a aparecer.

Al poco común rezo inter-confesional han seguido multitud de iniciativas, a cual más original, para conmover a la Divinidad y que se apiade de sus fieles en esta región que alberga algunos de los más importantes lugares sagrados de las principales religiones monoteístas.

Quizás los más activos hayan sido los judíos, cuyos rabinos jefes, el ashkenazí Yona Metzger y el sefardí Shlomo Amar, han dejado claro en una misiva a sus seguidores que "la tierra está seca debido a nuestros muchos pecados", un castigo celestial ante el que sólo cabe esperar la misericordia del Todopoderoso.

Ayer, los rabinos Menashe Malka y Reuven Deri se subieron a un globo aerostático junto a la reina de la belleza Shavit Wiesel (Miss Israel 2010) para pedir desde el cielo del caldeado desierto del Negev que Yavé envíe las lluvias.

El colorido grupo entonó una oración del rabino Mordejai Eliahu, destinada específicamente para este tipo de ocasiones, según informó hoy el diario "Jerusalem Post".

También ayer, Metzger y Amar visitaron en la ciudad de Hatzor Haglilit, en el norte del país, la tumba de Honi Hamagel, sabio judío del siglo I A.C. famoso por invocar con éxito la llegada de la lluvia.

En la última quincena, los más altos guías espirituales judíos han convocado a sus feligreses a varias jornadas de ayuno, en las que cientos de creyentes no han comido ni bebido desde el anochecer de un día hasta el del siguiente, como muestra de sacrificio y expiación de los pecados que han llevado a Dios a castigar con la sed a su rebaño.

El miércoles, docenas de rabinos se unieron en una ceremonia multitudinaria con el mismo objetivo a bordo de un barco en el Mar de Galilea, cuyo nivel disminuye medio centímetro cada día y ha superado ya en más de un metro el nivel mínimo de alerta.

Los dos rabinos jefes han diseñado una oración especial que los judíos más religiosos recitan estos días con fervor para luchar contra la alarmante situación.

"Oh, Aquel que escucha las oraciones, por favor, trae la lluvia a esta tierra y bendice al mundo entero con tu bondad, y llena nuestras manos con tus bendiciones y la riqueza de tus regalos. Ten misericordia con nosotros y con nuestras frutas y cultivos.

Bendicenos con la lluvia y haznos merecedores de la vida, el sustento y la paz como en los buenos años", dice la plegaria.

El rabino Mezger está convencido de su poder y asegura que: "Hace un año nos encontramos en la misma situación, en la que no había lluvia en mitad del invierno. Después de que distribuyésemos nuestra oración y las sinagogas en todo el país hicieran servicios especiales, llegaron las lluvias al final del invierno y se evitó la sequía", según informa el diario "Maariv".

La relación entre las lluvias y el pueblo judío está plasmada en la Biblia, en el capítulo once del Deuteronomio, en el que se advierte a los judíos de que, si adoran a otros dioses, Yahvé "cerrará los cielos y no habrá lluvia y la tierra no dará sus frutos".

Hoy viernes, a pocos días de finalizar el mes de noviembre, los residentes de Tel Aviv pueden disfrutar de su paradisíaca playa, con una temperatura de 25 grados, mientras en Jerusalén se registran 23 y a las orillas del Mar Muerto se llega a los 30.

El fin de semana será aún más caluroso y el termómetro subirá todavía un par de grados más en esta tierra sedienta, cuyos agricultores miran al cielo con la esperanza de avistar a lo lejos alguna nube que preceda a la tormenta.

Si las cosas no cambian pronto, los peregrinos cristianos podrían llegar a la ciudad palestina de Belén dentro de unas semanas a pasar una calurosa Navidad en camiseta, sandalias y pantalón corto.



Fuente: ABC.es / Rezando bajo la lluvia
Fotografia: Rezando para atraer la lluvia. Unos sesenta imanes y rabinos y un sacerdote cristiano el pueblo palestino de Wallajah unieron sus fuerzas para orar juntos por la llegada de un otoño que no se decide a aparecer / EFE - rpp.com.pe


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viernes, 10 de diciembre de 2010

El Vaticano y el Concilio Mundial de Iglesias tras la unidad religiosa

► Benedicto XVI y el secretario general del CMI reafirman los objetivos comunes para la unidad visible de la iglesia
El secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), pastor Dr. Olav Fykse Tveit, se reunió en audiencia privada con el Papa Benedicto XVI el sábado en el Vaticano. Los dos dirigentes de iglesia abordaron una serie de cuestiones, entre las que cabe destacar la unidad visible de la iglesia y la situación de los cristianos en Oriente Medio.

“Mantuvimos una conversación muy franca y amistosa”, dijo Tveit tras la audiencia. “El Papa destacó, con mucha amabilidad y contundencia, la importancia de la labor del CMI y el ministerio que estoy llamado a desempeñar como secretario general”.

El Papa Benedicto también “manifestó interés en saber cómo elaboramos y planificamos el trabajo que llevaremos a cabo en el futuro. Él mismo ha participado en nuestra Comisión de Fe y Constitución, por lo que conoce muy bien una dimensión muy importante de nuestro trabajo”.

A principios de los años setenta el arzobispo Joseph Ratzinger -el futuro Papa Benedicto XVI- formó parte, como teólogo, de la Comisión de Fe y Constitución del CMI.

Tveit indicó que el Papa estaba muy interesado en saber cómo el CMI trabajará “nuestras cuestiones teológicas y también en cómo fortaleceremos el trabajo en aras de la unidad visible entre las iglesias”.

Según Tveit, el Papa Benedicto afirmó que una manera de fortalecer la unidad visible de los cristianos es permitiendo que la Biblia sea un elemento central de la reflexión y el discurso teológicos.

Esta fue la primera reunión entre los dos dirigentes desde que Tveit asumió el cargo de secretario general del CMI el pasado mes de enero. Para Tveit ésta fue su segunda visita al Vaticano este año.

La Iglesia Católica Romana participa en varias actividades del CMI, especialmente en el marco de la Comisión de Fe y Constitución, la Comisión de Misión Mundial y Evangelización y el Grupo Mixto de Trabajo con la Iglesia Católica Romana. Representantes católicos también contribuyen a la planificación de la Décima Asamblea del CMI que tendrá lugar en Busan, Corea, en 2013.

El CMI tiene 349 iglesias miembros que representan a más de 550 millones de cristianos de todas partes del mundo pertenecientes, principalmente, a las denominaciones ortodoxa, anglicana y protestante, así como también a algunas iglesias pentecostales y evangélicas. La Iglesia Católica Romana es una sola iglesia que cuenta con más de mil millones de miembros.

El Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia Católica Romana mantienen un estrecho contacto a varios niveles y han trabajado para dar conjuntamente una dirección al movimiento ecuménico moderno, a pesar de que la Iglesia Católica no es miembro del CMI.

Desde el punto de vista de Tveit, que la Iglesia Católica sea miembro del CMI no constituye un asunto urgente.

Tveit dijo que durante su conversación ambos hicieron hincapié en que el CMI y la Iglesia Católica Romana colaboran a muchos niveles. Asimismo, Tveit dijo que había preguntado al Papa Benedicto “¿cómo podemos fortalecer la sólida cooperación que ya tenemos?”.

Para Tveit, la relación “va mucho más allá del vínculo entre Roma y Ginebra”.

"Existe una estrecha cooperación en las comisiones, pero se trata también de una cooperación que tiene lugar en el día a día”, explicó. “El CMI es una comunidad de iglesias de todo el mundo y, cuando viajo y me reúno con las iglesias miembros, a menudo me describen cómo colaboran con la Iglesia Católica Romana a nivel local y nacional”.

“Así es como colaboramos, en cuanto iglesias, en muchos contextos de todas las partes del mundo”, añadió Tveit.

Un contexto específico que los dos dirigentes abordaron fue la situación en Sudán, adonde Tveit tiene previsto realizar un viaje próximamente, en vista del referéndum sobre las relaciones entre el norte y el sur del país. El secretario general del CMI espera que esta situación no exacerbe el conflicto entre musulmanes y cristianos. “Ahí, la Iglesia Católica Romana es un actor muy importante. En Jartum la presencia de la iglesia es muy fuerte y visible”.

Los dos líderes también se preguntaron cómo pueden apoyar al cristianismo en Oriente Medio.

"Observamos que el número de cristianos está disminuyendo, en particular en Irak, donde huyen del país y del actual conflicto”, dijo Tveit.

“Pero también hablamos sobre la situación en Israel y Palestina, donde es necesario que las iglesias den un testimonio común”, prosiguió el secretario general del CMI.

“Mencioné la gran importancia que tiene allí la Iglesia Católica Romana y también de qué manera contribuye a la voz ecuménica en Jerusalén”, indicó Tveit.

Tveit también dijo que ambos comparten la preocupación de saber que “la situación de las iglesias en Oriente Medio está relacionada con el contexto político y las realidades políticas no solo de Palestina e Israel, sino de otras partes de Oriente Medio”.

Ambos reconocieron la necesidad de fomentar la confianza entre los grupos en conflicto en la región y de mantener el compromiso con el diálogo. Tveit cree que los gobiernos de la región “saben lo que deben hacer; solo necesitan el valor y el apoyo para hacerlo”.

Los materiales de la Semana de oración por la unidad de los cristianos del próximo mes de enero han sido recopilados por dirigentes cristianos de Jerusalén gracias a un esfuerzo conjunto del CMI y del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos de la Iglesia Católica Romana.

“Se trata de una importante iniciativa ecuménica que aspira a fortalecer la visibilidad de la iglesias en la Tierra Santa”, observó Tveit en relación con el tema de la próxima Semana de oración. “Espero que a los cristianos de todo el mundo nos permita ver que los cristianos de la Tierra Santa no están allí únicamente para ocuparse de los museos, sino que son piedras vivas, testimonios vivos del mensaje de Cristo en un contexto muy difícil, pero que resulta ser el lugar mismo donde Cristo vivió, murió y resucitó”.

Antes de su audiencia privada con el Papa Benedicto, Tveit se reunió con el cardinal
Kurt Koch, de nacionalidad suiza, que recientemente ha sido nombrado presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Ambos hablaron de la posibilidad de que el Papa Benedicto vaya a Ginebra próximamente para visitar al CMI, así como a otras instituciones que se encuentran en la región ginebrina.

Durante su viaje a Roma, Tveit también visitó la sede del Movimiento de los Focolares, así como la Comunidad de San Egidio. En la Basílica de Santa María en Trastevere, visitó un comedor popular y una residencia de ancianos. Asimismo, Tveit pronunció unas palabras en el culto de la Federación de Iglesias Protestantes de Italia celebrado en Roma. Su viaje concluyó el 5 de diciembre.*


► Iglesia católica y Consejo Ecuménico de las Iglesias establecen cita anual

ROMA, jueves 9 de diciembre de 2010 (ZENIT.org).- El Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el Consejo Ecuménico de las Iglesias (KEK) han establecido celebrar un encuentro anual entre sus representantes.

Se trata del “fruto más maduro de la reciente visita a Roma del secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias de Ginebra”, el pastor luterano Noruego Olav Fykse Tveit, según la edición de este miércoles de L'Osservatore Romano.

La nueva cita anual tiene como objetivo “definir una metodología de testimonio y de anuncio común del Evangelio, para hablar al mundo con una única voz, sobre todo sobre temas éticos y teológicos”, explica el periódico vaticano.

Estos nuevos encuentros se celebrarán cada año en un ámbito más cercano que el grupo mixto de trabajo conjunto de la Iglesia católica y el Consejo Ecuménico de las Iglesias, actualmente el instrumento principal de sus relaciones. Esa entidad consultiva fue creada en 1965 y la forman 36 miembros, 18 de cada parte.

La decisión de establecer estos encuentros anuales se tomó en concreto durante la visita de Tveit al presidente del dicasterio para la unidad de los cristianos, el cardenal Kurt Koch.

Y fue posible gracias a las “relaciones positivas” que existen actualmente entre la Iglesia católica y el Consejo Ecuménico de las Iglesias, explicó el oficial del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos que acompañó al reverendo Tveit en todas las etapas de su estancia en Roma, el sacerdote Gosbert Byamungu.

Según Byamungu, esas relaciones “ayudan todo movimiento” y cuando, “como en nuestro caso, hay amistad y confianza, podemos empezar a hablar de los problemas más candentes y difíciles, que hasta ahora se han evitado”.

Durante su visita a Roma, el secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias fue recibido en el Vaticano, donde mantuvo un encuentro con Benedicto XVI y con representantes de la secretaría de Estado y del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Estuvo acompañado por el vicesecretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias, Georges Lemopoulos, y por John Gibaut, director de la Comisión Fe y Constitución, de la que Joseph Ratzinger fue miembro entre los años 1968 y 1975.

La audiencia con el Papa duró aproximadamente un cuarto de hora, durante el cual Benedicto XVI alentó a Tveit en su misión y le aseguró el apoyo de la Iglesia católica.

Según un comunicado publicado en la web del Consejo Ecuménico de las Iglesias, en el encuentro, Benedicto XVI y el pastor Tveit abordaron varios temas, entre ellos la unidad visible de la Iglesia.

El Papa expresó interés en “cómo estamos desarrollando y planificando nuestro trabajo futuro”, explicó Tveit.

Además, Benedicto XVI exhortó a “poner la Biblia en el centro de los coloquios y de las reflexiones teológicas, para reforzar la unidad visible de los cristianos”.

El Papa y el secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias también trataron la situación de los cristianos en Oriente Medio y cómo apoyarlos.

Constataron el descenso del número de cristianos, en particular en Irak, y hablaron de la situación en Israel y en los territorios palestinos, donde según Tveit “las Iglesias deben dar testimonio en unidad”.

El secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias explicó que el Papa y él compartieron la idea de que en Oriente Medio “la situación de las Iglesias en Oriente Medio está ligada al contexto político y a la realidad política”.

Durante el encuentro, hablaron sobre la situación de Sudán, país que acogerá un referéndum el 9 de enero de 2011 sobre la independencia del sur, y que Tveit visitará próximamente.

El pastor luterano destacó que “en ese contexto, la Iglesia católica romana es un actor extremadamente importante y en Jartum la Iglesia tiene una presencia muy visible y fuerte”.

El mismo sábado, el secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias visitó la necrópolis vaticana y la Basílica de san Pedro, así como la mesa de los pobres de San Egidio y participó en misa en Santa María en Trastévere.

El domingo, Tveit pronunció una homilía con motivo de una celebración en una iglesia metodista de Roma, mantuvo un encuentro con representantes de las congregaciones protestantes romanas y fue recibido por la presidente del movimiento de los Focolares, Maria Voce, en la sede del Centro Mundo mejor, en Rocca di Papa.**




* Fuente: Oikoumene.org / El Papa Benedicto y el secretario general del CMI reafirman los objetivos comunes para la unidad visible de la iglesia
**Fuente: Catholic.net - Zenith.org / Encuentro anual entre el Vaticano y Consejo Ecuménico de las Iglesias


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martes, 16 de noviembre de 2010

Por primera vez, un obispo de la Iglesia Católica será casado

Se trata del anglicano John Broadhurst, que regresa al catolicismo
Novedad absoluta en la Iglesia de rito latino, que abarca a más del 90% de los fieles católicos en el mundo y mantiene la obligación del celibato sacerdotal: por primera vez, un miembro de una Conferencia Episcopal será casado y padre de cuatro hijos. Se trata de un ex obispo anglicano, John Broadhurst, quien encabeza un nuevo cisma de los tradicionalistas de la Iglesia de Inglaterra con otros cuatro obispos, acogidos con los brazos abiertos por el Vaticano.

“Mi esposa Judy y tres de mis cuatro hijos, ya adultos, también se han convertido al catolicismo”, dijo el obispo de Fullham de 59 años. Monseñor Broadhurst es uno de los episcopales “volantes” que en la Iglesia anglicana se ocupaba de las 1.700 parroquias (en total son unas 13 mil en Inglaterra y Gales), cuyos fieles y curas se oponían desde los años ’90 a la ordenación de mujeres sacerdotes.

Monseñor Fullham dijo a la BBC que cree que “cientos, quizás miles” de curas y fieles anglicanos seguirán a los obispos en el cisma de vuelta al catolicismo.

Ya unos 500 curas conservadores, muchos con señoras e hijos, habían “regresado” a la Iglesia de Roma a partir de los años ’90. El Vaticano niega que se trate de un cisma, lo considera una vuelta después de que en 1534 se concretó la ruptura de la Iglesia de Inglaterra con el Papa que se había negado a anular el matrimonio de Enrique IV con la española Catalina de Aragón. Enrique necesitaba la anulación para casarse con la joven y bella Ana Bolena. Al final el rey inglés rompió con Roma, se proclamó jefe de la iglesia autocéfala anglicana y más tarde mandó decapitar a Ana Bolena para contraer un nuevo matrimonio. La gran reina Isabel I era hija de Enrique VIII y Ana Bolena.

En el mundo hay 80 millones de anglicanos y el tema de las ordenaciones de mujeres sacerdotes fue un tema muy controvertido con los tradicionalistas. Pero las disputas se agravaron cuando se sumó la consagración como obispos de las mujeres-curas y hasta de declarados homosexuales.

Los tradicionalistas dijeron basta y el primado anglicano, el arzobispo de Canterbury, Rowin Williams, reconoció que “mantenernos juntos es desesperadamente difícil”. Hace un año el Papa, que en setiembre hizo una exitosa visita a Inglaterra y Escocia, lanzó una Constitución Apostólica, que creó un ordinariato personal para los curas y fieles que desean ser acogidos en el catolicismo pero manteniendo su específica confesionalidad dentro de la Iglesia de Roma.

Los obispos que se incorporan a los ordinariatos creados por el Papa en varios países (Inglaterra, Gales, Estados Unidos, Australia, algunas naciones africanas de lengua inglesa), pierden la condición episcopal al ser ordenados como simples sacerdotes. Pero uno de ellos, de acuerdo a la Constitución Apostólica de hace un año, puede ser nombrado ordinario de lo que jurídicamente equivale a una diócesis. El cargo lo llevará a ser miembro de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. Y el obispo John Broadhurst es el candidato puesto para el cargo de ordinario.


► Recomendamos leer la entrevista: JOHN BROADHURST Obispo anglicano que se va a convertir al catolicismo "El sacerdocio femenino me disgusta. Rompe la tradición. La Iglesia de Inglaterra es menos cercana a mis creencias" / ElPais.com



Fuente: Clarin.com

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martes, 2 de noviembre de 2010

Benedicto XVI reivindica el "deber" de la iglesia Católica de meterse en política

"Cuando la salvación de las almas lo exigieran, los pastores tienen el deber de emitir un juicio moral, aún en materias políticas", aseguraEl papa Benedicto XVI ha reivindicado el "deber" de los obispos de meterse en el debate político cuando los derechos fundamentales de la persona lo exijan, entre los que citó la defensa de la vida en todas sus etapas.

El Pontífice hizo estas manifestaciones ante un grupo de obispos brasileños, de la Región Nordeste, que se encuentran en el Vaticano para la visita "ad limina apostolorum", la que están obligados a realizar el Papa cada cinco años todos los obispos de mundo.

Benedicto XVI dijo que el deber inmediato de trabajar por un orden social justo es propio de los fieles laicos y que el de los obispos es contribuir para la purificación de la razón "y despertar las fuerzas morales necesarias para la construcción de una sociedad justa y fraterna".

"Sin embargo, cuando los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas lo exigieran, los pastores tienen el grave deber de emitir un juicio moral, aún en materias políticas", subrayó.

El Papa Ratzinger agregó que los obispos deben rechazar cualquier acción que vaya contra la dignidad de la persona y agregó que sería totalmente "falsa e ilusoria cualquier defensa de los derechos humanos políticos, económicos y sociales que no comprendiese la enérgica defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural".



Fuente: Publico.es / "El Papa reinvidica el "deber" de la Iglesia de meterse en política"


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